Después de ver el video repetidas veces y confieso de varias pajas, me contentaba con eso porque no teníamos relaciones, no se si por remordimiento de ella o porque el miembro de gran tamaño de Ricardo había causado estragos en sus partes intimas.
Paso mas de un mes antes de que le mostrara esa verdadera joya que filme con cámara oculta, al principio quiso negar todo, pero cuando puse el DVD y empezó a ver las imágenes tuvo que reconocer su infidelidad, que aunque era consentida no dejaba de sentir vergüenza y temor por mi reacción, lo vimos en silencio sin comentar ni decir nada al respecto, cada tanto miraba de reojo la cara de mi esposa, ella estaba hipnotizada con la vista fija en la pantalla del plasma, no puedo asegurar que disfrutaba de las imágenes pero si creo que su mente funcionaba a mil tratando de asimilar la película que esta viendo y donde ella era la actriz principal, no podía creer que ella causara tal placer a un hombre y creo que tampoco el sentirlo en tal forma, estaba sorprendida de como se fue desencadenando cada situación y como disfrutaba de cada orgasmo, y digo que se sorprendía porque ella siempre se tuvo por una persona muy conservadora y de arraigados principios de moral, hasta hoy estaba convencida que ella no era deseada por los hombres que preferían chicas jóvenes antes que una mujer que había superado la barrera de los cuarenta, por eso no podía creer como el instinto salvaje de su sexualidad había aflorado, al verse deseada y empalada por esa pija de gran tamaño que por momentos la hizo perder la noción del tiempo y el lugar, como así también todo recato y decoro.
Cuando el video termino, ella solo atino a levantarse de la mesa y darme las buenas noches, no quise preguntarle nada, quería que ella fuera la que hablara cuando tuviera ganas de hacerlo, no quería presionarla porque creo que la impacto la situación y estaba aun sockeada.
Prendí la computadora y me puse a responder algunos correos y visitar algunas paginas, habrán pasado media hora cuando apague todo y me fui a dormir, me deslice en la cama pensando que ella ya dormía, pero vaya sorpresa estaba completamente desnuda y sin mediar palabra se monto encima mio en posición para hacer un 69, se aferro a mi verga y la introdujo entre sus labios acariciándola con la lengua, con pocos movimientos consiguió que se pusiera dura y la introducía en su boca hasta la raíz, mientras tanto yo succionaba el clítoris y los labios de su vulva, metiendo además dos dedos en su ano, ella me dejaba hacer sin decir palabra, lo único que se escuchaba era su respiración que iba en aumento producto de la excitación que le provocaban mis caricias, empezó a gemir con mas fuerza hasta llegar al clímax con un prolongado orgasmo, llenado mis labios y boca de tan dulce emisión que gustoso trague, ella volvió a ocuparse de mi pija para hacerme correr, pero yo quería prolongar el placer, así que le pedí que se pusiera en cuatro patas y de una sola embestida le enterré hasta la raíz mi tronco, que aunque no tenia las dimensiones y el grosor del arma de Ricardo, lo mismo le arranco un grito de angustia, empecé a cogerla en forma furiosa metiendo y sacando mi poronga vertiginosamente, al sentir tales embestidas empezó a gritar de placer (creo que el video inflamo su morbo) decía: cogeme fuerte, háceme acabar una y otra vez con esa verga divina, te amo.... te amo... amo como me coges.. ah!ah! estoy acabando, que hermoso estoy acabando, siento que muero de placer... no pares por favor, no pares, dicho esto sus brazos se aflojaron y apoyo su cara en la cama y empezó a acabar de una forma inusitada, mojando mi miembro y los pelos de mi pubis, uno tras otros se sucedían los espasmos de su cuerpo acompañados de palabras inteligibles y entrecortadas que denotaban el goce que estaba experimentando, yo contenía mi ímpetu para no terminar todavía porque quería experimentar algo nuevo, aprovechando que el cuerpo de ella estaba distendido y laxo, apunte la cabeza de mi pene a su ano y de un empujón conseguí alojarlo hasta la mitad, ella grito de dolor ante tal violación pero se contuvo de decir nada, ya que antes me lo había negado en varias oportunidades, pero hizo que Ricardo le desvirgara el culo, empecé a moverme en sus nalgas hasta conseguir enterrarlo totalmente en tan ceñido orificio que apretaba mi pija, pasado el dolor inicial relajo los músculos de su ano y empezó a disfrutar acompañando los movimientos que cada vez se hacia mas rápidos por la proximidad de mi eyaculacion, con sus dedos jugaba con su clítoris , no pude aguantar mas y mi verga empezó a tirar espesos chorros de semen en sus entrañas, con cada chorro ella apretaba el culo como queriendo exprimir hasta la ultima gota, por su parte ella sin perder de vista el placer que ocasionaban sus movimientos, también se unió a mi goce teniendo un orgasmo prolongado, estuve derramando mi leche durante mas de un minuto, nunca creí que pudiera acabar tanta cantidad supongo que se debió a tanta calentura que había juntado por la prolongada abstinencia de mas de un mes sin coger.
