Esta historia comenzó cuando tenía 18 años de edad, estudié en un colegio fiscal en el interior de mi país, a esta edad con los amigos del colegio empezamos a despertar como hombres en el campo sexual y conversábamos bastante de chicas y de sexo, en especial con dos amigos con quienes alquilábamos juntos (No teníamos dinero para comprar) revistas y libros pornográficos para leerlos en casa. Un día Carlos nos comentó que había visto por primera vez desnuda a una mujer verdadera, esto nos sorprendió mucho y era todo un logro para nosotros, pues generalmente siempre intercambiábamos nuestras fantasías y experiencias, y sabíamos que ninguno de los tres teníamos novia ni siquiera amigas a quienes pudiéramos observar.

Me entusiasmé con la aventura de nuestro afortunado amigo, y le pedimos que nos contara como había sucedido. De tanto insistir él lo hizo con la condición de jurar silencio absoluto y no contar nunca a nadie, absolutamente nadie, lo que nos iba a contar, ni corto ni perezoso lo juramos y estoy seguro podíamos hacer todo lo que él pidiera con tal de enterarnos que le había sucedido.

Él empezó a decir que el día anterior al llegar a su casa, se encontró con su hermana mayor, quien vivía en la capital con su esposo y su hijo, estaba de visita en casa y estaba alojada en la habitación de mi amigo por ser la más amplia y cómoda, él la saludó y estuvieron conversando animadamente en la sala de su casa hasta que recordó que las revistas pornográficas estaban escondidas debajo de su cama, por lo que subió en forma inmediata para poder guardarlas en otro lugar.

Subió en forma inmediata y empezó a levantar el colchón y recuperar el "tesoro" de las revistas, así lo llamamos, las tenía en la mano cuando escuchó subir a por la escalera a alguien por lo que se escondió inmediatamente entre las cortinas y un armario, conteniendo la respiración y rezando que no lo descubran.

Su nerviosismo aumentó al percatarse que era su hermana, ella ingresó al dormitorio cerrando la puerta, estaba con un vestido de tela delgada color azul y una blusa blanca, él ni respiraba rogaba tan sólo que se fuera inmediatamente. Entonces ella se quita en forma lenta la blusa mientras se miraba en el espejo, quedando sólo en brasiere, sí que tenía unos lindos senos su hermana luego se sacó su falda descubriendo sus hermosas piernas. Él sentía sofocarse pues estaba mirando a su hermana vestida con sólo en ropa interior, ella caminaba por el cuarto. Estaba emocionado viendo a su hermana como una hermosa mujer, su emoción fue en aumento cuando se percata que ella empieza a tocarse los pechos como si intentara acomodar sus senos, peor aún cuando se quita toda la ropa interior, quedando desnuda por completo. Observó como su hermana se acarició ligeramente los pezones, se miró en el espejo de frente y de perfil y luego se colocó su ropa de dormir saliendo del cuarto.

Esta aventura nos dejó por un momento callado a los tres, estábamos excitados así que nos despedimos en forma rápida y cada uno se dirigió a su domicilio.

En el camino pensaba que mi vida era una desgracia pues no tenía ninguna persona a quien ver en casa, no tenía hermanas y bueno sólo estaba mi mamá, pero el sólo pensamiento, hizo que me insultara a mí mismo por haber tenido un pensamiento tan pecaminoso y oscuro. Mi mamá tenía 34 años ella tiene los cabellos negros y unas cejas y pestañas pobladas con unos ojos preciosos negrísimos, a simple vista parece enojada pero no es así. Su cuerpo es muy especial tiene unas piernas deliciosas bien firmes y torneadas, una cintura delgada y unos senos bien formados, y tiene un porte y garbo elegante. Cuando se pone faldas resaltaba sus hermosas y lindas piernas que asumo enloquecían a algunos hombres.

