Vacaciones inolvidables Parte 2°


Primero que nada, gracias a los que les a gustado el primero, como prometí, este es un poco mas "movido", así que espero que lo disfruten, me a llevado un poco de tiempo hacerlo, trate de que quedara lo mejor posible, como siempre, espero escuchar su opinión.
Vacaciones inolvidables Parte 2°


CAPITULO II: Bienvenido al Chalet.

Luego de esos sucesos tan curiosos, tanto placenteros como deprimentes, por fin luego de un largo viaje llegamos a aquel pueblo en donde pasaría alrededor de un mes de mis vacaciones, recordaba aquel pueblo de viajes anteriores, mucho había cambiado, había dejado de ser tan atrasado en el tiempo, habían construido hasta un cine, lo cual no parecerá mucho, pero en ese pequeño pueblo era un avance, también había unas cuantas tiendas reconocidas, y hasta un McDonald, ya no era igual, pero estaba bastante bien.

Comenzamos a ir colina arriba, ya que era un pueblo montañoso, y mientras subíamos lentamente, mira a mi lado y vi a mi hermana, teníamos desde que salimos de aquel hotel de no hablar, me preocupaba, realmente estaba molesta, no creía que se lo dijera a mis padres, al fin, qué sentido tendría, pero no quería que cambiara nuestra relación, siempre nos habíamos tenido confianza y nos habíamos contado todo, quería que se le pasara y volviera a ser la de siempre, pero tenía un extraño presentimiento que esto no sería así nunca más.

Cruzamos en una parte de la colina y continuamos en subida, en esa calle habían únicamente chalet como era de costumbre en ese lugar, todos eran increíbles, de hasta tres plantas, con una fachada perfectamente cuidad, y unos jardines repletos de flores, mientras avanzamos me parecía aún más sorprendentes, y de repente nos orillamos y paramos, no terminaba de entender, hasta que mi padre anuncio:

- Ya llegamos.

No podía creerlo, el que estaba en frente no era el chalet más asombroso de aquel calle, pero no estaba nada mal, en lo absoluto, tenía tres plantas, una pared de ladillos que hacían juego con las baldosas del techo, dos balcones en el segundo piso, y una amplia terraza en el tercero, a la izquierda de la casa se podía apreciar una chimenea bastante grande, era increíble. Apenas nos bajamos del auto, sentí inmediatamente un frio gigantesco, solo cargaba puesta un pantalón y una camiseta, se me helo la sangre, no recordaba que aquel sitio tuviese una temperatura tan baja, pero ni modo, corrí hasta la maleta a buscar una chaqueta y me la puse tan rápido como pude, apenas me la termine de poner, vi que alguien comenzaba a salir por la puerta de ese chalet, cuando lo vi no lo reconocí, pero mi padre inmediatamente saludo contento:

- Hermano, ¿cómo estás?, cuanto tiempo ha pasado.

Detrás de él, salió su esposa, una mujer ya de unos cuarenta años, los cuales se les podía ver, a pesar que su cuerpo no estaba mal, con solo ver su cara se podía saber que esperar, ya que esta mujer poseía marcas de expresión y algunas arrugas, a pesar de no están tan envejecida como otras damas de su edad, esta acompaño a su esposo a saludar a mis padres. Y detrás de ella salió al fin mi prima, cuyo nombre en ese momento ni conocía, o al menos no recordaba en lo absoluto, una mujer hermosa, su piel era de un color blanco hermoso, su pelo castaño, liso, y largo hasta la poco menos de la cintura, tenía unos ojos azules sacados de su madre que eran más claros que el agua, su cuerpo era una obra de arte, tenía curvas perfectas, sus senos bastante grandes, similares a los de Sabrina, pude aprecias que su cola era también de buen tamaño, una mujer perfecta a mi parecer.

