como festejo de mi primer año en poringa, pongo en cosideración de ustedes nuevamente el relato que me hizo NFU

Con esto termino con los Re-post

Mica- un ama de casa normalhttp://www.poringapic.com/image-3362_4F3CEA6B.jpg[/img]]

Mica - Una ama de casa normal - 5 capítulos
Primer capítulo.

Mica estaba muy enamorada de su marido, y como tal quería darle una sorpresa, se había sacado un set de fotografías totalmente desnuda, pero como él trabajaba mucho, quería enviárselas por mail, se las enviaría de a una, para jugar con él, sería una gran sorpresa, y lo excitaría. Ya había copiado las fotos en la PC, pero cuando quiso abrir su correo, se dio cuenta que se había cortado Internet. Llamó a la compañía, y confirmó que no le habían cortado el servicio, a lo que el empleado le comentó que el desperfecto podía estar en su compu, que le mandaría el Service en breves minutos.
En 40 minutos golpearon a su puerta. Cuando atendió, un tipo mas o menos de su edad, se anunció:
-Buenos días, mi nombre es Tino, soy el técnico de Internet.
-Micaela, mucho gusto, pasá
Tino, se notaba que era deportista, pero además se mostró muy simpático. Rápidamente comenzó con su trabajo, y descubrió que el cable estaba casi conectado, pero no hacía total conexión y lo conectó disimuladamente mientras fingía revisar el cable
-La conexión está bien, el problema está en la pc. – dijo Tino, ya que era curioso y no perdía oportunidad de “espiar” en computadoras ajenas, y más si la dueña estaba tan buena como Mica.
-Bueno, trabajá tranquilo, voy a preparar un café.- Mica había olvidado las fotos grabadas y que estaban en vista previa, pues el salvapantallas estaba mostrando unas inocentes fotos de ella y su marido en las últimas vacaciones.
Tino se sentó frente a la PC, y apenas tocó el Mouse, descubrió las fotos, en las que Mica estaba totalmente desnuda y en posiciones realmente excitantes, sumado a que ella estaba muy buena, unas tetas hermosas, un culo de novela y piernas divinas, observó por la hora y la fecha impresas en ellas que eran de esa mañana.
Una de las características que tenía Tino, era su perversión, y rápidamente tramó un plan. Sacó la memoria de su teléfono y copió las fotos, luego vio que el gestor de correos estaba abierto y envió un mail a su correo con las fotos y luego lo borró de “enviados”.
Mica volvía con el café, entonces Tino hizo un clic en la pc y se puso de pie.
-ya está, era la configuración, nada más, suele suceder.
Mica se asombro de la aparente honestidad del técnico. Y aunque no se le pasaba por la cabeza ninguna infidelidad, se había arreglado un poco, para verse un poco más atractiva.
-Que bueno, ¿cuanto es?
-Noo, nada- dijo Tino, - solo firmame esta planilla.
Lo que Mica no observó es que en la planilla no figuraba la hora real, sino que siendo en realidad las 9,40 hs. en el papel figuraba las 10,40 hs.
Mica se dirigió hacia la puerta para despedirlo, pero él no se movió.
-¿Necesitas algo más?- preguntó Mica inocentemente
-Sí, quiero mostrarte algo. – Dijo él mientras le mostraba su teléfono.
Mica se acercó con confianza, pero se detuvo en seco, le estaba mostrando las fotos, “sus fotos”.
-Pero, ¿Qué hiciste hijo de puta?- dijo ella mientras intentaba quitarle el aparato.
-Tranquila, callate que te voy a contar una historia – dijo él mientras lo impedía.
-¿Qué me vas a contar? – te voy a denunciar.
-Si me escuchas vas a ver que no podés hacer nada.
Mica se lanzó hacia él, quería golpearlo, matarlo si era necesario, pero Tino la dominó con un rápido movimiento, tomándola de un brazo suavemente pero con fuerza, la hizo girar sobre sus talones, dando las espaldas a él, que la trajo y le apoyó su miembro que ya estaba muy duro contra el culo.
-¿Me vas a escuchar?, Te conviene.- dijo con autoridad
-Está bien, hijo de puta –
-Te voy a contar una historia, yo soy tu amante, y te vuelvo loca, a tal punto estás conmigo, que te sacaste estas fotos para mí.
-¡Son para mi esposo!- gritó Mica
-No, me las mandaste a mí por correo- y mientras le mostraba la hora de lo que él había hecho en la PC, sacó la planilla y le mostró la hora que figuraba en ella.
-Una hora después vine yo a esta casa, y nos echamos un polvo de novela.
Mica se quedó helada, no veía como rebatirlo.
-¿Qué querés? Dijo ella.
-Pasarla bien, pasarte por las armas- exclamó Tino, mientras se acercaba a ella.
-Salí, no me toques-
-Vas mal, no es así como quiero que me tratés.
-No me importa, no voy a hacer nada con vos.
-Si, te importa bebé, no querés tener dramas con tu marido.
-¡No metas a mi marido en esto!- dijo indignada.
-yo meto lo que quiero, ¿entendés? – dicho esto, Tino se bajó el cierre del pantalón, sacó el pene, que erecto como estaba a Mica le pareció mas grande que el de su marido.
Luego Tino, la tomó de la nuca.
-Chupámela- le dijo con autoridad.