Todo fue normal y rutinario hasta el verano de ese año, temporada en la cual papá programó un mes de vacaciones, como me iba a aburrir en ese viaje, con mis ahorros obtenidos me compré una buena cantidad de revistas pornográficas. Había pedido las más fuertes y calientes a nuestro proveedor y estaba feliz por mi compra. Me enteré que el destino de nuestras vacaciones era para ir al campo a una casa rústica que tenía la familia a unas 8 horas de la ciudad. A mi padre le encantaba porque se distraía de todas sus obligaciones, a mi mamá porque estaría junto a papá, sin teléfonos ni computadora que lo distrajera. Yo estaba feliz por el hecho de irme al campo a leer mis tesoros (revistas pornográficas) al campo libre sin ningún temor que alguien me descubriera o me interrumpiera y poder masturbarme con la mayor tranquilidad más aún al hacerlo en el campo al aire libre iba a ser una sensación nueva y diferente.

Al día siguiente de la llegada me fui con una revista porno para mis paseos y al empezar a hojear me percaté que eran historias y fotos de relaciones de incesto. Existían muchos artículos relacionados con este tema, en donde se justificaba las relaciones sexuales entre miembros de la misma familia. Inicialmente me incomodó bastante pero conforme leía me sentía excitado y emocionado. Al leer esta revista me imaginaba protagonista de alguna de las aventuras escritas, me masturbé hasta que me dolía el pene de tanto ir y venir acariciándolo, regresé agotado, satisfecho y cansado a casa.

Llamé a mi mamá pues la verdad estaba con hambre, mas nadie me respondió, salí por la puerta posterior de la casa pues me parecía extraño que no esté en casa, seguí avanzando y escuché algunos ruidos extraños cerca de un árbol en el huerto, me acerqué sigilosamente pues los sonidos a los que me refiero eran voces y gemidos de placer y de sexo.

Me coloqué tras un arbusto y vi a mi mamá totalmente desnuda montada encima de papá, subiendo y bajando sobre su pene, mientras papá le acariciaba los senos con ambas manos, el rostro de mi madre estaba irreconocible y colorada ya que normalmente es blanca. Escuché lo que hablaban en voz alta...

-Menéamela con fuerza mi amor - decía mama - quiero sentir tu verga hasta el fondo.

-Eres toda mía puta, me encanta tirarte con fuerza, toma toda mi verga.

-Sí qué rico mmmmm qué placer sentir tu verga.

-Así perra mueve la cintura.

-Sí mi rey la muevo para ti.

-Aahhhh me vengo puta.

-Sí amor recibo toda tu pinga.

Me sentía en shock mirando a mi mamá desnuda, tenía unos senos grandes blancos con los pezones marrones que se movían en vaivén, al ritmo de su movimiento toda ella estaba roja y colorada, sentada encima de mi padre, veía como disfrutaba del sexo con sus cabellos sobre su rostro en desorden, con esa cintura delgada tomada por las manos de mi padre, suerte la de él de tener a una mujer tan caliente como mamá... pensé

-Amor ponte en cuatro por favor - habló papá - quiero penetrarte en esta posición.

-Está bien, respondió mamá colocándose en cuatro - pero penétrame rápido mi vida que tengo ganas.

-Quiébrate para poder penetrarte por la vagina, agacha la cabeza linda.

-Amor quiero sentir tu pene dentro de mí por favor.

-Siente la cabeza de mi verga cómo roza tu vagina perra, sientes como empieza a entrar.

-Sí y es rico riquísimo, párteme en dos mi cielo mmmmmmm...

Empezaron el movimiento y danza del vaivén del amor. A mí me invadía una fiebre interna, me consumía, mi pene estaba totalmente erecto y me percaté que estaba sudando. Estuvieron jadeando unos diez minutos y luego mi padre gritó más fuerte aún terminando y echándose ambos uno encima de otro.

Totalmente confundido me alejé sigilosamente y encaminándome a la casa, fui directo al baño para masturbarme pero no pude terminar ya lo había hecho tres veces ese día y no podía más. Me invadió una sensación de impotencia porque no podía tener a una mujer como mi madre.

También sabía que nunca más volvería a ver a mi madre como antes de lo sucedido. Sino que ahora era consciente que era ardiente como cualquier mujer de mis sueños muy ardiente, sensual y que le gustaba la pinga como a cualquier mujer mortal sobre la tierra.

