el amo de las miradas (cuento - ciencia ficción)

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Parte 6



Me desperté aún con las indicaciones de la anciana en la mente: Hacer el bien mirar un poco los demás, hay mujeres que necesitan venganza y no se animan, hay otras que necesitan despertar de su letargo. Me sentí como una especie de superhéroe con superpoderes aún por descubrir.
Durante dos días fui al trabajo con los lentes, viví una vida absolutamente normal, o casi. A excepción de Ivana a la que dos veces hice que se masturbara, en una salió disparada hacia el baño, en la otra lo hizo delante de mí y muy disimuladamente. Debo aceptar el hecho de que me divertía tenerla bajo mi control. Y ella así se sentía, pues intentaba no cruzarse conmigo, pero no podía dejar de mirarme a la distancia.
El Viernes luego del trabajo, me fui a un bar, con el firme propósito de encontrar a alguien para “hacer el bien”.
Elegí una mesa como siempre que me permitiera observar todo el local. Los capté inmediatamente. Una pareja unos años más jóvenes que yo, el hablaba seriamente, ella con sus ojos llorosos sacudía levemente su cabeza. Él se puso de pie y apenas saludándola se retiró. La chica lanzó un río de lágrimas, en absoluto silencio. Sinceramente me partió el alma.
Acudí al ya utilizado truco del estornudo falso mientras proyectaba en mi mente “te gusto…te gusto demasiado”. Ella me miró e inmediatamente secó sus lágrimas. Me miró un par de veces, intentaba ser discreta. Aumenté la apuesta y proyecté “imaginame haciéndote el amor”. Cuando me volvió a mirar, dejó sus ojos fijos en mí. Me levanté y me dirigí a su mesa.
-¿me puedo sentar?- pregunté sonriendo
-si…adelante- dijo ella titubeando
-¿que pasó, por que lloras?- la miré fijo a los ojos reforzando mi última indicación
-el estupido de mi novio, perdón de mi ex novio, me acaban de dejar- respondió ella tratando de minimizar el incidente.
-¿pero es algo que se puede solucionar?
-no creo, él dice que soy fría, que le gusta la acción, y yo soy muy quedada- dijo algo avergonzada.
-¿a que se refiere con más acción?
-en la cama, pero no se por que te cuento esto, no te conozco en lo más mínimo- dijo ella azorada
Yo le iba a responder que si sabía por qué, pero decidí callar obviamente. Seguro de mí mismo, le tomé la mano, ella amagó a retirarla, pero decidió dejarla inmóvil.
“estás súper excitada”, le indiqué. Me miró fijamente.
-¿Quién sos?- me preguntó sonriendo
-alguien que te quiere ayudar- respondí
-¿ayudarme o llevarme a la cama?
-no va a pasar nada que vos no quieras, le dije mientras me ponía de pié
En breves minutos estábamos en un hotel cercano, matándonos a besos en la habitación. Acaricié su espalda, la tomé de la cintura y la atraje hasta mí
-¡estoy muy excitada!- me dijo
Desprendí su pantalón de jean, que cayó pesadamente al suelo. Acaricié sus nalgas y luego recorrí el borde de su tanga, desde la cintura hasta llegar nuevamente al centro de sus nalgas. “querés mi verga en la boca” proyecté mentalmente
Muy torpemente, desprendió mi pantalón, mi verga muy dura y parada parecieron asustarla. Dudó un instante, luego muy lentamente se colocó mi verga en la boca. Con movimientos bruscos y tensos introducía y sacaba mi verga de su boca.
-despacito, como si estuvieras tomando un helado, saboreala- le dije
Ella me miró, su lengua muy lentamente comenzó a recorrer la cabeza de mi verga.
-se derrite la punta, chupá un poquito-
Ella sonrió divertida, y con sus labios cubrió apenas una pequeña porción de mi pija, dio un par de chuponcitos leves. Luego volvió a recorrer el tronco con su lengua.
-Primera lección aprobada- le dije mientras le quitaba su remera, dejando a la vista dos maravillosas tetas.
La hice recostar en la cama, boca arriba esperaba por mí. Comencé a besarle el cuello, bajé por su pecho hasta sus tetas, con dulzura recorrí cada rincón de sus pezones con mi lengua. Luego chupé suavemente ambas tetas. Ella suspiró fuertemente. Seguí con mi lengua por en medio de sus pechos, bajé hasta su ombligo. Nuevamente un suspiro fuerte, acompañado de una dulce risa de cosquillas. Arqueó su espalda tratando de alrjar su vientre de mí, pero ya continuaba bajando. Mis manos comenzaron a quitar su tanga, ella levantó sus caderas para facilitarme la tarea. Mi lengua seguía el camino hacia su vagina, coronada por una pequeña mata de vellos muy bien recortada. Mis labios rozaron los pequeños pelos y se desviaron hasta su ingle. Rió con ganas, intentó tomarme de la cabeza. Bajé hasta sus aductores, reemprendí el camino ascendente, volví a rozar sus vellos púbicos y bajé por la otra pierna
-¡no seas malo!- dijo suavemente en tono de reproche
Un beso pequeño, en su clítoris la hizo suspirar nuevamente. Hundí mi lengua, rocé con ganas su clítoris, mientras uno de mis dedos se internaba en su vagina.
