Tengo un amigo que se puso una agencia de modelos. Nada del otro mundo. No es Pancho Dotto. Empezó con cinco chicas para hacer promociones, y como lo que sobran en Argentina son pendejas lindas, a los tres meses tenía como 20.

Hace dos años se le dio por irse a trabajar con la mitad de las chicas a un parador en la costa. Justo coincidía con mis vacaciones, y con los pibes íbamos también a Pinamar, así que me pidió si no le daba una mano y le dije que si.

Todo salió de puta madre. Yo no lo hacía por la plata, que no era mucha, sino para cagarme de la risa, y de paso cojer. Las pendejas que él llevaba eran lindas y copadas. Y al final todos comimos de ahí (alguno de mis amigos también).

Con Leo (así se llama mi amigo), no tuvimos problemas, más bien todo lo contrario, y me preguntó si quería seguirla en Buenos Aires. Le dije que si, yo conocía a gente de boliches, y que armaba eventos. Y nos empezó a ir bien. Seguía siendo un hobby pero dejaba plata.

Llevábamos ya tres meses laburando así los fines de semana cuando una de las modelos de la agencia cayó con la prima a un desfile. En realidad no tenía eso nada de novedoso. Siempre venían con una amiga, la hermana, etc.

Pero esta pendeja me encantó. Nos pusimos a hablar después del desfile que habíamos armado. Me dijo que ella también quería desfilar y que Leo le había dicho a su prima que hablara conmigo (esos son amigos!).

Debía medir un metro setenta, flaquita, tetitas chicas pero un culito divino, carnoso, durito, bien de pendeja que todavía está en desarrollo. Rubia, de ojos marrones. Carita de inocente, pero pícara. Un caramelo.

Me dijo que se llamaba Romina. Y lo primero que le pregunté después era la edad. Me mandó fruta y tiró uno más de los que tenía.

Pasaron como tres segundos de que dijo eso, y saltó la prima que estaba al lado, Brenda (22): “Calláte nena no mientas”. Y me tiró la edad posta.

La pobre se puso toda colorada. Yo me cagué de la risa. En realidad me dio más calentura que fuera tan pendeja. Lo del laburo me importaba poco. Igual también era jugar con fuego. Yo tenía 30. Venía para quilombo.

-Sorry, pero tengo ganas de empezar desfilar.
-Y te la bancás? Los desfiles en boliches siempre tienen una pasada en ropa interior…,- le pregunté
-Sí, obvio que me animo a desfilar en ropa interior.

Si me la imaginaba en tanga y portaliga y la violaba. Le podría haber dicho que sí, pero quería evitar quilombos. Pero no me duró mucho la pose, así que me ablandé y le dije que pasara su celu y que la llamaba. Me dijo que celu no tenía (una rareza), y me dio el mail. Y ella anotó el mío.

Al día siguente no abrí el mail, pero el lunes me encontré con un mensaje de Romi. Era del domingo a las 8 de la mañana: “Acabo de llegar a casa, me encantó conocerte, gracias x la buena onda y perdoná otra vez por la mentirita, ja. Me re divierte poder desfilar o hacer fotos. Si cambiás de idea avisáme. Besotes. Romi”.

Le contesté el mail: “Tengo un amigo fotógrafo que le paso laburo siempre y te puede hacer un book gratis. Llamáme y lo hablamos”. A la tarde calló el llamado. Arreglé para esa semana. Después hablé con Brenda y le conté.

Le pedí que ella hablara con la madre de Romi (su tía), para ver que estuviese todo bien. La vieja de Romi me llamó al rato. Elena se llama (el viejo Jorge, y están separados). Me dijo que Romi le había contado que iba a hacer unas fotos. Le dije que la esperábamos en el estudio del fotógrafo, pero me dijo que no hacía falta. Que Romina iba a ir con Brenda.

Nos vimos el jueves en lo de Rafa, el fotógrafo. Brenda hizo de productora, trayendo un poco de ropa, accesorios, etc. Yo le pagué a una maquilladora y peinadora.

Rafa hizo fotos con ella en un vestidito. Jeans y después algo aniñado en ropa interior onda teen. El cullote de algodón le marcaba la rajita y los pezones parados se marcaban en el corpiño. Divina.

