hola amigos poringueros hoy les traygo un echo real espero que les guste comenten y de mas Definitivamente. Los primeros encuentros de tipo sexual se dan en familia. Y es
lógico ya que, a una edad temprana, digamos entre los 10 y los 15 sería muy
dificil ( aunque no imposible) que se tuviera la habilidad y malicia para
compartir algo tan privado con una persona extraña por el temor a ser delatado.

Por el contrario con una prima se encuentra uno en un nivel mas....er....de
confianza. Además de que, si se tiene suerte (como yo la tuve), los juegos
exploratorios tienen como origen la curiosidad de ambos promoviendo la
complicidad se da paso a la confidencia absoluta.

En mi caso también me inicié en los senderos sinuosos del placer sexual con una
prima a la que visitaba durante mis vacaciones de verano en casa de mis abuelos.
En una de esas vacaciones a la edad de 15 ( ella tenia 13 ) nos enfrascamos en
un juego rudo mientras intentábamos ambos hacernos cosquillas mientras estábamos
en su cama. Para no entrar mucho en detalle te diré que en pocos momentos ella
quedó encima de mi y yo, para evitar que pudiera hacerme cosquillas, me las
ingenié para que sus brazos quedaran sujetos entre mi cuerpo y el de ella
mientras la rodeaba y sujetaba con mis brazos. De esta manera nuestros rostros
quedaron bastante cerca y ella, ante la imposibilidad de seguir torturándome con
las cosquillas, sacó su lengua y me lamía el rostro completo. Al principio yo me
vi algo sorprendido y sentí hasta repulsión, pero las hormonas superaron a la
razón y en menos de que se los cuento, ya tenia el palo bien duro. Yo seguí el
jugueteo devolviendo los lengüetazas hasta que entre mis labios sujeté su labio
inferior.

De allí en adelante nos invadió a ambos la calentura y, sin decir palabra, nos
seguimos besando. Ella me acariciaba el rostro y el cabello y yo tenia mis manos
en su culito redondito y duro. En esos momentos ambos vestíamos shorts, por lo
que el contacto de mis manos en la piel de sus muslos era inevitable. Estuvimos
así algunos minutos hasta que escuchamos que alguien se acercaba a la habitación
y no separamos y fingimos estar haciendo cualquier cosa. A partir de entonces
buscábamos cualquier pretexto para estar juntos y seguir con nuestros jugueteos
y exploraciones, pero ya consientes de qué lo hacíamos con consentimiento mutuo.
Después de ese primer encuentro entre mi primita y yo nos las ingeniamos para
seguir viéndonos en lugares ocultos y seguir con nuestras exploraciones. Para
nuestra fortuna en esos tiempos mi prima vivía sola con mis abuelos pues sus
padres se habían ido a probar fortuna en estados unidos. Yo visitaba la casa de
mis abuelos durante las vacaciones escolares de verano en compaña de mis padres,
así es que nos veíamos una vez al año...pero por 30 días. Y créeme: esos días
los aprovechábamos al máximo.
Para cuando las vacaciones de verano del siguiente año llegaron yo ya tenía la
voz mas gruesa y un leve bigote se empezaba a dibujar sobre mi labio superior.
Todo lo que durante la adolescencia debía crecer lo estaba haciendo incluida mi
verga que, para ese entonces, ya había adquirido algo mas de longitud y grosor.
Una combinación de hormonas de crecimiento y la gran frecuencia con que me
masturbaba viendo las revistas pornográficas que los amigos conseguían le
empezaban a dar esa muy característica inclinación hacia el lado izquierdo.
Ella también había crecido. No tanto como yo, pero lo había hecho. Después de
todo ya había cumplido los 14 y sus facciones de niña poco a poco iban
desapareciendo. Sus pechos eran turgentes y pronosticaban que llegarían a ser de
dimensión bastante considerable. Aún se vestía como niña, pero para mi gusto
esto le favorecía ya que la redondez de sus caderas y lo duro de su culito se
enmarcaba mejor por debajo de la tela apretada de sus prendas. Su cabello era
largo. Largo y de un color castaño claro. Su boca era pequeña y de labios
carnosos. Sin intención de exagerar y para que se den una idea, sus labios eran
(y siguen siendo) como los de Angelina Jolie. Caray!! Tan solo de recordar esa
boquita tan rica y mamadora se me pone la verga a mil!! Bueno. Debo continuar.