-ayyy, que bueno- dijo ella
Nuevamente comenzó a acariciarme la cabeza, con más ganas yo rozaba su clítoris. Mi dedo se adentraba con mayor ritmo. Al principio arqueó su espalda, el suave gemido se convirtió en jadeo, sus suaves caricias se trastocaron en potentes empujones hacia su vagina.
-si, me voy…me voy…me voyyyy- exclamó ella.
Sin darle tiempo a nada, y aún mientras daba esos suaves tiritones del orgasmo y sus puños se cerraban con fuerza, me coloqué sobre ella y la penetré con mi verga de improviso. Ella lanzó una especie de quejido mezcla con jadeo, sus ojos se abrieron enormes. Mi verga entraba y salía furiosamente, ella seguía mis movimientos con sus caderas. La tomé de los hombros, giramos en la cama y ella quedó arriba mío.
-liberate, movete para mí, sacá esa putita que tenés adentro- le dije
Sus movimientos eran lentos
-está muy dura…muy grande- dijo apenas
Mis manos en sus caderas le indicaban el movimiento, mientras las suyas, apoyadas en mi pecho la ayudaban a mantenerse en movimiento. Poco a poco fue elevando el ritmo, hasta llegar a dar duros sentones sobre mí.
-la siento muy adentro, muy adentro- exclamó
Comenzó a jadear aceleradamente, su cabeza se volcó hacia atrás. Se estaba aproximando el orgasmo. Sus sentones se hicieron frenéticos. Yo sentí que estaba a punto de derramarme dentro de ella. Con fuerza la retiré de arriba mío. Necesitaba recuperar el control.
-ponete en cuatro- le ordené
Ella accedió sin resistencia, sus piernas juntas presionaban sus músculos vaginales. Sentí como mi verga entraba ajustada en su vagina. Lentamente la penetré hasta el final. Ella giró su rostro hacia mí, suplicaba con su mirada por un orgasmo.
Comencé a moverme
-ahora gozá, sacá la perra de adentro, dejala gozar- le dije
-si…cojeme así…cojeme duro- suplicaba ella sin dejar de mirarme.
Yo me movía continuamente, ella soportaba estoica mis arremetidas.
Le di una dura palmada en su nalga derecha, luego apoyé mi dedo en su culo, una suave presión y ella comenzó a moverse. Su culo era un vaivén en busca de mi verga.
Nuevamente sus temblores, su rostro se desplomó sobre el colchón, sus brazos ya no la sostenían.
-No parés…por favor no parés- dijo ella mientras alcanzaba el orgasmo.
Yo seguí embistiendo, también alcancé el éxtasis mientras me derramaba dentro de ella. Sus músculos se ajustaron aún más
-sentila toda, sentí como te estoy cogiendo- exclamé
-si cojeme así, cojeme duro- seguía exclamando ella.
Nos movimos un rato más, ella exhalaba con fuerza y gruñía como un león atacando a una gacela. Por fin nos detuvimos. Nos acomodamos uno al lado del otro en la cama.
-ufff, esto fue maravilloso- dijo ella
-no veo que seas muy “quieta” en la cama- le dije
-me liberé, no se porqué, pero nunca me había pasado- respondió ella
-¿será que no eras vos la quieta?, ¿te cogía bien tu ex?- pregunté yo
-comparado con vos no, me has vuelto loca- dijo ella mientras exhalaba exhausta
Lentamente se quedó dormida, desnuda y apoyada en mi hombro. Mientras mi mano le acariciaba la espalda. Yo también me dormí.
Despertamos un par de horas después, ya era tarde.
-¿te puedo hacer una pregunta?- interrogué yo
-por supuesto, la que quieras- respondió mirándome mientras se desperezaba.
-¿Cómo te llamás?-
-Vero ¿y vos?- me repreguntó
-vero, hermoso nombre- dije yo
Estaba dispuesto a confesarle todo, me tomé un segundo para pensar
-cuando me miraste por primera vez, que yo estaba sentado en la mesa en el café, ¿Qué sentiste?- la miré a los ojos
-perdoname, pero no te ví, me enteré de tu presencia recién cuando te acercaste a mi mesa- dijo para mi asombro.
-¿estás completamente segura que no me viste?- inquirí
-por supuesto, cuando te acercaste me estaba acomodando los lentes de contacto, es imposible que te haya visto antes- me dijo riendo
La duda me carcomía, de pronto descubría que ella no había sido presa de mis “poderes”.
La abracé con fuerza y le dí un gran beso.
-no me dijiste tu nombre- dijo
-tony, me dicen tony- respondí.
Comencé a vestirme.
-¿nos vamos a volver a ver?- preguntó ella
-Espero que sí, tengo algunas cosas que resolver- respondí
-¡sos casado!-
-noo, otra clase de cosas, no te puedo decir- le dije
-¿Cuándo?- preguntó ansiosa
-unos días, quizá dos o tres- respondí
-¿nos vemos en el mismo lugar?-
-a la misma hora- dije y desaparecí por la puerta.