este es un relato que encontre y me gusto espero que les guste
esta un poco largo pero bueno

En casa somos 4 integrantes, mi papá, que por cierto es médico, guapo, que digo guapo guapisisimo, es un hombre maduro, muy responsable y sobre todo muy inteligente, mi mamá, es maestra y en su aspecto físico bastante descuidada a mi parecer, mi hermano que aunque tiene en físico toda la apariencia de mi padre, es un tipo bastante serio y poco abierto con las personas. Por lo menos a mi me cuesta mucho trabajo llevarme bien con el y más después de lo que les voy a relatar.


Yo soy una chica bastante alegre y entusiasta a la que le gusta salir a divertirse y pasar un buen rato con los amigos. Siempre asistí a toda clase de eventos relacionados a la escuela, tardeadas, fiestas, antros, etc. por lo que tenía un sin fin de fotografías que yo guardaba como recuerdos de dichos eventos. Fue así como decidí comprarme un álbum de fotos. Bueno para no hacérselas larga después de comprar el álbum y llenarlo lo guarde en mi cuarto con la idea de solo sacarlo cuando me dieran ganas de revivir aquellos momentos. Dicen por ahí que recordar es volver a vivir no?


La relación con mi hermano de un tiempo acá dio un cambio de 360º o bueno al menos yo como mujer lo empecé a notar más extraño conmigo. Cuando nos cruzábamos en el camino, mientras cenábamos o veíamos televisión en familia yo no podía evitar sentir la mirada de mi hermano encima de mí. Lo malo es que no me veía con los ojos que un hermano ve a su hermana, me veía como si quisiera algo más conmigo. Varias veces logre cacharlo viéndome a los pechos (sobre todo cuando me ponía escotes), mirándome la cola o también cuando pasábamos uno cerca del otro sentía como su mano se iba directamente a mis nalguitas y me acariciaba con su sucia mano como sin querer queriendo. A mi todo esto me tenía molesta pero no le dije nada a mis padres, supongo fue ese mi error.


Por un tiempo no paso de sus miradas feas y sus caricias sucias, y aunque yo ya varias veces había notado en mi cuarto como mi álbum de fotos estaba fuera de su lugar o incluso el cesto de mi ropa se encontraba removido no llegue a pensar mal de nadie hasta un día que llegue de la escuela y cache a mi hermano de metiche en mi ropa sucia.


Que haces?- le dije mostrándome seria.



Nada, yo solo estaba viendo si no estaba por aquí un bóxer que traigo perdido.- Que excusa tan mala pensé y de inmediato me dieron ganas de gritarles a mis padres para que le dieran su merecido pero recordé que ninguno de los dos estaba en casa.

Y porque habría de estar aquí en mi cuarto y sobre todo en mi ropa sucia?- le pregunte ya mostrándome molesta.

Pues no se yo simplemente quería ver si no estaba por aquí o acaso crees que me gusta meter las narices en lo sucio como si fuese un basurero?- salió molesto de mi cuarto y muy dentro de mi lo maldije por andar viendo lo que no le importaba.

Cuando mis padres llegaron no les dije nada pero desde ese día procure echarle llave a mi cuarto antes de salir para que mi hermano no anduviera de metiche y así lo hice durante varias días hasta que un día las llaves se me perdieron y después de buscarlas como loca termine por darme por vencida y seguir dejando la puerta de mi cuarto abierta de todos modos pensé que a mi hermano ya se la habría pasado la maña de andar de fisgón. Pero no fue así, días después se me perdió una tanga y rápidamente fui a reclamársela a mi hermano el cual por su puesto que fingió no saber nada al respecto.

Es un maldito enfermo!- pensé y esa tarde me puse a llorar como loca en mi cuarto, mi hermano no podía estarse comportando de esa manera conmigo.