A partir de ese día empecé a observar a mi madre de una manera diferente, tratando de aprovechar en todo momento el poder ver su silueta cuando se ponía alguna prenda delgada, adivinando el entorno de sus piernas, el busto de mujer madura que tenía, me sentía feliz ayudándola en algunas tareas domesticas estando cerca de ella.

Sobre todo en el lavado de la ropa pues al estar en el campo se hacía de manera manual y luego de iniciada la tarea se humedecía la ropa de mamá que ella tenía puesto. Recuerdo en forma especial un día en que ella estaba vestida con una vestido celeste con el cabello recogido, ella estaba linda. Empezamos la tarea y luego de unos momentos me percaté de que su vestido se estaba humedeciendo. Sus pezones se notaban en forma notoria quizás por la temperatura fría del agua, asimismo se humedecía la cintura y caderas de mamá trasluciendo de manera evidente el contorno de su ropa interior.

En un momento me quedé mirando absorto a mi madre, lo linda y hermosa que estaba, mi pene estaba erecto y muy duro, sintiendo algo de remordimiento por verla de esa manera. Mi deseo era muy intenso, deseaba acariciar sus piernas, sus pechos, sus brazos era muy, muy excitante esta idea.
La estaba mirando en forma inmóvil cuando ella se percató:

-¿Qué te pasa Antonio? -Mamá eres una mujer muy hermosa - fue lo primero que se me ocurrió - eres muy linda.

-Gracias - me respondió.

-Realmente mi papá es muy afortunado por tenerte.

-Tú tendrás a su tiempo también tu pareja.

-Nunca será tan linda como tu mami - mi pene estaba durísimo no podía controlarlo - además te ves sensual.

-Bueno hijo - se percató de mi erección, lo noté en su mirada - sigamos haciendo la tarea si no no terminamos nunca.

-Bueno mamá te digo que eres una mujer con una linda figura - no sabía lo que decía solo hablaba - me gusta mirarte porque eres el modelo de mujer que me gustaría tener.

-Ya hijo tranquilo y sigamos haciendo la labor.

-Ok mamá

Estaba algo sorprendido de mi atrevimiento pero temeroso que le diga algo a papá y a lo mejor ser reprendido y castigado por él. Pero fue la primera vez que cortejé en forma directa a una mujer... y ella era mi madre. Al día siguiente, llega de visita un compañero de mi padre quien le comentó que había surgido un problema en la oficina y requerían la presencia de mi padre en la oficina, que era una cuestión de una semana, mi papá llevó a una habitación a mamá:

-Sabes hay problemas en la oficina debo de ir unos siete a nueve días.

-Pero tú sabes que recién estamos disfrutando de estas vacaciones después de planearla hace tiempo.

-Lo siento pero trataré de estar antes de los siete días.

-Siempre das prioridad a tu oficina es algo que me enoja muchísimo.

-No empieces por favor no quiero discutir.

-Claro, claro vete de una vez a solucionar tus grandes problemas.

-Elena no empieces con esto por favor, tengo y DEBO de hacerlo y punto.

Mi papá salió de la habitación inmediatamente, se despidió de mí con un abrazo y me dijo que era ahora el hombre de la casa, que consuele y cuide a mamá, que él iba regresar pronto. Ingresé a la habitación donde estaba mi mamá ella estaba sentada en una orilla de su cama, me acerqué a darle un abrazo ella también me abrazó, sentí su cuerpo junto al mío y realmente me encendió muchísimo pude abrigar todos sus senos junto a mi pecho siendo muy excitante este contacto.

En los dos días siguientes mamá estaba algo aburrida y sobre todo molesta, me pidió comprar algunos comestibles para preparar el almuerzo. Olvidé comprar dos de ellos y ella me levanta la voz diciendo que era un tonto. Me molesté muchísimo no almorcé, salí al campo regresando al atardecer sin haber almorzado. Al retornar mi mamá me abrazó y me pidió disculpa por haber perdido el control.

-Mamá si fuera papá nunca me voy a ir de casa en vacaciones.

-Es lo que dicen todos los hombres pero siempre nos dejan, me respondió sonriendo.

-Yo no mamá tu eres una mujer muy hermosa.