Mica supo que estaba atrapada, no supo como oponerse a esas fuerzas físicas superiores a las de ella, y abrió la boca con un poco de aprensión. Tino introdujo su miembro en ella, pero como se quedaba quieta, él empezó a moverse. Ella intentó nuevamente zafarse, pero no lo logró. El en cambio bajó la mano que tenía libre hasta las tetas de ella y suavemente las acarició. Mientras seguía moviéndose, tomó entre sus dedos uno de los pezones de ella y ejerció una leve presión. Sin saberlo había encontrado una de las cosas que la excitaban, era un verdadero punto débil que ella tenía.
Un suave quejido se le escapó a Mica.
-Uyy, encontré algo que te gusta- dijo él.
-No, me hiciste doler- dijo ella mientras lograba sacar el miembro de su boca.
-¿Te hice doler?, ¡perdoname! – exclamó Tino con fingida culpa, mientras apretaba con un poco más de fuerza.
-Ayyy – se quejó ella mansamente, mientras volvía a introducirse el pene en la boca.
-Pero ¿no era que no ibas a hacer nada? – estaba siendo sobradamente irónico.
Ella se dio cuenta y volvió a sacar el pene, pero él ahora en vez de forzarla, le acarició la nuca, sin dejar de darle esos pellizcos en sus pezones. Eso la turbó, le encantó sentir la fuerza, pero a la vez la suavidad con que ese hombre la estaba dominando.
Reinició su tarea, pero esta vez tomó el pene con una mano, y con la otra buscó los testículos. Los acarició con delicadeza, y a cada suave pellizco de él, ella intentaba mirarlo a los ojos, pero el placer hacía que los cerrara, y volvía a chupar la verga, demostrando así que estaba gozando.
Se sacó la remera y el sujetador, dejando sus tetas libres, luego se arrodilló, y comenzó a succionar con fuerza, ahora quería que su dominador acabara, quería su semen en su cara, en sus pechos, quería sentir esa leche chorreándole por el cuerpo.
Y así arrodillada ante él, lo succionaba alternando con su mano la masturbación en él para lograr su cometido. Y lo logró, junto con una queja contenida y un leve temblor, él le lanzó un chorro de semen que ella dirigió a sus tetas, siguió haciéndolo acabar y un furioso deseo de tenerlo en su boca la llevó a volver a chupar, esa verga que ahora estaba con su punta cubierta de semen.
-¿te gusta la lechita? Preguntó él
-Me gusta tu leche- dijo ella - nunca lo había hecho antes.
-¿nunca?- volvió a preguntar
-Me daba asco –
-¿El semen?- inquirió curioso
-Chuparla- dijo ella.
-¿A tu marido nunca se la chupaste?- ahora la curiosidad daba paso al asombro.
-no nuca, y mi marido siempre me lo pedía, pero yo siempre me negué. A eso y a otras cosas también – Dijo ella que seguía arrodillada.
-Entonces conmigo vas a descubrir muchas cosas – Dijo Tino mientras se subía el cierre del pantalón.
Ella se incorporó sorprendida.
-¿Ya te vas?
-Si, debo seguir trabajando.
-Pero, ¿así termina todo?- dijo ella.
-Esto recién comienza- comentó él mientras volvía a sacar su teléfono y se acercaba ala compu.
-¿Qué vas a hacer? – preguntó Mica.
El salvapantallas volvía a cubrir el monitor, cuando él movió el Mouse, dejó al descubierto el programa que activaba la Web cam. Puso play y reprodujo lo que había estado grabando, todo lo acontecido frente a la pc había quedado registrado. Lo copió en su teléfono y lo borró de la computadora.
-¿y eso? – preguntó Mica preocupada
-No te preocupes, por el momento no corrés ningún peligro, ¿vos estás sola todo los días?
-Sí de las 8 de la mañana hasta las 8 de la tarde- respondió ella sin mucha defensa
-Un día de estos nos vemos, no te preocupes.- y se dirigió hacia la puerta, antes de abrir se dio vuelta y le tiró un beso. Ella, sin pensarlo, le respondió también con un beso en el aire.
Mica se sentó de nuevo, las imágenes le inundaban la memoria, estaba en un grave problema, pero a la vez estaba un poco complacida, ahora descubría que el sexo hasta ahora había sido siempre igual, nunca su marido la había dominado. Se levantó y fue hasta la vereda. Buscó a Tino con la mirada, pero no lo vio. Impaciente comenzó a esperar una próxima vez.

Segundo capítulo

Esa noche Mica estaba contrariada, la ambigüedad de haberse dejado dominar por un completo desconocido, haber gozado con una verga que no era la de su marido, y a la vez de saber que le había fallado a su esposo la estaba matando.
Cuando él llegó, ella no mostró su preocupación, al contrario, se mostró como siempre, atenta a él, y hasta respondía con la misma dulzura de siempre. Pero al llegar a la cama, se fingió cansada, no pudo seguirle el juego sexual, y aunque pretendía dormir, en su mente no dejaban de proyectarse las imágenes acontecidas ese día.
Realmente le costó dormirse, y aunque lo logró después de un buen rato, en sueños volvió a revivir “su aventura”.
A la mañana siguiente, tal vez movida por la culpa, y ante la extrañeza de su esposo, ella se levantó a prepararle el desayuno y a ayudarlo a preparase para un día muy largo de trabajo.
Cuando él se fue, sintió alivio, no por él, que tan correcto y atento como siempre hasta le había comprendido el “cansancio” de la noche anterior. Se sentía rara, en falta, una parte de ella quería salir corriendo a llamar a Tino, pero su conciencia se lo impedía. Un poco divertida imaginó como en las películas, a la diablita y al angelito en cada uno de sus hombros, tratando de convencerla.
