Ella estaba sentada en el asiento del colectivo. En realidad, venía con el cansancio normal de un día de trabajo normal. Una vida aburrida, como la de casi todo el mundo. De repente, empieza a sentir gemidos y quejiditos en la parte trasera de un colectivo casi vacío. Disimuladamente, espía por entre los asientos y descubre que una pareja estaba teniendo sexo oral en el último asiento. Primero intentó no mirarlos, pensando en lo desubicados que eran... Pero después no aguantó más...
De repente, se encontró mirando a una hermosa pareja de no más de 25 años cada uno, que se practicaban sexo oral alternadamente. Cada uno tenía lo suyo. Ella era una morocha no muy alta, rellenita, linda, con buenos pechos y una cola preciosa que invitaba a comerla. Él tenía un cuerpo trabajado, cabello castaño, ojos marrones y una pija preciosa que se hinchaba y mojaba cada vez más y más...
No podía dejar de mirarlos. Eran hermosos los dos. Era perfecta la imagen de cómo se movían sus lenguas generando estremecimientos de placer en el otro. Hasta que la señorita de la pareja advirtió que un par de ojos la miraban. Lejos de asustarla o intimidarla, eso la excitó muchísimo. Tanto, que invitó a nuestra mirona a que se acercara para ver más de cerca la situación. Y eso hizo. De repente, el muchacho que no sabía nada de eso, vio que tenía otra mujer cerca... pero esta todavía no estaba tan regalada.
Decidió entonces, la pareja, lograr que la mirona se desinhibiera y se uniera a ellos. Primero le mostraron cómo cada uno acababa por medio de la lengua del otro. El sexo oral, definitivamente, era algo que venían practicando seguido en el colectivo. En ese entonces, la mirona empezaba a bajar su mano hacia su entrepierna, sin animarse siquiera a moverla.
Luego, nuestro niño viendo que no era fácil de aflojar, sentó a su compañera encima suyo, metiéndole toda su pija dura y mojada en la concha húmeda. La hacía subir hasta la punta y la sentaba de golpe, obligándola a soltar gemidos cada vez que lo hacía. Nadie puede resistirse a esa imagen de ver cómo la pija bien dura de un hombre se mete entera en la concha de una mujer... y cómo esta se regocija de placer... Nuestra mirona no era la excepción... Así que ese fue el pie para que metiera su mano bajo su pantalón y comenzara a manosearse la concha.
Inmediatamente, el muchacho de la pareja se abalanzó sobre ella quitándole el pantalón para poder pegarle una tremenda chupada de concha, de esas que hacen que no puedas estar más de 3 minutos sin acabar. Mientras tanto, la niña miraba a su novio con la extraña y se masturbaba como si no hubiese acabado en todo el día. Hasta que decidió unirse a la fiesta.
Fue entonces que nuestra mirona terminó recostada en el asiento con la pija del muchacho que bombeaba bruscamente dándole mucho placer mientras la chica se sentaba en su cara, dejando su concha a la altura de su lengua, y tumbándose hacia adelante para poder chupar la pija de su novio y el clítoris de nuestra, ahora, "Ex" mirona. Cuando estaba por acabar, el flaco sacó la verga de la concha más que húmeda y se la metió de golpe a la novia en la boca. Esta se la chupó hasta que la llenó de leche para luego darse vuelta y volcarle toda esa lechita como cascada en la boca de la desconocida. Mientras tanto, el flaco lubricaba el culo de su novia para entrarle como siempre, con fuerza.
Después de tomar su leche del día, la mirona vio cómo le metían tremenda pija por el orto a su compañerita y no pudo más que mirar y calentarse de nuevo... pidiendo que la siguiente fuera ella...

Se bajaron en la parada siguiente. Según cuentan las malas lenguas (esas que sólo hablan, pero nada chupan), estaban en una zona de moteles... y hay quienes dicen que no salieron de uno sino hasta la mañana siguiente...
Pero la gente miente cómo loca.... La mirona, mi novio y yo nos fuimos recién a la tarde...