-Bueno hijo veo que serás todo un don Juan, sabes como impresionar a una mujer.

-No mamá para nada, es mas no tengo ni amigas, soy muy tímido.

-¿Por qué no tienes amigas hijo? -No sé, ellas no quieren hablar conmigo sólo tengo amigos nada más.

-Eres un chico lindo cualquier día de estos vas a conocer a alguna amiga que luego será tu enamorada.

Esa noche mientras cenábamos ella puso una botella de vino y preparó una rica comida, diciendo que teníamos que estar contentos por ser nuestras vacaciones y debíamos disfrutarlas. Después de la cena nos pusimos a conversar en la sala, ella estaba vestida con una falda azul marino y una blusa blanca, estaba sin zapatos y tenía unos pies hermosos y pequeños, su pantorrilla y piernas eran lindas y sus muslos una divinidad. Estaba absorto mirándola, ella se dio cuenta e intentó bajar un poco su falda.

-Antonio, creo que ya eres todo un hombrecito y guapo además.

-Mamá te puedo pedir algo, espero no te molestes.

-Claro, dime hijo.

-¿Te puedo hacer masajes en tus pies?.

-No sabía que sabías hacer masajes - me respondió - puedes hijo.

Me acerqué y le empecé a hacer masajes a mi mamá, al sentir sus pies en mis manos, me dije que era la oportunidad de mi vida, inicié unos movimientos suaves y firmes en forma circular tratando de relajarla mientras hacía esfuerzos sobrehumanos mentales para intentar seducirla.

-Mmmmm hijo es delicioso y relajante tus masajes.

-Me alegra que te guste mami.

-Sigue haciéndolo, realmente es muy agradable, tu papá no tiene paciencia para hacer masajes.

-Mamá, te propongo un juego.

-Vaya vaya a qué quieres jugar hijo.

-Imagínate que no soy tu hijo, sino tu mejor amigo - se me ocurrió de pronto - y vamos a hacernos preguntas de adultos y ser respondidas con sinceridad, ¿qué dices? -Ja ja ja sí que eres ocurrente hijo - me respondió - mientras sigas haciendo masajes en mis pies no hay problema.

-Bien yo empiezo a preguntar - no dejaba de hacerle masajes a sus pies, pasándole por el empeine en forma suave la yema de mis dedos, noté como ella a veces recogía la pierna ante estas caricias y luego la volvía estirar nuevamente - mi primera pregunta es ¿ Disfrutas plenamente de la vida?

-Ay hijo la verdad nadie hace eso - me respondió - siguiente pregunta.

-Mamá soy tu amigo, no tu hijo- le regañé.

-Ok amigo mío, próxima pregunta.

-Me imagino que recuerdas tu primer beso, ¿ Qué sentiste cuando te besaron por primera vez?

-Déjame recordar - se sonrió - me sentí emocionada, mucha ternura, enamorada, muy feliz.

-¿Dónde te besaron por primera vez, en que lugar? -A ver a ver, fue en el jardín de mi casa, un amigo del colegio fue mi primer enamorado

Mientras me respondía estaba acariciándole no solo los pies sino también las pantorrillas suavemente con firmeza. Desde los pies hasta las pantorrillas, su piel era suave y deliciosa aun siento como si fuera ayer la textura tersa y firme. Con el movimiento también se había subido la falda dejando ver parte de sus piernas y muslos. Estando yo al costado con mi verga durísima me latía toda ella, sintiéndome sumamente excitado.

-¿ Cuándo te besaron el cuello por primera vez? -Mmmmm - se quedó en silencio, tenía miedo que diera por terminado el juego - fue en el auto de mi enamorado al retornar de una fiesta.

-¿ Te acarició los pechos también? -Bueno lo intentó pero no lo dejé - seguía acariciándola. ahora llegaba hasta la rodilla - logró hacerlo luego de 6 meses de intentarlo.

-¿Cuál es tu talla de brasiere y el color favorito? -Es 36 B - sentía como se estremecía su piel estaba prácticamente tirada en el sillón, la acariciaba encima de la rodilla, su piel estaba muy sensible se estremecía al sentir como la acariciaba - mi color favorito es blanco y negro.

