nuestro primer encuentro con osky

sexuales


La tarde caía pesada, hacía un calor como no se había sentido hacía mucho tiempo, tenía la camisa pegada al cuerpo por el sudor y me había quitado los zapatillas para estar más cómodo, pensé en irme a dar un duchazo para aminorar el calor, en eso estaba cuando suena el timbre, me intrigó por que no esperaba a nadie, mis viejos se habían marchado por todo el fin de semana y yo me había desconectado del trabajo para descansar, así que intrigado por quien sería la persona que tocaba me dirigí a abrir la puerta. Era una chica joven como de 19 años no se... una mujer de pelo enrulado a los hombros, vestida con una remera blanca, se adivinaban unos senos enormes redondos, una mini negra, pero eso sí, se marcaba una cintura muy bien marcada, usaba unas zapatillas bajos. Era una mujer con una forma muy femenina, muy voluptuosa, de labios gruesos, de rasgos muy excitantes, para mi claro... que soy adicto a las mujeres como sean.
Ella estaba ahí de pie mirando un papel con algo escrito en él, mientras esperaba a que yo abriera la puerta.
• Sí, ¿a quién buscas?
• Hola buenas tardes, mira busco una dirección, ¿será esta la calle?, tengo horas caminando buscándola y no doy, ¿podrías ayudarme?
Se notaba que era de fuera de la ciudad por su tono de hablar era cordobesa.
• A ver, dejame ver la dirección.
Tomé el papel y comencé a leerlo, tenía un nombre de una calle, el número y el nombre de un barrio.
• Creo que andas muy lejos, esta calle está al otro lado de la ciudad, ¿estás segura que es la dirección correcta?
• Si, bueno creo que es la dirección correcta, ahí vive una amiga y vine a visitarla y el del colectivo me dijo que era por este rumbo.
• Mmm... me temo que no es por aquí.
Haciendo un gesto de desesperación, me dice:
• Uh, donde puedo encontrar un teléfono público para llamarla así mejor ella viene por mí.
• Bueno por acá no hay muchos teléfonos públicos, pero si querés podes usar mi teléfono.
• ¿De verdad puedo usarlo?, que amable, gracias.
Diciendo esto, la hago pasar a la casa, ayudándola con el pesado par de valijas que cargaba, y siguiéndola con la mirada, observaba el bamboleo de ese par de nalgas, no había visto unas tan buenas desde hacía mucho tiempo, y con esa forma tan excitante, no perdí detalle de su forma de caminar, de cómo se le notaba el hilo dental que llevaba esa hermosa cola.
Entramos a casa, y la invité a sentarse y acercándole el teléfono le ofrecí dejarla sola para que llamara. Marcó varias veces el teléfono, y esperó a que le contestaran, cosa que no sucedió y colgó, con un dejo de tristeza revisó si marco bien el número y viendo que sí había marcado correctamente llego a la conclusión que no había nadie en casa.
• Gracias, pero mi amiga no está, seguro salió, así que llamaré más tarde de algún lugar.
Me dio pena la situación, y sonriendo le dije:
• No te preocupes, mejor descansa un rato, y después hace el intento de llamar nuevamente, hace mucho calor afuera y se nota que estás muy cansada.
• Si la verdad sí, estoy muy cansada, pero no quiero molestarte.
• No es ninguna molestia, estoy solo en casa y podes descansar tranquilamente un rato.
Sonriendo y dado su origen cordobés, (gente muy abierta y muy confiada), me dijo:
• Ah, siendo así, entonces te tomo la palabra, sino te molesta descansaré un rato.
Nos presentamos y me dijo que se llamaba Stefi. Ya entrados en confianza, y viendo que no había nada que temer conmigo se relajó, recargándose en el sillón y estirando las piernas.
• Si querés sacate las zapatillas.
• Bueno, la verdad que lo voy a hacer porque me molestan bastante.
Y diciendo esto, y sacando los pies de las zapatillas, haciendo gestos de sentirse más a gusto.
• ¿De dónde venís?
