El Director del colegio

Hola soy Karina y esto sucedió hace como unos meses atrás, les cuento que soy profesora de Contabilidad, tengo 25 años, recién recibida.

A penas me recibí lo primero que hice fue irme de la casa de mis padres ya ellos eran demasiado exigentes y con muchas restricciones hacia mí, por lo cual no me dejaban casi salir a divertirme.

Conseguí un lindo departamento que estaba medio alejado pero me servía porque a pesar de ser medio caro, era perfecto y mas para alguien que recién acaba de empezar.

Les cuento que soy una chica llamativa, bastante linda me considero, por algo siempre salí reina de mi curso calculo, mi estatura es buena 1,70 que con tacos altos siempre quedo mejor. Mi cuerpo siempre fue muy desarrollado, marcado y bien proporcionado con unos pechos grandes tirando a enormes, herencia de familia, una cintura estrecha que me encanta, unas piernas bien largas y mi parte cola, que es mediana, redonda y muy parada.

Al principio todo marchaba bien, aunque luego que deje de trabajar en un estudio las cosas empezaron a empeorar.

El departamento era algo caro de pagar y mi dinero comenzó a irse más rápidamente al no conseguir un buen puesto de profesora, un día salió un anuncio en un importante colegio y accedí a ir, arriesgándome pues no tengo un alto puntaje.

Fui bien arreglada como siempre y por más que habían muchas profesoras, esas típicas viejas gordas con muchísimo puntaje, quede en una selección menor, estaba re contenta y aunque era mi única salida conseguir ese puesto intente buscar otros colegios, pero fue imposible. Pasaron unas semanas y no me llamaban, mientras que mis gastos seguían subiendo, y mi ingreso seguía estancado, ya que las clases particulares eran escasas.

En dos meses se habían terminado mis pocos ahorros que tenía, me encontraba a un paso de la desesperación, no habían pagado la renta y había vendido dos o tres cosas mías para poder comer y sobrevivir.

De pronto un día sonó el teléfono, del colegio este que tenía una entrevista, salte de emoción era mi única esperanza, al otro día me arregle para matar, con unas sandalias altísimas, unos pantalones grises bien ajustados y una remerita blanca media escotada. Sabía que era difícil, tal vez el director me contrataba por mis encantos, era mi única opción. Llegue al colegio y vi las profesoras anteriores a mí, todas viejas con excelentes puntajes, todas gordas con años de docencia y el mundo se me vino abajo.

La mañana fue pasando hasta que entre a la oficina del director, Mario se llamaba. Era un tipo como de 55 años, bastante robusto, alto y algo gordo. El me miro de arriba abajo descaradamente, pero luego simpatizo conmigo y me comento que era muy difícil que yo consiguiera el puesto, que había visto muy buenos docentes para el puesto y que yo casi no tenía experiencia. Eso me estaba diciendo un no, yo entre desesperación le conté mi situación casi llorando, el me escucho atentamente, pero no me dijo nada, luego de explicarle con lujo y detalle mi desesperación, Mario me dijo, bueno no le aseguro nada, le llamare si queda aceptada, la tendré en cuenta. Yo sentí un dolor fuerte en el pecho, estaba segura que no me llamaría.

Me fui a mi casa angustiada sin saber cómo salir de este abismo. Al otro día sonó el teléfono temprano, yo atendí de mala gana, y era del colegio, que me necesitaban ese mismo día ahí, en horas.

Rápidamente me vestí igual que el día anterior y volé hacia el colegio. Cuando llegue, el director me saludo y me llevo a la sala de profesores presentándome, yo estaba muy feliz, mi cara lo demostraba, todas eran profesoras, me dieron una cálida bienvenida y al rato tuve que ir a dar clases.

Pasaron dos semanas, y la renta seguía impaga, le explique al dueño del departamento que a fin de mes le pagaba, pero él me obligo que le tenía que dar algo de seña. Yo no sabía qué hacer, entonces pedí un adelanto de sueldo, aunque me daba vergüenza, pero me lo dieron y señe un poco la deuda que acarreaba.

Paso un mes y ya me había hecho amigo de las viejas gordas y abandonadas profesoras, todas contaban lo mal que la pasaban con su marido que no se arreglaban porque era un tarado su marido.

Paso el siguiente mes y yo seguía pagando la deuda con adelantos de sueldo, de casualidad me alcanzaba para comer, mientras que el dueño del departamento me había dicho que si me volvía a atrasar, me iría. Yo frente a esa advertencia intentaba darle lo más posible de los adelantos.

Pero un día como cualquier otro, me levante temprano, luego de bañarme, como hacía mucho calor, decidí ponerme pantalón blanco finito, y arriba una camisa blanca que me quedaba un poco chica pero era muy linda, y unos lindos tacos altos negros. Agarre mi bolso y fui al colegio, al llegar antes que nada, me dijeron que el director quería verme urgente.

Yo fui para su oficina, que es en la secretaría general, golpee, y desde adentro escuche un

-Adelante. Me dijo

Abrí la puerta y ahí estaba Mario, el director. Apenas entre su mirada se fijo en mis pechos, que por la camisa ajustada el botón superior parecía que explotaría en cualquier momento, me di cuenta como me devoraba con los ojos, por dentro me reía y ante esa situación empecé a jugar con Mario, quería ver a ese viejo deseándome, me imaginaba como ese viejo verde quería probar mi cuerpo.

El me miraba descaradamente mis pechos, ese viejo me quería comer mis senos. Luego nos sentamos cada uno de cada lado del escritorio, y él me dijo

-Karina he notado que siempre pides adelanto de sueldo.

-Emmm si, conteste sonrojándome.

Entonces él me miro fijo y me dijo

–¡¿Esto no es beneficencia acá se paga por trabajar sabe señorita?!

Yo espantada frente a sus casi gritos, le dije en tono bajo

-Perdón, no volverá a pasar señor director, solo que necesitaba pagar la deuda del alquiler.

