Primer capítulo.

Mica estaba muy enamorada de su marido, y como tal quería darle una sorpresa, se había sacado un set de fotografías totalmente desnuda, pero como él trabajaba mucho, quería enviárselas por mail, se las enviaría de a una, para jugar con él, sería una gran sorpresa, y lo excitaría. Ya había copiado las fotos en la PC, pero cuando quiso abrir su correo, se dio cuenta que se había cortado Internet. Llamó a la compañía, y confirmó que no le habían cortado el servicio, a lo que el empleado le comentó que el desperfecto podía estar en su compu, que le mandaría el Service en breves minutos.
En 40 minutos golpearon a su puerta. Cuando atendió, un tipo mas o menos de su edad, se anunció:
-Buenos días, mi nombre es Tino, soy el técnico de Internet.
-Micaela, mucho gusto, pasá
Tino, se notaba que era deportista, pero además se mostró muy simpático. Rápidamente comenzó con su trabajo, y descubrió que el cable estaba casi conectado, pero no hacía total conexión y lo conectó disimuladamente mientras fingía revisar el cable
-La conexión está bien, el problema está en la pc. – dijo Tino, ya que era curioso y no perdía oportunidad de “espiar” en computadoras ajenas, y más si la dueña estaba tan buena como Mica.
-Bueno, trabajá tranquilo, voy a preparar un café.- Mica había olvidado las fotos grabadas y que estaban en vista previa, pues el salvapantallas estaba mostrando unas inocentes fotos de ella y su marido en las últimas vacaciones.
Tino se sentó frente a la PC, y apenas tocó el Mouse, descubrió las fotos, en las que Mica estaba totalmente desnuda y en posiciones realmente excitantes, sumado a que ella estaba muy buena, unas tetas hermosas, un culo de novela y piernas divinas, observó por la hora y la fecha impresas en ellas que eran de esa mañana.
Una de las características que tenía Tino, era su perversión, y rápidamente tramó un plan. Sacó la memoria de su teléfono y copió las fotos, luego vio que el gestor de correos estaba abierto y envió un mail a su correo con las fotos y luego lo borró de “enviados”.
Mica volvía con el café, entonces Tino hizo un clic en la pc y se puso de pie.
-ya está, era la configuración, nada más, suele suceder.
Mica se asombro de la aparente honestidad del técnico. Y aunque no se le pasaba por la cabeza ninguna infidelidad, se había arreglado un poco, para verse un poco más atractiva.
-Que bueno, ¿cuanto es?
-Noo, nada- dijo Tino, - solo firmame esta planilla.
Lo que Mica no observó es que en la planilla no figuraba la hora real, sino que siendo en realidad las 9,40 hs. en el papel figuraba las 10,40 hs.
Mica se dirigió hacia la puerta para despedirlo, pero él no se movió.
-¿Necesitas algo más?- preguntó Mica inocentemente
-Sí, quiero mostrarte algo. – Dijo él mientras le mostraba su teléfono.
Mica se acercó con confianza, pero se detuvo en seco, le estaba mostrando las fotos, “sus fotos”.
-Pero, ¿Qué hiciste hijo de puta?- dijo ella mientras intentaba quitarle el aparato.
-Tranquila, callate que te voy a contar una historia – dijo él mientras lo impedía.
-¿Qué me vas a contar? – te voy a denunciar.
-Si me escuchas vas a ver que no podés hacer nada.
Mica se lanzó hacia él, quería golpearlo, matarlo si era necesario, pero Tino la dominó con un rápido movimiento, tomándola de un brazo suavemente pero con fuerza, la hizo girar sobre sus talones, dando las espaldas a él, que la trajo y le apoyó su miembro que ya estaba muy duro contra el culo.
-¿Me vas a escuchar?, Te conviene.- dijo con autoridad
-Está bien, hijo de puta –
-Te voy a contar una historia, yo soy tu amante, y te vuelvo loca, a tal punto estás conmigo, que te sacaste estas fotos para mí.
-¡Son para mi esposo!- gritó Mica
-No, me las mandaste a mí por correo- y mientras le mostraba la hora de lo que él había hecho en la PC, sacó la planilla y le mostró la hora que figuraba en ella.
-Una hora después vine yo a esta casa, y nos echamos un polvo de novela.
Mica se quedó helada, no veía como rebatirlo.
-¿Qué querés? Dijo ella.
-Pasarla bien, pasarte por las armas- exclamó Tino, mientras se acercaba a ella.
-Salí, no me toques-
-Vas mal, no es así como quiero que me tratés.
