un relato mas espero q les guste, ah, y no se olviden de comentar!!

La semana pasada me ocurrió algo muy particular y quiero compartirlo con ustedes. Resulta que mi esposa Yadira es muy caliente cuando de tener relaciones se trata pero ahora tiene 7 meses de embarazo y se ha sentido mal en los últimos días por lo que me tiene algo abandonado sexualmente hablando porque le duele cuando la penetro. De vez en cuando me masturba con sus manos o sus tetas que están bastante grandes, a veces me hace una mamada de esas que ella sabe hacer y que me ponen a mil, luego se traga mis chorros de leche o pide que acabe en sus pechos o en su vientre lo cual le encanta.
Nuestra relación es abierta a la hora de contarnos fantasías y eso a ambos nos excita mucho cuando follamos, siempre le he comentado que una de mis mayores fantasías es cogerme a su hermana Yolanda (le decimos Yola) pero ahí quedaba el asunto. Mi buena esposa se daba cuenta que aunque me excitaba lo que me hacía yo necesitaba penetrar su papo y sentir su humedad, no solo masturbarnos.
Resulta que un día me dijo que había invitado a su hermana Yolanda para almorzar en nuestra casa el sábado. Casualmente, su hermana cumplió años unos días antes y se me ocurrió que además del almuerzo podíamos cantarle el cumpleaños lo cual no comenté para que fuera una sorpresa. Ese día salí tempranito pero no dije a donde iba y regresé temprano para ayudar a Yadira con los preparativos del almuerzo. No se qué menú tenía en mente pero yo compré camarones y langostinos para prepararlos con pasta, palta para una ensalada también con los camarones, un vino espumante para acompañar la comida y vodka con jugo para después de comer porque se que a mi cuñada le encanta.
Cuando se acercaba la hora de la invitación mi mujer se metió a bañar y yo me le metí en la ducha, la empecé a acariciar, nos dimos la lengua con mucho deseo y mi tranca se puso dura de inmediato, entonces empecé a rozarle el clítoris con mi polla y eso la excitó mucho, pasé de sus labios y su lengua al cuello y de ahí a las ricas tetas ahora más grandes por su embarazo, ella me dejaba la iniciativa y bajé hasta su papo y le empecé a lamer los labios, y me concentré en el clítoris.
Yo disfrutaba mucho de su cuerpo, ella gemía y decía “sigue papi, así, no pares, que rico” y se le escapaban algunos gemidos cada vez más fuertes. Le metí el dedo y no dejaba de mamarla cuando me dijo que iba a acabar y yo dije que si que acabara rico que me excitaba mucho escucharla gemir y gritar de placer. Segundos después acabó. Yo me levanté, fui subiendo besando todo su cuerpo con una prudente escala en sus tetas y llegué de nuevo a su boca para besarla apasionadamente.
Agarré su mano y la llevé hasta mi polla, ella empezó a masturbarme pero de repente dijo que era tarde, que había que recibir a Yolanda que seguro estaba a punto de llegar, yo casi le rogué que me diera una mamada o me masturbara porque estaba seguro que por el dolor que sentía en su bajo vientre no iba a querer que la penetrara pero nada, no me hizo más nada. Yo me molesté mucho y se me bajó el ánimo para la velada. Lo que no sabía es que mi esposa tenía una gran sorpresa para mí, tenía un tremendo regalo.
De mal humor le ayudé con los preparativos y por fin llegó mi cuñada, con su pelo bien secado, un pantalón bien pegado y una blusa algo escotada que dejaba asomar sus tetazas que no disimulé en mirar y que por cierto ella notó. Nos pusimos a conversar, serví un trago de vodka con jugo de naranja para a ella, uno para mí y a mi mujer una copa de vino. Brindamos por su cumpleaños, le mostré la torta que le había comprado, estaba muy contenta por la atención y me abrazó fuerte cuando presumí diciendo que había sido mi idea, ella brindó por su sobrino que ya pronto iba a estar con nosotros.
Comimos la ensalada como entrada, tomamos más vino y antes de pasar al plato fuerte Yadira develó el plan que transformaría la velada:
- Mi amor, yo se que te pusiste muy bravo conmigo porque hace rato te dejé con la polla dura y no hice nada para que acabaras pero es que tengo algo que decirte…
Interrumpió su discurso para tomar un trago de su vino y ver mi cara de asombro ante ese comentario sobre nuestras intimidades delante de su hermana. Y siguió diciendo:
- Se me ocurrió una idea genial y tu cuñadita estuvo bastante de acuerdo, como se que te tengo abandonado desde hace 2 semanas, quise matar 2 pájaros de un solo tiro, hablé con Yola y le conté de ese asunto, además, le dije que ella tenía meses sin pareja y le propuse que estuviera contigo, entonces te doy a mi hermana Yola de regalo para compensar tu sequía sexual y a Yola por su cumpleaños le regalaba a mi marido por el mismo motivo.