El se volvió a enojar y dijo

-¡¡Otra vez con esos cuentos, se lo hago simple, si pide adelanto nuevamente, se va!!

-No volverá a pasar señor director. Le dije asustada.

-Espero que le quede claro, puede retirarse. Me dijo.

Me marche con rapidez y me quede con mucho miedo sabiendo que se complicarían las cosas con el dueño del departamento. Mis problemas no se solucionaban, fui a hablar con el dueño del departamento y me dijo que no podía esperarme más, que si no le pagaba me tenía que ir, porque tenía mucha gente esperando.

Le volví a dar un poco para saldar la deuda, pero seguía creciendo cada vez más, hasta que un día me llego un telegrama de desalojo. Yo me quede helada no podía creerlo me estaba quedando en la calle a no ser que en 15 días regularizara la deuda.

Me puse a llorar sin saber que hacer, entonces pensé en mi única salida, pedir otro adelanto y encima un préstamo para saldar la deuda, eso me iba a ser casi imposible.

Un día como cualquier otro pensando en el colegio como solucionarlo, pensé en pedirle consejos a mis compañeras de trabajo, todas me dijeron que Mario no se opondría ante mi desesperante situación. A mí me daba ya casi miedo tener que ir a verlo con este asunto, pero los días pasaban y no me quedaba otra que ir con mucha vergüenza a pedir.

Ese día caluroso, me puse un pantalón de jean clarito y nuevamente la camisa blanca ajustada que sabía que a Mario debía gustarle, tal vez por mis encantos lo convencía, unas sandalias bien altas, arregle mi pelo y salí para el colegio a intentar ver si encontraba alguna solución.

En la calle como siempre, me percate que más de alguna mirada iba dirigida descaradamente a mi trasero o a mis pechos. Me gusta que me miren, pero no tanto ni tan exageradamente, veía a algún viejo verde en la calle y me decía cada cosas que hacían hasta ponerme incomoda.

Cuando llegue al colegio sentí las miradas de los alumnos en mi cuerpo y solo moví mi cuerpo al caminar para su devoción, en la sala de profesores, también me percate de las miradas de los profesores. Sobre todo el profesor de historia que un señor mayor, debía tener unos 60 al menos, con unos lentes horribles casi no cerraba la boca mirándome los pechos sin disimulo.

Estaba hablando con una profe cuando vi pasar al director para secretaria, era muy raro porque los viernes no abría secretaria, el atendía en otra oficina los viernes, pero si iba para allá seria más cómodo para poder hablar en privado y pedir desesperadamente ayuda.

Golpeé y entre, Mario me miro nuevamente de arriba abajo, babeando a más no poder, me trato muy bien y poco a poco pude ir explicando mi situación, el viejo siempre mirando mi escote me daba vueltas al tema diciendo que vería si podía hacer algo, que esto que el otro, yo estaba media molesta pero no podía decir nada que gracias, cuando me estaba por ir, ambos nos levantamos y el director me dijo

-¡¿Sabe Srta Karina que ilumina el colegio con su presencia?! ¡Tiene un cuerpo perfecto! Espero no te moleste que se lo diga.

- No, muchas gracias. Respondí, estaba inmóvil me dio vergüenza, entonces él siguió

-¿Y esos pechos, son naturales?

Asentí con la cabeza totalmente inhibida.

Me quede quieta sin saber que hacer, entonces el dio un paso hacia mí y luego poso suavemente sus manos en mi cintura, yo no sabía qué hacer entonces dije con miedo y vergüenza

–Bueno muchas gracias por los halagos director. Le dije tímidamente.

Luego me dijo en tono más bajo –Karina ¿Sabes que puedo ayudarte con tu deuda más rápido?

Esta frase me ilumino mi cara y conteste feliz -¡¿Si, como?!

-¡Y no sé, tendrías que cumplir con todas las exigencias de este colegio, clases extras a los alumnos, y no sé un sinfín!

En ese momento no me importo nada de eso entonces le dije

-¡Claro que si director haré todo lo que a usted diga que tengo que hacer!

El se quedo pensativo y largo algo que me quedo en mi cabeza dando vueltas hasta el día de hoy

-¡¿Y si te pido que me chupes la verga?! ¿También lo harás?!

Me quede asombrada sin saber que responder a semejante pregunta y solo pude decir

-¡Perdón no le comprendí bien lo que dijo!

El me miro a la cara fijo, con los ojos saltones y tomándome de la cintura fuertemente me gritó casi en la cara

-¡¡Escuchaste bien y comprendiste bien, tetona lo que dije que parte de tu trabajo, si vos queres hacerme ese servicio yo te pagare el doble de tu sueldo, y te daré un adelanto ya!!

Yo escuche la lujuriosa proposición y sentí miedo, nunca había pasado por mi cabeza el hacer algo así, y menos con alguien así, le conteste

-¡¡No puedo hacer eso que usted quiere pero si me pide que le ayude en otra cosa, lo haré!!

El cambio su cara y me esta vez me grito más fuerte.

-¡¡No hay otra cosa en la que me puedas ayudar, de manera que o aceptas lo que te propongo o no tenes nada y de paso estas despedida!!

Yo me sentí totalmente chantajeada, muerta de miedo y culpable, pero sabía que no tenía otra opción y a parte de pensar que tanto podía resistir un viejo como él, me quede quieta como dando un sí pero no decirlo por orgullo, entonces sus manos empezaron a moverse suavemente sobre mis caderas. El hecho de estar en esas condiciones, con un viejo mirándome descaradamente y a la vez tocando y sintiendo mi piel, no hacía más que estremecerme y hacerme temblar las piernas.

Mario decía casi babeando

-Sabes Karina que tenes un cuerpazo y te lo pasas mostrándolo descaradamente.