-No me importa, no voy a hacer nada con vos.
-Si, te importa bebé, no querés tener dramas con tu marido.
-¡No metas a mi marido en esto!- dijo indignada.
-yo meto lo que quiero, ¿entendés? – dicho esto, Tino se bajó el cierre del pantalón, sacó el pene, que erecto como estaba a Mica le pareció mas grande que el de su marido.
Luego Tino, la tomó de la nuca.
-Chupámela- le dijo con autoridad.
Mica supo que estaba atrapada, no supo como oponerse a esas fuerzas físicas superiores a las de ella, y abrió la boca con un poco de aprensión. Tino introdujo su miembro en ella, pero como se quedaba quieta, él empezó a moverse. Ella intentó nuevamente zafarse, pero no lo logró. El en cambio bajó la mano que tenía libre hasta las tetas de ella y suavemente las acarició. Mientras seguía moviéndose, tomó entre sus dedos uno de los pezones de ella y ejerció una leve presión. Sin saberlo había encontrado una de las cosas que la excitaban, era un verdadero punto débil que ella tenía.
Un suave quejido se le escapó a Mica.
-Uyy, encontré algo que te gusta- dijo él.
-No, me hiciste doler- dijo ella mientras lograba sacar el miembro de su boca.
-¿Te hice doler?, ¡perdoname! – exclamó Tino con fingida culpa, mientras apretaba con un poco más de fuerza.
-Ayyy – se quejó ella mansamente, mientras volvía a introducirse el pene en la boca.
-Pero ¿no era que no ibas a hacer nada? – estaba siendo sobradamente irónico.
Ella se dio cuenta y volvió a sacar el pene, pero él ahora en vez de forzarla, le acarició la nuca, sin dejar de darle esos pellizcos en sus pezones. Eso la turbó, le encantó sentir la fuerza, pero a la vez la suavidad con que ese hombre la estaba dominando.
Reinició su tarea, pero esta vez tomó el pene con una mano, y con la otra buscó los testículos. Los acarició con delicadeza, y a cada suave pellizco de él, ella intentaba mirarlo a los ojos, pero el placer hacía que los cerrara, y volvía a chupar la verga, demostrando así que estaba gozando.
Se sacó la remera y el sujetador, dejando sus tetas libres, luego se arrodilló, y comenzó a succionar con fuerza, ahora quería que su dominador acabara, quería su semen en su cara, en sus pechos, quería sentir esa leche chorreándole por el cuerpo.
Y así arrodillada ante él, lo succionaba alternando con su mano la masturbación en él para lograr su cometido. Y lo logró, junto con una queja contenida y un leve temblor, él le lanzó un chorro de semen que ella dirigió a sus tetas, siguió haciéndolo acabar y un furioso deseo de tenerlo en su boca la llevó a volver a chupar, esa verga que ahora estaba con su punta cubierta de semen.
-¿te gusta la lechita? Preguntó él
-Me gusta tu leche- dijo ella - nunca lo había hecho antes.
-¿nunca?- volvió a preguntar
-Me daba asco –
-¿El semen?- inquirió curioso
-Chuparla- dijo ella.
-¿A tu marido nunca se la chupaste?- ahora la curiosidad daba paso al asombro.
-no nuca, y mi marido siempre me lo pedía, pero yo siempre me negué. A eso y a otras cosas también – Dijo ella que seguía arrodillada.
-Entonces conmigo vas a descubrir muchas cosas – Dijo Tino mientras se subía el cierre del pantalón.
Ella se incorporó sorprendida.
-¿Ya te vas?
-Si, debo seguir trabajando.
-Pero, ¿así termina todo?- dijo ella.
-Esto recién comienza- comentó él mientras volvía a sacar su teléfono y se acercaba ala compu.
-¿Qué vas a hacer? – preguntó Mica.
El salvapantallas volvía a cubrir el monitor, cuando él movió el Mouse, dejó al descubierto el programa que activaba la Web cam. Puso play y reprodujo lo que había estado grabando, todo lo acontecido frente a la pc había quedado registrado. Lo copió en su teléfono y lo borró de la computadora.
-¿y eso? – preguntó Mica preocupada
-No te preocupes, por el momento no corrés ningún peligro, ¿vos estás sola todo los días?
-Sí de las 8 de la mañana hasta las 8 de la tarde- respondió ella sin mucha defensa
-Un día de estos nos vemos, no te preocupes.- y se dirigió hacia la puerta, antes de abrir se dio vuelta y le tiró un beso. Ella, sin pensarlo, le respondió también con un beso en el aire.