Por unos momentos se olvidó un poco de todo, estaba dando una ordenada al living, cuando limpiando el piso llegó al sector de la computadora.
-Desenchufá el cable, llamá al técnico.- Le decía la diablita.
La tentación era mayúscula, intentó ignorarla, pero al final no pudo resistirse, y desenchufó el cable de atrás de la pc. En ese momento imaginó al angelito desapareciendo en una pequeña nube de humo, y sonrió divertida.
Tomó el teléfono y solicitó nuevamente atención técnica. Impaciente se fue a arreglar un poco más. Se puso unas calzas que mostraban perfectamente sus curvas,
se sacó el sujetador, y se colocó una camisa amplia bajo la cual se adivinaban perfectamente sus pezones, pero ocultaba su cola.
-Mostrar, pero no demasiado – se dijo a sí misma.
Su corazón dio un vuelco, cuando sonó el timbre.
-¿Quien es? – preguntó a través de la puerta.
-Internet- Se escuchó desde afuera.
Abrió con una sonrisa seductora en su cara, pero al instante la sorpresa la invadió. No era Tino, otro técnico venía en su lugar. Rápidamente se escudó detrás de la puerta, para no dejarse ver con las tetas prácticamente a la vista.
-Perdón, pensé que era otra persona – dijo ella avergonzada.
-No hay problemas – dijo el técnico- Puedo volver en otro momento.
-No, espereme unos segundos que pongo en condiciones – Dicho esto se puso una campera de su marido que había quedado sobre una silla.
El hombre, sonrojado y presuroso, revisó la conexión y rápidamente solucionó el problema. Consultó una planilla que traía, y la miró a los ojos.
-vamos a tener que cambiar la ficha, ayer tuvo el mismo problema.
Otra vez avergonzada, ella se disculpó, había estado limpiando, pondré más cuidado.
-Como quiera – dijo el técnico, y rápidamente se retiró.
Ahora Mica estaba frustrada, enojada con ella misma,
-Deben ser muchos técnicos, y para colmo no tengo cómo ubicarlo, ¿Cómo hago?
A medida que pasaban los minutos, ella se enojaba más y más se convencía de que no volvería a caer en las redes de ese tipo. Debía ir a cambiarse, y esperar a tratar de solucionar el “pequeño tema de las fotos”. Iba camino hacia su dormitorio, ya sin la campera, cuando sonó nuevamente el timbre. Contrariada y sin pensar en su vestimenta, abrió sin preguntar. Sus ojos se abrieron por el asombro. Tino estaba parado con su maletín en la entrada de calle. Sonreía con un leve toque de malevolencia.
-Hola, buen día- dijo tino mientras posó sus ojos en los pezones que ahora se mostraban erectos a través de la camisa.
-Ya me atendieron, gracias- dijo ella enojada y trató de cerrar la puerta.
Él puso el pié impidiendo el cierre, y con un poco de fuerza, volvió a abrirla. Ella se apartó, e intentaba ahora ocultar sus tetas cruzando los brazos por delante de ella.
Entonces Tino ingresó en la casa.
-Permiso, ¿Qué pasa?, ¿por que me cerrás la puerta?
Ella se mantenía en silencio, desafiante, y muy decidida a terminar con esta historia.
-¿Cuánto querés para terminar con esto?
-¿Terminar?, pero ¡si esto recién empieza! Dijo él mientras aumentaba su tono de burla.
Ella se quedó inmóvil cuando el comenzó a acercarse, se colocó junto a ella, y suavemente le acarició la cola. Ella no pudo oponerse, y cuando él a la vez comenzó a tocarle las tetas, cerró los ojos, quiso dar un paso al costado para alejarse, pero no pudo, algo la inmovilizaba, lentamente él le sacó la camisa, ahora colocándose delante de ella, se agachó y le rozaba uno de sus pezones con la lengua, y con ambas manos ahora le manoseaba un poco más fuerte sus caderas. Ella le acarició la nuca, y lo apretaba también contra sus tetas, él metió las manos por debajo de las calzas, la estaba dominando, y ella estaba cayendo cada vez mas profundo en las manos de él. Pues tampoco pudo impedir cuando él le sacó las calzas y dejó a la vista su hermoso culo, tapado únicamente por una muy diminuta tanga.
El ahora se colocó detrás de ella, le apoyó la verga en el culo, estaba muy dura, la tomó de la cintura y la apretó contra él, ella cedió, realmente él la dominaba, y ella gozaba con eso, pues comenzó a moverse lentamente, era ella la que ahora rozaba el culo contra la verga, se dio vuelta y se arrodilló, rápidamente le bajó el cierre del pantalón y sacó el pene.
-¡Que grande que es! – exclamó Mica
-¿Mas grande que la de tu esposo?
Ella no contestó, pues se introdujo la verga en la boca, y dulcemente comenzó a chuparla, a veces elevaba la vista para mirarlo. Él sacó su teléfono y empezó a fotografiarla en esa posición desde donde se la veía bien clarito con la verga en la boca, entusiasmada chupando, y de fondo esas hermosas nalgas en forma de corazón.
Tino, levantó la vista, reconoció la puerta abierta del dormitorio.
-Vamos a tu pieza – le ordenó él
-No, a mi pieza no, por favor.-suplicó ella
El no le hizo el menor caso, la tomó de la mano, y la guió. Ella una vez más se dejó llevar. Cuando entraron, le preguntó
-¿de que lado duerme tu esposo?
-derecho- dijo ella.
-Traeme una camisa de él.
-¿para que la querés?
