Mi esposa, su amiga y yo

No puedo dejar de mirarle el culo a Lina, es que su pantalón blanco deja traslucir la pequeña tanga que lleva puesta, el delgado cordón que cruza sobre su cadera y se pierde entre sus nalgas es por demás notorio. ¿lo habrá hecho a propósito?. No lo se, pero de todas formas intento contenerme, es la mejor amiga de mi esposa desde hace muchísimo tiempo, y precisamente mi esposa va y viene desde la cocina levantando las cosas de la cena. El problema es que Lina también lo hace, y en cada ir de ella mis ojos bajan automáticamente hasta sus ancas.
Un par de veces María Victoria (mi esposa) ha estado a punto de descubrirme, apareciendo subrepticiamente por la puerta de la cocina, pero rápidamente alcancé a desviar mi mirada, salvándome por poco de quedar en evidencia.
Estoy sentado en uno de los sillones, con los pies apoyados en la pequeña mesita ratona, tratando de concentrarme en la T.V. para no seguir mirando culos ajenos que me puede ocasionar problemas.
Entre ambas mujeres no dejan de parlotear, de hablar sobre el tiempo pasan a deliberar sobre la filosofía en la vida de las gallinas. Van y vienen infinidad de veces y mientras una habla desde la cocina, la otra le responde desde el comedor. En eso una frase me saca de mi intento de salvación.
-¡es que estoy tan gorda!- dice Lina a pocos metros de mí
-¡estás divina mujer!- responde Mavi desde la cocina
-te doy tres años seguidos- pienso yo desde mi sillón, cayendo en la tentación espontánea de mirar una vez más el culo de Lina mientras se mueve de aquí para allá al limpiar la mesa. Su posición recostada sobre la mesa al pasar el trapo me hace imaginarla esperando que la penetre. Me doy cuenta que estoy caminando por una línea muy delgada pero sumamente peligrosa, por lo que vuelvo a centrarme en la T.V.
En eso aparece Mavi desde la cocina con una botella de vino espumante y tres vasos.
-gordo, ¿vos la ves gorda a Lina?- me pregunta Mavi
-no, no sé, no la he mirado- respondo sorprendido y estúpidamente.
-vamos, si te he descubierto un par de veces mirándole el culo- Mavi ríe pícaramente mientras le da una soberbia palmada en las nalgas a Lina. Lina ríe junto con ella
-¿de verdad me has mirado?- Lina simula retarme mientras Mavi sigue riendo.
Para zafar de contestar, destapo el vino y lo sirvo abundantemente en los vasos, quiero que el tiempo pase, el tema de conversación pase y la súbita presión pase.
-¿ves, te dije, no le gustó, ¡estoy gorda!- exclama Lina.
La verdad es que Lina tiene un culo hermoso, y más tentador se ve con la tanga delineada por debajo de su ropa.
-no estás gorda, estás divina- ahora intento burdamente expresar la verdad disfrazada debajo de un consuelo.
-viste tontita, si te dije que tu culo le encanta- dice mi esposa mientras vuelve a darle otra palmada.
Ambas ríen cómplices mientras Lina le toma la mano a Mavi, la retuerce hasta la espalda, haciendo que mi esposa quede en posición semi agachada inesperadamente dominada por Lina, que le propina una fuerte golpe con su palma en las nalgas a mi esposa.
-chicas, déjense de joder- advierto yo con voz de macho recio para hacerme respetar.
Ambas se miran, conozco la mirada cómplice entre ellas.
-me parece que el macho de la casa se está enojando- dice mi esposa
-uyyyy, que miedo- responde Lina
Ambas se lanzan sobre mí, mientras una intenta sostenerme las manos, la otra me hace cosquillas. Me retuerzo defendiéndome con todas mis fuerzas. Con ellas encima logro ponerme de pie y muy prontamente logro someterlas, mientras les hago cosquillas rozo sin querer una de las tetas de Lina que me mira sorprendida, yo me quedo inmovilizado por “la metida de pata”. Aprovechando mi sorpresa, es Mavi la que me inmoviliza ahora, me agarra fuerte la verga y me advierte.
-quedate quietito o te la arranco- me advierte mi esposa
Intento defenderme, pero ante el menor movimiento la presión aumenta, al igual que mi erección. Mi verga comienza a ponerse dura…muy dura.
-ese es mi macho, apenas lo tocás se pone duro- dice Mavi
Lina se queda en silencio, no sabe que hacer y mira expectante a Mavi.
-¿o es que te calienta que juguemos los tres?- me pregunta
-yyy, si me tenés así, mas vale que me voy a calentar- respondo yo intentando justificarme.