Se quedó un momento parada en la puerta como sin saber que hacer o que decir, hasta que por fin se decidió a acompañar a su padre para saludar al mío, en ese momento, mientras terminábamos de bajar las ultimas maletas mi padre nos llamó para presentarnos a ese tío que por mi parte no recordaba, fimos y los saludamos, por fin me entere de sus nombre, Gerardo y Jennifer, eran los nombres de mis tíos, en realidad aparte de para llamarlos poco me importo, el nombre de su hija era Carolina, me encanto. Luego de saludar a mis tíos y recibir los clásicos “como has cambiado, la última vez que te vi…” me fui a hablar con Carolina, que al escuchar su voz me quedé atónito, era preciosa, sueva y lenta, pronunciaba perfectamente las palabras, era aún más perfecta, mi hermana también se unió a la conversación, pero un poco reservada, quizás desconfiada, hablamos de cosas superficiales como que no nos recordábamos o lo bonito del chalet, hasta que decidimos entrar.

Por dentro, el chalet era pintoresco, paredes de ladrillo, cemento y madera lo constituían, un piso de madera lustrada, muebles de cierto tiempo, no tanto para antiguos, pero si para concordar con la decoración en general, era muy espacioso, tenía sala de comedor, el living, una cocina gigantesca, un patio trasero con un par de mesas y una parrilla, perfecto para un asado. Nuestros padres en conjunto nos indicaron las habitaciones de cada uno, en el segundo piso, estaban 3 cuartos y un baño, además de una habitación que tenía baño personal, la mía, así que nos indicaron de quien era cada cuarto y nos informaron que los suyos estarían en el tercer piso que era donde se encontraban los dos más grandes y las camas matrimoniales, todos estuvimos de acuerdo, cada uno entro a su habitación y en el caso de mi hermana y yo, a desempacar.

Cuando iba por la mitad de la maleta, llego Carolina, mi prima, que me comento que se estaba aburriendo sola y que le caía bien, lo cual era una alegría, deje de desempacas, lo pospuse para más tarde, y me senté en la horilla de la cama mientras ella estaba en una silla que había en la habitación. Hablamos de todo un poco, del cine y las películas de cartelera, del colegio, las diferentes materias y como molestaban los profesores, de cualquier cosa, podíamos discutir de casi cualquier tema, ambos sin parar de reír, todo iba perfecto, hasta que mencione una frase que causo una cruel expresión de tristeza:

- Tu eres demasiado bonita y divertida, seguro que tienes un novio que te está extrañando muchísimo en tu ciudad. –Dije en busca de continuar la conversación.

Miro hacia abajo y con una vos triste me respondió:

- Tenía un novio, pero terminamos, el muy desgraciado me estaba engañando con otra.

No sabía que decir, me disculpe como pude y le dije que era un estúpido, y no era únicamente para alegarla que lo decía, sinceramente me estaba preguntando porque alguien sería tan semejantemente estúpido como para buscar otra, ella me parecía increíblemente perfecta, ni siquiera se me pasaba por la cabeza. Continuamos hablando un rato más hasta que ella decidió que me dejaría terminar de desempacar, pero cuando llego a la puerta se detuvo y dijo:

- Gracias. –Guardo un momento de silencio y prosiguió. –Me hacía falta escuchar un alago tan lindo como ese.

Mientras colocaba ganchos a la ropa y organizaba mis cosas personales, no podía dejar de pensar en ella, me resultaba tan irresistible. Termine desempacar y decidí bajar a ver al resto de mi familia, como todavía no era tarde decidimos salir un rato, paseamos por la plaza, entramos a unas tiendas, y cuando el sol se comenzó a ocultar, decidimos volver. Ya en el chalet, mi tía preparo una cena mientras mi tío presumía de sus muchos cursos de cocina, personalmente pensé que era únicamente alarde hasta que probé esa comida, era lo más increíblemente delicioso que había probado, mejor aunque que el restaurante del hotel, y como ya todos estábamos un poco cansados, decidimos ir a dormir temprano para salir y disfrutar el día siguiente.

