Buenas!!! Les voy a contar otra historia con mi doc preferido, Alejandro.
Era martes a la noche, estaba acostada en casa mirando algo en la laptop cuando veo que se conecta Alejandro. Es mi doctor preferido, con el cual trabajé un tiempo… Tiene 34 años es peladito de ojitos color café y hermoso. Había sido una obsesión para mi mucho tiempo hasta que pude estar con él una noche y me enseñó muchas cosas.
Esa noche me habló al Chat del msn, me preguntó con quién estaba y qué iba a hacer después... El por supuesto estaba de guardia. Me dijo que me quería ver, pero se le complicaba porque no se podía ir mucho de la casa por si la mujer sospechaba de algo. Yo le dije que estaba muy caliente y que lo quería ver cualquier día, aunque sea media hora para poder estar con el. Me dijo que lo calentaba mucho pero que ese día no podía, se disculpó y lo último que me dijo antes de desconectarse fue: “cuando te vea no te van a quedar ganas de extrañarme porque te voy a coger por todos lados. Me encantas pendeja!!!”
Obviamente yo sabía en qué hospital estaba, me cambié, me puse mi mejor remera con el escote más pronunciado y así me fui al hospital… Pedí ver al doctor de guardia porque tenía un dolor muy fuerte en el pecho, di un nombre falso y me senté a esperar.
Pasó aproximadamente media hora, hasta que escuché el nombre que había dado y me metí en el consultorio. Mi doctor tenía cara de aburrido, y tenía la mirada fija en la ficha que le habían dado con mi supuesto dolor, me hablaba sin mirarme, aburrido, cansado, pensando que era otra paciente pesada, me preguntó donde me dolía mientras escribía la ficha hasta que me acerqué y le dije:
- Me duele acá doctor - Su cara me decía que no lo podía creer, me miró, sonrío mientras yo me sacaba la remera y le mostraba mi “dolor”.
- Que haces acá pendeja? – Me dijo y me abrazó, me besó, me levantó y me puso en la camilla.
- Es que me dolía mucho el pecho doctorcito – le dije yo, mientras el cerraba la puerta con llave.
Se abalanzó literalmente sobre mí, me empezó a besar como desesperado, mientras yo le desabrochaba su camisa de doctor sexy. Me dijo que me extrañaba, me besó el cuello mientras bajaba hasta mis pechos. Me sacó el corpiño y empezó a besarme los pezones, a morderlos despacito, mientras con las manos me sacaba el pantalón. Yo ya me había desecho de su camisa y le tocaba la espalda como desesperada:
- te extrañé mucho Ale-
- Ufff yo también bebé, no sabes como extrañaba cojerte, tengo un ratito igual pero vas a disfrutar- me dijo él mientras me chupaba las tetas y con sus manos me tocaba el clítoris.
Bajó directamente a mi conchita, puso mis piernas sobre sus hombros y empezó a lamerme como un desesperado, me estaba cogiendo con la lengua y yo no podía disimular la respiración agitada. Pensaba en la gente afuera escuchando nuestras respiraciones y los gemidos que se me escapaban y me excitaba más. El seguía chupando, y metiéndome dedos en la conchita. Sabía que me iba a venir así que aumento el ritmo y tapándome la boca con una mano acabé, ahogando un gemido de placer. Me quedé 2 minutos mirándolo mientras se desnudaba, salté de la camilla y me arrodillé en el piso, lo miré con mis ojos de petera y me metí toda su verga en la boca de un solo bocado. Me agarró del pelo sin medir la fuerza por lo que me lastimó, pero con Ale era así o te gustaba o te gustaba. No había opción, me estaba doliendo demasiado pero él estaba disfrutando, así que me concentré en mi trabajo. Se la chupaba como una actriz porno, me la metía en la boca entera, él no me dejaba respirar y me soltaba cuando veía que me ahogaba. Yo me volvía loca y cada vez quería más, la chupaba, la tocaba, y era todo tan silencioso que me excitaba muchísimo. Mientras se la chupaba me empecé a colar los deditos. Ale me miraba y me decía en voz muy bajita que era una putita, yo lo miraba mientras me comía esa verga hermosa. Le dije que quería su leche, y me dijo:
- preferís que te coja? O que te acaba en la boca? –
Realmente no sabía que elegir, pero sabía que el tiempo se acababa, así que me paré me puse contra la camilla de espaldas y Ale me la clavó de una en la conchita. Me tapaba con una mano la boca, mientras con la otra me tiraba el pelo, me cogía con fuerza y velocidad. Me la metía rápido me cogía un rato y me la sacaba despacito, después me la volvía a meter rápido y me cogía desesperadamente para sacarla despacio otra vez… Estuvimos un rato así y me dijo que no aguantaba más, acabó en mi espalda llenadome de leche.
