Los Cuentos del Doctor Morbo
Alicia - Cogida por el vecino
parte 1 de 2


Alicia estaba desnuda frente al espejo, con su marido las cosas no iban muy bien, por lo que pensó que con unas fotos desnuda podría comenzar a mejorar un poco la relación, y ella acababa de sacarse como 20 fotos, apagó su cámara y sacó la memoria luego las copiaría en la computadora.
Realmente se había excitado un poco, por lo que a la hora de vestirse, eligió la ropa que mejor la hacía lucir, una falda no muy corta pero ceñida, que mostrara sus piernas y delineara sus caderas, una blusa ajustada que contorneara sus tetas, y unos zapatos taco medio. Estaba dispuesta a tomarse un café, tranquila en la cocina, cuando llamaron a la puerta. Era su vecino Mario, un tipo bastante reservado, sabía poco de él, apenas lo saludaba, pues un par de veces había observado en él esa mirada lujuriosa sobre ella y eso no le gustaba.
-Buen día vecina- dijo seriamente Mario
-Hola Mario, ¿Qué necesita?- ella sonrió atentamente
-¿No tendría un poco de azúcar que me preste?, enseguida compro y se lo devuelvo- Mario extendía una azucarera vacía
-Si, espéreme un segundo, ya le traigo- Alicia tomó el recipiente y se fue hacia la cocina.
Mario observó la casa e inmediatamente vio la memoria al lado de la computadora, y en un rápido movimiento, la guardó en su bolsillo.
Alicia volvió y le entregó el azúcar
-muchas gracias- dijo él disimulando y desapareció rumbo a su casa
Alicia continuó con su café e inmediatamente olvidó lo sucedido.
Mario llegó a su casa, y sin demora colocó la memoria en su pc, al principio eran fotos normales, de alguna reunión familiar, pero las últimas fotos captaron su atención, ¡que bello culo!, ¡que hermosas tetas!. Las copió en su pc y se decidió a actuar.
Volvió a la casa de su vecina y llamó a la puerta.
-Hola, ¿Qué necesitas?- la cara de Alicia mostraba un leve gesto de fastidio
-vengo a devolverte esto- dijo Mario mostrando la memoria.
Alicia se transfiguró, inmediatamente miró hacia donde había dejado la memoria y vio que no estaba allí.
-¿Por qué tenés eso vos?- dijo ella muy enojada
-¿Qué importa por que?, lo que interesa es que la tengo- ahora mostraba ese gesto de lujuria que ella tanto odiaba, mientras se la entregaba .
-¿viste las fotos?- dijo ella enfadada pero ya con la memoria en la mano.
-las vi y las copié-
-¡sos un hijo de puta!- Alicia intentó darle una bofetada.
Mario en un rápido movimiento, la tomó de la muñeca, y girándole el brazo, la hizo poner de espaldas a él, totalmente indefensa y dominada por la fuerza.
-Si, soy un hijo de puta, y vos vas a tener que laburar si no querés que le cuente a tu marido que vos me pasaste las fotos.
-¿Te crees que te va a creer?- dijo ella
Mario hizo un movimiento con su pelvis y le apoyó la verga en el culo.
-¿te crees que no?, averigualo- dijo él
-¿Cuánto querés por las fotos?- preguntó ella
-Cuanto no, qué – exclamó él en tono triunfal.
-no te entiendo-
-vení a mi casa y te lo explico- el tono de Mario era más libidinoso que nunca.
Mario la soltó, y acto seguido se fue a su casa.
Alicia se quedó petrificada, no veía solución, nunca había vivido algo así, podría intentar explicarle a su marido lo sucedido, pero seguro que le traería problemas, Juan era muy celoso y desconfiado, por lo que no veía otra salida que seguirle el tren a Mario. Decidió que la última era la que tenía más probabilidades de ser la solución, trataría de hablar con él, y confiada en eso se dirigió a la casa de Mario.
Apenas Mario abrió la puerta, ella se dio cuenta que no habría diálogo posible, Mario estaba en calzoncillos y mostraba una importante erección. Ella dudó en entrar, pero él la volvió a tomar de la muñeca y antes que ella pudiera reaccionar, él la introdujo en la casa.
Alicia estaba paralizada. Mario fue el que habló.
-Veo que elegiste bien- dijo Mario
-deberías vestirte, quiero hablar- dijo ella
-¿hablar?, no hay nada de que hablar- dijo él mientras señalaba la computadora que mostraba una de las fotos de ella totalmente desnuda.
-por favor, no le digas a mi marido, te lo pido- rogó ella.
-arrodillate y pedímelo- le exigió él
Ella inocentemente se arrodilló ante él, y antes de que pudiera hablar, Mario había sacado su verga que estaba dura y parada. La tomó por la nuca y la atrajo hacia él.
Alicia pudo haberse resistido, pero la dominación que él ejerció, y su situación de estar arrodillada delante de su vecino, la había excitado y cedió ante la tentación, y con determinación la introdujo en su boca. Alicia sintió las fuertes manos de Mario que la obligaban a meterse la verga completamente, hasta el fondo. Elevó sus ojos y lo miró. Se lo veía tan macho, tan recio, que ella se dejó dominar por sus impulsos, llevó una de sus manos a los huevos de él y los acarició. Pensó que podría apretarlos con fuerza para inmovilizarlo y escapar de allí. Pero en cambio los acarició y los besó aceptando la dominación. Luego con su lengua, recorrió la punta de la verga y volvió a metérsela en la boca. Hubiera querido sentirlo acabar en su boca, pero Mario retiró su verga y se sentó en una silla.