Varios días lo esquive y evitaba estar en casa lo menos posible. Incluso un día con la idea de ayudarlo, comencé a buscar en Internet a que se debía su enfermedad o su mal incestuoso pero lo único que encontré fueron varias paginas con alto contenido sexual, páginas en las que se mostraban escenas grotescas de hombres teniendo relaciones con sus propias hijas, hermanas o madres de inmediato las cerré asustada y sin querer saber más del tema. Yo no sabía mucho respecto al sexo, había tenido novios con los que había fajado varias veces y vaya que me había dado muy buenos fajes con ellos pero nunca había llegado al sexo ya que esperaba a mi hombre ideal para ello, por las noches solía tocarme un poco yo misma pensando en ese hombre ideal que les hablo, y tenía un consolador que una amiga mía en mi cumpleaños número 18 me había regalado pero yo nunca lo había usado Por lo que mi virginidad se conservaba intacta.

Una tarde por alguna razón extraña me dieron ganas de ver como se usaba el consolador y segura de encontrar la manera de usarlo en Internet comencé a visitar varias páginas porno que hablaban del tema. Para mi mala suerte mi hermano entró de golpe en mi cuarto metiéndome tremendo susto y sin darme tiempo de cerrar las páginas me dijo:

Pero que tenemos aquí- El muy descarado comenzó a acercarse con una cínica sonrisa en su rostro.

Yo estaba muy nerviosa y quería que la tierra me tragara en esos momentos.

Espera a que les diga a mis padres lo que estabas viendo.- Me dijo el muy desgraciado con un tono amenazador, si mis padres se enteraban seguramente la imagen que yo tenía ante ellos se derrumbaría, pero por otro lado ellos ya conocían lo chismoso y mentiroso que era mi hermano.

Diles lo que quieras de todos modos no te van a creer- le dije segura de mi misma.

A no? Espera a que papá venga a revisar el historial de la maquina… Papá!!- Mi hermano grito y fue ahí cuando no me quedo de otra más que rogarle que no lo hiciera.

Cállate por favor no digas nada- Le suplique poniendo mis manos en su boca. Fue aquí cuando de los nervios me olvide que tenía el consolador en una de mis manos y este fue a parar al piso ante la mirada de mi hermano que estaba disfrutando y en serio del momento.

En eso la voz de papá se escucho preguntándole a mi hermano que quería.

Por favor no digas nada te lo suplico. Si tú dices les diré que robaste mi tanga- le dije a sabiendas que esto no le sería suficiente. El muy desgraciado seguramente querría sacar provecho de la situación y así lo hizo.

Ya te dije que estaba buscando mi bóxer. Además no tienes con que comprobarlo y yo si espera a que mi padre venga y encuentre tu juguetito y tus paginas porno… Papá!!- Volvió a gritar esta vez con más fuerza y nuevamente le tape con mis manos la boca silenciándolo.

No digas nadas por favor podemos llegar a un acuerdo- le dije dispuesta a que esta pesadilla terminara.

Soy todo oídos.- me dijo sonriendo cínicamente.

Mira yo no le digo nada a mis papás de que te vi fisgoneando en mi ropa ni de la manera en que últimamente tú me ves, si tú prometes no decir nada de esto que viste.- los ojos de mi hermano me miraron de abajo hacia arriba de una manera libidinosa, se agacho al piso, tomo el consolador en sus manos y me dijo:

No me parece justo el trato, yo si tengo con que comprobar lo que digo y tu no por lo que quedarás como una mentirosa. Mira nada más en lo que gastas el dinero que te dan mis padres- Por lo visto tendrían que ser sus condiciones las que terminaran con esta pesadilla.

Esta bien que es lo que quieres?-le dije de mala gana pero sabiendo que no me quedaba de otra, o hacía lo que me decía o mis padres se enterarían.

Hmm déjame pensar… es algo difícil puesto que es muy grave lo que estabas haciendo sabes?

Anda ya di que es lo que quieres…

Esta bien. Quiero tres cosas.

Tantas? Pero si solamente…

Acéptalo o déjalo y ahorita mismo le digo a papá que venga.

Esta bien dime que es lo que quieres.

Primero que nada quiero que seas mi esclava durante una semana. Que limpies mi cuarto, que me ayudes con la tarea, en fin todo lo que yo te ordene- Me pareció que se estaba pasando mucho de la raya y le dije:

Eso abarca más de tres cosas…

Bueno si no te parece ya sabes.- No dije más y siguió diciendo.