-¿Dónde hiciste el amor por primera vez? - estaba emocionado y excitado ojalá no se moleste con la pregunta pensé.

-Fue en la casa de una amiga - peligro peligro al intentar subir mis caricias por su cuerpo ella había puesto sus manos sobre la mitad de sus muslos para evitar subir aún más mis manos, pero podía acariciar parte de sus muslos, me encantaba hacerlo - sus padres estaban fuera e hicimos una fiesta.

-¿Te gustó hacerlo? - pregunté

Mm. - silencio, esperaba ansioso, me parecía una eternidad este silencio.

- Sí me gustó hacerlo.

-¿Puedo besarte las piernas? - pregunté en forma directa -No, creo que por hoy es suficiente de juegos - respondió inmediatamente.

Se levantó rápidamente y noté cómo estaba acalorada, su respiración era agitada y además estaba roja no sé sí de vergüenza o de excitación. Me dijo que tenía sueño y se fue a dormir, me levanté y fui directo al baño. Masturbándome como nunca de haber podido acariciar las piernas deliciosas de mamá. Me vine sobre el lavatorio y lo dejé así para que mi mamá se de cuenta al lavarse la cara el día siguiente.

Algo había cambiado en mí me sentía un hombre sólo era cuestión de paciencia, los dos días siguientes fue normal. Mi mamá no hizo ningún comentario. Empecé a salir vestido solo con slip por toda la casa pues hacía mucho calor, ella me regañaba diciendo que era impropio, pero no le hacía caso y luego ya no insistía. En varias oportunidades cuando estaba excitado me acercaba más a mamá para que lo note ella, quien miraba disimuladamente luego desviaba la vista a otro lado. Paciencia pronto lo intentaré nuevamente. Al cuarto día en la noche toqué la puerta de su cuarto, cuando ella estaba por dormirse, abrió la puerta y me preguntó:

-¿Qué sucede hijo? -Mamá puedo hablar contigo un momento- Estaba solo en slip y mi verga estaba parada - tengo un problema.

-Pero por supuesto- pasa me dijo ella se sentó al borde de la cama, veía como sus piernas traslucía por las telas delgadas - dime ¿qué sucede? -Espero no te molestes y déjame terminar mi pregunta -Está bien - se percató de mi pené erecto y desvió inmediatamente la mirada al piso - me preocupa lo que te suceda.

-Mamá sabes que te quiero como nadie en el mundo, pero en verdad estos últimos tiempos, empiezo a ser hombre y la verdad desde hace un año me masturbo pensando en diferentes chicas que veo en las revistas o en el cine. Pero últimamente no dejo de pensar en ti como una mujer pues eres a mi modo de ver eres muy linda y sensual, más aún después de descubrí como hacías el amor con papá en el campo hace unos días por lo que quiero hacerte el amor si no creo que me volveré loco - al fin lo dije, mi voz temblaba pero lo había dicho - ¿Qué dices mamá?

-Antonio - hizo una pausa - sospechaba algo por tu actitud en estos últimos días, lo que pides es imposible por favor ve a tu cuarto inmediatamente ya hablaremos mañana más tranquilos.

Salí derrotado y triste mis esperanzas y avances en poder seducirla se habían ido al tacho, al día siguiente me levanté tarde no desayuné y me fui al pueblo a pasear intentar distraerme, pensé hasta en irme de la casa, no retorné a almorzar tampoco, sólo quería que la tierra me tragara. Como había sido capaz de llegar hasta esa situación nunca más vería una película o revista porno, no tendría otra vez ideas como esas. Al final regresé arrepentido y con la firme promesa de ser un hijo ejemplar.

Retorné como a las 5:00 pm, estaba mi madre preocupadísima ni bien me vio me abrazó fuerte y me dijo nunca más me vuelva a ir así de la casa. Me fui a mi cuarto a dormir, me tocó la puerta como a las dos horas a decirme que íbamos a cenar que me bañara y cambiara.