Una vez en mi habitación, me coloque la ropa de dormir, lave los dientes y la cara y me acosté, esa cama era muy cómoda, al igual que las almohadas y las sabanas, pero lo mejor era el frio natural que resultaba completamente diferente al de aquellos aires acondicionados, quede dormido casi al instante. Luego de algún tiempo, realmente no supe cuánto, me desperté con una sed terrible, me levante casi inmediato y baje a buscar un vaso de agua.

Subí las escaleras y al pasar por el lado de la primera puerta al subir la escaleta, escuche unos gemidos que me llamaron la atención, me detuve un momento para verificar, y como esperaba, volvieron a sonar, lo primero que pensé era que quien estaba dentro, no recordaba si era Sabrina o Carlina, estaba teniendo una pesadilla, así que abrí un poco la puerta y la que vi me dejo sin aire, mi hermana Sabrina, desnuda bajo una sábana, que solo le cubría de la cintura para abajo, dejando sus magníficos pechos afuera, con las manos en la entrepierna, moviéndola rápidamente, con la cabeza hacia un lado y los ojos cerrados, y únicamente gemía:

- Mmmm… Ahhh… -Suspiraba en un intento de contener sus gemidos.

Permanecí mirando aquel espectáculo por un rato, no se precisamente cuanto paso, y de un momento a otro, Sabrina cambio de lado su cabeza y quedo apuntado directamente hacia mí y abrió los ojos por un instante, se detuvo y me quedo mirando un rato, y en lugar de taparse o sorprendiese, luego de que lo pensó un momento, sacando su mano, de entre las sabanas, la extendió hacia mí, y con sus dedos que se encontraban empapados en alguna especie de líquido, hiso una seña para que me acercara. Temeroso entre a aquella habitación cerrando la puerta tras de mí, cuando estaba lo suficientemente cerca como para escuchar esa voz en un mínimo tono casi inaudible, me dijo:

- Yo te ayude a que te dieras placer ayer, ahora tú ayúdame a mí. –dijo con una pícara sonrisa.

En ese momento se quitó de encima aquella sabana y se sentó en el borde de la cama, me pidió que me arrodillara, e hice caso, abrió sus piernas, y pude apreciar su vagina en todo su esplendor, tenía unos pocos cabellos, no muy largos, estaba muy húmeda y caliente, me tomo del pelo, acerco mi cara a tu rajita y me dijo:

- Lámemela, quiero que pases tu lengua lo mejor que puedes por aquí.

Por supuesto hice caso, comencé a pasa mi lengua por todos sus labios, arriba y abajo una y otra vez, especialmente por ese pequeño botoncito que estaba casi seguro que era el clítoris, mientras ella gemía lo más bajo que conseguía aguantar:

-Ahhhhhh… Mmmmmmm…. Asi… Ahhhhhhhh… -Mientras yo seguía con mi labor, hasta llegue a penetras un poco con la lengua, y de un momento a otro, me aparto de su entrepierna, mientras ella se movía para arrodillarse en el suelo, saco mi verga que estaba dura como una piedra, la tomo con tu mano y me dijo:

-Ahora me avisas cuando vayas a acabar, ¿Si? –Asentí con la cabeza, y acto seguido se metió mi verga en la boca, y comenzó a moverla rápidamente, la sensación de la humedad, de sus labios, de cómo jugaba su lengua con mi cabeza, acariciándola, deslizándose, era una sensación indescriptible, se sentía tan bien, me sentía en el paraíso. Mientras, mi como se pasaba la mano por la vagina, y hasta de introducía la punta de uno de sus dedos.

- Mmmmm…. Mmmmm… Mmmmmmmm… -Era todo lo que escuchaba, sus gemidos callados por el hecho de tener mi verga en su boca, todo iba tan bien, y de repente tuve esa sensación de nuevo, ese placer que recorría mi cuerpo, sabía que estaba a punto de acabar así que le dije:

- Ya me vengo Sabri.