Quedamos exhaustos acostados boca arriba en la cama, pensé que ella estaba satisfecha con tremenda cogida, pero que equivocado estaba, pasaron apenas algunos minutos cuando ella se apodero de mi flácida pija, la introdujo en su boca y con suaves caricias de su lengua consiguió ponerla dura nuevamente, se monto encima de ella enterrándosela hasta el fondo en la primera sentada y comenzó a cabalgar frenéticamente, se acostó sobre mi pecho y me susurraba al oido que me amaba, que era muy feliz de tenerme y que la perdonara por la infidelidad con Ricardo, la bese largamente y mirándola a los ojos le dije que yo se lo había pedido y que no tenia porque pedir disculpas, que me había hecho muy feliz cumpliendo mi fantasía, al escuchar esto note como sonreía aliviada, como si se hubiera sacado un peso de encima, se incorporo y empezó a moverse con mayor ímpetu, subía y bajaba sobre mi arma bien lubricada, de repente se quedo quieta y exploto en un orgasmo, derramando una abundante cantidad de flujo que bañaba mi miembro y se escurría por mis bolas, su cuerpo temblaba espasmódicamente ante tal goce, yo no pude contenerme mas y también explote dentro de su vagina inundando con mi semen toda su cavidad, al sentir mi caliente emisión gozo nuevamente, gritando de placer que le encantaba que la llenara de leche, por mas de un minuto continuo gimiendo y me regalo dos orgasmos seguidos, para luego caer exhausta a mi lado con sus ojos cerrados de los cuales brotaban lagrimas de felicidad.
Nos dormimos uno en brazos del otro, mi despertar fue bello ya que mi linda esposa me estaba chupando la verga de una manera fabulosa, no tarde en venirme llenando su boca con mi leche que ella fue tragando sin dejar escapar una gota, siguió succionando hasta asegurarse que estaba completamente limpia, se levanto y fue hasta el baño donde la escuche cantar mientras se duchaba, caí en una modorra placentera y supongo que me dormí un rato mas, cuando me desperté la sentí trajinar en la cocina, me duche durante varios minutos dejando que el agua casi fría me despabilara, me vestí rápidamente y nos sentamos a desayunar, le pregunte a boca de jarro si le gustaría volver a coger con Ricardo, ella medio se sorprendió, quiso ensayar alguna negativa pero por su mirada me di cuenta que si lo deseaba, le dije que planificara un nuevo encuentro y me avisara así yo podía presenciarlo sin que Ricardo se diera cuenta, ya que si se lo pedía abiertamente el sabría que yo estaba enterado de lo que había pasado entre ellos y se negaría, me dijo que lo iba a pensar y me respondía.
Pasaron como dos semanas sin que me diera respuesta alguna, estábamos almorzando y ella sola saco el tema, me dijo que quería volver a repetir la experiencia con el panadero, que a pesar de lo sucedido siempre se había portado como un caballero y que se cruzaron varias veces y nunca le había dicho nada sobre lo ocurrido, me confeso que le calentaba la idea de volver a estar con Ricardo, como a mi también me calentaba le propuse que lo invitara a casa y que lo hicieran en el cuarto de las visitas que estaba desocupado, le propuse que yo me escondería en el placard desde donde podría ver todo lo que ocurría, estaba completamente vacio por lo que facilitaba que yo espiara desde ahí sin que se observara mi presencia, de mas esta decir que pondríamos la filmadora para registrar este nuevo encuentro, le propuse que le hiciéramos una visita a la panadería donde le comentaría que estaba viajando unos días, esto para que no sospechara de que yo iba a estar presente cuando se cogiera a mi esposa, así lo hicimos, para dar mas veracidad a mi viaje deje mi vehiculo en el garage de la empresa hasta que se concretara el encuentro.