-¿te gusta que juguemos los tres?- me pregunta Mavi sonriendo
-si, me calienta- respondo vencido
Es mi esposa la que me baja el cierre y la que extrae mi verga que a cada segundo se pone más y más dura.
-¡Mavi!- exclama Lina sorprendida mientras intenta burdamente taparse los ojos.
-¿Cuánto hace que no te comés una buena verga?- pregunta Mavi
-ufff, un montón- responde Lina quitándose las manos de su rostro
Sus ojos están fijos en mi verga, aunque lo intente no puede dejar de mirarme la pija.
-te la presto- dice Mavi como si yo fuera un juguete de su propiedad
Lina duda, y es Mavi quien la toma de la nuca y con un movimiento rápido la acerca a mi verga. Sorprendida Lina abre su boca ante la proximidad de mi pija, que la invade entre sus labios. Yo miro a mi esposa expectante.
-¡yo también tengo fantasías!- me dice Mavi también justificándose.
Lentamente Lina comienza a chupar mi pija, primero lo hace lentamente pero de a poco la va ganando la calentura, ya sus manos terminan de extraer mi verga entre las ropas, yo me levanto a penas para sacarme el pantalón, justo cuando Mavi sostiene a Lina contra mi verga, lo que hace que se hunda al máximo en su boca. Cuando bajo, ella baja también, manteniendo la profundidad del asalto a su boca. Lentamente la saca, ahora su lengua recorre todo el tronco de mi verga. Mavi se suma a ella, entre las dos suben y bajan por ambos costados de mi pija. Suben a la par y se encuentran en un beso caliente sobre la cabeza de mi verga que queda aprisionada entre ambos pares de labios. Sus lenguas juguetean en sus bocas y en mí. Mis manos se posan en sus cabezas. Mavi me mira de repente.
-¿Te gusta el regalito que te estoy haciendo?- me pregunta
Asiento sin poder emitir palabras, simplemente estoy en el limbo.
Mavi se incorpora un poco y mientras Lina sigue ocupada en mi verga, se quita la remera, deja sus tetas expuestas, sabe que me enloquecen. Sin pérdida de tiempo hace lo mismo con Lina, que obedientemente levanta sus brazos. Por primera vez le veo las tetas. Mi mano vuela hacia ellas, el roce es tímido, recorro la redondez de sus pechos con mis dedos, que luego suben hasta su pezón, lo siento duro, erecto. Lo pellizco suavemente y ella lanza un débil gemido. La atraigo hacia mí, siento unas ganas irrefrenables de chuparle las tetas a la amiga de mi esposa. Ella se deja acercar y beso casi desesperadamente ambas tetas. Mi esposa vuelve a hacerse cargo de mi verga, la chupa como sabe que me gusta, alternando suavidad y lentitud con presteza y voracidad. Mi lengua rodea el pezón una y otra vez, Lina sigue gimiendo mientras ahora chupo el pezón rápidamente.
-estoy…estoy tan caliente- dice Lina
Por un instante Mavi suspende su accionar, dirige sus manos hacia el pantalón blanco ajustado de Lina. Lo desprende y mientras yo sigo chupando ella se lo baja. Lina levanta displicente una de sus piernas y luego la otra para quitarse la ya molesta prenda. Mavi la hace girar, mis labios se estiran tratando de no soltar la teta, pero finalmente me desprendo.
-¡mirá el culo que tiene la muy yegua- dice Mavi de su amiga
Lina zarandea un poco su cola, mis ojos se posan en sus nalgas que lucen maravillosamente divididas por el delgado cordón de la cola less que se hunde entre ellas. Me pongo de pié, ya desnudo, la tomo de la cintura y le apoyo mi verga en el culo. Ella sonriente vuelve su rostro hacia mí, y mientras mi mujer se quita el resto de la ropa, yo beso a Lina ardientemente, ella mueve su culo contra mí, mientras una de mis manos va en busca de su vagina. Mi dedo llega a su destino, hundiéndose por debajo de su tanga. Ella suspira largamente, ahora es Mavi quien totalmente desnuda la toma del rostro y la besa apasionadamente. Lina se deja besar sin dejar de mover su culo contra mí. Comienzo a mover mi dedo, la siento estremecerse, por momentos sus temblores hacen que ella pierda el equilibrio y se afirme contra mí. Suspende el beso con Mavi para volver a mi boca. Me enloquece besarla desde atrás y sobre su hombro. La mano con la que la sostenía de la cintura baja hasta una de sus nalgas, la acaricio con fuerza pero sigo directo hasta el centro justo de su culo, también me deslizo por debajo de su tanga y llego hasta la rugosidad de su ano. Lo siento firme ante el tacto.
-me van a volver loca- dice Lina entre suspiros.