-Vos haceme caso-
Mica fue al guardarropas, sacó una camisa blanca de su marido.
-Acá la tenés.- dijo ella intrigada
Tino colocó la camisa del lado derecho de la cama.
-Apoyate sobre la camisa- le ordenó él – vas a coger sobre ella
Mica obedeció reticente.
-Sos un pervertido, ¿Por qué me hacés esto?
El tomó un par de fotografías, Ella estaba con ambas manos sobre la camisa en la cama y su culo bien en alto.
-Por favor, basta – rogaba ella.
Con el dedo índice, le tocó el ano. Ella dio un pequeño salto.
-No, el culo, no por favor.
Él le rodeaba el ano, de allí bajaba suavemente hasta la vagina, que también rozaba muy lentamente. Eso arrancaba suaves suspiros en ella.
-¿te gusta esto? – preguntaba él
Ella trató de no contestar, pero finalmente respondió
-Si, me encanta- lo hizo entre suspiros
Entonces él ahora se detuvo en la vagina, más precisamente hizo una leve presión en la zona del clítoris. Y con su lengua comenzó a lamer en la zona del ano.
-No, te ruego, el culo no –
-¿Esto es otra de las cosas que no le das a tu marido?
-A vos tampoco te lo voy dar- Intentó defenderse ella
El comenzó a lubricarle el ano con su propia saliva. Acto seguido volvió a apoyar el dedo índice muy levemente. Ella instintivamente hizo un movimiento hacia su dominador, haciendo que la presión fuera un poco mayor.
-Te gusta esto, ¿no?
-Vos me obligás
-¿Yo te obligo a esto? Dijo introduciendo sólo la primer falange del dedo.
Un quejido de Mica indicó que estaba gozando.
-¿de quien es ese culo?
-tuyo- dijo Mica
-¿de quien es ese culo? Volvió a preguntar Tino
-tuyo, solo tuyo-
Ahora Tino le apoyó el pene en la vagina, y tras un nuevo suspiro de ella, la penetró por primera vez. Ella se quejó muy profundamente.
-Que grande que la siento- dijo ella
Tino se movía muy lento, introduciendo la verga hasta el fondo y sacándola luego para repetir la operación, Arrancándole a Mica suspiros y quejidos que le indicaban cuanto estaba gozando. Como él no aumentaba el ritmo, ella comenzó a moverse, cada vez mas frenéticamente, él la tomó de las caderas e inició sus embates con fuerza.
-sii, cojeme así – decía ella.
-¿adonde la querés?- preguntaba él
-adentro, hasta el fondo- respondía ella.
-querés que te la saque?
-no, por favor, cogeme, cogeme.
Los quejidos de ella se transformaron en jadeos, y Mica cerraba los puños sobre la camisa, estaba llegando el orgasmo. Él se detuvo entonces. Ella siguió los movimientos, los que hizo todavía más fuertes, tratando de llegar al orgasmo. Pero él se retiró.
-No, por favor, no me hagas sufrir así- imploró ella todavía en posición canina, pero mirándolo suplicante.
-Cabalgame- ordenó él
Él se recostó ahora en la cama, ella pasó una de sus piernas sobre él, y lentamente comenzó a sentarse. Cuando la verga la comenzó a penetrar, ella se quejó y repitió
-Que grande que es-
-¿No estás acostumbrada a este tamaño?, ¿acaso la de tu marido es mas chiquita?
-chiquita – repitió ella sin saber que decía
Ella se apoyó sobre los hombre de él, y comenzó a cabalgar, intentó mantener el ritmo, pero el inmenso gozo que sentía, hizo que se recostara un poco, apoyando ahora los codos, entonces él apoyó las manos en el culo de ella, haciendo que se moviera un poco más rápido. Mica sintió como si mil bombas explotaran dentro de ella, Ese tipo la llevaba a límites de goce insospechados para ella.
-Si, mi vida, si, llename de leche.
-¿querés tu leche?. Ahí tenes. Decía él mientras eyaculaba
Mica se sintió desfallecer, se abrazó a él, se movía con fuerza, y jadeaba, casi gritaba, mientras sentía el orgasmo más poderoso de su vida. Por fin ambos acabaron, ella se quedó inmóvil sobre él. Estaba absolutamente entregada.
-¿Acabaste? Preguntó él en tono burlón, pues estaba completamente seguro de ello.
-si, como nunca antes – dijo ella un poco avergonzada
Todavía penetrada, y abrazada a él, comenzó a besarlo en el cuello, el cada tanto le rozaba la espalda con un dedo, provocando en ella cosquillas que le producían unas risitas juguetonas.
Mica comenzó a moverse de nuevo.
-¿querés más? Le preguntó él
-si, quiero dejarte sequito sequito- respondió ella
-Pero no será hoy – dijo tino mientras intentaba detenerla.
-Por favor- rogaba Mica – quiero más.
-Basta por hoy – exclamó ahora con autoridad Tino.
Ella se recostó a su lado, lo abrazó, y apoyó su cabeza sobre el pecho de Tino. Con una mano jugueteaba con la verga de él.
-¿Te quedaste con ganas? Inquirió él.
Ella miró de forma muy pícara
-¡Si!, quiero que me des todo el día.
-pues no será hoy, dijo Tino
-¿Cuándo va a ser entonces?
-Veremos , la próxima vez que te lo ganés.
Ella se puso la verga en la boca.
-¿No me das la mamadera?, dijo ella en tono infantil.
-Después bebé, quiero que me desees y mucho.
Dicho esto Tino se vistió, ella quedó desnuda recostada en la cama. Una sonrisa ocupaba toda su cara.