Inmediatamente tomo la saco de su boca, estiro su mano hasta un vaso vacío con el cual había tomado agua antes de dormir, con la otra continuaba moviendo mi verga de arriba hacia abajo, coloco el vaso justo en frente de ella, metiendo la cabeza en él, tomo mí mano y me hiso sujetar el baso, y justo en el momento en que estaba a punto de botar mi leche, ella comenzó gemir más fuete, aumento la velocidad con que se colaba aquel dedo, se agito su respiración, y al instante también yo acabe, llenando como un dedo de leche en ese bazo, lo tomo y coloco en la mesa de noche, y como pudo se acostó, yo apenas me podía mantener en pie, y fue entonces cuando me miro y dijo:

- Ya terminamos, deberías irte. –Mientras aun jadeaba un poco.

Como pude me guarde mi verga en el pantalón, mira hacia todos lados para que nadie me viera salir de esa habitación, entre a la mía, y al acóstame me quede pensando en lo que había ocurrido, no entendía la razón por la cual me había permitido eso, era muy raro para mí, pero decidí dormir y pensarlo mejor al día siguiente.

En el desayuno todos actuaban normales, en especial mi Sabrina, no parecía molesta o preocupada como aquella vez en el hotel, era la de siempre, todavía con ese descanso no alcanzaba a comprender. Luego de comer el desayuno más delicioso de mi estúpida vida, esa señora cocinaba mejor que Dios, nos vestimos y salimos a caminar por la plaza y alguno que otro sitio, vimos las cosas si cientos de hippies que vendían infinidad de collares, pulseras, aretes y demás vanidades de las cuales tanto mi hermana como mi prima se hartaron de comprar, yo solo me lleve un collar que me pareció de buen ver, y luego de horas caminando por allí, decidimos volver a casa, ya me hacía falta un descanso, caminamos por toda calle concurrida del pueblo, a pesar que no lo demostraba, estaba agotado.

Las chicas dijeron que se irían a bañar y yo no preste casi atención, subí a mi habitación, me quite los zapatos y me senté suspirando con un alivio enorme, luego de un rato de descanso, toco mi puerta Carolina, le dije que pasara, entro con una toalla y un poco de ropa en los brazos, y comento que mi hermana estaba en el baño, pregunto si se podía duchar en el mío, me quede pensando un instante pero al final respondí que sí, ella salto de alegría, entro cerrando la puerta tras de sí, y me dio un gran abrazo, seguidamente entro al baño. Me quede un momento no se cuan largo fantaseando con su cuerpo, visualice como el agua que caía en su hermosa cabellera castaña recorrían el camino de su frente, hasta la cuenca de sus azules ojos, bajaban hasta sus rojos, carnosos y seductores labios rojos, descendían por su cuello llegando a sus seños, dos grandes montes perfectamente formados, se deslizaban por las sensuales curvas de su cadera, se conducía en su vagina con algunos cabellos de color castaño, y concluía llegando hasta el suelo conducidas por sus perfectamente tonificadas piernas.

No sé realmente cuanto fue el tiempo que estuve imaginando aquella escena, pero fue el suficiente para que ella saliera del baño, vestida con una ropa de piyama femenina, algo suelta pero muy sensual, me agradeció con un beso y me pregunto si no me iba a bañar, le conteste que ya lo haría y me dijo para que fuera. Mientras me bañaba solo pensaba que hay se había bañado ella, era un pequeño morbo, pero en ese momento no me importaba, por primera vez desde aquel día en el hotel, tampoco es que hubiese pasado mucho tiempo, me masturbe únicamente pensando en ella.

Una vez en el primer piso me dijeron que me apresurara para ver una película en la habitación multimedia, no tenía idea que podría ser esta, famas había entrado, pero en realidad el nombre la delataba un poco, de camino me comentaron rápidamente que estos chalets de lujo propiedad de una inversionista, se les había habilitado una habitación únicamente para disfrutar de películas, televisión, música y demás cosas, pensé que solo sería un buen televisor un par de sillas. Para mi sorpresa, era mucho mejor, un televisor lcd de 58 pulgadas, conectado a un home theater con cornetas en cada esquina, y un reproductor de películas de alta definición, además de un montón de butacas reclinables perfectas para este lugar, rompía con toda la temática de un chalet de pueblo, pero no me importaba mucho. Decidimos ver una película amor, no me gusto en lo absoluto, pero ni modo, a mi lado mi Carolina estaba tomándome de un abrazo, las butacas estaban bastante juntas, era un poco incómodo, si alguien nos veía podía llevarse una impresión… no sé exactamente si sería equivocada, además era un poco raro por el hecho de que era mi prima pero decidí no darle importancia, además era bastante sentimental el momento como para arruinarlo.

