Orgasmos prohibidos...

Como cada mañana desde que lo conozco, me desperté pensando en él.
Como cada noche y aún habiendo cojido con mi novio, no puedo evitar recordar su olor, su piel, su mirada, su barba, su pecho y comenzar a refregarme en las sábanas como una gata en celo, terminando siempre rozándome en mis propios puños, la mejor manera que encontré de recrear sus apoyadas brutales en el tren, juntando saliva en mi boca, simulando su leche para tragarla mientras acabo en medio de una pajita deliciosa o metiéndome el dedito en la cola mientras le susurro que es un hijo de puta!!
Me levanté convencida de que lo encontraría, me duché con especial atención, enjaboné mi cuerpo sintiendo mi piel extremadamente sensible a cada roce, me miré en el espejo empañado, me gusta mirarme recien depilada y disfrutar de mi piel de niña-mujer, que estoy segura, él ve en mí. Me puse una remera de mangas largas y una pollera corta suelta , que no suelo elegir por el aspecto aniñado que hace en mi, medias de red con agujeros grandes como para cortar un poco eso, botas de taco alto, me dejé el pelo suelto, brillo en los labios, saco, bolso y me fuí.
Subí al tren en el horario de siempre, en el vagón de siempre, invadida por ese cosquilleo infernal que siento cada vez que voy a su encuentro. Se abrieron las puertas en Padua y allí estaba, atento, buscando a su puta como un perro a su perrita alzada! Subió y tomándome de la mano me llevó con él hasta el rincón, buscando acomodarme entre sus piernas, apoyándose todo en mí como un macho acorralando a su hembra para servirla.
El tren arrancó, sus manos fueron a mi cuello y a mi cintura, las mías a su pecho y en tanto me hacía mirarlo, su dedo pulgar acariciaba mi cachete hasta la comisura de los labios, deteniendo su mirada en ellos.
-“Hola putita hermosa!”-
-“Hola mi amor!”-

Fué lo único que dijimos de una estación a otra, su boca se acercó a la mía y me besó como jamás él ni nadie me había besado! Un beso profundo, mojado, de lenguas retorciéndose, de chupadas, de salivas calientes! Su barba rozándome la cara, su olor y su sabor a macho, llenándome la boca con su lengua en tanto mis manos permanecieron en su pecho y las suyas se limitaban a recorrerme la cintura y acariciarme la cara. Podía sentir su peso sobre mí y me hervía la pelvis sintiendo desde mi panza todo el largo y la fuerza de su pija que se le ponía enorme!
Escurrimos el beso y buscando mi oreja me dijo,
-“Me estas enfermando hija de puta!”-
Bajé mis manos y con las dos a la vez le agarré desde la pija hasta los huevos sin poder evitar hacerle la paja sobre el pantalón. El comenzó a manosearme tan dueño de mi cuerpo y tan sabiamente que necesité meterme en su pecho para que no se escuchen mis gemidos! Iba de mis tetas a mi concha, y de mi cintura a mi cola hundiéndome los dedos en el punto justo, apretando, pellizcando el punto exacto, teniéndome atrapada, con mi mano abarcándole el tronco de la verga y la otra masajeándole los huevos, dejándome hacer y haciendo lo que una buena puta debe hacer para ganarse la cojida y la leche de su macho!
No pude más, sintiendo la calentura de esa verga en mis manos, busqué el cierre de su pantalón y empecé a bajarlo, hasta que su mano agarró la mía con fuerza sin dejarme seguir. Levanté la vista, sorpendida, creo que mi mirada le pedía por favor, pero él se acercó y me dijo al oído:
-“No putita, si la querés vas a tener que bajar conmigo”-
-“Por favor, dámela, no puedo bajar con vos!”-
-”Me tenés miedo?”-
-“No...”-
-“Escuchame, no va a pasar nada que vos no quieras que pase. No querés que te coja? No te cojo hermosa pero me estoy volviendo loco acá!”-
-“Yo también pero...”-
-”Querés paja? Vas a tener paja y franela hasta que te canses, te chupeteo toda y me mamás la verga hasta que se te acalambre la boca, pero si venís conmigo, ok?”-