En segundo lugar quiero que me dejes verte usar tu juguetito-Ahí fue cuando no pude más y le dije hasta de lo que se iba a morir. Era un cerdo desgraciado…

Esas son mis condiciones, además que de malo tiene que vea como usas tu juguete si de todas maneras lo ibas a usar. O que, no es verdad que estabas a punto de usar esto?.- Me dijo mientras me paseaba el consolador por toda la cara.

Además, que tiene de malo?

Pues no esta bien… eso es malo… mejor eso no…

Bueno aquí el que da las órdenes soy yo así que o lo tomas o lo dejas…

Ya no le dije nada y deje que siguiera con sus tontas peticiones.

Así me gusta. Ahora por último quiero que me des un beso.

Que?

Que me des un beso. Así como oíste…

Me acerque a el y de mala gana le di un beso en su mejilla.

Así no… así!!- Me gritones y después de pasar su mano por detrás de mi, me jaló con fuerza hacia el y me beso en la boca.

Como podía intentaba safarme de sus brazos que me aprisionaban hacia el mientras su lengua se paseaba por toda mi boca queriendo jugar con la mía. Cuando al fin logré sacarlo de mí, le di un empujón y le dije:

Estas enfermo… devuélveme mi estuche.

Se acercó a mí y me dijo al oído:

Si estoy enfermo, pero enfermo de amor por ti… este juguetito yo me lo quedo hasta que cumplas lo que dijiste, ahora ven vamos a cenar que mamá seguramente se enfadara si tardamos más de lo que ya hemos tardado.

Salió del cuarto y me dieron ganas de llorar, pero si lo hacía seguramente mis padres averiguarían el porque de mi llanto y terminarían por darse cuenta de lo sucedido. Salí de mi cuarto y seguí a mi hermano hasta el comedor donde mis padres ya nos esperaban.

Después de cenar mí padre se despidió de nosotros y nos dijo que se iba a trabajar al hospital, mi madre se fue a la cocina y mi hermana sonriente se acercó a mí y me dijo:

En cuanto mi mamá se duerma quiero que vayas por tu juguete a mi cuarto.

Me quede en el comedor e intente sacarle platica a mi madre, no quería que se fuera a dormir porque sabía lo que eso significaba. Pero después de una hora mi madre no aguanto más el sueño y se despidió para dormir.

Camine confundida y sin saber que hacer a mi cuarto, sabía que mi hermano tramaba algo más que verme jugar con el juguetito como el solía llamar a mi consolador, pero que podía hacer? Si no iba seguramente mi hermano se las ingeniaría para estarme fregando la vida. Mi hermano ya estaba loco y desenfrenado, tenía que hacer algo para solucionar el problema en el que me había metido. Después de estar dando vueltas y vueltas en mi cuarto llegó a mí la mejor idea que se me ha ocurrido hasta hoy en día.

Pasadas las 12 de la noche, entre en la habitación de mi hermano envuelta solamente en mi bata de dormir. Mi cuerpo perfumado y limpio se escondía debajo de la bata. Mi hermano de inmediato al verme pelo unos ojotes como no creyendo lo que veía.

Ven, cierra la puerta con llave- Me dijo el pobre tartamudeando y casi cayéndose de su cama cuando quiso salirse de ella.

Cerré la puerta y camine hacia el cuidando bien mis pisadas, moviendo mi cuerpo como si de calentar a mi hermano se tratara. Al llegar a un lado suyo me dijo:

Veo que has venido por tu juguete- Me dijo sin despegar sus ojos de mi cuerpo ni un solo momento.

Hazlo rápido por favor que tengo mucho sueño-le dije queriéndome morir de la risa al ver su forma de actuar. Por lo visto el tigre que decía ser, el hombre de los pantalones, el hombre mandón no era más que un manso gatito que no tenía ninguna experiencia sexual.

Sin embargo aquel manso gatito del que estábamos hablando era capaz de destruir algo que yo había guardado toda mi vida. Fue en ese momento, al sentir amenazada mi virginidad que una lágrima corrió de mis ojos azules y fue a parar hasta mis labios.