Mica se sentó de nuevo, las imágenes le inundaban la memoria, estaba en un grave problema, pero a la vez estaba un poco complacida, ahora descubría que el sexo hasta ahora había sido siempre igual, nunca su marido la había dominado. Se levantó y fue hasta la vereda. Buscó a Tino con la mirada, pero no lo vio. Impaciente comenzó a esperar una próxima vez.

Segundo capítulo

Esa noche Mica estaba contrariada, la ambigüedad de haberse dejado dominar por un completo desconocido, haber gozado con una verga que no era la de su marido, y a la vez de saber que le había fallado a su esposo la estaba matando.
Cuando él llegó, ella no mostró su preocupación, al contrario, se mostró como siempre, atenta a él, y hasta respondía con la misma dulzura de siempre. Pero al llegar a la cama, se fingió cansada, no pudo seguirle el juego sexual, y aunque pretendía dormir, en su mente no dejaban de proyectarse las imágenes acontecidas ese día.
Realmente le costó dormirse, y aunque lo logró después de un buen rato, en sueños volvió a revivir “su aventura”.
A la mañana siguiente, tal vez movida por la culpa, y ante la extrañeza de su esposo, ella se levantó a prepararle el desayuno y a ayudarlo a preparase para un día muy largo de trabajo.
Cuando él se fue, sintió alivio, no por él, que tan correcto y atento como siempre hasta le había comprendido el “cansancio” de la noche anterior. Se sentía rara, en falta, una parte de ella quería salir corriendo a llamar a Tino, pero su conciencia se lo impedía. Un poco divertida imaginó como en las películas, a la diablita y al angelito en cada uno de sus hombros, tratando de convencerla.
Por unos momentos se olvidó un poco de todo, estaba dando una ordenada al living, cuando limpiando el piso llegó al sector de la computadora.
-Desenchufá el cable, llamá al técnico.- Le decía la diablita.
La tentación era mayúscula, intentó ignorarla, pero al final no pudo resistirse, y desenchufó el cable de atrás de la pc. En ese momento imaginó al angelito desapareciendo en una pequeña nube de humo, y sonrió divertida.
Tomó el teléfono y solicitó nuevamente atención técnica. Impaciente se fue a arreglar un poco más. Se puso unas calzas que mostraban perfectamente sus curvas,
se sacó el sujetador, y se colocó una camisa amplia bajo la cual se adivinaban perfectamente sus pezones, pero ocultaba su cola.
-Mostrar, pero no demasiado – se dijo a sí misma.
Su corazón dio un vuelco, cuando sonó el timbre.
-¿Quien es? – preguntó a través de la puerta.
-Internet- Se escuchó desde afuera.
Abrió con una sonrisa seductora en su cara, pero al instante la sorpresa la invadió. No era Tino, otro técnico venía en su lugar. Rápidamente se escudó detrás de la puerta, para no dejarse ver con las tetas prácticamente a la vista.
-Perdón, pensé que era otra persona – dijo ella avergonzada.
-No hay problemas – dijo el técnico- Puedo volver en otro momento.
-No, espereme unos segundos que pongo en condiciones – Dicho esto se puso una campera de su marido que había quedado sobre una silla.
El hombre, sonrojado y presuroso, revisó la conexión y rápidamente solucionó el problema. Consultó una planilla que traía, y la miró a los ojos.
-vamos a tener que cambiar la ficha, ayer tuvo el mismo problema.
Otra vez avergonzada, ella se disculpó, había estado limpiando, pondré más cuidado.
-Como quiera – dijo el técnico, y rápidamente se retiró.
Ahora Mica estaba frustrada, enojada con ella misma,
-Deben ser muchos técnicos, y para colmo no tengo cómo ubicarlo, ¿Cómo hago?
A medida que pasaban los minutos, ella se enojaba más y más se convencía de que no volvería a caer en las redes de ese tipo. Debía ir a cambiarse, y esperar a tratar de solucionar el “pequeño tema de las fotos”. Iba camino hacia su dormitorio, ya sin la campera, cuando sonó nuevamente el timbre. Contrariada y sin pensar en su vestimenta, abrió sin preguntar. Sus ojos se abrieron por el asombro. Tino estaba parado con su maletín en la entrada de calle. Sonreía con un leve toque de malevolencia.
-Hola, buen día- dijo tino mientras posó sus ojos en los pezones que ahora se mostraban erectos a través de la camisa.
-Ya me atendieron, gracias- dijo ella enojada y trató de cerrar la puerta.