• De Córdoba (confirmado su origen cordobés), mi amiga va a tener un bebé y vine a ayudarla, pero ya viste que mala suerte tengo.
• No te preocupes, llamala a tu amiga de nuevo si querés... ¿ella usa celular?
• Sí, si tiene celular pero me da pena molestarte más.
• No te preocupes llamala.
Convencida y ya en confianza, tomo el teléfono y marcó al celular de la amiga, y ahora sí, con alegría reflejada en el rostro vi cómo le contestaba.
•¿Dónde andas?
• Mmm ya llegué y me perdí.
Vi cómo se quedaba callada escuchando lo que su amiga le decía, luego de varios segundos de conversación colgó.
• Mira, mi amiga salió y regresa mañana, y esto me pasa por no avisarle que venía hoy.
• Bueno Stefi no te preocupes, lo mejor es que ya la encontraste.
• Sí, pero ahora tengo que esperar hasta que llegue mañana.
Con una mirada triste, hizo el intento de levantarse y tomar sus cosas.
• Si me decís en dónde encontrar un hotelito modesto te lo voy a agradecer Oscar.
• No, Stefi no tenés nada que agradecer, pero ¿por qué no esperas un rato antes de irte?, luego yo mismo te llevo a un lugar donde pasar la noche.
• ¿No querés una cerveza? (a la gente de Córdoba le gusta tomar cerveza).
Ella me miró sonriendo, y como ya confiaba en mí, me dijo con su acento característico:
• Bueno te acepto para el calor.
• Sentate ahora te la traigo.
Me dirigí a mi frízer y sacando 6 cervezas me acerqué donde estaba Stefi y tendiéndole una le dije:
• Toma Stefi, están bien frías.
• Sii, está bien helada, gracias Oscar.
Y destapándola, bebió a con ganas, dejándome sorprendido de su manera de beber y bueno con el calor que hacía, pues la imité, tomando de la misma manera mi cerveza. Luego de un rato de beber y de charlar de mil cosas, una cerveza, otra cerveza, y otra más, el ambiente se relajó y obviamente tanto líquido bebido hizo su efecto.
• Oscar, ¿me dejas usar tu baño?
• Claro que sí Stefi.
• Bueno, ¿y dónde está el baño?
Recordando que las reparaciones del baño de abajo no habían concluido le dije:
• Está arriba, anda nomas.
• Decime por donde Oscar me voy a perder en esta casota.
• Seguí la escalera yo te voy diciendo.
• Jajajaja está bien Oscar como vos digas.
Y subiendo detrás de ella, me iba deleitando con el movimiento de sus nalgas, se movían con una cadencia perfecta, podía casi adivinar lo suaves que estarían, excitantes al fin. Era un culo precioso, unas nalgas como no había visto en mucho tiempo.
• A ver entra, ese es el baño.
• Huy Oscar, ¿y ése es tu cuarto?
• Si es mi cuarto.
• A está muy buena, mira que televisión tan grandota tenés.
Y encendiéndole la televisión le dije:
• Bueno Stefi, la dejo en el baño, voy por una cerveza, así nos tomamos otra.
• Dale acá te espero.
Y diciendo eso, bajé a la cocina por una dosis adicional de cerveza, subiendo inmediatamente a mi cuarto, donde me senté en mi cama, y abrí mi cerveza, escuchando ruidos en el baño y esperando que saliera, un par de minutos después, salió del baño, acomodándose la mini en la cintura y sonriendo.
• Mira que efecto me causa la cerveza jajajaja, me entran unas ganas.
• Jajajaja, es normal, a mí me pasa lo mismo.
Diciendo esto, se sienta en los pies de la cama y mirando la televisión encendida me dice:
• Huy que grandota la tele, yo siempre he querido una así, para ver las películas, se ve muy bien, me encanta.
• Stefi sentate acá. Le dije señalándole la cama.
• Así podes ver la tele a gusto.
Y sin decir más, se sube a la cama sentándose junto a mí.
• Oscar, que blandita esta la cama.