Al llegar al comedor me sorprendí, ahí estaba mi mamá radiante y bella. Tenia un vestido negro entero que le quedaba hasta la rodilla, tenía puesta unas medias de seda, zapatos de taco alto, un collar de perlas, se podía ver el inicio de sus senos por el escote del vestido y estaba maquillada en forma especial como cuando tenía una fiesta con papá. Simplemente estaba lindísima.

-¿Tienes una fiesta mamá? -Sí hijo y espero que salga todo bien. ¿Quieres vino? -Claro le dije - Ella se levantó y sirvió dos copas de vino - te gusta el vino ¿no mamá?.

-Sí es mi licor preferido. Bien hagamos un brindis.

-Hazlo tú mamá.

-Mmmm a ver a ver, por el hombre más guapo del mundo, por ti hijo.

-Gracias - le respondí - y ¿con quién vas a la fiesta le pregunté? -Con un amigo - me respondió sonriendo.

Comí con muchas ganas mientras comíamos conversábamos de cuando era pequeño, las travesuras que hacía y las ocurrencias riéndonos mucho, era muy divertido y estaba relajado. Mi mamá no hizo ningún comentario de lo sucedido y yo pensé que todo quedaría en el olvido.

Fue una deliciosa comida, luego mi mamá me dijo que fuéramos a la sala con otra botella de vino hasta que llegara su amigo para irse a su fiesta. Estaba feliz por la reacción de mi mamá y pensaba que por eso se quiere mucho a las madres porque siempre nos hacen sentir bien.

Nos sentamos y empezamos a conversar del colegio, de lo que iba a estudiar una vez terminado, de la familia de los tíos, y mientras hablábamos tomábamos nuestras copas de vino. Noté que eran la 1:00 pm en el reloj de la sala y me preocupé porque mamá saliera tan tarde.

-Mamá tu amigo ¿a qué hora viene? -No tarda hijo - me respondió, estaba sentada con las piernas cruzadas, las cuales movía como un vaivén compitiendo con el reloj, realmente lindas piernas pensé - ¿por qué no me haces masajes?

-Bueno - me sentí algo nervioso y cortado, en cualquier momento tocarían la puerta - te voy a sacar los zapatos.

-Claro hijo - se sentó en forma relajada y terminó su copa, estaba acalorada por el vino, empecé a hacerle masajes en los pies - hijo te propongo un juego me dice ella.

-Ok mamá.

-Juguemos a que ambos somos amigos y nos hacemos preguntas - me sorprendí por la propuesta, e imaginaba que me iba a llamar la atención por mi comportamiento en forma indirecta - ¿qué dices? -Bueno mamá, un rato hasta que salgas a tu fiesta.

-¿Sabes guardar un secreto? - me preguntó.

-Sí al menos eso creo soy discreto - respondí - aunque la verdad nunca he tenido un secreto.

-¿Sabes besar?

-No nunca lo he hecho, pero si he leído como hacerlo así que supongo que sé la mitad -Eres ocurrente Antonio, sigue así hijo, haciéndome masajes en mis pies y también la pantorrilla.

-Mamá, me preocupa que salgas tan tarde, no viene tu amigo.

-Hijo mi amigo, me está haciendo masajes y ya está él conmigo.

Me quedé sin respiración, mis manos no se movían, empecé a ponerme nervioso, totalmente confundido, qué sucedía con mi mamá, era una prueba de mi comportamiento, ella esta insinuando algo, estaría esperando como reacciono para saber si he aprendido la lección, mil ideas se agolpaban a mi cabeza.

-Antonio, continua con los masajes ¿sí? -Claro mamá - reanudé con mi tarea, esperando la siguiente pregunta, era una eternidad de tiempo.

-¿Alguna vez haz sacado las medias a una mujer? -No nunca mamá.

-¿Puedes intentarlo conmigo? - sentí que mi corazón iba a estallar.

-Cla cla claro que sí mamá.

-Despacio hijo son delicadas - Subí mis manos hasta los muslos donde estaba el elástico, sentí una fiebre inmensa dentro de mi cuerpo era todo un placer al sentir sus piernas y sus muslos- desenróllalas poco a poco, me dijo.

-Mamá tus piernas son deliciosas...

