Iniciando a mi hijo.


Me encontraba sobre mi cama, mirando el techo e imaginando fantasias sexuales, hacía mucho tiempo que no mantenía relaciones con nadie y ya me costaba satisfacerme, soy una mujer de 43 años, no muy alta, de cabello negro y con muchos rulos, tengo una cintura prominente pero tengo unos pocos kilitos de más aunque creo que eso en lugar de arruinarme la figura, la realza. La masturbación solo lograba calmar mis ansias sexuales por poco tiempo, me quité toda la ropa y separé mis piernas y pasé mi mano sobre la maraña de pelos sobre mi vagina, continué bajando hasta tocarme los labios y sentir mi clítoris entre los dedos, me lo froté rápidamente y mis piernas se cerraron compulsivamente, giraba en la cama y me pajeaba cuando escuché la puerta abriéndose, sólo atiné a taparme con la sabana hasta la mitad de mi torso cuando vi a mi hijo Agustín entrando al cuarto. Él es un chico de 19 años muy dulce y encantador, es mi único hijo y mi única compañía desde que su padre se marchó. Agustín quedó mirando mis grandes pechos con pezones oscuros que sudorosos apuntaban hacia él, se acercó lentamente a la cama, llevaba puesto sólo un calzoncillo blanco.

- Mamá, no te queía molestar, solo te quería decir que Lucho viene mañana a casa, ¿No te jode? - sus ojos estaban fijos en mis pechos y se sentó junto a mi sobre la cama.
- No hay ningún problema, pero igual gracias por pedirme permiso.
- ¿Qué te pasa que andás tan transpirada?
- Es que hace mucho calor Agus.
- Si, tenés razón, por eso yo estoy en calzoncillo - noté que su bulto había ganado un poco de tamaño.
- Está bien, si yo ando en tetas vos podes andar en bolas si querés - le dije bromeando.
- Es la primer vez que te veo las tetas, son grandes.
- Si, pero ya estan hechas mierda, por tu culpa, cuando eras chiquito me las mordías todas.
- ¿Cómo te las mordía, asi? - se acercó más a mi y me dió un leve mordisquito en el pezón izquierdo y luego apretó los labios. Me dio un escalofrío.
- ¡Auch, no! No me las muerdas que ahora tenés los dientes más grandes - se alejó riéndose, vi su bulto crecer más bajo su ropa interior - ¿No te vas a dormir? Ya es tarde.
- No tengo mucho sueño, ¿no te jode si me quedo a dormir acá? - antes que pudiera contestarle pasó sobre mi y se tiró sobre la cama a mi lado - y como vos andás en tetas, yo me quedo en bolas - se quitó su calzoncillo y asombrada vi aparecer un grueso y oscuro pene semi erecto, involuntariamente mi vagina se humedeció y se me hizo agua la boca.
- Hijo, te has puesto grande - le dije al mismo tiempo que estiraba mi brazo y agarraba su pene con mi mano, aún estaba algo blando, pero ya se le notaba cierta rigidez.
- Hey, no toques lo que no es tuyo.
- Te aclaro que esto es mío, yo lo hice, asi que puedo tocar todo lo que quiera - le decía mientras le manoseaba el miembro que se había puesto completamente duro - mirá cómo se te puso, ahora me puedo vengar - acerqué mi cara a su pene y abrí mi boca, le di un mordisco suave en el glande y luego cerré mis labios sobre él y rápidamente le pasé la lengua todo al rededor y lo saqué manteniendo los la boca apretada, mi hijo se sacudió debido a mi impulso - eso fue por morderle la teta a su madre - lo regañé.
- No me dolió - dijo orgulloso - yo seguía aferrando su pene entre mis dedos.
- Ahora sí te va a doler - le aseguré acercándome nuevamente para repetir la acción y en cuanto puse mis labios sobre la punta de su pene él presionó mi cabeza con fuerza hacia abajo y gran parte de su miembro se undió en mi boca, llegando casi hasta mi garganta. Sentí la dureza de su carne y la suavidad de su piel, cuando soltó mi cabeza retrocedí y al sacar su pene de mi boca un hilo de saliva unía su glande con mis labios - ¡Hay boludo! ¿Cómo vas a hacer eso?
- No sabía que las madres hicieran esas cosas - dijo riéndose.
- No te olvides que las madres somos mujeres y por lo tanto nos comportamos como tales, pero antes que nada soy tu madre y me tenés que respetar - acomodé la sábana y me di vuelta quedando de costado dándole la espalda.