Su tono de voz morbosa me erizó la piel, de pronto fue poniéndose detrás mío, hasta que apoyo su bulto en mi cola, pude sentir sobre mis nalgas su bulto. Mi viejo jefe en ese momento me estaba apoyando desvergonzadamente.

De pronto sus manos me rodearon suavemente hasta atrapar mis grandes pechos, ese viejo maldito estaba haciendo realidad sus sucios deseos, yo estaba inmóvil, entonces el me dijo al oído

-¡¡Que enormes tetas tenes Kari!!

Me sentía deseada y abusada al mismo tiempo, no sabía qué hacer, sus manos me apretaban los pechos y su bulto seguía completamente apoyado en mi cola.

Repentinamente dejo de apoyarme, y metió una mano dentro de mi pantalón, sentí su mano

que agarro mi pequeña prenda interior atrapada entre mis redondas nalgas, me tiro para

Atrás, haciéndome parar aun más mi cola.

En ese momento comprendí que ya no había vuelta atrás, el director me tenía en sus viejas

y asquerosas manos, mi cola estaba enterrada bajo su barriga asquerosa. Me tomó

de las caderas y me apoyó su paquete con fuerza, incluso pude oír un pequeño gemido de parte de él mientras que me decía

-¡¡Que culo, que piernas y que tetas tenes putita!!

Después de estar un rato así en esa posición el viejo me soltó y me quede parada frente a él, me di vuelta y vi como el viejo seguía mirándome, comiéndome con los ojos, yo estaba media despeinada con mi pantalón desarreglado. Se empezó a acariciar su bulto en frente mío, me quede perpleja viéndolo, entonces el dijo

-¡¡Estas muy buena Karina!! ¡¡Definitivamente estas muy buena, mira esas tetotas que te cargas!!

El se acerco con su cara de depravado y sus manos desprendieron dos botones de mi camisa, y mi delantera salió más hacia adelante, sonrió y comenzó a apretarme los pechos, los apretaba con ritmo y los miraba casi babeando, entonces me dijo

-¡Qué tetas tenes, no me entran en las manos pendeja! ¿Te gusta que te manoseen las tetas? ¡¡Vamos contesta todo lo que yo diga!!

Yo con carga contesté -Si Director, me gusta que me aprieten las tetas.

Sus manos terminaron de desprender mi camisa y saco mi sostén, mis pechos quedaron totalmente indefensos ante él para poder manosearlos mejor, me las apretó con fuerza, mientras el lamer de mis tetas se trasformo en chupadas y mordiscos descontrolados, me sentía muy deseada y sucia a la vez por tener que dejarme manosear por ese viejo asqueroso.

Cerré los ojos intentando irme mentalmente de ese lugar, cuando de pronto Mario paro de manosearme y lamerme, al abrir los ojos empezó a reírse delante de mi cara y me dijo

-¡Que putita hermosa sos..., tenes una carita de ángel...que labios más hermosos...!

Luego me soltó y se fue hacia el escritorio, ahí casi se sentó sobre él y me indico que fuera, yo con miedo me acerque, entonces me dijo

-¡¡Vamos Kari, baja mi pantalón y sacá mi muñeco, que quiere disfrutarte!!

Yo casi llorando lo hice, sin mirarlo a la cara y cuando mi mano agarró su miembro, lo mire y vi que era muy grande y bien gordo, con la piel tersa por la rigidez, su glande estaba húmedo y manchaba mi mano. Luego me dio un fuerte tirón de pelos y me dijo casi gritando

-¡¡Ahora me la vas a chupar perra...le vas a chupar el muñeco al director!!

Mientras que me obligaba a inclinarme, me dejo inclinada como en ángulo de noventa grados, dejando mi cabeza a la altura de su miembro y mi cola en pompas por el otro lado. Luego comenzó a acariciarme mi cola, fue un buen rato, hasta que el muy maldito comenzó a darme pequeños golpes en la cara con su miembro hinchado y gordo como estaba, el sujeto me humillaba diciendo

-¿Qué te parece mi pija? Eh perrita ¿Te gusta? ¡Vamos abrí la boca puta!

Yo con miedo y vergüenza repase su miembro con la lengua, él se inclinaba para poder verlo bajo su barriga. Tenía un sabor a sudor que me daba nauseas, pero el viejo disfrutaba como nadie, estaba segura, podía sentirlo en los apretones a mi cola. Mientras que decía

-¡¡Eso puta, chupamela!!

Yo cumplía mi sucia labor y chupaba su miembro rápido, mientras mis labios la recorrían de arriba hasta donde alcanzara a entrar en mi boca, mi mano apretaba y masturbaba lo que quedaba fuera de está, el maldito disfrutaba a más no poder.

El me seguía diciendo cosas, estaba en la gloria

-¡¡Aaarrgg.... que pendeja más rica tengo adelante, que cuerpazo tiene y me la esta chupando como toda una maestra!! Jajaja

Yo comencé a llorar, era muy humillante someterme a ese viejo asqueroso por mi futuro, no quería pero ya era demasiado tarde, sabía que ya no había vuelta atrás yo estaba resignada y sin otro camino, seguramente Mario me iba a coger y hacer lo que él quisiera conmigo, como lo hacía con las gordas profesoras que trabajaban conmigo, pero ahora era todo lo contrario ahora iba a gozar un cuerpo joven y casi sin experiencia.

De pronto el se detuvo y saco su miembro de mi boca, quedando mi saliva envuelta en el mismo, me miro riéndose y agarrándome del pelo con violencia me puso de pie delante de él. Me quede ahí quieta sin saber cómo responder, ni que hacer, el viejo director agarrándome nuevamente de los pelos me puso sobre su escritorio, ahí sus manos desprendieron mi pantalón y a los tirones me los bajo, quedando solo con mi pequeña tanga, mientras que decía

-¡¡Que pendeja tan rica sos Kari!! ¡¡Que piernas tenes, sos un bombón!!