-desnudate- ordenó él
-Mario, por favor, paremos acá- rogó ella
-desnudate- repitió él
Ella sintió la autoridad de Mario, y no pudo desobedecer. Mecánicamente se desnudo por completo. Extrañamente se sentía excitada. No podía negarse a ella misma que la estaba volviendo loca la dominación de la que era presa.
-Vení arriba mío- ordenó él.
Alicia, como si fuera una esclava en manos de su dueño, no pudo negarse, se acercó a él, y se colocó de frente, sobre sus piernas, y lentamente fue bajando. Sintió la dura verga contra su vagina, y cómo a medida que ella bajaba, la pija se introducía en ella. Pasó sus manos por el cuello de él, ahora las manos de Mario estaban en su cintura. Ella terminó de bajar y sintió que la pija la estaba partiendo a la mitad, estaba muy dura, entonces comenzó a mover lentamente sus caderas, y cada movimiento era un suspiro para ella. Se estaba dejando coger, y realmente lo estaba disfrutando. Los suaves movimientos se hicieron más rápidos, pero cuando ella estaba comenzando a sentir verdadero placer, Mario la interrumpió
-Ponete en cuatro, en el piso- exclamó Mario.
Ella parecía no tener voluntad, y tal como él lo pidiera, ella lo hizo. Ofrecía su culo en alto, totalmente a los deseos de Mario.
-Cuanto hace que quiero tenerte así- dijo Mario.
Con su verga comenzó a jugar en el ano de Alicia, ella movía suavemente su culo, gozando cuando la verga se refregaba contra ella. Pero Mario no la penetraba, en cambio bajaba la cabeza de la pija hasta sus muslos. Ella trataba de seguirle los movimientos, pero él evitaba la penetración. Alicia giró su cabeza.
-Por favor…..¡cogeme ya!- rogó
-¿De verdad querés que te coja?- preguntó el
Alicia, totalmente humillada, contestó
-Si, por favor cogeme-
Mario por fin enfrentó su verga con la vagina de Alicia, apenas apoyó la cabeza de la pija, ella hizo un movimiento hacia atrás, y la verga se introdujo con fuerza. Alicia gimió a viva voz, y Mario embistió casi con brutalidad, lo que hizo que ella se sintiera totalmente en manos de él.
-Ahh…está muy dura…me vas a partir- se quejó ella
-Gemís como perra, veo que te gusta- dijo él
-si…si…me gusta- exclamó ella.
Mario seguía con sus fuertes movimientos, y ella también se movía, acompañando las embestidas de él con sus caderas, las manos de Mario la sujetaban con fuerza de la cintura.
-¿La querés hasta el fondo?- inquirió Mario
-Si…si…hasta el fondo-
Mario aumento aún más la fuerza de sus embestidas, y ella comenzó a temblar, Una poderosa marea de placer se apoderó de ella, el orgasmo se acercaba con una fuerza inusitada.
-si…así…así- exclamaba Alicia
Mario comenzó a gemir profundamente.
-Te voy a partir, putita-
-sí…partime…partime…así- Alicia estaba totalmente fuera de sí.
Mario acabó con fuerza, y ella sintió como si una *** lanzara un potente chorro dentro de ella. Sus gemidos fueron intensos, y tuvo que apoyar su rostro contra el piso, pues sus brazos flaquearon. Como Mario seguía embistiendo, ella entregaba su orgasmo y gozaba como pocas veces en su vida. Luego de varias embestidas más, ella estaba totalmente agotada, pues había gastado todas sus fuerzas. Mario se sentó en la silla, mientras ella quedó rendida, recostada a los pies de él.
Alicia se incorporó y comenzó a vestirse.
-Espero haber comprado tu silencio- dijo ella
-por el momento sí- Dijo Mario mientras se sentaba frente a su computadora. Y luego de unos instantes, mientras Alicia terminaba de acomodar sus ropas, La impresora de Mario comenzó a expedir una hoja. Cuando Mario se la entregó, ella quiso morirse. En la hoja habían varias fotos, Ella sentada sobre él, ella en cuatro patas en el piso, totalmente penetrada por Mario, y una que era la más significativa: ella recostada en el piso, totalmente desnuda a los pies de Mario.
-Tomá, regalo de la casa- dijo él con gesto triunfante.
-¿Filmaste todo?- dijo ella
-¿te pensás que iba a perderme la oportunidad?, no bebé, ahora sos más mía que antes- Mario mostraba una sonrisa de satisfacción.
-Sos un hijo de puta- dijo ella
-eso no te lo puedo negar, pero eso a vos te gusta-
Alicia prefirió guardar silencio, pues Mario tenía razón, el juego que le proponía Mario, le estaba gustando, y pensó para sí misma
-¿quiere jugar?, pues jugaremos-
Lo que Mario no pudo ver es que al salir Alicia esbozaba una gran sonrisa en su cara.

Alicia - Cogida por el vecino - parte 1 de 2
puta