Me besó y me dijo:
- Te quiero pendeja!!! Me encanta coger con vos-
- A mi también Ale, creo que me tengo que ir, sino van a sospechar-
Me besó, me limpié, me volvió a besar, nos cambiamos y salí. Me di cuenta que había 2 viejitos esperando su turno que me miraron con caras raras (sentí un poco de vergüenza). Pero había una pareja de adolescentes que me miraban y se reían por lo bajo, esto me calentó mucho, se reían porque habían escuchado todo?... mmmm que intrigante.
Salí del hospital muy caliente por la imagen de los pendejos escuchando mi cogida con el doctor y empecé a caminar a casa. Estaba llegando cuando paró un auto al lado mío, bajó la ventanilla y había 2 doctores adentro. Uno era Alejandro que manejaba, el otro no lo conocía. Pero tenía la misma edad que Ale, quizás unos 37. Me frené y me asomé a la ventana, los saludé y Ale me dijo que había terminado su guardia y se iban a tomar algo si quería unirme. Le dije que si, guiñándole un ojo. Me subí en el asiento de atrás.
Empezamos a charlar de cosas sin mucho sentido, la facultad, el trabajo, lo cansados que estaban etc. Fuimos a un bar en Palermo, una zona muy linda de Buenos Aires. Nos sentamos en unas mesas con sillones, yo al lado de Ale, Marco su amigo en frente.
Marco era muy simpático, me decía todo el tiempo que era hermosa, me hacía chistes de todo tipo, a medida que iba pasando la noche y el alcohol estábamos todos más relajados. Menos Ale que siempre estaba nervioso, aunque estábamos en un bar muy oscuro, con pocas mesas y atrás de todo. Ale me abrazaba, me rozaba las piernas, los brazos, me quería comer toda y se notaba. Creo que Marco notó esto, así que pidió disculpas y se fue al baño.
Ale me dijo:
- Que linda que sos, me quedé muy caliente hoy bebé-
Y me besó!!!!!!.. Ahí en medio del bar, me besó con pasión, con amor, cariño, sexo, con todo. Me liberé muchísimo, y empecé a besarlo, a tocarle las piernas, hasta que llegué a su bulto, lo acariciaba por encima de su pantalón, me pedía que parara, que no podía más, y yo seguía.. Lo besaba, lo tocaba y él también me empezó a tocar las tetas, la cola, hasta que me di cuenta que teníamos compañía.
En frente nuestro observando todo estaba Marco, que me miró con la excitación marcada por todos lados. Ale estaba medio borracho por lo que me preguntó si me gustaba Marco. Lo miré sorprendida, me besó y me entregué de nuevo, no podía pensar, Alejandro me excitaba demasiado, por lo que tampoco reaccioné cuando Marco se sentó al lado mío y me toco las tetas, tampoco reaccioné cuando me dijeron que vayamos a la casa de Marco a terminar la fiestita.
