Este es mi primer post, y la verdad es que hace mucho tiempo que disfruto de los contenidos de poringa, aun sin postear nada, he leído y descargado, y he podido puntuar y comentar, y sobretodo ver la buena onda que tiene esta gente que está en poringa, ustedes poringueros y poringueras, gente de la que me siento parte, porque acá se disfruta del sexo de forma libre y sin prejuicios, acá se puede ver que hay otros como yo que disfrutan de la sexualidad como algo sano y natural, a pesar y a favor de los morbos de cada uno, personales como la forma de ser y de sentir de cada quien.
asi que en algun punto me empecé a sentir algo culpable de no aportar nada, y pensé que valía la pena darles a conocer esta historia privada, de antes de conocer a mi mujer, de la vida que yo llevaba cuando era soltero y en la que yo hacía cosas que ahora elijo hacer solamente con el amor de mi vida
asi que les dejo esta historia...


de como me cojí a la empleada de limpieza
y de las calientes consecuencias que de allí surgieron



era el año 2002 y yo a mis 22 años era un privilegiado argentino con empleao a pesar de la crisis.
era un supermercado mayorista y tal y como se hacía con los empleados de mas de 4 años en ese tipo de empresa, me habían ascendido de categoría varias veces. en ese momento yo era el encargado de todo el salon de ventas, y el reemplazo natural de los otros jefes, con la diferencia de que a mi no me pagaban la categoría en la que me desempeñaba. yo era joven y caliente, sólo pensaba en cojer, y no me daba cuenta de que el sistema me estaba cojiendo a mi.

yo era nuevo en la sucursal mas grande recien inaugurada, y nadie conocía mi historia, y yo sabía que tenia que volver a hacerme mi fama de cojedor incansable para poder ir pasandome sistematicamente a todas las chicas que en su generosidad quisieran pasar un buen momento despues del trabajo. y en realidad nunca fui un conquistador, asi que eso era dificil

yo entraba a las 7 am y empezaba la supervision, y hasta las 8 am no entraba nade del personal a mi cargo, ni del del deposito, que estaba al fondo del super. mi trabajo era basicamente caminar todo el dia, saber donde y en que estado estaba todo. tenia que saber todo, para poder mandar y que nadie me pase. tenía carta blanca para hacer y deshacer con la gente que se me cruze. y desde las 7 hasta las 8 yo estaba solo, sin nadie a quien mandar. o casi.

la jefa de limpieza había contratado tres chicas nuevas, y como las personas que hacen ese trabajo tienen orden de ser discretas, no hablar y hacer todo con sutileza y en silencio, yo aun no las ubicaba. realmente eran tan eficientes que uno no necesitaba reparar en ellas. asi que no me di cuenta, hasta que una mañana una de las chicas nuevas toma el lugar de la otra que yo conocía. la chica nueva tenía el pelo muy largo, marrón chocolate natural hasta abajo de la cintura, muy lacio y hermoso. se tapaba la cabeza con una gorra con visera de tipo deportiva, pero estampada con el nombre de la empresa que le ampleaba. la verdad era una lastima meter ese hermoso cuerpo en ese horrible uniforme azul oscuro, sin forma, sin corte, como la ropa de un enfermero. ella tenía ese pelo largo que fue lo primero que me llamó la atencion, y me atrajo a mirarle el orto: un culo precioso, firme como el marmol se escondía en esas ropas aburridas y poco sexis.

ella tenía que pasar la mopa, una herramienta parecida a una escoba, por toda la superficie del supermercado en una hora, hasta que llegara la encargada y sus compañeras, asi como mi personal y el del deposito. y tenía que encargarse de las emergencias: si una botella se caía, yo debía ser el primero en saberlo, y llamarla por altoparlantes.
de alguna manera ella estaba a mi disposicion, aun sin saberlo. esa idea se fue apoderando de mi mente. la fantasía se empezó a formar. la veía cada mañana, apoyarse el mango de la mopa en la cintura, y caminar empujandola durante kilometros y kilometros, durante esa hora temprana, en la que lo unico que yo le decía era "buenos dias" y ella me contestaba un simple "buenos dias", tal y como lo decía el manual del protocolo del empleado.
la veía hacerlo y pensaba "esta yegua está endureciendo el orto con ese trabajo, qué gimnasio ni que nada, esa colita redondita está formandose y perfeccionandose al caminar de acá para allá, y yo no puedo dejar de pensar en ella"
de a poco me fui dando cuenta de que era una chica hermosa, encerrada en un uniforme horrible. petisa argentina, flaquita, de piel morocha clarita, con una carita redonda y ojitos claros color miel, y un flequillo rollinga totalmente exitante que me volvía loco, pero que no podía ver del todo por la maldita gorra.
solo pensaba en como propiciar una reunion, una conversacion, para poder abordarla, y clavar mi aguijon.