Rafa me dio las fotos retocadas la semana siguiente. Y al toque se las mandé a una amiga que trabaja en una revista teen. Me dijo que la pendeja les servía para ilustrar una nota de maquillaje (“que tenía buen cutis”). Yo pensé en contestarle que también tenía un ojete divino pero me pareció fuera de lugar.

Romi me había mandado ya como 3 mail para agradecerme y preguntarme si había visto el material. Le contesté el último diciéndole: “Llamáme que te tengo una sorpresa”. Me llamó a la hora. Estaba en lo de una amiga y se oían los gritos de las otras pendejas atrás.

Me acordé de Francella: “Es una nenaaaaa”, pensé. Me preguntó si había visto las fotos. Le dije que si.
-Mandámelas, quiero ver un par.
-Las bajo de resolución y te las mando por mail. Y cuando puedas las venís a buscar a casa.
-Gracias Max te adoro!

Atrás se escuchó el cocoreo de las amigas que repetían “te adoro Maxxxx!”. Ella se cagó de la risa.

-Igual la sorpresa es otra.
-Qué!?
-Le pasé unas fotos a una amiga y quieren que hagas unas fotos para NNNN (la revista, prefiero no dar el nombre).
-En serio!?
-Si
-Aaaaa!!!!!!!!

“Qué pasó boluda!?”, le preguntaron las amigas. Ella les explicó mientras yo esperaba en el teléfono. Parece de 15 pensaba yo.

-Gracias Max, me alegraste el día. Hoy me bocharon me matemática. Por eso me vine a lo de una amiga, si se entera mi vieja me caga a pedos. Es más no le voy a decir nada hasta después de las fotos...

Habló ella sola un rato. Después cayó a la realidad y me preguntó todo de nuevo. Hora, lugar, etc.
-Venite mañana a casa, y arreglamos todo juntos.
-Bueno, dale, pasáme la dire.

Al día siguiente apareció por casa. Pollerita tableada, chomba, medias y zapatillas. Parecía dos años menos que cuando la conocí vestidita sexy en el boliche.

Vimos las fotos en mi compu en la mesa del living. Ella parada doblada, pasaba las fotos. El culo paradito. Para levantarle la pollerita y garchársela ahí de dorapa. “Está me gusta”, me señalaba. Después le ofrecí un café. Y le conté otra vez de qué iban las fotos de la revi.

Leo la acompañó a la produ. Después me llamó para contarme que había ido todo bien. A la pendeja le pagaron $150. Nada. Pero ella estaba chocha. Me dijo que me quería dar esa plata a mi por lo del book, pero le dije que no. “Entones aceptáme que te invite a cenar”.

-No hace falta, en serio, todo bien.- le dije
-Dale, no seas malooooo, no me das ni bola
-Cómo que no te doy bola, mirá todo lo que hice por vos.
-Siii, gracias. Pero no digo de trabajo….
-No se de qué?,- me hice el boludo.
-Daleeeee, no te hagas el tonto. No te gusto nadaaa?
-Sos divina.
-Mentira, el otro día en tu casa no me diste ni bola.

Me di cuenta que el boludo era yo, y que la pendeja no era tan inocente. Se había parado así para calentarme.
-Me gustás y me encanta tu onda, pero…
-Pero qué?,- me interrumpió.
-Pero te llevo más de 10 años.
-Qué tiene que ver la edad?
-Mucho, en serio.
-No, en serio que quiero salir con vos. A cenar, como amigos. Dalee. Daleeeee.

Aflojé y le dije que sí. Quedamos para ir a cenar el sábado. Después yo tenía un desfile y tenía que ir al boliche. Me lo puse como plan para no marchar a casa después con la pendeja. Quiso pagar la cena pero no la dejé.

Después se vino conmigo al boliche. Yo me hice el atareado. Pero estaba recaliente. Y Leo me dio más manija. “Tendrá el culito a estrenar la pendeja?”, me preguntó. “No se boludo, si es así me caso”, le contesté. “La verdad es que está muy buena”, me dijo él.

Al final de esa noche no aguanté más y me la terminé transando. En la semana me mandó mails para vernos. Pero tenía que ser temprano (no podía caretear en la casa demasiado) y yo estaba retapado de laburo. Nos vimos otra vez el sábado en el boliche.