Todo sucedió una mañana que mi esposa lo invito a casa con la excusa de tratar algunos temas del inquilino del departamento (era cierto que había que arreglar algunos temas), el llego como a las nueve y media y mi esposa lo hizo pasar a la cocina donde le ofreció un café y charlaron del tema para el cual lo había citado, después de dejar arreglado los pendientes, mi esposa se acerco y lo beso prolongadamente en los labios, la primera vez el la había sorprendido, ahora el estaba sorprendido por la audacia pero no desaprovecho la oportunidad y respondió acariciando lentamente el cuerpo de mi esposa estrujando los pechos y besándola en el cuelo y mordiendo el lóbulo de su oreja, fue mas de lo que necesito mi esposa para encenderse, lo tomo de la mano y lo condujo al cuarto de las visitas donde todo estaba preparado para el nuevo encuentro sexual, que yo observaría completamente desde mi escondite.
Con la cámara de video funcionando y yo escondido como espectador privilegiado comenzó el segundo encuentro, sin dejar de besarse y acariciarse se fueron quitando la ropa el uno al otro hasta quedar completamente desnudos, ahí pude apreciar el verdadero tamaño del miembro de Ricardo que debo reconocer era mas grande de lo que se podía apreciar en el primer video, ahora sabia porque mi esposa había gritado tanto la primera vez cuando se la metió en el culo, no podía creer que tamaña poronga pudiera entrar en los orificios pequeños del cuerpo de mi mujer, porque existía una terrible desproporción entre ellos, ajenos a mis pensamientos ellos seguían con sus caricias preparando sus cuerpos para la batalla sexual, mi esposa estaba arrodillada chupando con deleite como si fuera un chupetín el grueso tronco, lo introducía en su boca hasta donde podía soportar lubricando con abundante saliva la ancha cabeza que aparecía brillante y colorada producto de la excitación que le producía los labios de mi esposa, Ricardo la detuvo porque creo estaba próximo a terminar, la acostó en la cama boca arriba y abrió lo mas que pudo las piernas de mi esposa, dejando a la vista su raja húmeda y rosada, pensé que iba a practicarle sexo oral, pero contrariamente a ello el empezó a acariciar con la cabeza de su pene el clítoris de mi esposa, que gemía de placer y le pedía por favor que se la metiera, el siguió con este juego durante varios minutos, la excitación de mi mujer fue en aumento hasta que no pudiendo aguantar mas por efectos de las caricias entre suspiros y quejidos llego al orgasmo eyaculando su viscosa tributo, esto fue aprovechado por Ricardo para meter la cabeza de su hinchado pene en la vagina de mi esposa que si bien se encontraba bien lubricada producto de su abundante derrame, esta no estaba aun dilatada por lo que cuando introdujo la cabeza de tan ardiente instrumento pude ver que ella fruncía su entrecejo en señal de dolor, de a poco se fue abriendo paso con cortas estocadas hasta conseguir alojarlo hasta la mitad, mi esposa que sentía los efectos de tal violación en cuenta de amedrentarse los espoleaba para que siguiera introduciendo su poderosa pija, le decía por favor no pares aunque me partas la concha, seguí me pone loca sentir tu enorme verga destrozándome la concha, mi burrito no me tengas piedad, partime en dos, no pares que la puedo soportar toda, esto fue suficiente para que Ricardo sin importar el dolor que le pudiera causar empujo violentamente su poronga enterrándola entera hasta los pelos en la concha de mi esposa, quien con un grito desgarrador de angustia anunciaba que habiendo vencido toda resistencia le habían enterrado hasta la raíz tamaño tronco, dejándole afuera únicamente los huevos que chocaron contra sus nalgas, esto fue mas de lo que podía soportar e inflamada del deseo por tan dulce violación dejo escapar de sus entrañas una abundante acabada que inundo toda la pija mojándole hasta los huevos, esta era la señal que Ricardo estaba esperando, con un movimiento frenético sacaba casi hasta la cabeza su verga y volvía a introducirla hasta los pelos en búsqueda de su propio placer, solo se escuchaba la respiración inflamada de ella y el glu-glu que producía la