Me quedé anonadado y de inmediato mi pantalón delató la erección que tenía. La miré a ella y miré a mi cuñada, ambas estaban expectantes. Me acerqué a mi mujer y le dije que muchas gracias dándole un tierno beso en los labios, luego me acerqué a Yola y le dije “vengo a reclamar mi regalo” para lo cual la levanté de su asiento halándola hacia mí y le empecé a dar la lengua primero con ternura, después con mucha fuerza y le restregaba mi paquete en su concha por encima de la ropa.
Yadi, como le decíamos todos a mi esposa, nos observaba con atención. Lo primero que le quité a Yola fueron su blusa y el brassier, le mamaba esas tetazas casi con desesperación, tenía los pezones tan grandes que casi no me cabían en la boca. La terminé de desnudar y la puse contra la pared pero de espaldas a mí, la besé por el cuello, le lamí la espalda lo cual le produjo un escalofrío, además, con una de mis manos le acariciaba su coño. Llegue a su tremendo culo, le besé las nalgotas, se las lamí también y se las abrí con mis manos para darle lengua en su agujerito, ella gemía mucho estaba muy excitada y de reojo vi que mi mujer también se había quitado la ropa y se masturbaba.
Voltee a mi cuñada hacia mi para hacer el mismo recorrido pero por delante, labios, cuello, tetas, vientre, hasta su concha donde me quedé por un rato dando lengua en toda la zona, le metía la lengua en la raja, le lamía el clítoris con movimientos circulares, serpenteantes, le pasaba la lengua por el periné. Estaba toda mojada, mi cara se llenaba de sus jugos y lo disfrutaba al máximo, tanto ella que gritaba diciendo “que rico cuñado, soy tuya mi amor, ah, ah, así”, como yo.
Entonces llegó el momento en que ella me robó la iniciativa, me desnudó y se metió mi polla en la boca, toda de un solo golpe, la sentí hasta su garganta. Luego, la sacó y empezó a lamerla, a besarla y dijo que siempre había querido mamarmela, que por fin se le estaba cumpliendo. Se la metió de nuevo y me la mamó como toda una puta. Yo gemía y le dije, “así cuñadita trágate toda mi polla, así como una puta”. En eso, mi mujer que había estado lejana se acercó y también me lo empezó a mamar, y se alternaban me la mamaba mi mujer y mi cuñada me lamía las bolas, luego me la mamaba mi cuñada y mi mujer me lamía las bolas. “Que rico las hermanitas Yadi y Yola todas mías, solo mías” murmuré.
Como ambas tienen tremendas tetas, de gran tamaño, tanto mi mujer como mi cuñada son expertas en cubanas, a ratos alternaban el rico sexo oral que saben proporcionar con tremendas cubanas, me apretaban la polla entre sus tetas y me masturbaban con ellas, me sentía en el paraiso.
Luego, agarré a mi cuñada y la tiré en el mueble, le abrí las piernas y le metí toda la polla en su coño, y gritaba y gemía, “así cuñado cógeme duro, disfruta tu regalo”, a lo cual yo respondía “toma huevo, perra, me encanta cogerte”. Yo se la metía y se la sacaba con fuerza y dijo: “voy a acabar, cuñado, dame duro, no pares, ahh; ahhhhhhhhh; ahhhhhhhhh; ahhhhhhhhhhhh!!! Y acabó pero yo tenía mucho que dar todavía.
Le di la lengua y le mamé las tetas y me senté yo en el mueble, le pedí que se montara y ella obedeció, se montó de frente a mí y se metió toda mi tranca de nuevo, empezó a cabalgarme, ambos nos movíamos con fuerza, yo le mamaba las tetas y a los pocos minutos tuvo un nuevo orgasmo, tan intenso como el anterior. A mí me faltaba un poco para acabar y le pedí a mi esposa que se montara y ella estaba tan cachonda que se le olvidó dolor y se montó encima de mí y me la empecé a follar con suavidad para luego ir aumentando la velocidad y la fuerza. “Cógeme papi, que rico, ahh, así, así” expresaba Yadi y yo me la cogía con fuerza y le decía “Te amo mi amor, que gran regalo me has dado” cuando mi boca no estaba ocupada mamando sus tetas. Ella soltó un largo gemido y acabó dejándose caer encima de mí.
Todavía tuve fuerzas para poner en cuatro a mi cuñadita, le metí la polla por su concha pero desde atrás. Se la metía con fuerza y rebotaba en sus ricas nalgas. Era delicioso cogerla por detrás y así se lo hacía saber, ella también lo disfrutaba y gemía para demostrarlo. Ella acabó de nuevo y yo estaba a punto de acabar también así que les pregunté donde querían la leche y ambas dijeron que en la boca, se arrodillaron delante de mí y me empecé a masturbar en sus caras y exploté en una grande y fuerte eyaculación en la boca de ambas, la leche se les chorreaba por la barbilla y le caía hasta las tetas, me limpiaron la polla con sus leguas y luego se levantaron a darme la lengua. Quedamos sentados en el mueble los tres, yo en medio y ellas con una a cada lado abrazadas a mí. Luego, así desnudos comimos y le cantamos el cumpleaños a Yola para recuperar fuerzas y seguir la faena por el resto de la tarde.



fuente: relatos.marqueze.net