Cuando termino la película, todos estábamos con ganas de dormir un poco, sobre todo los que les había parecido la película tan semejantemente aburrida como a mí, así que decidimos ir a dormir, llegue a mi habitación y comencé a cambiarme, en ese justo momento entro Sabrina, cerró la puerta y me dijo:

- Nadie vendrá a buscarnos, así que vamos a jugar un rato. –Dijo mientras tomaba con mi mano derecha mi bulto. Me impresione muchísimo, solo asentí con la cabeza y de inmediato ella me arrebato los pantalones y comenzó a masturbarme, yo para corresponderle, deslice mi mano por debajo de su pantalón comencé a acariciarla mis dedos.

- Ahhhh… Ahhhh… -Gemía como resultado de lo que hacía. Ella soltó mi pene y desabotono su pantalón, acto seguido este cayó al suelo, seguidamente se quitó la camiseta y se mostró ante mi totalmente desnuda, en ese momento la senté en la cama y le comenzó a hacer sexo oral.

-Mmmmm… Mmmmm… -Hacia mientras intentaba contener sus gemidos, decidí comenzar a colarle uno de mis dedos y horrorizada me dijo en una voz firme pero de tono bajo.

- Cuidado, no me penetres, todavía soy virgen. –No podía creerlo, juraba que había tenido alguna relación sexual con su novio así que no pude contenerme a preguntar:

- ¿No lo has hecho con tu ex novio?

- No, me negué porque pensé que no nos conocíamos lo suficiente, por eso me dejo. –Dijo entre gemidos y sollozos.

Continúe mi labor mientras y de un momento a otro, ella decidió acostarme en la cama y ella hacerlo sobre mí, pero a la inversa, quedando con su boca en mi verga y la mía en su vagina, por esto, comenzamos a practicarnos sexo oral mutuamente, sus gemidos de mezclaban con el sonido de su boca succionando mi verga, mientras mi respiración se agitaba más y más mientras continuaba lamiendo sus hermosos labios. De repente y sin previo aviso, sentí esa tan exquisita sensación placentera y se lo advertí a Sabrina, pero en lugar de apartar la boca como en la otra ocasión, comenzó a chuparla más rápido hasta que por fin eyacule llenando su boca por completo hasta el punto que tuvo que tragar para no ahogarse, se levantó con su boca chorreante, trago y no pude contener la pregunta:

- Disculpa… Una duda, ¿A que sabe?

-Es difícil de explicar, me gusta, pero ahora no quiero hablar de eso. –Dijo en un malicioso tono. –Quiero que me penetres ¡Ya!

Me quede pensando un rato y le dije:

- ¿Estas segura? Dijiste que eras virgen.

- Estoy segura, quiero sentir eso, y confió más en ti que en cualquier otra persona, solo asegúrate de sacarlo antes de acabar.

- Eso no será necesario. –Dije mientras caminaba rápidamente a mi maleta y sacaba de la caja un sobre que contenía un condón, mientras los destapaba mi hermana sorprendida me comento:

- Venias preparado para todo hermanito. –Yo me ponía el condón, lo coloque sobre mi cabeza, apreté para eliminar el aire y lo deslice hacia abajo, había practicado mucha veces, pero ninguna fue a punto de tener relaciones.
Sabrina abrió sus piernas y yo con mi pene fue penetrando poco a poco, apenas unos centímetros hacían que mi hermana gimiera y se quejara, avanzaba lentamente, no quería hacerle daño, hasta que llegue a un tope, algo me detenía, hay me di cuenta que ese era su himen la mire y mi asintió un con su cabeza y me dijo:

- Hazlo rápido y que no duela.