Sus manos pasaban por mis piernas de abajo hacia arriba, luego sus manos comenzaron a apretar fuertemente mis pechos, estaba sacado el viejo, sus manos me acariciaban y apretaban todo el cuerpo, una de sus manos bajo hasta mi entre pierna y comenzó a sobarme, estaba completamente sobre mí, me sentía atrapada entre sus manotas.

Luego se separo de mí, me miro con esa cara de degenerado y verde que tenia y se agacho delante mío, tiro fuerte de mi tanga y la saco por completo.

Se puso entre mis piernas, y empezó a pasar su lengua lentamente mientras me miraba y sonreía vilmente, luego poco a poco empezó a besarme ahí y a chuparme con más fuerza. Todo lo hacía lentamente pero apasionado, me miraba todo el tiempo.

Lo hacía de una manera increíble, sentía que mi cuerpo empezaba a reaccionar, mis pezones se pusieron muy duros y me mordí los labios para no largar un gemido, pero fue inevitable cerrar los ojos. Luego volví a verlo y el se reía y empezó a chupar con mucha pasión mi sexo, excitándome a cada lamida.

De pronto el viejo se detuvo y se paró delante mío, tomó su gordo miembro con su mano, me miró y dijo

-¡¡Ahora te voy a coger como vos queres putita!!

Acto seguido metió su miembro gordo en mi vagina, el dolor me invadió y solté un grito de dolor en seco

-¡¡AAhhyyyy!!

El retiró su miembro por completo y volvió a arremeter contra mi cuerpo, el dolor era bastante fuerte, aunque ya me empezaba a acostumbrar, el viejo me tomó de las piernas y comenzó a meter y sacar su asqueroso miembro lentamente primero, largando gemidos de satisfacción, mientras que comenzaba a transpirar.

De pronto agarro mis piernas y levantándolas un poco comenzó a moverse violentamente, haciéndome ver las estrellas de dolor y placer, el seguía transpirando cada vez más, y el calor en mi interior empezaba a surgir, mientras que el seguía gimiendo, luego me tomó de mis nalgas, me levanto del escritorio un poco, quedando mi espalda arqueada y su miembro en mi interior y comenzó a moverme en círculos primero y después impuso un ritmo muy fuerte que empezó a hacerme gemir, era tan fuerte el movimiento que mis pechos rebotaban de arriba abajo fuertemente, nunca me habían cogido así. Era muy violento y constante. Yo solo gemía sin control

-Aahhhgggg!! Aaahhhhggg!!! Ssiiii!! Aahhhhhggg!! Mmmmmm!!

Me miraba todo el tiempo y parecía que se burlaba de mi, cuando en un momento se quedo quieto, entonces me tomo de las manos y me levanto, me agarro de mi cintura y me volteo hacia la mesa de espaldas a él, me hizo ponerme empinada quedando mi cuerpo sobre su escritorio, mis enormes pechos quedaron aplastados contra el vidrio frio de su escritorio y el atrás mío, se quedo mirándome y dijo

-¡¡Que precioso culo tenes Kari redondito y paradito, tengo que decirte que es espectacular verte así!!

Yo no decía nada, solo estaba quieta, entonces voltee a verlo y lo vi con cara de triunfo y satisfacción pues sabía que me tenia absolutamente impotente entre sus manos, en esos momentos era suya, suya para gozarme a voluntad, suya para satisfacer cualquier capricho de su lujuria y me tenía en su oficina, empinada sobre su escritorio con mi tanga en mis muslos y sin manera de negarme.

Luego se acercó despacio poniéndose bien atrás mío diciendo

-¡¡Kari voy a seguir cogiéndote y disfrutándote puta!! ¡¡Que buen culo tenes!! ¡¡Esta bien rico paralo más putita!!

Yo como podía paraba mas mi cola, poniéndome en puntas de pies, en ese momento empecé a llorar ante tal humillación, era horrible pensar en la situación, de pronto sentí como la punta de su miembro estaba en la entrada de mi vagina y empezando abrirse paso yo me quede estática esperando que el hiciera todo, así que poco a poco fue metiendo su miembro de nuevo en mi, el rápidamente comenzó a moverse de atrás adelante y yo empecé a sentir un calor en mi interior y a gemir, sentía que me partía, el dolor era raro, pero me gustaba, era como una mezcla entre placer y dolor, yo voltee hacia atrás y vi como me tenía el director Mario totalmente expuesta para él, mientras que me tomaba por las caderas y seguía acometiendo contra mi ser, mientras que me gritaba a viva voz

-¡¡AAahh que rico te cojo puta!! ¡¡Sos la mejor profe que me he cogido desde que soy director!!

Mario aceleraba el vaivén cada vez mas y con más fuerza, yo en un movimiento raro, pare un poco mas mi cola, Mario se dio cuenta y paro sus movimientos, agarro mis nalgas y empezó a moverla rítmicamente hacia su verga, voltee a ver y vi los ojos de él clavados en mi cola, seguramente estaba observando cómo su miembro entraba y salía rápidamente de mi vagina, mientras que me decía

-¡¡OOOohh que rico te lo comes ohh ahha eso putita así!! ¡¡Nadie mueve el culo como vos ahhh!!

Yo lloraba pero no podía evitarlo, así me tuvo como cerca de 20 minutos, el ruido que provocaban los golpes de mis nalgas en su vientre era espantoso para mis oídos, mientras que el los disfrutaba completamente.

-¡¡AAaaahhh que bonita te vez asiiiii disfrutandooloo como una putita!!

El aceleraba más y más, tenía mucha fuerza, metía y sacaba su miembro de mi vagina de una manera increíble y yo solo gemía, de pronto mi cuerpo se convulsionó y tuve un orgasmo

-¡¡Aaaaahhhhh!! ¡Aaahhhggg! ¡¡Aaaahhhh!! ¡¡asiiiii!! ¡¡Asiiii!! ¡¡¡Aahhhhhggg!! ¡¡Sii!!