-Ya te estoy deseando – exclamó
-Y para la próxima, comprá vaselina.
-Eso si que no-dijo ella seriamente
-Es indispensable, para que te duela menos –
-El culo no te lo voy a dar
-¿Estás segura?- la miró fijo para luego dirigirse hacia la puerta de salida
Ella se quedó callada, porque no lo estaba.
A medida que fueron pasando los minutos, la sonrisa fue dando paso al pesar. Le había sido infiel a su esposo. Se consoló pensando en que esa noche, le haría el amor a su esposo, para tratar de compensarlo.
Pero llegado el momento, y por más que su marido lo intentó, ella no pudo acabar, no había gozado ni siquiera un poco.




Tercer Capítulo
Eran las 9,00 de la mañana, y Mica estaba totalmente decidida, esta vez no retrocedería, no se dejaría vencer, las cosas se estaban complicando, que no hubiera podido acabar con su marido era muy preocupante. Se le ocurrió una idea “brillante”. En el Living de su casa, sobre el mueble que daba a la punta de la mesa, colocó un portarretrato con una foto de su esposo. Él Eso la controlaría, ver su rostro le daría fuerzas para no caer.
Su enojo se incrementaba con el correr de las horas. Pero no debia perder la calma, debía demostrarle que ella podía. Se fue a vestir. Eligió un pantalón de gimnasia, amplio anudado a la cintura, y una remera
Cerca de las 10 de la mañana sonó el timbre, luego de verificar que Tino estaba a la puerta, abrió, muy segura de sí misma.
-Hola, buen día- Dijo Mica tratando de poner cara “neutra”.
-Buen día,- dijo Tino-¿Puedo pasar?
Mica le señaló uno de los sofás del living, cerca de la mesa. Tino se sentó, su cara demostraba que estaba comenzando a divertirse.
-Tenemos que hablar- Dijo Mica
-Yo vengo a coger, para hablar tenés a tu esposo.
-Esto tiene que terminar- Dijo Mica muy segura de sí.
Tino se levantó, y rodeando la silla, se colocó detrás de ella. Suavemente le corrió los cabellos de los hombros, y con libre acceso a su cuello, le dio un suave beso.
-¿Tiene que terminar? Preguntó Tino
-Si, no puedo seguir- Dijo Mica con firmeza
Con la lengua Tino subió desde el cuello hasta la oreja, y le dio un chuponcito en ella.
¿Tiene que terminar?-Repitió él
-Si- Dijo solamente Mica, pero ya con mucha menos firmeza
De la oreja, volvió a bajar, y con suaves besitos llegó a la base de la nuca.
-¿Tiene que terminar? Repreguntó
-Si- dijo en voz muy baja Mica, le había costado decirlo
Ahora Tino la hizo poner de pié, el se colocó detrás de ella, le acariciaba el vientre, y con un hábil movimiento, tiró del cordón que sostenía el pantalón de gimnasia. Rápidamente se deshizo el nudo y el pantalón cayo al piso.
-¿Tiene que terminar? Preguntó nuevamente él.
-Por favor, no me hagás esto- Mica ya suplicaba con voz muy suave.
Tino hizo presión con su verga contra el culo de Mica, ella respondió de igual forma. Él ahora nuevamente desde el vientre de ella, subió por debajo de la remera, llegó hasta sus tetas, y mientras las apretaba, y como el soutien se prendía en medio de los pechos, le fue muy fácil, desarmarlo. Tino ahora agarró las tetas de Mica con ambas manos.
-¿Tiene que terminar? Preguntó una vez más Tino.
-Si- dijo ella casi inaudiblemente.
Tino, buscó en su maletín y sacó dos trozos de cuerda de 1 metro mas o menos, luego condujo a Mica a la mesa, sobre el extremo opuesto a la foto. Mica se dejaba llevar, parecía no tener voluntad propia. Tino ató suavemente cada mano a una pata de la mesa, dejándola a ella volcada de frente, con el culo en alto.
Una vez más la pregunta.
-¿tiene que terminar?
-Por favor- dijo ella solamente
Plaf, sonó una suave palmada en el culo de Mica
-¡Ay!, dijo más por el susto, que por dolor. Pero Mica ya no contestaba
-¿tiene que terminar? Insistía Tino
Mica suspiraba
Plaf, una nueva palmadita, que eran bien en el centro de cada una de las nalgas, alternando derecha e izquierda en cada palmada.
Y cada vez que preguntaba, provocaba una nueva palmada, lo que fue transformando el color de las nalgas de Mica, haciendo que se enrojecieran levemente.
-¿Tiene que terminar? Preguntó una vez más.
-No, dijo ella en señal de sumisión.
Tino entonces sacó de su maletín un pequeño estuche, y derramó abundante vaselina sobre las nalgas de Mica. Comenzó a masajear la zona enrojecida, y lentamente fue desparramando hacia el centro del culo. Con el dedo índice bien lubricado, le tocó muy suavemente el ano, Un profundo suspiro se escapó de Mica, levantó el rostro, y vio la foto de su esposo como si la estuviera observando.
Tino hizo una ligera presión con el dedo, que se introdujo muy fácilmente, Comenzó a moverlo, provocando en ella una mezcla de suspiros y quejidos. Fue aumentando el ritmo.
-¿Querés que termine? Le preguntó Tino
-No, quiero que sigas- respondió Mica
-¿Querés que siga dandote?
-Si, por favor, no parés-
Tino seguía con el movimiento.
-¡Miralo a tu marido ahora!, ¡decime que pare!
