Un día estaba en mi apartamento en labores domésticas cuando alguien toca el interno, al responder me doy cuenta que es Mariluz, gustoso le abro y la dejo entrar a mi apartamento, venía vestida con una blusa bien entallada, pantalones jeans bien pegados, venía peinada y maquillada como un reina…

Al ver mi cara de sorprendido me plantó un beso en la boca y me preguntó como estaba, yo medio atontado le dije que bien y la invité a sentarse, le pregunté si quería algo de tomar y la muy puta me responde, con tu leche basta…

Se acercó a mí y se sentó en mis piernas a horcajadas y me comenzó a besar apasionadamente, nuestras bocas se fundían en una cantidad de besos y sentí su lengua penetrar mi boca buscando la mía y comiéndosela como loca, mientras tanto mis manos recorrían su espalda y paraban en sus nalgas y las acariciaba y apretaba con lujuria extrema…

En un momento que dejó de besarme, se paró erguida y me preguntó: ¿Me extrañaste? A lo que contesté, no te imaginas cuanto. En ese momento se abre la blusa y se quita el bra dejándome de ver sus senos que rápidamente fueron objeto de devoción y pasión, comí, besé y mamé de la forma más desesperada esos senos color marrón y con una punta desarrollada que más que teta parecía biberón de bebé.

Después de excitarse al máximo, la muy guarra me dice que ahora me toca darle leche a ella, se baja de mis piernas y me bajó los pantalones y me comenzó a dar una mamada de dioses, subía y bajaba su boca apretando mi miembro mientras acaricia mis bolas, era un poema ver su cara de viciosa, entonces mirándome a los ojos me dice:

¡Te dije que me des leche! a lo le contesté, ¡ordéñame!, pero creo que debí pensar mejor la respuesta, ya que sentí cuando me escupió el ojo del culo y me metió un dedo alcanzando mi próstata y masajeándola mientras me mamaba y pajeaba con su mano, hasta que no aguanté más y le dije que me venía, por lo que ella aceleró el ritmo haciéndome venir a chorros en su boca, mientras ella tragaba y degustaba…

Al término de 2 minutos ella se había tomado mi leche y se limpiaba los labios, mientras me decía, ¡te dije que quería leche!, pero no creas que he terminado. Levantándose se quitó el jeans y el hilo dental, el cual me puso en la cabeza para que oliera el aroma de su coño, paso seguido se puso en cuatro y me pidió que la mamase como la vez pasada, y como los deseos de una mujer son órdenes, me situé detrás de ella y comencé a mamar su sexo degustando los líquidos que manaban de su coño y alternando con su ano que me pedía que también se lo mamase una y otra vez hasta que sentí como se venía en mi boca, y se llenaba de su corrida.

Posterior a esto nos sentamos y no dimos besos cariñosos mientras nos reponíamos un poco. Como a la media hora comenzó a masajearme la polla nuevamente hasta que se puso dura y pidió que me la cogiera, por lo que nos fuimos directo a la cama…

Ella abriéndose de piernas me invitaba a que la penetrara, le puse mi pene a la entrada de su vagina que estaba caliente y mojada y de un solo golpe se la metí, la muy puta gritó, me quedé quieto, pero al recobrarse me dijo sigue…

Yo seguí, metiéndole la pinga como si fuera una daga que apuñala a su víctima, sólo sentía los arañazos y lo besos que se sucedían mientras sus piernas en mis nalgas me apresaban y me incitaban a cabalgarla como loco, hasta que sentí su chucha palpitar y entre suspiros sus quejidos me indicaron que se había venido de manera espectacular.

En ese momento cualquiera se hubiera venido con ella, pero algo en mi cabeza me rondaba, y era el deseo de poseerla por el culo, le pedí que se pusiera boca abajo y poniendo un cojín alcé sus nalgas, que abrí y devoré su ano, lo lengüeteé durante un buen rato mientras ella se recuperaba.

Alcancé un gel lubricante que guardo en mi cómoda y le eché una gran cantidad mientras me ponía en mi pene y sin más preparación le puse la cabeza del pene en su ano y comencé a introducirlo, cuando ella cayó en cuenta giró su cabeza y me pidió que por favor todavía no, que ella quería, pero tenía miedo del grueso de mi pene…

Pero como no hay nada más erótico que ver la cara de una mujer mientras la penetras por el culo, yo continué con mi faena como desesperado, ya que sabía que estas oportunidades no se dan a diario, hasta que sentí que mis bolas chocaban con su chucha y al verle la cara se veían lágrimas en sus ojos, pero me dijo:

¡Ya que me rompiste el culo, lo menos que espero de ti es que hagas gozar mucho!, por lo que empecé un bombeo suave para que se acostumbrara y después aceleré la velocidad, mientras escuchaba sus quejidos de placer y en el instante que ella me dice que se estaba viniendo, mi polla eructaba chorros de leche en sus intestinos, hasta que cansado me recosté a su lado.

Y si allí estaba yo, teniendo un tipo de sexo obsceno y descarado con la amiga de mi esposa la cual me confesó que ella nunca le habían hecho el amor así, y que le gustaría que yo fuese su macho, por lo que entendí que había desperdiciado el tiempo, al no buscar mujeres que satisficieran mis deseos.