• Sí, está muy cómoda, así es.
Y abriéndole otra cerveza se la di.
• Jajajaja, Oscar voy a estar yendo cada rato al baño te lo advierto.
• Jajajaja no importa, que al cabo está muy cerca.
Y diciendo esto, seguía bebiendo cerveza, su respiración estaba muy agitada, sus enormes senos se notaban debajo de la tela de su blusa blanca, los pezones se adivinaban y podía presumir que se estaban poniendo duros, o al menos eso pensaba yo.
Una mujer de 19 años, media ebria, en mi cama, y con un cuerpo como a mí me gustaba. No podía creerlo.
Seguimos bebiendo y en un rato más, Stefi estaba ebria, y poniéndose de pie, se dirige al baño.
• Oscar, ahora regreso, no te vayas.
• Jajajaja no me voy a ir.
Y diciendo así entra al baño y sale un rato después, y así, riendo se sube a la cama sentándose frente a mi sobre la cama.
• Bueno Oscar creo que es hora que me vaya, se está haciendo tarde.
• Nooo Stefi no te vayas, mejor quedate acá, total mañana cuando llegue su amiga se va.
• ¿Y dónde me acuesto?
• Pues aquí en esta cama, total cabemos los dos.
Le dije y ella mirándome me dice:
• Mmm en la misma cama, mmm bueno, pero ¿y si te da por portarte mal Oscar?
• No Stefi como cree que me voy a portar mal, soy un caballero.
• Jajajaja es una broma Oscar, como crees que voy a pensar que vos un caballero se va a querer portar mal.
• Jajajaja Stefi, pues tenés mucho con que portarte mal.
Y ella carcajeándose me palmea el pecho riendo estruendosamente.
• Jajajaja que pendejo jajajaja.
Las copas habían hecho su cometido en ambos, estábamos tendidos en la cama ya casi sin hablar, solo mirando la tele, Stefi semi sentada y yo igual, sus piernas estiradas.
• Ahora vengo Osky.
• ¿A dónde va Stefi?
• Voy por unas toallitas húmedas para limpiarme el sudor.
El alcohol la había desinhibido y sin recato me dijo:
• Estoy transpirada Osky y tengo que limpiarme el sudor, sino no puedo dormir.
• Ta bien Stefi, pero si querés yo tengo aquí toallitas húmedas, mira.
• Ahh si de esas mismas uso yo Osky, ¿me regalas?
Y dándole el recipiente, lo puso junto a ella y sacó una comenzando a limpiarse la cara, los brazos, los pliegues de los brazos, el cuello, y cuando intentó limpiarse los pies no alcanzó se mareaba… le dije:
• ¿Te ayudo?
• Jajajaja no Osky cómo crees, deja yo puedo.
• Stefi yo te ayudo, prestame.
Y quitándole las toallitas me puse de rodillas junto a sus pies y comencé a limpiarlos despacio, entre los dedos, pasando la toallita, el pie completo, el tobillo, y así, hasta que terminé, pasando al otro pie, limpiando también a conciencia entre los dedos, tomaba su pie desde arriba de su tobillo, llenándome la mano con su pierna muy suave, ella sonreía como no creyéndolo y se recargó en la cama, como quedándose dormida, yo continué, limpiando el pie.
Cuando terminé, subí despacio por su pierna, limpiando, ella no dijo nada, se acomodó y ella misma dejándome que la limpiara, comencé limpiándole despacio...y a la vez... con mi mano tocaba la pierna descaradamente, recorriendo su rodilla y su muslo, muy suavemente, ella había cerrado los ojos y parecía haberse quedado dormida, yo aproveché y despacio subí su mini hasta dejar su tanga al aire, ella no despertó, era algo excitante mirar aquello, sus piernas eran excitantes, se veía su tanguita negra cubriendo nada, su respiración era acompasada, sus piernas blancas estaban a mi disposición, y comencé a limpiarlas despacio…hasta el borde de esa tanguita diminuta, deje las toallitas y ahora solo con mis manos la estaba manoseando, estaba muy excitado y me atrevía a tocarla, seguro por las cervezas ingeridas pero además por el grado de excitación que me hacían aventurarme a cada vez más.