Mi hermano me abrazó y tartamudo me dijo:

No pasará nada malo, puedes confiar en mi… yo te quiero mucho hermanita jamás te haría daño…

Entonces porque haces esto, porque no me das eso que tienes de mí y me dejas ir de una vez por todas. Maldita la hora en que entraste a mi cuarto.- le dije intentando que mi hermano tuviera piedad y me dejara ir intacta, sin haber roto lo más valioso de mi ser para mi.

Ya, todo va estar bien ya lo verás.- Me dijo mientras con una mano desabrochaba mi bata. Mientras lo hacía, su mano temblorosa iba dejando al descubierto mi cuerpo desnudo. Sus manos tocaron mis nalgas y me estremecí un poco al sentir sus manos en mi piel desnuda. De inmediato aparte sus manos de mis nalguitas y le dije:

Esto no es lo que acordamos.

Resignado mi hermano me paso el juguete y me dijo:

Entonces comienza, yo soy un simple espectador.

En eso sin decir nada me recosté sobre su cama y comencé a acariciar todo mi cuerpo lentamente dejando a un lado mío el consolador. Con mis dos manos llegue hasta mi pecho y ahí comencé acariciar mis senos, sentí que tenía los pezones duros y bien paraditos. Volteé a ver a mi hermano y tenía los ojos abiertos como nunca antes se los había visto. Al parecer disfrutaba del espectáculo más de lo que había imaginado pues tenía ya su verga de fuera y se la frotaba con fuerza.

Cerré los ojos y comencé a pensar en mi hombre ideal. Baje mi mano derecha hasta mi sexo y comencé a acariciármelo lentamente mientras separaba mis labios vaginales tiernamente, como deseaba que no fuese mi hermano el que estaba ahí conmigo si no mi hombre ideal. Comencé a acariciar mi clítoris con dos dedos, un millón de imágenes eróticas sacudían mi cabeza, en todas ellas aparecía mi hombre ideal, pensaba en su pene erecto, ese pene con el que tantas noches había soñado.

En eso abrí mis piernas lo mas que pude y comencé a pasear la puntita del consolador a lo largo de mi conchita, tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no correrme en ese momento, el solo imaginar la punta del pene de mi hombre ideal paseándose por mi conchita me vuelve loca.

Hmm- Cuando me di cuenta ya estaba gimiendo ruidosamente.

En eso siento como el cuerpo de mi hermano se sube encima de mi cuerpo desnudo.

Déjame! estas loco esto no fue en lo que quedamos!!-Intento sacármelo de encima pero mi hermano esta como loco.

Cambie de decisión hermanita, esta vez quiero ser yo quien te folle y no este pedazo inservible que no sirve para nada- me quite de mis manos el consolador y lo lanza con fuerza hacia el suelo.

Intento sacármelo pero es demasiado fuerte para mí. Al parecer ha llegado el momento que tanto temía. Con fuerza logró abrir mis piernas y se situó en medio de ellas, coloco su pene en mi entrada y sentí por primera vez el pene de un hombre rozando mi intimidad. Haciéndose para atrás mi hermano se dejo ir hacia el frente con fuerza y la cabeza de su pene entró en mi cuevita.

Aaaauuuuhhhgg!- di un grito de dolor pues aunque mi conchita estaba húmeda sentí como si me desgarraran por dentro.

Bájate de mí, no lo hagas o te juro que grito con todas mis fuerzas para que mamá escuche y venga a darte tu merecido- esa fue mi última amenaza al sentir su pene tocando mi himen.

Grita todo lo que quieras a fin de cuentas a la que le darán su merecido es a ti por estar en la cama de tu hermano con su pene bien adentro- sin pensarlo mi hermano dio otra embestida que me lleno de dolor y termino con mi virginidad.

Aaauuuuuughhhh

Aaaaahhhhhhhh!!

Mi hermano metió todo su pene dentro de mí y se quedo quieto por un momento. Poco después volvió a la acción y me embistió con fuerza haciendo que su pene entrara y saliera de mi conchita a una velocidad impresionante.