-¡No, no parés!, por favor
Pero Tino se detuvo. Provocando que ella girara la cabeza hacia él en tono de reproche. Solo para ver que ahora Tino, estaba con su enorme verga muy dura en la mano.
-El Culo no- Suplicó ella
-¿El culo no?- preguntó Tino con ironía mientras se lubricaba un poco
-No, por favor- rogó ella
Tino apoyó nada más que la punta, ella suspiró profundamente. Luego Tino empujó un poco, arrancando de Mica un ligero quejido. Empujó un poco más. Mica arqueó su espalda todo lo que dieron las cuerdas. Tino la tomó por las caderas, e introdujo la verga hasta el fondo. Mica se quejó muy fuerte, pero se notaba que estaba gozando mucho. Ahora Tino comenzó un suave vaivén que hacía que Mica jadeara.
-¿De quien es ese culo? – preguntó Tino
-Tuyo- respondió entre quejidos Mica
-¿Te gusta que te lo haga?
-Si…me…encanta- A Mica le costaba articular las palabras.
El suave vaivén dio paso a unos embates cada vez más fuertes. Mica se arqueaba, jadeaba y suspiraba. Cerraba sus ojos con fuerza y se tomaba de los bordes de la mesa. Sintió en su interior el potente orgasmo que se estaba produciendo que explotó definitivamente con un grito cuando sintió en su interior como Tino le llenaba el culo de semen con esa potente verga que la estaba partiendo en dos.
Tino la desató, ella se quedó recostada sobre la mesa, de su ano chorreaba el semen. Tino se colocó ahora al costado de la mesa, la tomó de la nuca y acercó la cara de Mica hacia su verga. Ella abrió su boca muy sumisa, comenzó a chupar, a acariciarle los huevos con pasión, quería esa verga en toda su boca, succionaba y movía su mano masturbándolo a la vez. No tardó demasiado y un nuevo chorro de semen se esparció sobre ella, salpicando desde su cara hasta las tetas.
Tino se alejó unos pasos, y buscando su teléfono apuntó la camara hacia Mica, que volcada sobre la mesa, lucía cansada, satisfecha, una enorme sonrisa ocupaba su cara.
-No te veo con ganas de que esto termine- le dijo Tino.
-No quiero que termine nunca- dijo Mica
-¿Aunque te gusta acabar, no?alej- hacía el juego de palabras con doble intención.
-Me hacés acabar como nadie, ya te lo he dicho- dijo Mica
Tino tomó la foto del esposo de Mica, y la apoyo sobre los rastros de semen que habían en la mesa. Mica Rió, sabía que no podría evitar hundirse en los más perversos deseos de Tino.
Fin del tercer capítulo.


Cuarto Capítulo

Esa noche, Mica se fingió dormida, no pudo mirar a la cara a su esposo. Pero su mente explotaba de recuerdos e imágenes, el tremendo goce de esas palmadas, el haber sido atada, pero sobre todo lo que significaba para ella haberse dejado hacer el culo, haber entregado ese tesoro que sus valores le habían impedido entregar antes.
Se durmió muy tarde y en sus sueños se volvió a entregar a Tino, que la hizo acabar una y mil veces.
Al otro día, y como era viernes, su marido, preocupado por su actitud distante de los últimos días le había propuesto salir a cenar, ella pasó todo el día esperando a Tino que no dio señales de vida.
A la noche y junto a su marido eligieron un restaurant de la zona, estaban sentados uno frente al otro, y mientras su marido le hablaba de salir a hacer gimnasia, a distraerse, ella fingía escucharlo. De repente Tino apareció por detrás de su marido, la miró fijo aunque disimuladamente, desde unos tres metros y se dirigió a la zona de los baños.
Todas las luces de alarma se encendieron en Mica, Era demasiado.
-¿Me esperás un rato?, estoy descompuesta, voy al baño, a lo mejor me demoro un ratito
El marido asintió sin ganas pero sin opciones.
A medida que caminaba hacia su macho, su mente trataba de volar hacia las formas de hacer que Tino se fuera. Cuando estaba a punto de entrar en el baño de las mujeres, se abrió el baño de los hombres.
-Hola, preciosa- le dijo Tino.
Ella miró hacia todos lados vigilando que nadie los viera.
-¿Qué haces acá?- le dijo seria.
-No te preocupes, es sólo pura coincidencia, vine a comer con unos amigos, y te ví.
-Pensé que me habías seguido y se te había ocurrido hacerlo acá.
No acabó de decirlo, cuando vio la cara de Tino.
-No, acá no, por favor.
Tino la arrastró de una mano al interior del baño de hombres.
-¡Por favor, acá no, te lo suplico!
-Tino ya la había alzado, y la había posado sobre la mesada del lavatorio, ella tenía un vestido corto, con poco esfuerzo le sacó la tanga. Mica ya estaba húmeda por la excitación.
-Tino, dejame, por favor-
Él no contestaba, en cambio, ya estaba acariciándole la vagina.
-Tino….por….dejame…..suplico.- ella ya no podía hablar con claridad, ese vendaval la tenía a su voluntad.
Ahora, él le introdujo un dedo en la vagina, mientras el pulgar lo apoyaba sobre el clítoris. Con ambos dedos la manejaba como a un títere.
-Hijo…de…puta….dejame…mi…marido.
-No me calienta tu marido, entendélo
-Por favor….mi…vida.
Tino comenzó a masturbarla, ella debió tomarse de los hombros de él, para no caer, de apoco fue subiendo la cuesta del orgasmo. Un calor la invadía, se abrazó a él, la estaba dominando. Tuvo que contener jadeos y quejidos, sólo un profundo suspiro se le escapó.