Su cabello largo, sus labios carnosos y sus ojos dormilones me volvían loco.
Sobre todo cuando, sin consentimiento de la abuela, osaba pintarse ojos y
labios. La piel blanca de su rostro hacía que resaltaran más esos atributos.
Este verano del que les platico fui solo a casa de mis abuelos. Llegué al
mediodía, que era la hora en que por lo regular los abuelos se encontraban
disfrutando de la sombra de los añejos árboles frutales sentados en sus sillas
mecedoras. Mi prima estaba sentada cerca de ellos en una banca vestida con
jeans, zapatos tenis, una blusita estrecha y el largo cabello sujeto en una
cola. Al verme cruzar la cerca se levantó y con paso firme pero sensual se
acercó a mi, me abrazó y me dio un beso en la mejilla. Al abrazarla y sentir el
calor de su cuerpo y sentir su aroma no lo pude evitar. Me detuve un momentos en
su oído después de besar su mejilla y le dije lo hermosa que estaba. Solo me
sonrió.
Después de darme la bienvenida se metió a su habitación y yo me quedé con los
abuelos platicando de una y mil cosas. Ya saben. Toda esa información clásica
que hace feliz a los familiares mas viejos. Como una hora después de estar
platicando con ellos, se levantaron y se despidieron por que tenían que acudir a
un servicio funerario. Llegarían bastante noche, por lo que me encargaron que
cuidara de la casa y, sobre todo, de mi primita.
Me dirigí al interior de la casa para instalarme en la habitación de siempre y,
cuando iba pasando por la enorme puerta corrediza de cristal de la habitación de
mi prima, se asomó y me pidió que me acercara.
Su cabello estaba suelto y sus ojos y boca levemente pintados. Usaba un breve
pantalón corto y, en lugar de zapatos tenis, unas sandalias descubiertas que
permitían apreciar sus pequeños y delicados pies. Al acercarme, con su mano
pequeña sujetó mi mejilla y mirándome fijamente a los ojos me preguntó que si
me habría de bañar. Debo confesar que la pregunta combinada con la visión de su
cuerpo ceñido por esas ropas sugerentes me hizo dudar en mi respuesta. Sin
embargo le dije que lo haría en ese mismo momento si ella se metía conmigo a la
ducha. Sonrió, se acercó aún mas a mi rostro y al besarme mordió mi labio
inferior. Sentí un estremecimiento en todo mi cuerpo que culminó con una
inmediata erección, tan intensa que casi era dolorosa. De inmediato me dirigí a
mi habitación donde quedar semidesnudo y tomar mis accesorios de baño no tomó
mas de unos segundos.
Mi sorpresa fue tan grande como grata al darme cuenta de que en la ducha ya se
encontraba mi prima. Su cuerpo aún cubierto por la blusa y el shorts se
traslucía bajo la tela mojada. Cerré la puerta del baño y me metí junto a ella
debajo del chorro de agua. Rodeó con sus brazos mi cuello y me plantó un beso
intenso y delicioso mientras restregaba su cuerpo contra el mío. Mi verga
endurecida le quedaba a la altura de su ombligo y del roce de la piel de su
vientre contra mi palo solo nos separaba la tela mojada de nuestras respectivas
prendas. Metió su mano derecha debajo de la tela y rodeó la cabeza de mi verga
palpitante. Mientras ella me apretaba la cabeza, yo escurría mis manos por
debajo de su blusa para despojarla de ella. Al hacerlo quedaron a mi merced sus
hermosos pechos aun en crecimiento. Sus pezones estaban completamente erectos
por la excitación y por el frió que aún reinaba en el cuarto de baño y que poco
a poco el calor de nuestros cuerpo y el vapor del agua caliente iban
desplazando.