Todo esto mientras me apretaba la mano con la suya sobre la verga y con la otra mano jugaba en mi pezón que estaba a punto de estallar. El tren se detuvo y en el movimiento de gente aprovechó para girarme, quedando detrás mío y yo expuesta en el amontonamiento. Sentía las manos hirviendo aún por la calentura de su verga pero ya no podía tocársela. Me agarró de la cintura y me levantó un poco hasta llegar a acomodarme toda la pija ente las nalgas, de una manera que yo apretándolas podía abarcársela toda! Era deliciosa la sensación pero no podía controlar la excitación que estaba segura, sería evidente para los demás. Escuchaba su respiración fuerte, de macho caliente. Lo soporté hasta la estación siguiente acurrucándome en mi bolso, con la cara casi tapada, en puntas de pies y con la cintura tan arqueada como podía, entregándole la cola como una perra! Faltaba una estación para llegar a Liniers, giré y me metí en su pecho. Me temblaban las piernas, le acariciaba la panza, lo olía, lo deseaba y a la vez pensaba en mi novio. No debía bajar con él, pero mi parte de hembra caliente necesitaba de ese macho prohibido. Bajé suavemente mi mano y le recorrí con mis dedos desde la cabeza, todo el grosor de la pija, cada vena, cada milímetro de ese tronco grueso, enorme, hasta abrir mi mano y abarcarle por completo los huevos. La leche que llenaba la pija y las bolas de ese macho era mía, me la había ganado por hembra y por puta e iba a llevármela conmigo. El tren aminoraba la velocidad, la gente comenzaba a moverse, me preguntó:
-“Bajas conmigo?”-
Asentí con la cabeza sobre su pecho, me agarró de la cintura y bajamos. Hicimos el recorrido sobre el andén y sobre el puente casi sin hablar. Me sentía una miniatura a su lado, dando dos pasos por cada uno de los suyos. Una vez en la vereda le pregunté:
-“Donde me llevás?”-
-“Acá nomás, media cuadra y estamos”-
-“Es tu casa? Tu trabajo?”-
-“Tengo un bar, vamos a estar tranqui...”-
-“No viajas siempre, no?”-
-“Viajo desde que te conozco, ese día se me rompió el auto, de ahí en más, intercalo, auto y tren, solo para verte”-

Me sentí halagada, importante, elegida, orgullosa de haberme ganado el deseo de ese macho! Entramos en un bar chico, sencillo, de esos donde paran colectiveros y otros trabajadores. El iba saludando a medida que avanzábamos, hasta llegar a la caja donde para mi sorpresa estaba el pelado, el amigo con el que me habían avanzado en el tren la última vez. Estirándose sobre la barra para darme un beso me dijo:
-“Hola preciosa!”-
y me acarició la cara.
-“Hola!”-
Me sonreí, creo que recordé su verga en ese momento. Me debo haber puesto colorada o habré hecho algún gesto porque el barbudo me dijo:
-“Tranquila, si?”-
-“Si...”-

El barbudo estiró la manó y el pelado le dió un manojo de llaves, sentía como si todo el bar estuviera mirándome. Me agarró de la cintura y me guió hasta una escalera, la subimos, se me adelantó frente a una puerta, la abrió y entramos. Cerró con llave, tiró las llaves sobre un escritorio, y caminó hasta otra puerta mientras decía:
-“Me echo un meo y estoy, putita, ponete cómoda!”-
Había un sillon, una silla, un mueblecito con montones de papeles, un espejo antiguo y nada más. No cerró la puerta del baño, el inodoro estaba a la vista, vi como se bajaba el cierre, sacó la chota y se puso a mear adelante mío, yo no sabía donde esconder la mirada, es guarro, zarpado y delicioso a la vez! Dejé el bolso sobre el sillón y volví a mirarlo. El chorro de pis era interminable. Cuando al fin se cortaba lo miré a los ojos y me dí cuenta que estaba mirándome, se sonrió:
-“Querés sacudírmela vos, chiquita?”-
No pude evitar reírme, él solto una carcajada, guardó la pija y vino conmigo.
-“Qué rica guarrita que sos, eh!”-
Me agarró de la cintura y me sentó sobre el escritorio. Me abrió las piernas y me tiró hacia adelante haciéndome chocar con él. Apoyé las manos a mis costados, hacia atrás quedando recostada, él con sus manos sobre las mías apoyándome todo el bulto entre las piernas.
-“Escuchame nenita: Yo no soy un pendejo, tenés novio?”-
-“Si...”-
-“De tu edad?”-
-“Si...”-
-“Y que querés conmigo?”-
-“Me gustás mucho...”-
-“Para que te garche toda?”-