Tino la tomó y la condujo a uno de los gabinetes de los baños y cerró por dentro. Se sentó sobre el inodoro, sacó su verga y ella sin dudarlo se sentó sobre él, dándole la espalda. Ella cabalgaba con fuerza, le encantaba sentirlo bien adentro, se movía de adelante hacia atrás, se apoyaba sobre las rodillas de él, para moverse mejor y contenía sus gemidos. Tino desde atrás, le acariciaba la vagina, haciendo que a veces perdiera el ritmo y se detuviera. Ambos se levantaron, ahora ella se arrodilló sobre la tapa del inodoro, el vestido subido hasta la cintura dejaba al descubierto su culo, que indefenso se ofrecía ante él, pero Tino se decidió por la vagina, la penetró muy lentamente, haciéndola desear por unos movimientos mas intensos, ella comenzó a moverse, ya no le era posible contenerse, dejaba escapar gemidos intensos. La manera en que él la tenía la hacían perderse, entregarse totalmente.
De repente se escuchó como un hombre silbaba una canción conocida, era su marido que había entrado al baño. Mica miró a Tino, a quién se le iluminó el rostro con perversión. Mica se paralizó del miedo. Tino, dando una vuelta más a la perversión la penetró con fuerza. Un quejido se le escapó a Mica, que se tapó la boca con horror
-Denle duro muchachos, que uno es de piedra- Dijo el esposo de Mica bromeando desde afuera, ignorando que se estaban cogiendo a su esposa.
Para horror de Mica, Tino abrió la puerta del box y salió.
-Señor, disculpe, ud. Sabrá que estoy con una mujer, si saliéramos ahora ud. La vería, ¿Me haría el favor de encerrarse un segundo en el box de al lado?, solo hasta que ella salga.
Intentando parecer canchero, el esposo se sonrió y aceptó.
Tino sacó a Mica del baño, que se introdujo rápidamente al de mujeres, que estaba al lado. Cuando el marido salió del box, saludó en tono cómplice a Tino. Cuando salió al salón de las mesas y vio que su esposa no había regresado, volvió a los baños y llamó a la puerta del de mujeres.
-¡Ocupado!- escuchó a su esposa desde el interior.
-¿Cuánto te falta?- preguntó impaciente el marido
Mica salió del baño, y juntos se dirigieron a la mesa. Cuando ya estaban sentados, pasó Tino junto a ellos.
-¡Ese tipo se estaba garchando una mina en el baño!¡Que envidia! Exclamó el esposo.
-¿estás seguro? Fingió Mica.
-No sabés como gemía, hay que ser puta para coger en un baño público.
-A lo mejor era una fantasía de ella- dijo Mica
-¿a vos te gustaría hacerlo allí?
-No, jamás –
El resto de la noche, Mica quiso demostrar que la estaba pasando bien con su marido, pero no podía dejar de pensar en la perversión de Tino, en lo arriesgado de su aventura. Pero no podía negarlo. Cogía muy bien y ella la pasaba de maravillas.
Fin del cuarto capítulo.

Quinto capítulo
El Domingo a la noche, en casa de Mica, todo era normal, Ella se estaba dando una ducha, mientras su marido, tranquilamente leía el diario en el comedor.
Tino tenía ya un conocimiento cabal de la casa, por lo que sabía que era posible que a esa hora la puerta del fondo estuviera abierta. Efectivamente pudo ingresar sigilosamente por ella, y pasando por la cocina, llegó al comedor, donde luego de irrumpir abruptamente con un revolver en la mano, redujo al esposo de Mica, Al que amordazó y ató a una silla. Luego fue buscando a Mica por la casa, hasta que dio con ella el baño:
-¿Qué haces acá?- dijo en voz baja y horrorizada Mica
-Tengo a tu marido inmovilizado en el comedor- dijo Tino también en voz baja.
-No entiendo….
-Ya vas a entender, ahora te voy a coger delante de tu marido.
-¿Estás loco?, ¿Cómo pensás que lo voy a permitir?
-No me importa lo que penses, si no lo hacés, acordate que tengo las fotos…
-No me obligués, por favor.
-Vos no me conocés, ahora vamos al comedor, apurate
Mica se envolvió en el toallón, y seguida de Tino, fueron hasta donde estaba su esposo, y se sentó cerca de él.
-No se te ocurra gritar, o le vuelo la cabeza a ella ¿me entendés?- le dijo Tino al esposo de Mica.
El marido asintió, por lo que tino le quitó la mordaza.
-Llevate lo que quieras – le dijo el marido a Tino
-¿Llevarme?, noo te equivocas, no me voy a llevar nada, me voy a coger a tu esposa
-no, escuchame…
-no te escucho nada, vos cállate.- dijo mientras se dirigía hacia Mica.
-No me toques, por favor – Dijo ella
-Cooperá amor, por favor- dijo el esposo
Tino, sacó de su bolsillo un pequeño pastillero, y le dio una pastilla a Mica.
-¿Qué me estás dando?- dijo Mica enfrentándolo
-Algo que te va a ayudar, haceme caso y tómalo.
-Tomalo, amor, hacele caso, por favor – dijo el esposo totalmente asustado.
Mica se tomó la pastilla, todavía envuelta en el toallón, comenzó a sentirse rara a los 5 minutos.
-¿Qué me diste?- le preguntó a Tino.
-un estimulante, te va a ayudar a gozar un poco, y de paso a lo mejor a tu marido le gusta verte gozar como nunca.