solo sabía que se llamaba, digamos Cinthia, y que yo era el unico que se había dado cuenta de lo buena que estaba. y todo lo demás era un misterio.

una mañana decidí cambiar mi imagen: la empresa me pedía que fuera serio y callado con externos y tercerizados, servicial e hipocrita con el cliente, y un maestro totalitario y pedante con el personal a cargo.
pensé que si era simpatico con ella de 7.00 a 8.00, y despues de las 8.00 me mostraba seco e indiferente, ella entendería que yo no era lo que parecía. porque la verdad que yo parecía o quizás era, un hijo de puta.

la empecé a saludar cambiando la formula. "qué hacés, como andás, todo bien?". en un punto ciego del medio del salon, donde nadie te podía ver, la saludé con un beso en la mejilla.
al dia siguiente igual. al dia siguiente lo mismo. al tercer dia ella me comió la boca.

al dia siguiente la puse a prueva: la esperé en el punto ciego, y cuando llegó le sonreí y le di un beso. ella me volvió a comer la boca, pero mal.
me hice el reverendo pelotudo y me fui. a los 3 minutos agarré el altoparlante y dije, com mi mejor voz "personal de limpieza, presentarse en deposito".

corrí al deposito, donde no había nadie (eran las 7.05 am) y la esperé. cuando llegó le dije que se cayeron unas mermeladas en medio de las pilas de pallets, bien en el fondo. le dije "pasá" y la dirigí hacia la parte mas oscura y recondita, hasta llegar a un lugar de apenas un metro por un metro, en el silencio del deposito, rodeados por muros de mercadería apilada. era la boca del lobo
"acá no hay nada" me dijo ella.
"te parece?" le dije, y la besé.

empezamos a apretar como locos. nos chuponeabamos y nos mordíamos, las lenguas recorrían nuestras bocas y nuestros cuellos deliciosamente, mis manos eran un ejercito que conquistaba y abanzaba sin obstaculos. ya estaban dentro de su pantalón y le tocaba esa cola prodigiosa y a veces subían por su cintura hasta sus delicadas costillas y sus pechos, de manera que no me contuve y le levanté la remera y le empecé a chupar las tetas. una verdadera sorpresa, unos pechos medianos como un puño, firmes como los de una chica de 16 años y con pezones oscuros y redonditos, de un diseño perfecto. sentía como se endurecían, y ella gemía de placer, y ya le estaba tocando la conchita a travéz de su bombacha, cuando me elevé otra vez a besarla. ella empezó a tocarme el bulto y a través de la ropa encontró la manera de sobarmelo, pero yo me desprendí el cinturón y luego el cierre en cosa de milésimas de segungo, y para que no se espante sola, tomé sus manos y las puse en mi pene, que estaba más que totalmente erecto, y la seguí chuponenando en la cara y el cuello, tocandole las tetitas preciosas y endurecidas.
ella me tranzaba pajeandome con las dos manos y me acariciaba los huevos, y debí reconocer su maestría: ella sabía lo que hacía y estaba lista para más.
mis pantalones estaban en mis tobillos y le dije vulgarmente: Chupame la pija.
no es algo que yo hubiera dicho normalmente, pero esto tenía el gusto del sexo anonimo: yo no sabía nada de ella.
asi que repetí: "Chupame la pija" mientras le hice fuerza para que se arrodille
me dijo "no" y le insistí, y ella dijo"un poquito nomás" y se agachó

no puedo describir esa mamada. ella me chupaba y hacía algo con la lengua, me envolvía desde abajo, no solo le cojía la boca, sino que me masajeaba la prostata con esa lengua superdotada. me chupó un rato y fue el placer mas grande, del que no todas las mujeres pueden enorgullecerse de ser capaces de dar. ella tenía un don ( y en el futuro sus mamadas fueron mi adiccion)
no pude evitar acabarle en la boca, y ella tragó, obediente, sin ensuciarse. chupó un rato mas, y me dejó listo para seguir, cosa que no esperaba.

pensó que yo me subiría el pantalón, pero yo estaba buscando el condon compañero: ese que siempre está en la billetera. ella se estaba acomodando la ropa, y la ataqué denuevo: y ella dijo "hay, no!"
le chupé las tetitas mientras le saqué del todo la remera, la gorra salio mezclada con esa prenda y con el corpiño. yo estaba como loco. le bajé el pantalón y le corrí la bombachita, que era una tanga con el logo de una hoja de cannabis en el pubis. mientras me ponía el forro le empecé a chupar la concha, y sentí el delicioso olor de la mujer, y el sabor embriagante de sus flujos, suaves pero abundantes: era el momento justo

le dejé enderezarse un poco, pero le saqué el pantalon anchisimo y la bombachita hot, sin sacarle las zapatillas: la dejé desnuda con las zapatillas de trabajo, y yo estaba totalmente en bolas y descalzo.
me chuponeó devuelta y no me importó que hubiera tragado mi semen: ella me acariciaba los brazos y el pecho velludo, y me tocaba la panza, yo era muy atletico y delgado entonces, y supe que ella estaba aun mas caliente al verme desnudo. la di vuelta y la clavé vaginalmente de parado