Sin demora mis labios chupaban uno y otro pezón mientras poco a poco iba
sintiendo como sus caricias en mi verga me acercaba a mi eyaculación. La separé
de mi y le di la vuelta quedando ella de frente a la regadera y con sus nalgas
hacia mi. Con algo de desesperación y de un solo movimiento le bajé el short y
el calzoncito de encaje dejando al descubierto sus hermosas nalgas blancas. Las
separé un poco y metí entre sus muslos mi verga por demás endurecida y mis
piernas flaquearon al sentir la incomparable suavidad de los pelitos aun
incipientes de su panochita calientita. Ella por instinto apretó los muslos y
eso incrementó mis sensaciones de placer. Comencé un tímido mete y saca sin
dejar de acariciar sus tetas. Ella gemía y se movía al unísono y nuestros
cuerpos al chocar emitían chasquidos de humedad que ponían el ambiente aún más
caliente.
Después de unos momentos saqué mi verga casi amoratada de entre sus muslos y,
separando sus nalgas la coloqué entre ellas. Ella se agachó un poco y yo sentí
en la base del tronco de mi verga el calor de su culito. Sentí mas inminente mi
eyaculación. Me detuve unos momentos en esa posición y para distraer un poco mi
atención, con una mano pellizcaba sus pezones mientras que con los dedos de la
otra acariciaba los labios sobresalientes de su vagina procurando estimular su
clítoris. Creo que lo estaba logrando por que poco a poco los gemidos de mi
prima se hacían mas intensos y me decía con los dientes apretados palabras que
apenas alcanzaba a entender. De pronto, su último gemido se hizo agudo y
prolongado. En mi verga aun aprisionada por sus nalgas sentí los
estremecimientos de su cuerpecito y al oír como me suplicaba que no dejara de
acariciar su panochita, no pude mas y dejé escapar mi leche que se desparramó
sobre su espalda. Creo que en toda mi vida no he experimentado un momento mas
erótico y placentero que el que en ese momento viví. Dos, tres y hasta cuatro
veces mi verga descargo su leche. Ella seguí recargada contra la pared y su
cuerpo temblaba presa aún de una larga serie de orgasmos menores. Nos
recuperamos del momento y la ayudé a bañarse cuidando que mi leche no llegara a
su panochita. En esos tiempos lo último que nos convenía era un embarazo. Nos
divertimos mientras nos secábamos mutuamente y solo envueltos en nuestras
respectivas toallas nos dirigimos a mi habitación. Allí nos tiramos sobre la
cama y nos acariciábamos sin pudor recordando y comentando lo que acababa de
pasar.
Ella me dijo entonces que, desde la primera vez que nos habíamos besado el año
anterior, no había dejado de pensar en mi que se excitaba tan solo de imaginar
como sería nuestro encuentro, aunque a veces dudaba que a mi me interesara aún
seguir con nuestros jugueteos. Me dijo también que durante todo el año anterior
había aprendido algunas cosas que sus amigas uno o dos años mayores que ella le
platicaban y que le gustaría poner en práctica junto a mi. Yo no dije nada y
solo la seguía acariciando. Ella se recostó completamente sobre su espalda y
apoyó sus pies sobre el colchón separando sus piernas para sentir como mi mano
cubrí completamente su panochita que poco a poco iba recuperando su humedad.
Ella me pidió que me detuviera por que esta vez no podría contenerse y me
pediría que se lo metiera, aunque temía mucho la posibilidad del embarazo. La
besé apasionadamente hurgando con mi lengua dentro de su boca, mordiendo sus
labios y acariciando sus tetas frescas y juveniles. Le dije que no se
preocupara. Que llegaría el momento en que lo haríamos sin peligro y que lo
disfrutaríamos al máximo.
Durante ese verano ocurrieron muchas cosas mas, pero por mientras creo que con
lo que les he contado es suficiente para darse una idea de la intensidad de los
siguientes encuentros.

Ya les confesaré en otra ocasion lo que ha sucedido desde entonces y hasta la fecha.