Hice caso, me prepare, afirme mi cadera, y realice una envestida con una fuerza moderada, pero suficiente para desvirgar a Sabrina, sentí como se adentró mi verga dentro de su vagina, estaba tan apretado, sus labios vaginales tocaban mi entrepierna, era una sensación indescriptible, fue algo tan rápido, un conjunto de sensaciones tan placenteras que por un segundo no me di cuenta que dé la cara de Sabrina.

- ¡AHHHH!... –Grito ante aquella penetración, un grito de tono bajo pero con mucha firmeza, me preocupe por si alguien lo escuchaba, peor lo hecho estaba hecho, no me detendría hay. Ya pasado lo peor continúe con varias envestidas, lo hacía lentamente, el sudor corría por nuestros cuerpo, ella solo gemía.

- Mmmm…. Mmmmm…Ahhhh… -gemía en cada una de mis envestidas, podía ver una combinación de dolor y placer simultáneamente, yo por mi parte sentía la presión en mi miembro, sentía su humedad, escuchaba sus jadeos y su respiración agitada. Era tan placentero como siempre espere, sentía que estaba a punto de acabar no pensaba que podría contenerlo mucho más.

- AHHH! ¡Ya no puedo más! ¡Creo que estoy a punto de…! Mmmmmm… –Grito en el momento justo, cuando yo me encontraba muy cerca de acabar, en ese momento, al escuchar sus gritos de placer, ya no pude más y eyacule, quedando completamente agotado, sin fueras por el increíble orgasmo mucho mejor que cualquier masturbación, saque mi pene, el condón estaba completamente lleno de mi semen, me acosté a su lado en la cama y quedamos un rato en silencio, sin decir una palabra, ambos extasiados por aquel poderoso orgasmo que para mí no tenía igual.

Luego de un rato, ella me dio un beso y con dificultad se levantó, tomo su ropa y se puso lo superficial para no estar completamente desnuda, camino hasta la puerta, me dijo que no dijera nada y que pasar buena noche, cuando estaba a punto de irse volteo y me sugirió no votar por el WC aquel condón ya que lo taparía, y se fue caminando torpemente a su habitación. Bote aquel condón en el canasto, envuelto en un sobre de jabón para que no se notara lo que era, me acosté en mi cama y casi instantáneamente me quede dormido.

A la mañana siguiente me desperté y dude si lo que había ocurrido había sido real o tan solo un sueño, tuve que verificar la existencia del condón para estar seguro, pero más convincente aun fue algo de lo que no me percate, de una mancha roja sangre pequeña en la parte en la que el día anterior se había encontrado la vagina de mi hermana, trate de quitarla, pero al ver que era inútil, decidí, como en el hotel, voltear la sabana y esperar que la lavadora la quitase, pero en caso contrario tenía un par de días para pensar en una excusa.

Sin más me di una buena ducha y baje a desayunar, esa mañana mi hermana estaba especialmente feliz, parecía que estar hasta más coqueta, era una imagen espectacular ver a Sabrina con tanta felicidad que no había tenido en muchos años, luego de desayunar, decidimos salir, pero nuestros padres tenían que ir a hacer comprar comida, y hasta algunas “sorpresas” dijeron, decidimos ir nosotros solos entonces a pasear.

Llegamos hasta la plaza y decidimos sentarnos a comer un helado, luego de comprarlo, nos quedamos en unos bancos vacíos, apenas duramos un rato, hasta que de un momento a otro Sabrina se levantó y fue a hablar con un chico que la estaba mirando, me quede un poco confundido, pero no le di importancia, me dije que solo quería conocer alguien con quien llevarse bien en ese pueblo. Nos quedamos Carolina y yo hablando tranquilamente, continuamos la charla a través de cosas como grupos musicales, celulares, amigos, muchas cosas de las que podíamos hablar como amigos, pero pregunto por una que en realidad era algo que hubiese deseado evadir.