Se vuelve una vez más hacia Mavi, la besa nuevamente mientras yo le bajo la tanga hasta los muslos. Mi verga se cuela entre sus piernas y roza su vagina. El suspiro de Lina es más profundo aún. Toma con sus manos el rostro de Mavi mientras yo enfrento mi verga con su orificio. Pujo lentamente y Lina vuelve su mirada hacia mí, se inclina un poco ofreciéndome su vagina en pleno, al igual que su culo que queda expuesto completamente.
-que buena verga que tenés- me dice
-¿te gusta que te coja mi esposo?- pregunta Mavi
-si…me encanta- responde Lina asintiendo con su cabeza lentamente
-¿te gusta cogerte a mi amiguita?- me pregunta ahora Mavi
Mientras me muevo lentamente atraigo a Mavi hacia mí, le doy un beso extremadamente largo y apasionado, ella me responde de igual forma. Por un momento pierdo el ritmo, me quedo inmóvil atraído por el beso y es Lina que comienza a moverse.
-¡dame! ¡dame más! ¡dame más!- exige Lina mientras ya sus movimientos se tornan furiosos.
Sus nalgas chocan con fuerza contra mí, sus quejidos son alucinantes. Pero es mi esposa la que nos separa.
-acostate- me exige Mavi señalando el suelo
Obedezco con premura, creo saber lo que se viene. Lina frustrada mira a su amiga
-¡estaba por acabar!, no me dejés así- le reprocha
Tendido en el suelo miro como ella desesperada se sienta sobre mí, es ella misma la que ejecuta la penetración comenzado a cabalgar, me da la espalda, por lo que yo veo como sus nalgas suben y bajan sobre mi. Vuelca su cabeza hacia atrás
-que buena verga, que buena verga que tenés guacho- dice
Pero mi panorama se ve repentinamente bloqueado por Mavi, que se coloca cada una de sus rodillas a ambos lados de mi cara, su vagina queda sobre mi boca, me tira del pelo con fuerza.
-chupame- me ordena
Muchas veces me he hundido entre las piernas de mi mujer, pero esa vez todo era distinto. Mi lengua jueguetea con desesperación buscando su clítoris, ella se arquea inmediatamente gimiendo de placer. Advierto que una vez Lina se ha liberado de mi verga, solo para darse vuelta y volver a sentarse, queda a espaldas de Mavi, asalta las tetas de mi esposa con sus manos, yo desde abajo veo como pellizca con fuerza los pezones de Mavi, que se arquea aún más, se besan sin dejar de moverse.
Todo fue al unísono, Mavi con su concha en mi boca, sus tetas en manos de Lina quien la besaba con pasión, acabó poderosamente gimiendo hondamente. Lina sentada sobre mi verga y con las tetas de mi esposa en sus manos también acabó mientras seguía besando apretadamente a Mavi. Yo cogiendo a Lina, con Mavi sentada sobre mi rostro y con las difusas imágenes que se desarrollaban sobre mí, acabé como hacía mucho tiempo no lo hacía. Mi acabada fue larga, tremenda mientras sentía como ambas mujeres temblaban sobre mí.
No tuve tiempo de recuperar fuerzas, Mavi hizo quitarse a Lina de encima mio, me agarró de los testículos y los apretó con fuerza.
-me imagino que no pensás dejarme con las ganas a mí, ¿no?- me intimó
Si había perdido algo de fuerza, mi erección se recuperó al instante. Mavi se sentó sobre mí, y mi verga la penetró rápidamente.
-así BB, dame mi lechita, vamos acabá para mí- exclamó
Ella sabe moverse como a mi me gusta, sin sentarse directamente se mantiene en cluquillas, apoya sus manos en mi pecho y se mueve de adelante hacia atrás, me elevó inmediatamente, por momentos perdí la noción de que Lina estaba junto a nosotros, solo me pude concentrar en los movimientos de Mavi.
-vamos machito mío, cojeme así, dame esa verga- me ordenó
No me pude contener, mi acabada fue monumental, mientras ella se sacudía con fuerza, perdía su posición para sentarse ahora sí sobre mí, mi verga la penetró hasta el fondo mientras ella gemía, jadeaba y s quejaba por el orgasmo del que era presa.
Se desmoronó sobre mí por unos instantes, sus tetas se apoyaron contra mi pecho y me besó apasionadamente.
Luego fue Lina la que se acercó a mí
-gracias por la experiencia- me dijo mientras también me besaba.
Los tres nos incorporamos, totalmente desnudos nos abrazamos, ya las manos de ellas vuelven a acariciarme, se miran, se sonríen y comienzan a agacharse a la vez, mi verga responde con una erección.


Mi esposa, su amiga y yo.
puta
tetas

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