Salió de mi garganta ese gemido y cesaron sus movimientos, Mario se dio cuenta de eso y saco su miembro de mí, yo estaba perdida, recuperándome del orgasmo cuando empecé a sentir que su miembro largaba su líquido sobre mis nalgas mientras que el director gemía y me decía

-¡¿¡Te gusto putita!!?

Yo lloré y no conteste producto de la culpa que sentía. El debió entenderlo porque no dijo nada, solo se acomodo su ropa y dijo

–Esta tarde tenes depositados los adelantos de sueldo y una bonificación, ahora vestite y nos mantenemos en contacto.

Yo me arregle rápidamente y me fui a mi casa, después de una ducha, en la cual pensé en lo bajo que había caído y un sin fin de cosas, me sentía muy mal, pero pude mantener mi departamento y hasta con dinero extra, sucio, pero extra.

Pasaron algunas semanas y todo estaba tranquilo como si no hubiera pasado nada, yo me sentí más aliviada, hasta que un jueves que es uno de los días de más trabajo en la secretaria, me avisa una preceptora de que el director quiere verme urgente. Un escalofrió recorrió mi cuerpo, pero luego pensé de que como los jueves estaba todo el mundo en secretaria no pasaría nada y solo era para hablar de algún tema puramente profesional, fui a su oficina, todo estaba tranquilo, hablo cosas sin sentido, hasta que de pronto me dijo

-¡¡Bueno en realidad te llame, porque quiero que me la chupes ahora Kari!!

Yo me quede sorprendida con su sinceridad y le conteste

-Pero director, hay mucha gente acá trabajando hoy, por favor no me humille así.

El frunció el rostro y me dijo con vos fuerte

-¡¡Mira putita, acá se hace lo que yo digo porque si no, te quedas en la calle!!

Yo me quede helada frente a esa confesión, una lagrima casi salía de mi cara, no podía creer lo cerdo que podía ser ese sujeto, el sonreía al ver mi cara, entonces se corrió un poco del escritorio y señaló hacia debajo del mismo, yo ahí si empecé a llorar con más fuerza, pero me levante y cumplí con lo que el maldito viejo quería.

Cuando me metí abajo, su miembro ya estaba fuera de su pantalón exigiendo atención, lo agarre con mi mano y cumplí con mi sucia labor, el sabor era espantoso, parecía transpirado, yo intentaba hacerlo lo más rápido posible para que terminara y me dejara en paz, pero de pronto sentí que la puerta de la oficina se abrió, me quede quieta muerta de miedo a ser descubierta y que dirían, mientras que seguía llorando, el viejo en cambio se notaba tranquilo contestando las preguntas que le hacia una preceptora, luego se fue y me dijo

-¡¡Continua por más que entre gente putita!!

Yo seguí con mi asquerosa labor, hasta que el viejo inmundo termino en mi boca, obligando a tragar todo o no salía de abajo. Luego de eso, me levante para irme lo más rápido posible, pero él me dijo

-¡¡Kari no tan rápido, a la salida del turno pasa de nuevo así te llevas un regalito mío!!

Yo no conteste nada y salí llorando hacia el baño lo más rápido posible, para limpiarme y secarme las lagrimas. Luego de dar mi última clase, mire el reloj y era la hora de salir, fui a secretaria casi temblando y golpee en su despacho.

Pase y ahí estaba el maldito de Mario, me sonrió vilmente al verme y me señalo el sillón, donde habían unas bolsas. Me acerque y las mire, entonces me dijo.

-Mañana quiero que vengas con eso puesto.

Yo agarre las bolsas y me marche lo más rápido posible, llegue a mi casa intrigada, y lo primero que hice fue revisar las bolsas.

Había ropa, y una nota del viejo inmundo, que me decía que me pusiera eso para el otro día, yo revise todo y había una tanga rosada diminuta, un pantalón blanco medio transparente ajustadísimo, una remera rosada escotadísima y unos tacos de 10 cm de taco finito.

Luego sin pensar para no angustiarme y llorar, me fui a bañar, mientras me bañaba mi cabeza daba vueltas, entre rechazo de la situación y asco por un lado, mientras que por ahí pensaba como me quedaría la ropa que me había comprado, si me quedaría bien o no. Mis pensamientos chocaban sin parar, luego de salir, decidí probarme la ropa, realmente me calzaba excelente, todo, era demasiada provocativa la vestimenta, el escote dejaba entrever todos mis enormes pechos al no tener sostén, mi cintura se marcaba bien con el pantalón tiro bajo y mi cola volaba por los aires, se veía más parada de lo que es realmente, juntos con mis tacos me veía demasiado llamativa.

Mientras que me miraba pensaba en lo que ese viejo maldito debía disfrutar teniéndome, era un viejo feo que me iba a volver a coger como a las demás profesoras del colegio aunque todas eran viejas y gordas, pero conmigo tenía un cuerpo más joven y con buena forma, para darse el gusto.

No sabía qué hacer, pensé en acostarme a dormir, pero había algo en mí que me causaba curiosidad y era saber si me quedaba bien la ropa, o que opinarían los hombres al verme así, pero no sabía a quién preguntarle, así que decidí salir a la calle a ver si se notaba mucho mis atuendos, no alcance a llegar a la esquina de mi casa, y me di cuenta de que muchas miradas iban dirigidas a mi cola principalmente o a mis pechos.

De pronto los comentarios atrevidos que provenían de los autos me dieron la certeza de que llamaba mucho la atención, sentí miles de comentarios, de -¡¡Mira que culo!! ¡¡Que hembra mirá!! ¡¡Tenes cara de mamadora!! ¡¡Mirá que tetas!! ¡¡Te gusta parar vergas!! ¡¡Pedazos de tetas!! Yo empecé a sentirme demasiada observada y llamativa, así que decidí volver a casa pronto, debía quedarme muy bien el atuendo sin duda.