"hijo de puta" me dijo, y fue una de las mayores satisfacciones. me la cojí mucho, como 20 minutos seguidos y ella me decía "basta malo, ya acabé, va a venir la jefa", pero yo seguía. le levanté una de las piernas para abrirla mas y la seguí cojiendo. ella giraba y me besaba estando yo a sus espaldas, con mis manos en sus pechos, y por momentos en su clitoris. nos agarrabamos de la mercadería que nos rodeaba para no caernos sin detener la cabalgata.

la puse de frente y me dijo "cojeme por adelante". asi que la alcé, no pesaba nada, y con sus piernas en mis brazos, formando una M y yo en el medio, me la cojí. usaba mi fuerza para subirla y bajarla. "me vas a matar" me decía. y "me van a hechar" tambien. yo no hablaba: cojía

de a poco le bajé una de las piernas. y cojiendo despacio, luego le bajé la otra. quedó mi pene dentro suyo, pero curvado como una banana para arriba. sus piernas me atenazaban, los dos quedamos de pie, uno frente al otro, pero la estaba penetrando. yo nunca había hecho eso, pero la presion sobre su clitoris era mucha y ella se movía despacio y gemía conteniendose, haciendo fuerza. yo estaba en el paraíso.
puso mis manos en su culo y me guió para que la mueva y la coja en esta extraña posicion. estabamos totalmente transpirados y nos pegabamos y resbalabamos de una manera delicionsa: todo nuestro cuerpo era un sexo gigante, dando y recibiendo placer. ya habían pasado mas de 45 minutos y yo me la estaba cojiendo de perrito en el piso, y como corresponde le estaba metiendo los pulgares el culito mientras entraba y salía mi poronga de su concha apretadita, cuando me dijo "le tenías broncha a mi chuchi?"
"no mamita- le contesté- pero si esa colita está celosa le puedo dar el gusto tambien. de hecho no te vas a escapar de acá sin que te haga la cola" y ella no contestó nada.

en la misma posicion, se la saqué de la vagina y empecé a entrar por el ano: a esa altura fue bastante mas dificil de lo que creí, pero lo hice despacio y con ayuda del sudor que me caía de la fretne y de todo el cuerpo: entró toda en la cola. me la cojí despacio primero, y le metí la mano en la conchita. busqué masturbarla y tocarle las tetas, morderle el cuello y besarla a pesar de ser medio dificil. mantuve la calentura al maximo hasta que la poronga empezó a entrar y salir con facilidad, y pude mandarla bien al fondo. desde ahi la cojí brutalmente, a toda velocidad, buscando mi orgasmo. ella me decía "así, así" y yo era mas y mas salvaje: estaba penetrando ese culo soñado y realmente el contacto con sus nalgas durisimas, su movimiento de lujuria, sus ansias anales y todo el cuadro completo me estaban volando la cabeza.

acabé como un desgraciado, nunca vi mi condón tan lleno. salió limpita y despacio, y ella parecía que respiraba por ahí. jadeaba por ahí: se abría y semicerraba aún gimiendo, porque había tenido un orgasmo completo, anal y vaginal.

nos levantamos y nos besamos. nos vestimos sin hablar. envolví el forro en un pedazo de film que había en el piso y me lo guardé en el bolsillo. salimos de ese "pasillo" del deposito camimando tranquilos cuando eran las 8.02 y llegaba el personal del deposito, y nos ve caminar hacia la salida, sin sospechar nada. el viejo encargado me dice que el gerente me estaba buscando. "ok" le dije nomás, sin mirarlo


salgo al salon y Cinthia venía unos pasos atrás. aparece la encargada y pregunta "¿viste a Cinthia?" "a quien?" le contesto yo. "perdona, allá viene, Cinthia se llama" me dice, como diciendome que era un forro por no reparar en ella. le pasé por al lado sin decir nada como si me chupara un huevo su opinion y Cinthia incluida, pero giré y le guiñé el ojo a Cinthia. y ella supo que estaba actuando.



el resto del dia laboral fue normal, Cinthia trabajó hasta las 16.00 y yo hasta las 22.00 y el dia siguiente y muchos posteriores los encuentros se repitieron, en formas y lugares dentro y fuera de la empresa, durante meses, pero eso, y lo que pasó despues, es otra historia

ESPERO QUE LES GUSTE MI HISTORIA