-Tranquilo hijo - le bajé las dos medias sentía como la sangre me recorría el cuerpo - tienes unas manos suaves y firmes.

-Son lindísimas tus piernas mama, siempre me gustaron.

-Eres muy travieso - me respondió - ¿Te gustaría besarme las piernas hijo? -Sí mamá - empecé a besarla tiernamente las mordía y las besaba por todas partes - me haces feliz mamá.

-Soy tu regalo hijo, pero júrame que no le dirás a nadie.

-Nunca lo contaré a nadie mamá absolutamente a nadie.

Sentí el olor de su sexo pues mi cabeza estaba entre sus piernas, mi pene estaba súper duro, me parecía un sueño, era el hombre más feliz del mundo. Le besaba las pantorrillas, los pies todos sus deditos, las rodillas, los muslos. Ella solo gemía muy despacio moviéndose en forma rápida ante algunos de mis besos. Le levanté la falda y observe todas sus piernas, tenía una tanga negra y podía ver como algunos vellos salían por el costadito de la tanga. No pude controlarme empecé a besarla cerca de su sexo.

-Así hijo mío hazme gozar. Sólo lo haremos esta vez y tiene que ser inolvidable.

-Sí mamá va a ser así porque estas deliciosa. Y te deseo con locura.

-Me encanta sentir tu lengua por mis piernas, muérdelas mi vida.

-Sí mamá, voy a obedecerte en todo.

-Desnúdate hijo te quiero ver desnudo- me lo pidió y lo hice en menos de dos segundos.

-Ven para acariciarte la verga - Ella tomo mi pene con su mano derecha y la movió de arriba abajo.

-Me gusta mamá... mmmmm...

-Así te la acariciabas pensando en mí hijo - Me movía la mano en un vaivén, pero su mano era pequeña de piel suave, el placer era inmensamente superior al mío.

-Sí mamá me he masturbado pensando en ti. Muchísimas veces -Sácame la tanga hijo - elevó la cadera para facilitar la labor, le saqué la tanga y pude observar su vagina deliciosa y húmeda con unos vellos negros - ahora penétrame.

-Claro mamá - acerqué mi verga a su vagina y empecé a penetrarla, sentía su sexo caliente como entraba mi cabeza, escuchaba como gemía, sentía que me mojaba con sus jugos toda mi verga - estas deliciosa mamá -Mmmmm muévete más rápido hijo.

Empecé a bombear con vigor, mi mamá me abrazó con fuerza, empecé a penetrarla y era enfermante. Sentir como mi verga entraba y salía. Ella empezó a besarme los labios y sentí los suyos le metí mi lengua en su boca de manera desordenada y apasionada. Ambos gemíamos y nos abandonamos al placer de hacer el amor con desenfreno.

-Mamá me encanta lo que se siente.

-¿Qué sientes hijo? -Un cosquilleo por todo el cuerpo.... qué rica que eres mamá.

-Sigue moviéndote hijo, destrózame por dentro.

-Aahhh qué placer mamá siempre soñé con esto, sentir tu vagina penetrada por mi verga.

-Mmmmm si hijo me encanta que me penetres. Nunca le digas nada a tu padre.

-Mamá siempre te voy a poseer a partir de ahora eres mi mujer también.

-Sí hijo...mmmm, te voy a tocar el ano.

Antes de reaccionar sentía el dedo de mi madre acariciando mi ano, un cosquilleo se apoderó de mí y mi verga creció más era simplemente fenomenal. Mi mamá me metió todo el dedo me dolió pero me dio placer, todo era tan morboso y prohibido que sentía explotar. Estuve dándole placer a mi mamá hasta que ambos terminamos me vacíe como nunca dentro de la vagina de donde vine, la de mi madre.

Desde esa fecha hemos hecho muchas locuras pero lo más importante era que siempre que uno de los dos quería algo especial, no lo decíamos directamente lo que hacíamos era invitar una copa de vino uno al otro si se aceptaba ese día ambos disfrutábamos del sexo.

Ahora acabo de romper la promesa hecha, de no contar esta historia a nadie.

Esta es una de las historias que mas me gustan, es amor del bueno
espero les haya gustado.