Le esquivé la mirada y mire su bulto apretado contra mi conchita...
-“Ok. Hoy no, si no querés, jugamos, nos franeleamos, nos chupeteamos un poco, te va?”-
-“Me encantan las cosas que me haces en el tren...”-
-“Ah si?”-
-“Si...”-

Cada vez se movia más refregandome la pija en la concha y su boca estaba a un centimetro de la mia pero no dejaba de mirarme a los ojos...
-“Y que seas grandote y así peludo y re pijudo”-
-“También soy bastante guarro y me encantás pendejita, me ponés al palo mal! Te la vas a bancar?”-
-“Quiero que me enseñes a bancármela!”-
-“Ah, si? Para aprender tenés que ser obediente, putita!”-
-“Me va a encantar obedecerte!”-
-“Ok. Metete el dedo en el culito!”-

Lo miré sorprendida pero no dude en llevarme el dedo a la boca y chupármelo para hacer lo que me pedía.
-“Epaa! En serio sos obediente, corazón! Eso me gusta mucho, sabes?”-
Sin dejar que hiciera lo que me pidió, me agarró la mano y volvió a apoyármela sobre la mesa.
-“Tenés el culito virgen, no?”-
-“Si...”-

Subió una mano y empezó a acariciarme los labios con los dedos hasta que me metió uno en la boca que no dudé en recorrer con mi lengua.
-“Vení”-
Me agarró y me tiró contra él, agarró mi remera desde abajo y me la sacó...
-“Tenés mucha babita y no queremos que se moje la ropita, no?”-
-“No papi”-
(dije timidamente)
-“Como me dijiste?”-
-“Papi...”-
-“Ok. Mostrale las tetitas a papi...”-

Pasó su mano por detras mío y me desprendió el corpiño, me lo sacó y lo puso sobre la silla. Yo me cubrí... Me hizo que no con la cabeza y fué con dos dedos a mi boca mientras con la otra me hacía poner las manos en el mismo lugar que antes sobre el escritorio. Me miró chuparle los dedos mientras me apretaba los pezones y me seguía refregando la pija que ya la sentía como un fierro caliente!
-“Estos pezoncitos de nenita necesitan trabajo, putita!”-
Me sacó los dedos de la boca babeados y me pellizcó un pezón con ellos... Lanzé un...
-“ahiaaaaa...”-
-“Ves, hermosa?”-

Me agarró las tetas con las dos manos y empezó a masajeármelas como un animal, me di cuenta que ya no era él quién se movía, sinó yo pajeándome sobre su verga. Sentía que iba a acabar, me ardía la concha de refregármela sobre la bragueta de su jean. Me soltó las tetas y me miró endiablado!
-“Escupítelas, perrita!”-
Junté saliva y la dejé caer sobre el pezón. Me agarró del pelo, me hizo abrir la boca y me escupió adentro...
-“La otra!”-
Me saboreé y obedecí. Me las masajeó otra vez, con más fuerza, empecé a jadear moviéndome cada vez más fuerte, me las cacheteó, grité, me las cacheteó otra vez...
-“Dámelo ya, pajerita! Ya!”-
y casi saltando del escritorio, frotándome la concha en su bulto, acabé como una perra! Abrazada a él, gimiendo, besándolo, lamiéndolo. Me dejó calmarme, abrió su boca y comió la mía, manoseándome entera, besó mi cuello para terminar chupándome las tetas, mordiéndomelas! Me las miré, coloradas, duras, creo que hasta más grandes, con los pezones duros y más salidos que nunca! Le acariciaba la cabeza mientras me las comía, sentía sus labios, su lengua, su barba, sus mordidas! Subió hasta mirarme y me dijo:
-“Sos exquisita pendeja!”-
-“Vos sos un hijo de puta!”-