Besos y un manoseito. Yo recaliente y ella también. Sentados en un sillón del vip. Su culito arriba mío. La pija dura. Me daba unos besos de lengua divinos. No soy de calentarme demasiado a base de besos pero en ella me calentaba todo. “Que bien debe chupar la pija”, pensé.

-Me tenés recaliente,- le dije
-Vos a mi.
-Querés que vayamos a mi casa?
-No seeee
-Dalee.
-Bueno, acompañame que le aviso a Bren. Vos después me llevás?
-Obvio.

Romi le dijo a Brenda que yo la llevaba a la casa. “Portáte bien con mi prima vos, mirá que se hace la canchera pero es una pendeja que no sabe nada de nada. En serio”, me dijo Brenda al oído. “Que te dijo”, me preguntó Romi mientras caminábamos al auto. “Que me porte bien”, le contesté.

En casa abrí un champagne que tenía en la heladera (ya me había hecho a la idea de llevarla a casa y bajarle la caña). Serví y nos sentamos en el sillón del living. No la apuré. Charlamos y después de la segunda copa (ella tenía sed y tomó rápido) volvimos a transar.

Yo estaba al repalo. Quería pararme, abrir la bragueta y darle a comer pija en esa boquita de nena. Pero por otra parte la veía tan pendeja que no me quería zarpar. Mi mano buscó su bombachita por debajo de la pollera. Llegué a rozarla un par de veces pero me sacó la mano.

Fui por su escote y le besé las tetitas. Le gustó. Me dio un beso de lengua sacado. Le agarré una manito y la llevé a mi pija por sobre el pantalón. Me la acarició como pajeándome. Pero la pendeja no pasaba del roce así que cansado me abrí el pantalón.

-Aay zarpadoo!!, me dijo.
-No puedo más, vení,- le dije.
-Noooo guardala!
-Dale un besito y la guardo…
-Bueno, pero un besito nada más.

Bajó y le dio un pico a la cabeza que sobresalía del calzón. “Ya está”, dijo. Y me miró con cara de pícara histérica.
-Dale, no seas mala, mirá como me pusiste.
Me abrí el pantalón y saqué la pija. Ella miró sin decir nada.
-Te gusta?,- le pregunté
-Mhhmm (contestó). Está grande.
-Abrí bien la boquita que vas a ver cómo te entra.

Pero ella en vez de comérsela se dedicó a pasarle la lengua y a frotarse la cabezota por los labios. Me tenía tan caliente que pensé que podía llegar a acabar así.

-Te la quiero poner ya,- le dije cuando ví que no arrancaba a petear (se comía el glande y un poquito más pero suave).
-No, así, así,- pidió ella.
-Dale, te quiero coger bebé.
-No, dejáme que te la chupe, me gusta chupártela. A vos no te gusta como te hago?,- preguntó decepcionada
-Si, pero cométela toda.

Ahí apuró un poco. Y se la comió más. Se veía que no tenía mucha experiencia pero lo bueno es que hacía lo que yo le pedía.

Al final me paré y le empecé a mandar la pija bien al fondo a ella que estaba arrodillada en la alfombra del living. Se atragantaba y le chorreaba saliva. Me calentó mal estar haciéndole esa guarrada a una pendeja.

-Abrí la boca y sacá la lengua. Decí aaaaa,- le decía yo.
Ya me había salido el indio. Le mandé la pija adentro. “Aaaaaa”, repetía yo. Le saqué la chota de la boca. Otra vez lo mismo. Y otra vez.

“Tratá de dejar la lengüita afuera, así me roza la parte de abajo de la pija”. “No puedo, me atraganto”, me decía ella. “No importa, cométela hasta donde puedas”.

Pero otra vez se la mande entera. Le dieron arcadas. Le hice chuparme los huevos mientras yo me pajeaba. Al final le pedí que abriera la boquita y me la cojí hasta llenarle la garganta de leche.

-Aayyy, comete toda mi lechita bebé, siiiii,- me salió del alma. Ella se la trago sin chistar.

Después de eso fue al baño a hacerse un buche. Yo ya me había sacado las ganas así que la llevé a la casa. Antes de bajarse del auto me llenó de besos.