Era una noche fría y lluviosa mientras caminaba por la calle del callejón de las sorpresas, no entendía el porque del nombre, para mi solo era una calle mas, hasta que ese día por debajo de la noche una sombra pronunciando mi nombre apareció, me hipnotizo con esa voz tan sexy y delicada, sin pensarlo me dirigí a esa sombra que caminaba por el callejón apenas alumbrado, entramos por esa pequeña puerta de madera y por fin pude ver su figura, esos pechos sobresalientes y sus pezones marcados en aquella blusa roja hacia que tu mente pecara en un sin fin de fantasías, la tome por la cintura y comencé a besarle el cuello, mis manos sin control recorrieron su figura, me llevo a una habitación y me tumbo sobre la mesa, poco a poco nuestra ropa fue cayendo en una esquina, decidí quitarle esa mascara que cubría su rostro y o sorpresa era ella, su mirada penetro la mía y me dijo hola jhoplin, respondí hola y comencé a besarla, ella estaba sobre mi y comenzó a recorrer mi cuerpo, besaba mis pechos con mucha pasión hasta que descendió a mi sexo ya mojado, cuando sentí su lengua entrando por mi vagina, chupando hasta la mas mínima gota de mis fluidos me encontraba muy caliente, quería mas, así que la recosté en la cama sus pezones estaban duros y comencé a introducirlos en mi boca, mis dedos bajaron a esa rica colita y comencé a acariciar su clítoris y no pude resistir así que baje y mi lengua jugaba con su clítoris que ya sobresalía de la excitación, mis dedos entraron en su vagina mojada y ella gemía de placer, era algo increíble cuando de repente paso algo sorprendente, estaba yo en cuatro con su sexo en mi boca y sus manos en mi cabeza cuando sentí que algo grande y duro entro en mi conchita que pedía coger, voltee con sorpresa y ahí estaba el, estuvo desde un inicio pero solo miraba, cuando vi que era mi hombre sorprendida regrese y continué besando ahora con mas excitación esa conchita no podía parar estaba siendo penetrada y con su sexo de ella en mi boca, nos paramos y comenzamos a mamar su enorme pene de mi hombre, su mirada se perdía en la mía y mi hombre solo nos miraba mientras disfrutaba de la mamada, nos pusimos de pie y la recosté en la cama y con ayuda de mis dedos comencé a abrir paso en su conchita pura y estrecha, mi hombre sin aguantar mas me penetro tan fuerte que sentí como mi vagina se llenaba de su rica y calientita lechita, eso me provoco un gran orgasmo que no pude evitar el gritar de placer, mi hombre se sentó en el sillón que le permitía ver la acción con detalle, saque mi pequeño vibrador y poco a poco lo introduje en el sexo de ella, se ve que lo disfrutaba me lo decian sus gemidos y su forma de moverse me pedía mas y comencé a meterlo mas hasta que se vino en un orgasmo increíble, su pene de mi hombre ya estaba duro y listo para sacar mas leche, comenzó a masturbarse disfrutando de la vista, mientras tanto ella me recostó en la cama, abrió sus piernas y pego su conchita aun con fluidos del orgasmo que le hice pasar y me hizo unas tijeritas que me hacían moverme tan fuerte del placer, eran tan exitantes los movimientos en circulo y las apretadas de bubis que caímos en un orgasmo juntas, mientras mi hombre al no aguantar la excitación de vernos mover y escucharnos gemir subió la rapidez con la que se masturbaba que su semen broto y un gran orgasmo le recorrió, la noche aun era larga y las sorpresas aun no terminaban.