-Sos un hijo de puta- le dijo el marido de ella
Mica sintió un fuego en su interior, se había quedado callada, y miraba a Tino con un toque de lujuria en sus ojos. Tino se acercó a ella, la hizo poner de pié, y tomándola de la cara le dio un suave beso en la boca, ella respondió inmediatamente. Luego Tino, mirándo al marido de mica, le desató el toallón, haciéndolo caer al piso, Ella totalmente desnuda, quiso seguir besando a Tino, quien no se lo permitió, en vez de eso, la hizo girar y se colocó detrás de ella, se pegó a ella, que lanzó un gemido al sentir la verga de Tino apoyada en ella, él se movía suavemente y ella respondía moviéndose a la vez. El esposo trataba de no mirar, cerrando los ojos, pero su morbo podía más, y volvía a mirar.
-Chupamela – Dijo Tino
-No amor, no – decía el marido
Mica se arrodilló, bajó el cierre del pantalón de Tino, y con ansias se introdujo el pene en la boca. Comenzó a chupar, le besaba la punta de la verga, le acariciaba los testículos, lamía esa pija enorme desde la base hasta la punta y volvía a metérsela en la boca.
-¿La tengo más grande que tu marido?- preguntó Tino
Mica asintió sin hablar
-¿Te gusta más esta que la de él?
Mica volvió a asentir. Su esposo estaba desesperado pero guardaba silencio aterrado por la posibilidad de que ese tipo matara a su esposa.
Mica chupaba con mucha pasión, casi con desesperación. Tino la volvió a hacer poner de pié, luego puso una silla enfrente del esposo, e hizo que mica se apoyara en ella, quedando con la cara frente a su esposo. Tino comenzó a pasar la verga por el culo de ella, que gemía a viva voz. Luego comenzó a bajar hasta llegar a la vagina, donde colocó solo la punta. Tino preguntó:
-¿Te gusta allí?
-Siii- dijo Mica con una enorme sonrisa.
-¿Te la pongo más adentro?
-Sii,- dijo Mica con voz pastosa.
Cuando Tino pujó hasta el fondo, Mica se arqueó con un poco de dolor, se quejó y gimió. Tino aprevechó y con su teléfono sacó varias fotos, cuidando que de fondo se lo viera al esposo mirando la situación.
-ayy, mi vida, dijo Mica, cógeme así, dame fuerte.
-Te voy a partir en dos, putita….. sos mi putita.
-Sii- decía ella totalmente controlada por la pastilla que tino le había dado.
El marido de Mica, ahora miraba en silencio
-¿Te gusta verla gozar así? Le preguntó Tino al esposo.
El bajó la mirada avergonzado.
Tino embistió con fuerza arrancando más gemidos de ella. Luego él se sentó en la silla, y trajo a Mica hacia él, que se sentó dándole la espalda, ella comenzó a cabalgar, a jadear, y a moverse muy rápido. El primer orgasmo la alcanzó y le arrancó un largo quejido de placer. Tino miró al esposo vió que se la había manchado el pantalón, pues también había acabado.
Tino se aprovechaba del estado de Mica, que a pesar de todo había logrado tener la suficiente claridad mental como para mantener en silencio de que en realidad Tino era “su amante”
Tino se puso de pie, alzó a Mica, quien se colgó de él y se dejaba sostener por el culo, la penetró y ella volvió a jadear, en brazos de Tino se sentía en el paraíso, lo besaba en el cuello, lo abrazaba fuerte, y gemía con fuerza, el calor del orgasmo la volvió a invadir, la explosión de semen en su interior hizo que gimiera a viva voz.
-Sii, dame esa leche, hijo de puta- decía Mica fuera de control.
Tino la manejaba como si se tratara de un muñeco de peluche gigante.
-Como te gusta coger- exclamó Tino
-Me encanta que me cojás, que me des duro.
Poco a poco Tino bajó el ritmo, ella se sentó en la silla y se dejó caer.
-dejala por favor, hijo de puta- rogaba el esposo
Tino tomó a Mica, la volcó sobre la mesa, de manera que quedó con el culo en alto, y volvió su rostro hacia Tino.
Tino le preguntó:
-¿Querés que te haga el culo?
-Sii
-¿Querés que te lo llene con mi polla?
-si, por favor, dale- rogaba ella.
Entonces Tino, se vistió, dejando a Mica totalmente vencida sobre la mesa. Se dirigió al esposo.
-Si ponés la denuncia de esto, publico las fotos que saqué recién. Vas a ser el hazme reír de todos.
Te vas a tener que quedar en el molde. ¿entendés?
El marido de mica guardó silencio, Tino en cambio, fue hasta Mica que todavía estaba en la mesa. La puso de pié, la abrazó y la besó. Ella respondió nuevamente. Y hasta respondió el abrazo.
-¿Querés saber que pastilla le dí a tu esposa?- dijo Tino
El marido asintió en silencio.
-Una aspirina- dijo Tino riendo mientras le mostraba otra pastilla igual.
Mica se incorporó, miró a Tino y recuperando la normalidad le dijo
-No es posible, no me podés haber hecho esto.
-Pero lo hice, lo demás fue pura imaginación tuya- exclamó Tino, aún riendo.
Dicho esto, Tino salió por la puerta del frente de la casa. Mica se quedó pensando, miró a su marido y le dijo
Tenemos que hablar…….
Mica se encontraría muchas veces más con Tino. Pero eso… es parte de otra historia


puta


tetas
Desnuda
Culo