- Dime ¿Tienes novia? .Pregunto con cara de curiosidad.

- No terminamos no hace ya algo de tiempo.

- Es una lástima, eres muy agradable.

Me quede en silencio un momento y cambie de tema, ella comprendió que no deseaba hablar de eso, seguimos discutiendo de otras cosas hasta que volvió mi hermana, le había quitado a ese chico todas las formas de contacto, en ese poco tiempo había obtenido su MSN, su Facebook, su número telefónico, y hasta el dichoso PIN. Seguimos de paseo y llegamos hasta un rio, Sabrina comento que hace varios años había estado en ese lugar con unas amigas en un viaje del colegio, decidimos bajar por ese camino hasta ver donde llegábamos.

Caminamos largo rato, ese rio parecía no tener abertura alguna por la que pudiésemos volver a la ciudad, pero igual seguimos caminando, en una parte del trayecto se achico el camino por el que íbamos y tuvimos que ir en la orilla del rio, las piedras estaban húmedas, el agua salpicaba hasta nuestras caras, y de un momento a otro, Carolina callo al rio, me preocupe mucho y entre casi inmediatamente al rio para sacarla, gracias a que la corriente no era muy fuerte no fue muy difícil, pero estaba empapada. Recién cuando salimos del agua me percate de algo, su camisa blanca mojada permitía ver perfectamente esos pechos, se veían muy buenos, aun mejores que los de Sabrina, me quede admirándolos tan solo un momento pero contuvo mis ganas y fueron remplazadas por lastima cuando se quejó:

- ¡Dios mío! Me muero de frio, y esta ropa esta toda empapada. –Lamento tristemente.

Eso afloro mi caballerosidad, casi por instinto me quite mi chaqueta y se la puse, ella se quedó un momento mirándome con ojos de similares a los de una niña cuando se le da un mimo o un regalo, con una ternura majestuosa, estábamos a punto de decidir irnos a de regreso por nuestros pasos cuando mi hermana avisto a lo lejos un camino hacia la ciudad, casi corriendo fuimos hasta allá, a pesar que estaba un poco lejos, era más cerca que volver por todo lo que habíamos caminado.

Llegamos hasta una carretera, y cuando vimos la dirección, estábamos muy cerca de nuestro chalet, subimos cuesta arriba por una calle que parecía interminable hasta avistar nuestra residencia, de la emoción corrimos a hasta el chalet. Al entrar, casi inmediatamente, Carolina se fue a bañar, me quede solo con Sabrina, a la cual le pregunte curioso sobre su amigo, me contesto contándome sus diversas virtudes y habilidades, no me importaba en lo absoluto, pero igual quería saber con quién quería salir mi hermana, luego de aburrirme, subí a mi habitación, me senté a usar el teléfono celular y a esperar que saliera Carolina.

Cuando al fin salió del baño, fue a mi habitación vestida únicamente con una toalla, con el fin de entregarme mi chaqueta, y se disculpó por que se encontraba completamente empapada, no le di importancia, y se despidió con un abraso, cuando se marchaba a su habitación e iba por la mitad del pasillo, mientras cerraba la puerta aun admirando su figura, su toalla se calló, solo por un segundo que se tardó en recorrerla, en el cual pude apreciar toda su cola y las curvas de su espalda, entro apresurada a su cuarto sin mirar atrás, mientras yo repetía una tras otra vez esa imagen en mi cabeza.

Las cosas se ponían interesantes, estaba un poco deseoso de mi prima, pero no lo suficiente como para tomar una gran iniciativa, y había tenido sexo con mi hermana, la había desvirgado, estaba en un estado de felicidad increíble, solo me quedaba esperar y ver como acabaría todo esto, estaba con un buen presentimiento de por medio.

relatos


Gracias por su atención, díganme si les gusto, y si no también, asi lo mejoro

Ya se que esta un poco largo, pero esa es la intención, hacer un verdadero relato erótico y no un pequeño cuento