Él puso el pié impidiendo el cierre, y con un poco de fuerza, volvió a abrirla. Ella se apartó, e intentaba ahora ocultar sus tetas cruzando los brazos por delante de ella.
Entonces Tino ingresó en la casa.
-Permiso, ¿Qué pasa?, ¿por que me cerrás la puerta?
Ella se mantenía en silencio, desafiante, y muy decidida a terminar con esta historia.
-¿Cuánto querés para terminar con esto?
-¿Terminar?, pero ¡si esto recién empieza! Dijo él mientras aumentaba su tono de burla.
Ella se quedó inmóvil cuando el comenzó a acercarse, se colocó junto a ella, y suavemente le acarició la cola. Ella no pudo oponerse, y cuando él a la vez comenzó a tocarle las tetas, cerró los ojos, quiso dar un paso al costado para alejarse, pero no pudo, algo la inmovilizaba, lentamente él le sacó la camisa, ahora colocándose delante de ella, se agachó y le rozaba uno de sus pezones con la lengua, y con ambas manos ahora le manoseaba un poco más fuerte sus caderas. Ella le acarició la nuca, y lo apretaba también contra sus tetas, él metió las manos por debajo de las calzas, la estaba dominando, y ella estaba cayendo cada vez mas profundo en las manos de él. Pues tampoco pudo impedir cuando él le sacó las calzas y dejó a la vista su hermoso culo, tapado únicamente por una muy diminuta tanga.
El ahora se colocó detrás de ella, le apoyó la verga en el culo, estaba muy dura, la tomó de la cintura y la apretó contra él, ella cedió, realmente él la dominaba, y ella gozaba con eso, pues comenzó a moverse lentamente, era ella la que ahora rozaba el culo contra la verga, se dio vuelta y se arrodilló, rápidamente le bajó el cierre del pantalón y sacó el pene.
-¡Que grande que es! – exclamó Mica
-¿Mas grande que la de tu esposo?
Ella no contestó, pues se introdujo la verga en la boca, y dulcemente comenzó a chuparla, a veces elevaba la vista para mirarlo. Él sacó su teléfono y empezó a fotografiarla en esa posición desde donde se la veía bien clarito con la verga en la boca, entusiasmada chupando, y de fondo esas hermosas nalgas en forma de corazón.
Tino, levantó la vista, reconoció la puerta abierta del dormitorio.
-Vamos a tu pieza – le ordenó él
-No, a mi pieza no, por favor.-suplicó ella
El no le hizo el menor caso, la tomó de la mano, y la guió. Ella una vez más se dejó llevar. Cuando entraron, le preguntó
-¿de que lado duerme tu esposo?
-derecho- dijo ella.
-Traeme una camisa de él.
-¿para que la querés?
-Vos haceme caso-
Mica fue al guardarropas, sacó una camisa blanca de su marido.
-Acá la tenés.- dijo ella intrigada
Tino colocó la camisa del lado derecho de la cama.
-Apoyate sobre la camisa- le ordenó él – vas a coger sobre ella
Mica obedeció reticente.
-Sos un pervertido, ¿Por qué me hacés esto?
El tomó un par de fotografías, Ella estaba con ambas manos sobre la camisa en la cama y su culo bien en alto.
-Por favor, basta – rogaba ella.
Con el dedo índice, le tocó el ano. Ella dio un pequeño salto.
-No, el culo, no por favor.
Él le rodeaba el ano, de allí bajaba suavemente hasta la vagina, que también rozaba muy lentamente. Eso arrancaba suaves suspiros en ella.
-¿te gusta esto? – preguntaba él
Ella trató de no contestar, pero finalmente respondió
-Si, me encanta- lo hizo entre suspiros
Entonces él ahora se detuvo en la vagina, más precisamente hizo una leve presión en la zona del clítoris. Y con su lengua comenzó a lamer en la zona del ano.
-No, te ruego, el culo no –
-¿Esto es otra de las cosas que no le das a tu marido?
-A vos tampoco te lo voy dar- Intentó defenderse ella
El comenzó a lubricarle el ano con su propia saliva. Acto seguido volvió a apoyar el dedo índice muy levemente. Ella instintivamente hizo un movimiento hacia su dominador, haciendo que la presión fuera un poco mayor.
-Te gusta esto, ¿no?
-Vos me obligás
-¿Yo te obligo a esto? Dijo introduciendo sólo la primer falange del dedo.
Un quejido de Mica indicó que estaba gozando.
-¿de quien es ese culo?