Aaaaahhhh!!!! Para por favor Aaaghhhh para, espera por favorrr oohhh.- Le suplicaba pero mi hermano estaba fuera de si.

Aaaahhhh que buena estas!! .- Me decía mi hermano mientras me taladraba mi conejito y me besaba en los labios.

Aaaaahhhh hermanitaa!!

Poco después en medio del dolor sentí como un liquido espeso y abundante llenaba mi conejito y mi hermano se retorcía del placer encima mío.

Aaaaaaahhhh!!!! Hermanita!!!!

Era la leche de mi hermano la que inundaba mi almejita. De inmediato la leche corrió por mis muslos, me había llenado todita de leche...

Aaahhhhh!!! Hermanita linda!

En eso mi hermano se quedo quieto sin fuerzas para seguir y se desplomo encima de mí. Todos los sueños que tenía acerca de mi virginidad parecían haberse desplomado pero en realidad esto era apenas el principio de mi plan.

El resto del año fue como repetir una película 365 veces, todas las noches esperábamos a que papá se fuera a trabajar y mi madre a dormir para que yo fuera a su habitación y follar como locos. Claro que esto fue así para mi hermano, más no para mi que planeaba todo este tiempo la forma de vengarme de el.

No espere más de un mes. Anteriormente en el relato les he dicho como son mis padres físicamente, pero no les he dicho como son de forma de ser.

Nuestros padres eran muy buenos con nosotros dos, mi madre a pesar de dedicar todo su tiempo a la enseñanza, solía ser una ama de casa perfecta cuando estaba en ella, mi padre por otra parte fuera de su trabajo de médico era muy cariñoso, sobre todo conmigo, jugábamos mucho y compartíamos el mayor tiempo posible los dos juntos.

A partir de que yo decidí vengarme de mi hermano, todas las tardes antes de que mi padre se fuera al hospital a trabajar yo me iba a encerrar a mi cuarto y me arreglaba muy guapa, ya saben me vestía con mis mejores prendas, me maquillaba y me ponía loción, como si fuera a salir de fiesta. Que ganaba con esto? A pues es que al estar yo encerrada en mi cuarto, obligaba a mi padre a ir a despedirse de mi a mi cuarto.

Antes de irse al hospital, mi padre siempre iba a mi cuarto y me despedía con un beso, al principio era un beso en la mejilla pero luego yo se lo daba cerca de los labios. Papá nunca dijo nada y fue esto mismo lo que me animo a seguir con mi "jueguito inocente". Y así de esta manera, los besos de despedida se transformaron en besos de pico en los labios.

Yo creo esto fue lo que ayudo mucho a que mi padre y yo entabláramos una relación más estrecha, ya no solo se iba a despedir de mi por las noches si no que siempre los viernes prometía salirse temprano para llevarme al día siguiente a tomar helado al parque que se encontraba cerca de mi casa y yo por supuesto que gustosa aceptaba.

Los ratos con mi hermano eran en las noches, cuando nadie nos veía. Pero los tiempos con papá eran de día, cuando el no tenía que trabajar yo me echaba la pinta de la escuela para estar a solas con el en la casa ya que tanto mi madre como mi hermano estaban en la escuela.

A papá esto le fascinaba, por supuesto que el no sabía que me echaba la pinta. Yo siempre le decía que salía temprano o que se suspendían las clases.

Los besos de las buenas noches se hicieron costumbre en nosotros y cada vez que podíamos nos dábamos nuestros picos en los labios. Ni mi hermano ni mi madre sabían de mi ausencia en la escuela y yo pues encantada con mi padre todas las mañanas mimándolo y atendiéndolo como se debía. Yo estaba más que enamorada de mi hombre ideal… Siempre había soñado con conseguir a un hombre como el pero al parecer entre más lo buscaba mas me convencía de que el era único para mí.

Llena de resentimiento hacia mi hermano y viendo que tenía una salida a la pesadilla que estaba viviendo con el en los brazos de mi padre me decidí a conquistar a mi papá y volverme su novia. De esta manera tendría la hombre de mis sueños y me libraría del enorme castigo que era entregarme como mujer todas las noches a mi hermano.