Salió de encima mío, me agarró del pelo, se apoyó él sobre el escritorio y así me llevó hasta ponerme delante suyo. Quise acercarme a él pero me apartó
-“Mirá putita...”-
y me señaló el bulto del pantalon, enorme, húmedo...
-“Acá la única puta sos vos que con una tocada de tetas se va en seco! Quién me puso la garcha así y me ensució el pantalón, eh?”-
Timidamente le dije...
-“Yo...”-
-“Y quién va a limpiarlo?”-
-“Yo...”-
-“Y que sos vos?”-
-“Una putita?”-
-“Cómo? No te escuché...”-
-“Tu puta soy!”-
-“Vení acá pendeja!”-

Me llevó hasta él... me besó y me acarició deliciosamente, suavemente, haciendo que me relaje toda... busqué su pecho desabotonando su camisa mientras mi lengua jugaba en su barba y su cuello. Apoyó las manos sobre el escritorio y me dejó deleitarme acariciándolo todo! Diosssssss! Agradecía el momento en que decidí bajar del tren, ese macho era mío en ese momento, todo mío! Metí mis manos bajo la camisa y le acaricié desde la panza hasta los hombros, le lamí las tetillas, jugando con mi lengua entre sus pelitos sin dejar de refregarme en sus piernas y en su bulto. Me ayudó a quitarle la camisa, es enorme, me apreté a él acariciándolo también con mis pezones hirviendo, que al contacto con sus pelos sentía que estallarían. Fuí hasta su axila y metí mi lengua, mis manos habían bajado y de acariciarle la verga pase a rozárcela con mis brazos y a tocarme la conchita. Levantó un poco el brazo ante el pedido de mi lengua y olí y saboreé su axila peluda, con un delicioso olor y sabor a transpiración de macho que me enloqueció!
-”Me vas a volver loco, nenita!”-
-“Quiero ser la mejor putita que hayas tenido, papi!”-
-“Y vas a serlo, claro que sí, corazón!”-

Seguí lamiéndolo y besándolo... bajando y pajeándome hasta quedar en cuclillas. Sus manos jugaban con mi pelo, acariciaban mi cara, mi cuello, mi espalda, mis tetas y sus ojos no se separaban de lo que hacía mi lengua. Me agarré de su cinturón con una mano, le dí dos o tres lamidas a la mancha de mi flujo sobre su pantalón, y mirándolo le dije:
-“Perdón, papi!”-
-“Limpialo, puta!”-
-“Me vas a perdonar?”-