En el auto Ale manejaba, y yo iba atrás con su amigo que no paraba de besarme y tocarme por todos lados. Me decía que le encantaban mis tetas, que me iba a meter su pija por todos lados. Yo estaba demasiado caliente como para decirle que no. Así que llegamos, me bajé del auto riéndome.. Entramos en el living y Ale me sacó la remera, Marco el pantalón… Entre los dos me tiraron en el sofá y me empezaron a besar, Ale se desnudó y me dio su pija en la boca mientras Marco me chupaba la conchita, y yo deliraba. Lo estaba disfrutando y me preguntaba sino era un sueño, porque no creía que algo así pudiera sucederme.
Marco me estaba matando como me la chupaba, le acabé en la boca totalmente caliente, y él se reía, mientras Ale me cogía literalmente por la boca, yo sabía que esto lo volvía loco así que me dejaba hacer. Su amigo me levantó las piernas y las puso en sus hombros y puso su pija en la entrada de mi conchita. Me la metió de una y la sentí toda hasta adentro. Era muy larga, gruesa, me encantaba. Me empezó a coger al mismo ritmo que Ale, hasta que éste acabó en mi boca llenándomela toda de leche caliente. Me la tragué, me encantaba su semen, me excitaba más de lo que estaba. Marco no paraba de cogerme bien fuerte, y en la posición que estaba le veía su cara de desquiciado, mientras me decía que era una puta.
Ale se relajó y se sentó en un sillón en frente, viendo como su amigo se cogía a su amante. Yo lo miraba a él, me encantaba, me enloquecía… Él me miraba a los ojos sabiendo que yo lo quería, él también me quería pero no de la misma forma. El me quería por esto, por dejarme coger por otro mientras él me miraba. Marco acabó en mi panza, me dejó ahí tirada en el sillón y me dijo que era una puta con todas las letras, que le encantó cogerme. Se fue arriba, yo me levanté y me senté arriba de mi doctor.
- Sos hermosa- me dijo
- Vos también… Quiero que me cojas ale, soy adicta a esto, a vos, a tus besos, tu pija –
- Me tengo que ir cathy, sabes que no puedo quedarme mucho más.. –
No tenía que pensar mucho, su pija estaba dura, la sentía abajo mío, lo besé, en la boca, en el cuello, en la oreja, escuchaba su respiración y sabía que le encantaba. Me dijo que era mala, le dije que sí. Se levantó me puso contra la mesa y me empezó a coger, me metió un dedito en la cola, otro… ME dolía pero estaba demasiado caliente y como dije antes, Ale me podía hacer cualquier cosa, era su esclava. Me la estaba sacando de la conchita y la puso en la entrada de mi cola, apretó, entró la cabeza, me dolía pero me agarré fuerte a la mesa, me preguntó si me dolía, le dije que si, y me dijo que me la aguante, me tiró del pelo, fuerte, casi arrancándome algunos pelos. Me la metió toda y yo grité, no lo esperaba y no tenía la cola dilatada. Me pegó una cachetada en la cola, le dije que me dolía. Me la sacó, me la metió en la conchita de nuevo y otra vez en la cola.. Me estaba matando el muy hijo de puta y yo estaba loca. Me llevó al sillón, me puso en cuatro y me rompió el culo de nuevo, me empezó a coger fuerte, sin ningún tipo de compasión a mis suplicas de que me dolía. Bajó Marco y no podía creer aquello, enseguida puso su pija en mi boca, yo la chupé, mientras Alejandro me cogía por la cola, y me pegaba en las nalgas. Marco agarró mi cabeza y me hundió la pija hasta la garganta. No podía hacer nada, me quise liberar pero no me dejó, me estaba ahogando y Ale me seguía cogiendo por la cola. Su amigo acabó en mi boca, mientras Ale acabó en mi espalda, llenadome de leche. Quedé liquidada, y mis amiguitos también. Nos vestimos y Ale me llevó a casa, me dijo:
- Me encantó esta noche, sos una putita y me encanta que seas mía.
- A mi también me gustó mucho, la próxima te voy a coger toda la noche mi amor!.
- La próxima vamos a jugar con una amiguita tuya, Te quiero!
Me dio un beso, y se fue. Yo me quedé pensando en qué amiga era perfecta para poder cojerme a ese hombre!




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