pija cuando entraba y salía, este ritmo vertiginoso fue en aumento hasta que no pudiendo aguantar mas, enterró la verga hasta lo mas profundo, recibiendo mi esposa en medio de gritos de placer los chorros de leche caliente en sus órganos vitales, durante un prolongado tiempo siguió derramando su semen a la vez que mi esposa no pudiendo contenerse tuvo un orgasmo violento y prolongado, todo fue volviendo a la calma después de tan violenta batalla, se fue aquietando la respiración de ambos, el seguía encima sin retirar su miembro de tan agradable funda, solo se escuchaba el sonido de sus bocas besándose apasionadamente, como queriendo agradecer con besos tanto placer, siguieron acariciándose por varios minutos, el chupaba las tetas jugando con los pezones erectos, ella se mantenía con los ojos entornados disfrutando de las caricias, el comenzó un lento movimiento de caderas y por la cara de mi esposa pude comprender que su pija estaba parada nuevamente con la rigidez necesaria para comenzar un nuevo acto, puede observar que la saco toda, paso su mano por la concha para recoger de ella el jugo que secretaba, untando con sus dedos el orificio anal, al sentir esto mi esposa le pidió por favor que no se la metiera por el culo, pero fue una suplica en vano, levantándole las piernas apunto su poderosa verga al pequeño agujero y de un solo empujón lo introdujo la cabeza y parte del tronco, al sentirse enculada mi mujer grito de dolor rogándole que se la sacara, pero Ricardo seguía empujando hasta que consiguió alojarlo totalmente en el recto, mi esposa empezó a llorar y estuve a punto de salir de mi escondite para frenar tamaña violación, pero me contuve para no descubrir nuestro plan, el se quedo quieto con la verga enterrada totalmente esperando que el culo de su amante se relajara, mientras sorbía con su boca las lagrimas que corrían por su mejilla, comenzó a moverse suavemente, aparentemente el dolor había cedido dando paso al placer y la lujuria, la estaba cogiendo nuevamente por el culo y mi esposa no paraba de gemir y gozar con esa enorme verga que le estaba rompiendo el culo, antes de que Ricardo derramara su leche, ella ya había acabado dos veces, cuando sintió los calidos chorros de semen que inundaban sus entrañas, acabo por tercera vez con gritos descontrolados de placer.
Quedaron exhaustos acostados uno al lado del otro, dejando pasar el tiempo sin que ello importara, ya que sabían no serian molestados, pasada media hora el quiso levantarse para abandonar el lecho pero ella no se lo permitió, le dijo no te vas a ir todavía quiero saborear tu leche y tragármela toda hasta la ultima gota, dicho esto le empezó a chupar la pija con apasionado deleite, al principio la introducía totalmente en su boca, a medida que fue creciendo tan solo un poco mas de la mitad, Ricardo se contorsionaba por el grado de excitación al que había llegado y tomando la cabeza de mi esposa la mantuvo firme para que esta no pudiera sacarse de la boca la verga que la llenaba completamente y con un grito de placer empezó a eyacular, mi esposa media sofocada por las descargas intentaba tragarse toda la leche sin desperdiciar ni una gota, consiguió no sin esfuerzo tragar uno a uno los chorros que inundaban su garganta, cuando hubo terminado de limpiar la ultima gota, saco de su boca la verga de su amante y se dedico a besarla desde la cabeza hasta la raíz jugueteando con ella, Ricardo yacía como muerto después de haber echado tres polvos, creo que era demasiado para un hombre de casi sesenta años.
El se vistió y mi esposa desnuda como estaba lo acompaño hasta la puerta, al volver me encontró sentado en la cama y con mi pija muy dura esperándola para que aliviara mi calentura, porque después de haber presenciado terrible cogida lo menos que necesitaba era descargar la leche de mis hinchados huevos, ella sin necesidad de que se lo pidiera me chupo la verga con esmero haciendo que por segunda vez recibiera una descarga de semen que tragaba con deleite, terminada su faena se fue al baño y yo me quede acostado en la cama pensando cual seria la nueva aventura que le propondría a mi caliente esposa.