De pronto ella abre los ojos y mirándome me dice:
• ¿Qué pasó Oscar, qué me estás haciendo?
• Nada Stefi, te estoy limpiado.
• A bueno Oscar, pero ya estoy bien, si querés así déjame ya.
• Si querés que te deje está bien nena.
Sonriendo me dice:
• Pero si querés seguir Oscar, pues seguí, pero pórtate bien.
• Si nena me voy a portar bien.
Y diciendo esto, ella se acuesta completamente extendiendo sus piernas y cubriéndose con la mini.
• Osky limpiame bien.
• Si nena eso estoy haciendo.
• Jajajaja pendejo lo que estás haciendo es poniéndome caliente.
• ¿Te excitaste nena?
• Pues no, no tanto como caliente pero bueno casi, casi me pones caliente
• Y ¿cómo te pones caliente?
• Je je je je Oscar no seas pendejo, estás re loco, y a mi nomás me pone caliente mi novio.
• Está bien Stefi, si te molesta la dejo.
• Oscar no te enojes jajajaja, seguí limpiándome total, con que no me hagas cosas malas.
• ¿Cosas malas?
• Si ya sabes Oscar, no me vayas a querer coger.
• No si yo no me la quiero coger.
Mentí...
• A bueno Oscar, entonces seguí limpiame acá... que me suda mucho.
Abriendo sus piernas completamente y señalándome el borde del elástico de su tanguita.
Despacio tomé una toallita y comencé a limpiar el borde y atreviéndome a más, metí un dedo abajo del borde, y haciéndole a un lado la tanga, saliendo ya por el borde levantado, alzaba más el borde intentando meter mis dedos cuando...
• Oscar me vas a romper la tanguita, después ¿quién me la paga? Jajajaja.
• Yo te la pago, le contesté.
• Ay Osky, mejor bájame los tanguita sino nunca vas a terminar de limpiarme.
Diciendo esto, ella misma se arqueó, tomando su tanguita y sacándolos de un tirón, su barriga blanca estaba frente a mí, ella con los ojos cerrados fingiendo estar adormilada, se acomodó abierta frente a mí, paso su mano por su vagina y abrió sus piernas completamente.
• Ahora si Osky acá me tenés, limpiame pero no me cojas eh.
• No nena, no te voy a coger.
• ¿Me lo prometes Osky?
• Si nena te lo prometo.
• Bueno entonces límpieme la concha que la tengo toda mojada.
• ¿Te calentaste Stefi?
Sin decir nada sólo se abrió de piernas completamente y con su mano entre ellas, se separó los labios vaginales, recorriendo con sus dedos todo el camino hasta su entrada, que estaba mojadísima, y así sin más, se metió dos dedos, hasta el fondo y escuchando su suspiro, sacó sus dedos y acomodándose bien dijo:
• Ay Osky no seas malo, limpiame ya la conchita que no aguanto.
• Si.
Yo estaba a punto de venirme de la excitación, veía la cara de ella, estaba caliente por el alcohol y por la manoseada que le había puesto, la tenía ahí abierta de piernas pidiendo que me la cogiera, pero sin decirlo abiertamente, así que sin más, me incliné entre sus piernas y me clavé directo en su vagina, mi nariz se perdió entre esos pliegues mojados y cremosos, sentí que grito y me empujó con su mano la cara contra su vagina.
• Ay Osky dónde andas......., papito así límpiame la conchita papito.
• Así bebito, así comeme la concha.
• Así, así méteme la lengua, dale comete a la Stefi cométela.
Se movía como poseída, levantaba la cintura y yo entre sus piernas, metí mis manos debajo de sus nalgas, y al fin las sentí, riquísimas, excitantes, mis manos abarcaban y las movía manoseándola...a placer.
• Oscarooo, Oscaroo, pendejo me calentás pendejo.
• Así, asíí Oscar, meteee más mete mássssss.