Volví a mi casa y luego de bañarme me acosté a dormir, aunque mucho no podía, pensaba en cómo iba a ir al otro día con esa ropa, era demasiado provocativa pensaba. Toda la noche soñé un montón de cosas relacionadas con eso.

Al otro día, encima hacía mucho calor por lo cual no podía ponerme nada para taparme, en el colegio de entrada fue todo un revuelo al verme, las viejas de siempre me miraron con cara de odio y los profesores directamente no tuvieron ningún disimulo me devoraron con la mirada al igual que los alumnos.

Hasta que en un momento me llamo Mario, temblé camino a secretaria, me costaba mucho caminar con esos tacos, pero mi cuerpo se veía increíble, de hecho escuche a varios alumnos que cuchicheaban cuando yo pasaba.

La secretaria estaba en total silencio, no debía haber nadie. Golpee la puerta y me dijo que pasara. Entre y en ese momento el me dijo.

-Ponele llave kari.

Lo hice y ya sabía que no había vuelta atrás, ese viejo volvería a aprovecharse de mi cuerpo a su antojo. Cuando fui a dar un paso para acercarme a su escritorio grito

-No!! Noo! Quieta ahí!! Quien te dijo que camines?

Yo me quede quieta, no sabía que quería el maldito viejo. Entonces me dijo

-Camina 4 pasos hasta acá y date una vueltita!!

Yo lo mire con mi mejor cara de odio, pero cumplí, gire lo más lento posible para su deleite supuse.

El viejo me desnudaba con la vista, y me decía con una sonrisa vil en su cara

-¡¡La verdad es que te ves increíblemente rica!!

Yo no dije nada, solo baje la mirada, entonces el viejo me dijo

-Ahora arrodíllate y veni gateando que quiero que me chupes la verga!!

Lo mire enfurecida y le dije

-Viejo de mierda!! Quien se piensa que es?! De ninguna manera!!

El se desprendió el pantalón, mientras seguía sentado tranquilamente y me dijo.

-Ahí está la renuncia para que la firmes y te vayas o acá esta la continuación del contrato. Y luego se agarro su verga.

Estaba hinchada y enorme, el viejo me estaba extorsionando vilmente y yo nada podía hacer, entonces cerré los ojos y me puse de rodillas, quedando mi culo en pompa para el otro lado.

Comencé a gatear, el pantalón blanco rápidamente se ensucio en sus rodillas y yo con lágrimas en los ojos me dirigí hasta el viejo maldito que seguía sentado en su sillón. Me miraba con una cara de triunfo, de soberbia y calentura que no puedo explicar bien en palabras.

Llegue delante de él y lo mire con odio. El me sonrió y me acaricio el cabello, luego agarro mi mano y la puso sobre su entrepierna, podía sentir su verga que estaba durísima.



- Anda! ¿Que esperas? Como si no me la hubieras mamado antes!!



Seguía inmóvil, pero su mano presiono mi cabeza contra él y su enorme verga choco contra mi cara, su verga ardía, la sentía palpitar, abrí mi boca y comencé a darle una que otra lamida, pero sus manos me tomaron por la nuca y empujaron su verga contra mi boca, casi la mitad lleno mi boca, era enorme y su textura llenaba mi paladar, la cabeza de su verga tocaba casi el fondo de mi garganta, intente detenerlo con mis manos pero sus manos seguían haciendo el vaivén contra mi boca, movía mí cabeza a su gusto, ahogándome con su enorme verga, gimiendo de gusto de verme incapaz de poder hacer algo o poner algún tipo de resistencia a lo que me hacía.



- Anda, ahhh… Que puta que sos Kari! Sos la mejor profe que me he cogido desde que soy director!! !Ahh! – El gemía de gusto mientras seguía dándose gusto con mi boca.



Sacaba su verga solo para dejarme respirar unos segundos, el ritmo al cual parecía que me cogía la boca casi me asfixiaba, mi boca escurría hilillos de saliva hacia mi mentón, hilillos de saliva que iban desde mi boca hacia su enorme verga, la cual estaba brillante de tan lubricada que estaba, pero solo eran escasos segundos, enseguida volvía a llenarme la boca de verga, volvía a darse gusto una y otra vez con mi boca, se volvía a detener para dejarme respirar y entonces me dijo

-Vamos pajeame putita, mientras tomas aire move tu mano!!

Yo agarraba su verga y la movía de arriba abajo haciendo que mi mano se llenara de mi propia saliva que envolvía su miembro, subía y bajaba mi mano como una total puta, me sentía muy mal realmente, me sentía una cualquiera, un objeto del viejo.



- ¡Por Dios! ¡Que puta que sos Kari!



Seguía mi boca llena, sin poder articular palabra, los pocos segundos los usaba para respirar más que agitadamente, la mandíbula me dolía, sus manos me sobaban mis enormes tetas atraves de la camisa, entonces dijo



- Te gusta? – pregunto sonriendo con la cara llena de placer, del placer que yo le estaba dando con mi boca llena de su verga.



-Mmmm… Nooo… – alcance a decir sin mucha claridad pues el no me sacaba su verga de la boca para nada



- Ahhh…no? Entonces preparate!! Te voy a llenar la boca de leche… Ahhh… Tómatelo como una buena puta… Ahhh…

Empezó a mover más rápido mi cabeza sobre su miembro, yo cerraba los ojos tenía miedo y solo dejaba que él me usara a su voluntad, cuando de pronto freno en seco y la retiro de mi. Quedando toda la saliva y sus jugos esparciéndose por mi quijada y chorreando hasta mis pechos.

Entonces ahí se me acerco y me agarro de la mano para ponerme de pie y en ese momento de un tirón me puso frente a él.