Abrí la boca y le recorrí todo el tronco de la verga dibujado en su pantalón...
-“Dame un polvito limpiándolo y te perdono, perra!”-
Con mi boca abierta, el tronco de su pija entre mis dientes y sin dejar de mirarlo a los ojos me pajeé hasta acabar... gimiendo y retorciéndome de placer, mirándolo sonreirse complacido, satisfecho... Lo sobresaltó su teléfono... me indicó con su dedo que hiciera silencio, estiró su mano y lo atendió. Por el tono de su voz me dí cuenta que sería su mujer. Mis manos ya estaban desabrochándole el cinturón y bajándole el cierre... El escuchaba y respondía intentando no mirarme, incómodo, nervioso. Le bajé el pantalón con calzoncillo y todo... su pija me pegó en la cara, dura, gorda, enorme. La miré por unos segundos y mientras le acariciaba los muslos peludos, alcé la vista y mirándolo me recorrí los labios con la lengua... Me hizo un gesto con la mano de que espere... le hice que no con la cabeza, me sonreí y me hundí entre sus piernas haciendo que pudiera verme oliéndole las bolas y lamiéndoselas para después, con mi mano, pasarme la cabeza de su verga por la carita... Que estuviera hablando por teléfono con su mujer en tanto yo jugaba con su pija me excitó sin límites! Le lamí las ingles, le chupé un huevo, luego el otro y subí por el tronco de su verga con la boca abierta y la lengua envolviéndosela hasta la cabeza. Se movió, dudó en lo que decía, repetía que estaba pensando como iba a hacer para ir... Agarrada de sus muslos, saqué la lengüita, la apoyé debajo de la cabeza de su pija y la abarqué con mis labios hasta hacerla desaparecer en mi boca, succioné y sabiendo de su mirada, mi lengua asomaba saboreando el borde de la cabeza mientras mis manos le masajeaban suavemente las bolas peludas para luego subir por su panza y su pecho acariciándolo todo, rfregándome las tetas en sus piernas sin dejar de mirarlo con la boquita llena... Cortó y me miró con el diablo en los ojos!
-“La puta que te parió, pendeja!”-
Me agarró del pelo con las dos manos como si tuviera dos colitas y sin más empezó a cojerme la boca como un animal, sin importarle mis arcadas cuando el tronco de su pija me atravesaba la garganta y mis labios se chocaban con su pelvis
-“Tomá puta! Querías pija? Tragátela, la puta que te parió! Esto estabas buscando, no, perra?-
Me caía una baba espesa por la comisura de los labios y sentía la boca ardiendo y los ojos llorosos, pero lejos de ponerme mal, me sentía orgullosa de haberlo provocado así! Me soltó y su pija seguía unida a mi boca por hilos de saliva espesos...
-“Te gustó volverme loco mientras hablaba con mi jermu, no, conchudita?”-
Lo miré y contesté a su provocación agarrándole los huevos y metiéndome su pija en la boca hasta el fondo y sacando la lengua por abajo para lamerle las pelotas! Lo miré tragándome su verga, desafiándolo! Me agarró de los brazos violentamente, me levantó y me acostó sobre el escritorio boca abajo sosteniéndome las manos con una suya mientras con la otra me bajó la bombacha y las medias de un tirón y me cacheteó las nalgas con la palma y el dorso de su mano una y otra vez ante mis gritos en cada golpe! Se acostó sobre mí y sentí su pija metida en la raya de mi culo, hirviendo!
-“Te das cuenta que en este momento podría cojerte esa concha calentona a full y partirte el culo en ocho, no putita?”-
Asentí con la cabeza al tiempo que su lengua se deslizaba por mi cuello. Me abrió los brazos con sus manos y me lamió la espalda hasta el culo, se agachó para enterrarme la lengua en él. Lamió, chupó, sentía su respiración animal, su barba, toda su cara metida entre mis nalgas, me dió vuelta, me puso las piernas sobre sus hombros, me lamió abriéndome los labios de la concha, me sopló y para cuando me comió la conchita estaba acabando como una perra! Me lamió y me bebió metiéndose mi concha en la boca en tanto me cojía con la lengua!
-“Sos deliciosa pendeja!”-
Se paró y apoyó la pija sobre el escritorio, puso dos dedos al lado y me dijo:
-“Ves la diferencia, nena?”-
-“Si... tenés una pija re gorda... Me gusta mucho que sea así de grande...”-
-“Ahora pensá en lo que vas a sentir cuando te entierre la garcha, putita!”-

Sin que pase un instante, me levantó las piernas, me escupió el culo, puso mis pies sobre su hombro, la pija sobre mi concha, me ladeó un poco buscando tener mi culo y mi concha a su merced...
-“Mirame, perra!”-
Lo miré... y sentí sus dedos penetrándome el culo hasta el fondo! Grité y me retorcí de dolor y placer sin dejar de mirarlo, grandote, macho, fuerte, dominante! Me agarró la mano y la puso sobre su pija que iba desde mi concha hasta más arriba de mi ombligo… se la apreté contra mi cuerpo y empezo a moverse como cogiéndome, rozándome todo el tronco de su pija venosa entre los labios de la concha, refregándome el clítoris con la verga dura y caliente como un fierro mientras sus dedos me cojían el culo sin parar haciéndome acabar como una perra! Yo balbuceaba pidiéndole su leche, pajeándolo y mirando el agujerito de la cabeza de su verga que se abría y se cerraba en el movimiento...
-“Por favor papi, dame tu leche! Leche de tu pija papi, leche! Por favor, es mía, me la gané barbudo hijo de puta, dámela!”-
El se sonreía y me cojía el culo y me sacudía la pija en mi mano sobre mi panza. Mis piernas se veían blancas y chiquitas sobre su pecho peludo, me las lamía, me las besaba... Me imaginaba lo que sería tener esa pija dentro mío, la deseaba pero sabía que no me la daría aunque se lo pidiera, respetando lo que habíamos pactado... Sentía y se escuchaba lo mojada que estaba al chocar sus huevos contra mi concha y cuando entraban y salían sus dedos de mi culo, empapados de flujo y saliva.
-“Que querés putita?”-
-“La leche! Dámela!”-
-“La próxima no te salvás de que te garche toda, sabés trolita?”-
-“Sí papi, toda! Dame la leche ahora, papi!”-
-Te la vas a tragar toda, nenita!”-
-“Toda, papi, dámela!”-
-“Y vas a limpiarme bien la verga!”-
-“La verga, los huevos, los dedos y todo te voy a limpiar como tu puta que soy, guacho hijo de puta!”-