Levanté la cara de su concha y ella seguía con los ojos cerrados así que me acomodé…ella con sus piernas abiertas y boca arriba, yo me arrodillé entre sus piernas, me bajé los pantalones…y bajando mi bóxer, saqué mi verga. Y me apresté a metérsela cuando ella abrió los ojos.
• Ay Osky ¿qué estás haciendo??????????
• Nada nena, nada.
• Como nada y ¿por qué te sacas la verga papito?, ¿me la querés meter verdad?
• No nena no te la quiero meter.
• No???...entonces ¿para qué la sacas?
• Es que me duele tenerla guardada.
• Y como no Oscar si la tienes enorme...
• Oscar...¿me querés coger papito?
• Sí Stefi, te quiero coger.
• Ay que hago...no quiero dejarte así, pero no puedo dejar que me cojas, soy decente.
Me decía eso y la tenía abierta de piernas, con la concha escurriendo de la chupada que le acababa de dar y ella presumiendo de ser decente, yo sabía que era una postura que a ella le gustaba y que quizás se la creía ella misma, así que le seguí el juego.
• Nena no te voy a coger si no querés.
• Ay Oscar, mi bebé, ¿te voy a sacar la leche con la mano está bien???, no puedo dejarte así te va a hacer daño.
• Mmm ¿con la mano Stefi?..
• Si Osky con la mano, o ¿con qué quieres que te saque la leche?, ¿con las tetas?
• Con la cola nena ¿sí?
• ¿Con la colita querés Osky?
• Quisiera con tu concha nena pero si no se puede.
• Ay Osky perdoname que no me deje coger, pero nunca me han cogido por la concha nadie que no sea mi novio.
Y diciendo esto levanta las piernas completamente, y abriéndose las nalgas me muestra su ano.
• Vamos papito, métemela aquí vamos putito, date prisa antes que me arrepienta.
Sin decir más se la puse en el ano y se la empuje...entro despacio...mi verga se deslizó en ese ano apretado y poco a poco se la fui metiendo más y más, Stefi tenía las piernas levantadas hasta mi cabeza y sus nalgas debajo de mí, su ano recibía mi verga completamente.
• Ay bebe, así, ahí termina bebito mío, dale ahí dejame la leche papito.
Y moviéndome duro, al fin terminé de vaciarme en el ano de Stefi. Caí desfallecido sobre ella aún con mi verga en su ano, la cual despacio perdió tamaño y salí de ese ano, y ahí quedamos los dos, yo encima de ella y ella abajo...respirando despacio.
• ¿Ya acabaste Osky?
• Si ya acabé, aunque no donde quería.
• Perdoname Osky, pero es que le juro que nadie me la ha metido en la concha más que mi novio.
• Sé que no me crees Osky pero es la verdad.
Diciendo esto, nos quedamos dormidos y yo pensaba, mmm ¿será verdad que de veras no se deja coger por la concha?, y bueno dije en un rato lo intento de nuevo, pasaron un par de horas cuando desperté de nuevo, y estaba Stefi dormida a mi lado dándome la espalda, sus nalgas frente a mi cubiertas apenas por la mini, me le abracé por detrás y metiendo mi mano por entre su remera, le comencé a agarrar las tetas, eran enormes, ella no despertaba, estaba completamente dormida, así que pude sacar sus enormes tetas y manosearlas a mi antojo, le tomé de los enormes pezones grandes, levanté su mini para dejar sus nalgas desnudas y pegándome a ellas comencé a moverme como si me la estuviera cogiendo, mi verga se acomodaba entre sus nalgas, deslizando mi mano, muy despacio le separé las nalgas y recorrí el camino hasta su ano, estaba mojado, le escurría aún semen de la cogida que le había dado, deslicé mi mano más abajo hasta su vagina, y al sentir mis dedos ahí, abrió sus piernas, levantándola de lado, dejando que mis dedos entraran en su vagina...adormilada realmente me dijo:
• Mmmm Osky ¿tenés ganas de nuevo?