Lo mire hacia arriba odio y repugnancia y le dije

- ¡¡Basta de humillarme viejo asqueroso!!

No me contesto, sus brazos rodearon mi cintura y sus manos bajaron mis nalgas, agarro cada una con una mano y las apretó fuerte diciendo.

-¡¡Estas buenísima pendeja, hoy te voy gozar y vas a pedir más verga como muchas de las otras profesoras!!

Soltó mis nalgas, subió sus manos, despendio el botón de la camisa que me había hecho comprar y mis enormes tetas quedaron frente a él, rápidamente metió su cabeza ahí, con su boca lamia mi aureola izquierda y con su mano masajeaba, apretaba e intentaba exprimirme casi mi otro pecho, luego alternaba, luego de un rato así, saco su cabeza de mis pechos dejándomelos todos baboseados con su inmundo aliento y mirándome a los ojos puso sus manos sobre ambos pechos y los apretó fuerte diciéndome

-¡¡Por dios pendeja que pedazos de tetas tenes!! ¡¡No me entran en las manos!!

El viejo me manoseaba a su antojo, me estrujaba los pechos y apretaba los pezones humedecidos por su baba, era increíble la tremenda manoseada que me estaba dando aquel viejo feo, no podía creer como podía yo estar ahí.

De pronto el viejo agarro mi camisa y de un tirón rompió todos los botones que quedaban prendidos, quedando mis tetas al descubierto delante suyo y nuevamente volvió a meter su cabeza en ellos lamiendo y mordiéndolos ahora con más fuerza.

Yo solo pegaba pequeños gemiditos como

-¡¡ahhh ahhh ahí mmm ahhh!!

No podía evitarlo, la sensibilidad de mis pechos y sus caricias hacían reaccionar a mi cuerpo, por eso el viejo Mario dándose cuenta de mi estado empezó a conducirme así como estábamos hacia su escritorio hizo subirme en él y ahí siguió con su trabajo, de pronto sentí como sus manos las llevo donde estaba el botón de mi pantalón yo como un reflejo de la poca dignidad y rechazo que me quedaba detuve sus manos…

Pero en ese momento Mario dejo mis y se agacho frente a mí y esta vez sí desabrocho mi pantalón y lo bajo y lo dejo bajo mis pies, yo ya no opuse resistencia, quedando solo en tanga, con mi camisa rota y mis tacos puestos, estaba semidesnuda delante del director del colegio, Mario al ver mi pequeña prenda se acerco hacia mi vagina y le pego un beso por encima de la tanga, después de eso se levanto.

Tomo mi camisa y me la termino de sacar, dejándome solo con mis tacos y mi tanga delante de él. En ese momento Mario me agarro de mi cintura y me volteo hacia la mesa de espaldas a él me hizo ponerme empinada sosteniéndome yo de la mesa y el atrás mío.

-¡¡Que buen orto tenes Kari!! ¡¡Tengo que admitir r que nunca he clavado uno así!!

Yo me quede helada y solo dije

-¡Nooo Mario eso si que no! ¡¡Por favor se lo pido!!

Pero él como si nada hubiera dicho agarro su verga y me empezó a dar pequeños golpes en mis nalgas.

No podía creer como podía estar ahí en su despacho, empinada contra su escritorio con una diminuta tanga y con mi culo bien paradito, mostrándoselo, que espectáculo debía tener el viejo maldito teniéndome así.

Sentí como se arrodillo detrás mío y sus manos callosas se deslizaban por mis nalgas mientras que con su boca pegaba pequeños mordiscos en mis nalgas y pasando su lengua por todas ellas, yo no sé porque, en un acto reflejo pare un poco mi cola. En ese momento aprovecho y con sus manos abrió un poco mis nalgas y empezó a pasar la lengua dentro de ellas, deteniéndose en mi culito, ensalivándolo completamente y tratando de meter la punta de la lengua en el, estuvo así como 10 minutos, me dio una chupada atrás como nunca en mi vida alguien había hecho, de pronto sentí uno de sus dedos en mi orificio, penetrándome mientras también me masajeaba o daba golpecitos con la palma de su mano en mis nalgas, de pronto paro y me dijo:

-¡¡Nunca me he comido un culito como el tuyo pendeja!!

-¡¡¡Nnooooo!!! Por ahí nooooo, me va a doler mucho!! Grite desesperada.

-¡¡Te va a encantar putita ya lo veras!!

-¡Por favor nooo!

-¡Pendeja ni te molestes pidiendo que no, tu colita va a ser parte de mi colección, tengo que rompertela! Y se reía de mí a carcajadas el viejo inmundo.

-Mejor acomódate y relájate, te va a ir mejor! Decía

Entonces puso su peso sobre mí y con una mano en mi espalda me hizo poner boca abajo contra el vidrio helado de su escritorio, mis pechos quedaron aplastados y yo esperando lo peor, me tome de ambos costados con mis manos.

Sentí sus manos como abría mis nalgas y metía su verga entre medio de ellas, sentía su enorme verga y me daba escalofríos. Sus manos estrujaban mi cola mientras me decía.

-¡¡Que bonito culo tenes pendeja!! ¡¿Ya te lo han hecho por atrás!?

-No Mario, nunca, aunque algún novio me lo ha pedido.

-¡¡Hoy vas a probar lo que es bueno, te voy a abrir este culito!!

-¡¡Por favor hágamelo despacio!!

Entonces agarro la punta de su verga y la puso en mi esfínter, sentí la glande en el principio de mi orificio y solté un grito mezclado con un gemido largo y pausado

-¡¡AAAahhhhyyyyyyyyyyyy!! ¡¡Aaaaaaaaaagggggggggggyyy!!

El viejo apretándome contra el escritorio con su mano sobre mi espalda haciendo fuerza para yo no me levantara me decía.

-¡¡Tranquila putita que rico me lo estas apretandoooo!! ¡¡OOOhhhhgggg!!