Me hundió los dedos hasta lo más profundo y le dí otra acabada eterna! Sentí lo que parecía un rugido más que un grito que salió de su boca y me saltó un chorro de leche de su pija que me alcanzó la cara! Enloquecí! Me sacó los dedos del culo, me soltó, dió la vuelta a la mesa y me llevó de los pelos a su pija metiéndomela en la boca...
-“Mamala putita! Vaciámela, trola de mierda! Así corazón! Tragátela toda!”-
Se la mamé, la chupé y la vacié, tragándome hasta la última gota de leche que tenía en esa verga enorme... Me pasé la pija por la cara y el cuello juntando la leche que me había escupido y volví a chupársela mientras con mis dedos juntaba la leche de mi panza y mis tetas... El me ayudó con sus dedos y me la dió en la boca... Sentía que me alimentaba! Le chupé los dedos que me había metido en el culo mirándolo como agradeciéndole, limpiándoselos, me lo metió en la concha, me estremecí y me hizo chupárselos con mi propio jugo... Me bajé de la mesa agitada y me metí en su pecho transpirado... El me dejaba, solo me acariciaba suavemente... Lo lamí... lamí sus axilas, más deliciosas aún que antes, acariciaba su espalda enorme, su cola... Lamí su panza, su pelvis, sus ingles, sus huevos... le besé la pija entera, la lamí y se la chupé... me metí entre sus piernas lamiéndole más atrás de los huevos y subí con mi lengua por la raya de su culo peludo, sudado, delicioso! Me paré y lo abracé. Jamás había sentido algo así. Soy su puta complaciente y quería que lo sintiera.
-“Tenemos que irnos, hermosa! Sos única, perrita!”-
-“Quiero ser la mejor para vos!”-
-“Ya sos la mejor, putita!”-

Me besó, nos soltamos y comenzamos a vestirnos... Me dí cuenta que mis medias estaban rotas, me las quité. Toda yo olía a ese hombre y me sentía orgullosa! Terminamos de vestirnos y acomodarnos... Antes de irnos sacó su billetera y me dió 300 pesos...
-“Estás loco? No!”-
-“Escuchame, te tomás un taxi que estás llegando tarde y con lo que te sobra te comprás bombachas y medias para mí porque te las voy a hacer mierda siempre, ok?”-

Me sonreí y asentí con la cabeza...
-“Sos hermosa, nena!”-
-“Vos también papi, gracias!”-

Abrió la puerta, bajamos las escaleras, el bar estaba lleno de hombres que al vernos empezaron a cargarlo... saludé al pelado, que sonriendo me dijo:
-“Parece que lo pasaron lindo, nena!”-
Me sonreí, el barbudo le dijo que iba a buscar a alguien, que volvería en una hora y me acompañó a la puerta. Todas las miradas se dirigían a nosotros y me sentía una diosa, jajaja!! Tenía los labios rojos y podía sentir el culito abierto todavía, las nalgas ardiendo, la conchita inflamada y las tetas manoseadas, mordidas. Me sentía deliciosamente usada! Salimos a la calle, él llamó a un taxi, nos dimos un beso de amigos, subí y arrancó. Giré la cabeza para mirarlo, cruzó la calle. Ese macho pelilargo, barbudo, grandote y guarro había sido mío, yo, su hembra y me llevaba de él la leche de su verga y todas esas sensaciones de haber pasado por mi cuerpo y la certeza de que me había ganado ser su puta!


tetas