• Si nena tengo ganas de nuevo.
Y ella echando su mano atrás donde estaba mi verga, la apretó y me la manoseaba despacio.
• Huy papito la tenés bien dura, ¿me la querés meter?
• ¿Cómo querés que me ponga?, ya sabes que es por atrás donde te dejo metérmela.
• Si nena, ponete en cuatro.
• Si papito.
Y diciendo esto, se puso bocabajo y arrodillándose se inclinó dejando su cola levantada y abierta, pegando sus pechos a la cama.
• ¿Así Osky?..¿Así querés ver a esta nena mala?
• Si nena así me gusta, estás bien buena.
• Ya Osky metémela vamos.
Y diciendo esto, me puse detrás de ella y comencé a tocarla con los dedos, deslizando mis dedos desde su ano hasta su concha, la cual se mojaba intensamente, sus labios vaginales le colgaban a los lados de su entrada. Mis dedos separaron sus labios y entraron fácilmente en su vagina, giró su cabeza y mirándome me dijo:
• Oscar, no seas puto, no me vayas a coger.
• No nena ¿nomás un pedacito si?
• ¿Qué es un pedacito?
• ¿Me dejas meterte la cabecita?
• Mmmm. Oscar, no seas pendejo no me pidas eso.
• Vamos Stefi dejame meterle la cabecita...eso no es cogerte.
• ¿No es cogerme?, bueno pero nomás la puntita.
Me acomodé y poniendo mi verga en su vagina enorme, le clavé la mitad de la verga y ella girando la cabeza dice:
• Ah que pendejo eres papito ya me ensartaste.
Se quiso quitar cuando me dejé ir sobre ella...clavándole el resto de mi verga en su concha, estaba apretada no parecía nueva, pero si apretaba mucho y estaba hirviendo.
Stefi, gemía, no podía hablar, sólo se escuchaban sus gemidos.
• Mmjjj...Ahh...pendejo forro ya me cogiste.
• Sí nena y te voy a coger más.
• ¿Sí?...bueno total papito ¿no vas a decir nada verdad?
• No nena, a nadie.
• Bueno Oscar te doy permiso, cogeme pendejo.
• Cogeme pero bien cogida, haceme acabar papito.
Diciendo esto seguía moviéndome detrás de ella, metiéndole y sacándole mi verga de su concha, cogiéndomela fuerte, casi violentamente, sus nalgas se movían a cada empujón que le daba.
• Papito, papito, cogeme siempre papito dale cogeme más méteme más verga pendejo, méteme más verga papito dale métemela toda.
De pronto se quedó quieta...y se contorsionaba fuertemente, sentí que mi verga era rociada por todos lados por un baño hirviente, el orgasmo más rico que he sentido sobre mi verga.
Me quedé quieto sobre sus nalgas, despacio yo seguía metiéndole y sacándole la verga, escuchando el sonido de mi verga en su húmeda concha, cuando me dice:
• Papito bajate.
Me empujó y se acomodó boca arriba y abriendo bien las piernas me dijo:
• Ahora sí Oscar, como Dios manda cogeme.
Se acomodó y me tiró encima de ella y tomando mi verga se la acomodó en la concha y ...
• Cogeme Oscar vamos, ¿me querías coger?...ahora me coges hasta que me acabes pendejo.
• Si nena eso quiero.
....fue una noche como no eh tenido otra, aunque me cogí a Stefi durante toda su estancia en mi ciudad, nunca fue tan excitante como esa primera noche. Me la cogí de pie, encima, mientras nos bañábamos, en la cocina, en todos lados, en la casa de su amiga. En todas partes. Y bueno aún de vez en cuando, cuando viene... aún me la cojo.
Al día siguiente la amiga fue por ella, cuando tocó la puerta yo estaba cogiéndome a Stefi en la sala de mi casa, la tenía empinada a 4 patas, e hicimos esperar a la amiga hasta que Stefi ya no quiso más cogida.

encuentros

ese fue solo el comienzo entre @el_pretorian_ban ... besitos @StefiMarinera