-tuyo- dijo Mica
-¿de quien es ese culo? Volvió a preguntar Tino
-tuyo, solo tuyo-
Ahora Tino le apoyó el pene en la vagina, y tras un nuevo suspiro de ella, la penetró por primera vez. Ella se quejó muy profundamente.
-Que grande que la siento- dijo ella
Tino se movía muy lento, introduciendo la verga hasta el fondo y sacándola luego para repetir la operación, Arrancándole a Mica suspiros y quejidos que le indicaban cuanto estaba gozando. Como él no aumentaba el ritmo, ella comenzó a moverse, cada vez mas frenéticamente, él la tomó de las caderas e inició sus embates con fuerza.
-sii, cojeme así – decía ella.
-¿adonde la querés?- preguntaba él
-adentro, hasta el fondo- respondía ella.
-querés que te la saque?
-no, por favor, cogeme, cogeme.
Los quejidos de ella se transformaron en jadeos, y Mica cerraba los puños sobre la camisa, estaba llegando el orgasmo. Él se detuvo entonces. Ella siguió los movimientos, los que hizo todavía más fuertes, tratando de llegar al orgasmo. Pero él se retiró.
-No, por favor, no me hagas sufrir así- imploró ella todavía en posición canina, pero mirándolo suplicante.
-Cabalgame- ordenó él
Él se recostó ahora en la cama, ella pasó una de sus piernas sobre él, y lentamente comenzó a sentarse. Cuando la verga la comenzó a penetrar, ella se quejó y repitió
-Que grande que es-
-¿No estás acostumbrada a este tamaño?, ¿acaso la de tu marido es mas chiquita?
-chiquita – repitió ella sin saber que decía
Ella se apoyó sobre los hombre de él, y comenzó a cabalgar, intentó mantener el ritmo, pero el inmenso gozo que sentía, hizo que se recostara un poco, apoyando ahora los codos, entonces él apoyó las manos en el culo de ella, haciendo que se moviera un poco más rápido. Mica sintió como si mil bombas explotaran dentro de ella, Ese tipo la llevaba a límites de goce insospechados para ella.
-Si, mi vida, si, llename de leche.
-¿querés tu leche?. Ahí tenes. Decía él mientras eyaculaba
Mica se sintió desfallecer, se abrazó a él, se movía con fuerza, y jadeaba, casi gritaba, mientras sentía el orgasmo más poderoso de su vida. Por fin ambos acabaron, ella se quedó inmóvil sobre él. Estaba absolutamente entregada.
-¿Acabaste? Preguntó él en tono burlón, pues estaba completamente seguro de ello.
-si, como nunca antes – dijo ella un poco avergonzada
Todavía penetrada, y abrazada a él, comenzó a besarlo en el cuello, el cada tanto le rozaba la espalda con un dedo, provocando en ella cosquillas que le producían unas risitas juguetonas.
Mica comenzó a moverse de nuevo.
-¿querés más? Le preguntó él
-si, quiero dejarte sequito sequito- respondió ella
-Pero no será hoy – dijo tino mientras intentaba detenerla.
-Por favor- rogaba Mica – quiero más.
-Basta por hoy – exclamó ahora con autoridad Tino.
Ella se recostó a su lado, lo abrazó, y apoyó su cabeza sobre el pecho de Tino. Con una mano jugueteaba con la verga de él.
-¿Te quedaste con ganas? Inquirió él.
Ella miró de forma muy pícara
-¡Si!, quiero que me des todo el día.
-pues no será hoy, dijo Tino
-¿Cuándo va a ser entonces?
-Veremos , la próxima vez que te lo ganés.
Ella se puso la verga en la boca.
-¿No me das la mamadera?, dijo ella en tono infantil.
-Después bebé, quiero que me desees y mucho.
Dicho esto Tino se vistió, ella quedó desnuda recostada en la cama. Una sonrisa ocupaba toda su cara.
-Ya te estoy deseando – exclamó
-Y para la próxima, comprá vaselina.
-Eso si que no-dijo ella seriamente
-Es indispensable, para que te duela menos –
-El culo no te lo voy a dar
-¿Estás segura?- la miró fijo para luego dirigirse hacia la puerta de salida
Ella se quedó callada, porque no lo estaba.
A medida que fueron pasando los minutos, la sonrisa fue dando paso al pesar. Le había sido infiel a su esposo. Se consoló pensando en que esa noche, le haría el amor a su esposo, para tratar de compensarlo.
Pero llegado el momento, y por más que su marido lo intentó, ella no pudo acabar, no había gozado ni siquiera un poco.