Papá y yo éramos descarados ya en cuanto a los besos y a cada rato estábamos besándonos y abrazándonos. Desde pequeña me era costumbre sentarme en sus piernas a platicar y fue en esos días que retomamos esa costumbre lo que a mi me encantó, el tenerlo cerca de mi hacía que mi corazón latiera a mi por hora y sintiera que se me salía el corazón de la emoción.

En esos días también sentí que no solo en mi había cambiado la forma de verlo, estando yo sentada sobre sus piernas, siempre bajo mis nalgas se formaba un bulto en el pantalón de mi padre, me di cuenta que papá comenzaba a sentir los mismos deseos que yo sentía y en vez de bajarme me quedaba ahí sentada sintiendo lo duro de su pene. Esto al parecer a papá le daba ánimos de seguir y cada vez que podía estando o no estando mi madre y mi hermano en casa me tomaba de la cintura y me sentaba en sus piernas mientras veíamos la televisión o platicábamos de cualquier cosa.

Así fueron pasando los días y cuando le iban a cambiar el turno de trabajo a mi padre no hubo de otra más que lanzarme con todo, sabía que si no hacía algo pronto mi padre trabajaría ahora en las mañanas y yo no tendría forma de estar a solas con el así que el asunto se fue haciendo más descarado día con día, al punto de vestirme con faldas para realizar mejor mis maniobras. De esa forma cuando supuestamente me sentaba en sus piernas, lo que hacía era sentarme encima de su bulto moviendo de vez en cuando mis nalgas cínicamente contra su verga.


Papá siempre terminaba bajándome de sus piernas y yéndose a su recamara con cualquier excusa. Yo estaba desesperada, sentía que el tiempo se me acababa y fue así que un día en que mi padre me fue a dar mi beso de despedida lo bese en los labios pero esta vez introduje mi lengua en su boca intentando jugar con la suya.


Que te pasa estas loca?- Mi padre me aparto de el y salió sin decir nada de mi recamara.


Esa noche llore como no tienen idea, mi padre el hombre al que mas amaba me había rechazado. Ahora todos mis planes se venían hacia abajo, al día siguiente papá platicó conmigo, me dijo que tal vez yo había mal interpretado las cosas, que las cosas no debían ser así. Ese mismo día le cambiaron de turno y yo no pude volver a estar a solas con el en las mañanas.


Yo sabía que mi padre me deseaba, el bulto de su pantalón no podía ser producto de mi imaginación. Además, estar con mi hermano estaba resultando bastante asfixiante para mí, yo ya no quería seguir siendo suya. Quería que mi papi me tomara, que le demostrara a mi hermano quien era el hombre de la casa y que si yo habría de ser mujer para uno de los dos sería suya. Era una niña caprichuda, quería a mi padre y la ruina de mi hermano y eso es lo que conseguiría.


Llegada la noche me dirigí a la habitación de mi hermano a que me utilizara a su antojo. Después de estar con el esa noche, me puse de pie y me dirigí a la habitación de mis padres decidida a todo. La puerta esta emparejada, después de echar un vistazo por la abertura y ver que tanto mi padre como mi madre dormían, ingrese en el cuarto y con cautela me acerque hasta el lado donde estaba mi padre. Me puse a su lado y lo vi dormir como un ángel.


Descubrí con cuidado de despertarlo la sábana que cubría su cuerpo y me encontré con su cuerpo semi desnudo apenas cubierto por bóxer solamente, con una mano empecé a frotar por encima su pene que dormía debajo del bóxer, sin esperar a que se despierte busque la manera de extraerlo y al hacerlo comencé a jugar con su pene.



Rápidamente su pene comenzó a cobrar vida, comenzó a crecer entre mis manos que lo sujetaban deseosas de tenerlo. Si bien no era impresionante su tamaño si su grosor, empecé a movérsela con mayor rapidez masturbándolo a un buen ritmo. Al poco rato me tenía ya con mi rostro cerca de su pene haciendo que la cabeza de su rico pene rozara mis labios. De vez en cuando con mi lengua lo mojaba alrededor de sus gruesas venas que sobresalían de su tronco.