Poco a poco fue metiendo su enorme verga dentro de mi pequeño anito, yo sentía un dolor infernal, el sin embargo, siguió empujándola hacia dentro, yo no aguantaba más y quería que la sacara.

-¡¡¡AAaaaaaaaaaaayyyyy!! ¡¡Aaayyyy bastaaa por favorrr!! ¡¡Sacala por favor!!

Fue mi grito de dolor, toda su verga estaba dentro de mi culo se perdía entre mis nalgas, después de eso, se quedo quieto dentro de mí por unos minutos. Sentía un ardor increíble, entonces en ese momento escuche como se abría la puerta del despacho.

Gire mi cabeza rápidamente, y me quede helada, acababa de entrar el profesor de historia, un tipo de unos 60 años canoso, flaco y alto. Me miro y sonrió con una cara de malicia terrible, camino y se sentó frente a nosotros y dijo.

-Mario! Tengo que aplaudirte, no podes estar cogiéndote a la pendeja esta! Sos un maestro!

Mario me sujetaba fuerte contra el escritorio dado que intente levantarme y le contesto.

-No solo me la estoy cogiendo, llegaste justo para ver cómo le rompo el orto! Jajaja

-Son unos hijos de puta!! Soltame viejo de mierda!! Grite desesperada e intente manotearlo y levantarme, pero el teniéndome contra el escritorio me tenia fácilmente dominada y entonces empezó a culearme despacio, cada embiste suyo sentía que me perforaba el intestino.

- ¡¡Tomá tetona!! – gritó.

Y su verga se hundió más aun, sentía como me faltaba el aire. Un sonido ronco partió de mi pecho, sabía que esto era el final… el límite, el deseo del viejo y de muchos otros del colegio y no el mío.

- ¡¡¡Ayyyyyyyyyy!!! ¡¡Nnnnnooooo!! – grité cuando pude recuperar el aire

El viejo sin embargo, en ese momento agarro mi cintura y empezó un vaivén cada vez más agresivo contra mi culo. El dolor era desgarrador, inaudito, innecesario. Cada estocada contra mí me sacaba el aire, me rompía por dentro.

-¡Ay por fa...vor!!... ¡Nno!!... ¡¡AAayyyyyaa!!!... – gritaba alborotada, y le pegaba al escritorio golpes de puño sintiendo como me perforaba el viejo.

-¡¡Mira como se está comiendo mi verga!! Le balbuceó Mario al viejo de historia.

Mientras yo con lágrimas en los ojos por encima del hombro lo miré desesperada, angustiada.

- ¡¡Siii pendeja puta te la metí por el orto!! – Grito.

En ese momento apoye mi cara contra el vidrio helado de su escritorio y solo llore.

El seguía con su movimiento constante, cuando de pronto me agarra de las caderas y empieza a moverse más fuerte haciéndome ver las estrellas de dolor y le grité

- ¡¡Aaaaaayyyyyyyy!! ¡¡Sa...ca...la... viejo cabron!!

El dolor me escandalizó, era terrible. Desesperada comencé a moverme para zafar de mi verdugo pero el movimiento de la cola lo exasperó, y pegándome una palmada en mi nalga comenzó un ritmo infernal contra mí.

Las estocadas eran mortales y el entre gemidos y gritos decía

- ¡¡Nunca me cogí una yegua así... tan culona... tan tetona!!

Y en ese momento me agarro del pelo y me tiro para atrás diciendo

-Mira Carlos como le rebotan las tetas!!

Y cada vez aceleraba mas su ritmo haciendo que mis pechos se golpearan de una manera increíble, el viejo Carlos miraba con sus ojos inyectados de lujuria y su cara de morbo total como Mario me partía literalmente entera.

-¡¡AAAagggg... ¡¡bas...ta!!!... ¡¡Por favor!!! Grite.

Carlos me miraba y se reía a carcajadas viéndome así, entonces le dijo a Mario

-¡¡Mirá como se queja... como sufre... nunca pensé que te ibas a coger a semejante yegua Mario!!

Mario riendo y agitado le contesto

-Se mueve como una lombriz ensar…tada… viste? Jajaja

-¡¡AAhhahhh tomala putitaaa haaa que lindo se ve tu culo ensartado… ahhhh desde que entraste sabia que te lo iba a partir!! Me gritaba mientras aceleraba sus embistes.-

Yo solo lloraba y apretaba los dientes para no gritar, aunque era imposible al sentir como me rompía la cola, estuvo un buen rato así, Mario no se cansaba parecía, sentía que su verga me partía.

En su despacho solo se oían nuestros gemidos y los sonidos productos de sus testículos rebotando en mi nalgas, cuando de pronto Mario empezó a acabar.

-¡¡Sentí putita como te lleno!! Gritaba.

Entonces sentí como un chorro de semen caliente invadía el interior de mi cola, después saco su verga dirigiendo los siguientes descargas hacia mis nalgas, las baño de leche empezó a esparcírmela y a golpearlas con su verga en todo el contorno.

Yo solo lloraba desconsoladamente, y sentí como el viejo Mario sacaba su miembro de mí y se subía sus pantalones. Luego dijo

-Vamos Carlos, que vamos a llegar tarde! Ya termine lo de hoy!

Carlos se acerco a mí con su miembro en la mano y luego de agitarlo un poco, me apretó la cabeza contra el escritorio y empezó a acabar en mi cara y parte del escritorio. Era algo realmente inmundo pero ya no hice fuerzas para resistirme. Luego de acabar todo Carlos se subió sus pantalones y ambos se marcharon sin decirme más nada.

Quedando yo sola semi desnuda con mis tacos altos puestos y con mi culo roto sobre el escritorio del director del colegio.

Aclaraciones

Este relato es mio viejo, lo tenia guardado y lo reedite un poco, perdon si hay errores.

Agradecimientos a los que me leen, valoran y comentan.

saludos

xmur1