- Bueno no te ofendas - me dijo mi hijo abrazándome por detrás - perdon, es que nunca me habían hecho eso y quería saber que se sentía - lo que yo sentía era su pene erecto justo sobre mi cola cubierta solo por la fina sábana.
- Está bien, creo que fue mi culpa, no debí mordertela.
- No te preocupes, a mi no me molestó - su pene presionaba con fuerza mi culo justo sobre el agujero, ya se habia metido con sábana y todo entre mis nalgas y solo esa delgada tela impedía que me la metiera.
- ¿De verdad nunca te habían hecho eso?
- De verdad, mis amigos a veces hablan de sus experiencias con chicas y me cargan porque yo todavía no tuve ninguna - su pene duro me restregaba la zona de mi vagina haciendo que esta se abra bajo la tela, no me daba cuenta pero yo también estaba presionando hacia atrás, una de sus manos me tocaba timidamente una teta. Nos quedamos un rato así, nadie decía nada y él estaba muy concentrado de frotar su verga contra mi cola - Me dio un poco de frío, me voy a tapar - me dijo deslizándose dentro de las sábanas rápidamente, volví a sentir su pene pero esta vez directamente contra mis nalgas, sentí que me lo incaba en una, eso seguramente le produciría mucho placer - perdón, fue sin querer.
- Todo bien, no me molesta - le dije y sentí su verga apretada a lo largo entre mis nalgas.
- ¿No te jode si hago esto? - me dijo frotando su miembro contra mi culo de arriba a abajo.
- No me jode, quedate tranquilo - aceleró un poco el ritmo con el que se frotaba contra mi y yo me estaba mojando cada vez más, me apretó una teta con su mano y pegó su cuerpo al mío, movía sus caderas como si me la estuviese metiendo pero su verga solo estaba siendo apretada por mis nalgas y a veces daba de punta contra el agujero de mi culo sin lograr entrar. Se serenó un poco y se quedó quieto, su verga quedó entre los labios de mi concha.
- Acá se siente algo calentito... y mojado - me dijo, su glande se había deslizado entre mis labios vaginales y estaba justo en el agujero de mi concha, él por mera curiosidad hizo presión hacia adelante y senti como su verga se estaba metiendo dentro de mi concha. Cada pliegue de mi vagina se fue abriendo dándole lugar a ese miembro viril y yo no hacía nada para evitarlo - que loco se siente todo muy caliente - su verga estaba completamente dentro mío y yo reprimía un gemido de placer.
- ¿Será porque me la metiste? - le dije a modo de pregunta
- ¡¿Te la metí?! ¿De verdad? No me di cuenta, perdón fue sin querer.
- No te preocupes, no me molesta. Ahora podés decirle a tus amigos lo que se siente meterla en una concha.
- Es cierto, y se siente muy lindo - su pene retrocedía lentamente y volvía a entrar hasta el fondo, yo acomodé mis piernas y de ese modo entraba mejor, se movía detrás mio con lentitud como tanteando el terreno hasta que en un momento la sacó casi completa y me la clavó de un golpe provocando que yo soltara un grito.
- Bueno, ya basta - dije poniéndome boca acajo en la cama, él titubeó pero luego quitó la sábana y me miró la cola, luego se puso detrás mío y con calma me separó las piernas, yo no hice nada para impedirselo, apuntó a mi concha y nuevamente clavó su verga, solo que esta vez comenzó a moverse con más rapidez, como si realmente me estuviese cojiendo, la verga entraba y salia y yo comencé a dejar salir varios gemidos, su cadera se movía rítmicamente sin parar y me clavaba hasta lo más profundo de mi ser - Ahhh ahhhhh, que rico - me cojió durante algunos minutos en esa posición, luego lo tiré boca arriba en la cama y comencé a chuparle la verga con ganas, él me miraba atónito y disfrutaba la mamada de su madre, luego abrí las piernas y me senté sobre él, clavé la verga en mi concha y me lo monté. Movía mi cintura en círculos y de atrás hacia adelante, hacia q la verga entre y salga rápidamente mientras hacia girar mi cabeza y no paraba de gemir, terminamos casi al mismo tiempo, mis jugos innundaron mi concha al mismo tiempo que los de él me la rebalsaban, cuando me aparté tenía mucho semen chorreando y cayendo sobre la cama - Ahora podés contarle a tus amigos que te cogiste tu primera mina.