Del lengüeteo pasé a los besos pequeños y otros no tan pequeños, luego con todo el descaro y decidida a todo comencé a lamérsela y para cuando me di cuenta ya se la estaba mamando todita.

En eso mi padre no soportó más y al abrir sus ojos casi se quiso desmayar

Hija!!!

Ssshhh mamá te va a oír.- le dije mientras llevaba uno de mis dedos hasta sus labios haciéndolo callar.

Volví a mamar la verga de mi padre que se mordía los labios para no gemir con fuerza ya que mamá que se encontraba dormida a un lado.

Me amas papi?- Le pregunte viéndolo a los ojos…

Más que a nada en el mundo mi vida.

Luego de buen rato de chuparle su palo, mi padre se puso de pie y desnudándome con una habilidad sorprendente me tendió en la cama de espaldas boca arriba y fue besando, lamiendo y disfrutando centímetro a centímetro de mi cuerpo.

Aaaahhh papito lindo como te quiero.- Me retorcía en su cama mientras mi padre besaba mi cuerpo.

Quiero ser tuya papi.- le dije en voz baja al mismo tiempo que nos los dos volteábamos ver a mi madre que se encontraba de espaldas a nosotros roncando ruidosamente.

Por su puesto que si hija es lo que todos estos días he estado deseando…

Cógeme papito, hazme tuya papi, cógeme toda.

Vas a ser mía esta noche mi cielo…

Si papi quiero ser tuya amor mío…-decirle amor a mi padre me hizo sentir bastante bien. Ni si quiera a mis novios alguna vez les había dicho así.

Papá mientras colocó entre mis nalgas su delicioso palo y después lo puso en la entrada de mi vaginita.

Luego de varios intentos para lograr que su gorda cabeza pudiera empezar a penetrar mi conchita, papá comenzó a moverse despacio cuidando que la cama no se moviera tanto y mamá no se despertase.

Aaagghhh aayyy papacito lindo, que rico…

Aaaahhhhhh

Cógeme mucho papi, prométeme que me cojeras mucho aaahhh- le decía mientras movía mis nalguitas en busca de su rica verga.

Te lo prometo hija te prometo que te cogere mucho aaaahhhhh que rico mueves tus nalguitas que rica esta mi niña tal y como lo había imaginado!! Aaahhh

En eso sentí como mi cuerpo se convulsionaba, estaba llegando al orgasmo. Mi padre al darse cuenta arremetió con más ganas y me hizo venirme como nunca lo había hecho antes.

Hmmm aaahhh Me estoy viniendo papito lindo, no pares no paressss aaahhhhhhh

Aaaahhh yo también me vengo mi cielo, toma mi niña recibe mi leche!!!! Aaahhhh

Mi padre arremetió con fuerza haciendo que la cama se moviera frenéticamente.

Papáaaa!!! Mi madre se va despertar aaaahhhhh!!

A esa pinche vieja no la despierta ni un cañonazo se tomo sus pastillas para dormir hmmmmmm!!! Aaaaahhhh!

Aaaahhh soy tuya papi, soy tuya. De ahora en adelante te pertenezco a ti y solo a ti papi puedes hacer conmigo lo que se te plazca…

Aaaahhh Si hija mía eres míaa!! y de nadie máss!!!! AAAHHHH!

Al terminar de hacer el amor le agradecí enteramente el haberme hecho suya y el me hizo prometerle que sería solamente suya. Yo triunfante y orgullosa de haber conseguido lo que tanto quería le dije que sería suya solamente, me indico que era el momento de retirarme a mi cuarto. Pero antes de hacerlo le dije:

-¿No quieres un besito antes papi?.

Sin dejarlo responder acerque mi rostro al suyo y nos besamos con mucha pasión.

-ya vete a descansar hija, aunque tu madre se ha tomado sus pastillas no quiero que vaya darnos un susto.

Le sonreí y me fui a mi habitación no sin antes recoger mi ropa del piso y darle otro beso en los labios… Al fin había conseguido lo que tanto quería. Ahora que era suya, mi padre se encargaría de poner en su lugar a mi hermano.