Hola, mi nombre es Marcelo. Tengo 34 años y llevo casado 1 año 8 meses.
Mi matrimonio ha sido perfecto. Tengo una mujer que es un 10. Pero mi historia no es sobre mi matrimonio sino que sobre mi voyeurismo crónico y mis deseos por tener relaciones con mujeres mayores (de 50 para arriba).
Un día estando un mi oficina me llama mi señora para pedirme si podía pasar a buscar a mi suegra al centro médico ya que tuvo que realizarse unos exámenes para lo cual la tenían que dopar por lo que no podía manejar.
Lucía, el nombre de mi suegra, tiene 56 años, mide aprox. 1.60, delgada sin mucha teta y un culito también pequeño.
Desde los tiempos en que pololeaba con mi señora, siempre miré con otros ojos a mi suegra. Me calentaba verla en las mañanas con su blusa de dormir la que permitía verle sus pezones y su calzón el que siempre era casi colaless. Me corría unas pajas gigantes cuando me metía en la ducha y me corría siempre en la esponja que ella usaba para lavarse el cuerpo. También me gustaba agarrar sus calzones cuando los dejaba en el cesto de la ropa sucia, los olía y le restregaba el pico.

Pero bueno, como les contaba quedé de pasar a buscarla al centro médico. Al llegar ella estaba tendida en una camilla ya que estaba súper mareada e ida. Le hablo y no me reconoce.

-Suegrita soy yo Marcelo
-¿Que?, ¿dónde estoy?
-La voy a llevar a su casa para que descanse.

La ayudé a subir al auto y nos fuimos con dirección a su casa. Ella iba durmiendo profundamente por lo que le bajé el asiento para que estuviera recostada.
Al verla así, tuve pensamientos oscuros lo que fui llevando acabo. Suavemente le pasaba mi mano derecha por la pierna de ella (lamentablemente llevaba pantalones).
Luego le puse la mano sobre la pierna y ella ni se inmutó por lo que comencé a acariciarla despacito. Mi pichula estaba que reventaba. En una luz roja le puse la mano entre las piernas y pude sentir el calor de su concha.
Al llegar a su casa la desperté y le ayudé a caminar abrazándola a lo que ella también me abrazó fuertemente.
Nos dirigimos a su pieza y me dijo que quería pasar al baño. En ese momento aproveché de ir al auto y saqué del portamaletas mi cámara de video la que llevo a todas partes por mi trabajo.
Aproveché de colocarla en el mueble junto al televisor cubierta con un paño para que no se notara la luz de grabación.
Al salir Lucía del baño me dijo que se quería acostar.

-No se preocupe yo estaré en el living.
Me senté a esperar y comencé a tocarme la pichula la que estaba a punto de explotar al saber que estaba filmando a mi suegra como se desnudaba para ponerse el pijama.

-Ya Marcelo, me acosté.

-¿Quiere que le traiga algo suegrita?
-Tráeme por favor un vaso de agua que me quiero tomar una pastilla para poder dormir mejor Le pasé el vaso con agua y me senté a su lado mientras mirábamos televisión. De repente hacía morisquetas sabiendo que estaba grabando la videocámara.
A los minutos Lucía se queda dormida profundamente. Le comencé a acariciar el pelo y ella movió la cabeza como si aprobara la caricia.
Pasada una media hora me di cuenta que ya respiraba mucho más lentamente por lo que fui a buscar la cámara y la comencé a grabar. Primero empecé a grabar su cara, sus labios. Luego subí levemente la ropa de cama y filmé la silueta de sus tetitas. Ya más descarado, bajé hasta los pies de la cama y levanté la ropa de cama permitiéndome ver su pies, sus piernas y ver que la blusa de dormir estaba por sobre la cintura. Puse la luz de la videocámara y pude filmarle el calzón el cual trataba de tapar la mata de pelos que salían por los costados.
Después nuevamente subí y le corrí descaradamente la ropa de cama hacia atrás y le desabroché suavemente los botones de la blusa para poder filmarle sus pezones. No aguanté y les pasé la lengua. Se erizaron al primer contacto por lo que pensé que se había despertado pero no.
Me fui a la habitación de al lado a ver lo grabado. Instalé el equipo y le puse play.
Vi como Lucia comenzaba a desabrocharse la blusa para quedar con puro sostén. Luego se quitó los pantalones y vi como el calzón estaba metido completamente en su culo. Tiene una pequeña barriguita causada por los años. Se suelta el sostén y deja caer unas tetitas pequeñitas pero caídas. Se las tocó y con la punta de los dedos se tiró los pezones para finalmente colocarse la blusa de dormir.

Al rato llegó mi señora y mi suegra se despertó. Conversaron animadamente de todo un poco y le contaba a su hija lo agradecida que estaba de mí por haberla ayudado. Le contó que al día siguiente nuevamente se haría unos exámenes por lo que yo le dije que no tenía ningún problema para ir a buscarla. Me lo agradeció y luego nos fuimos.

Al otro día no aguantaba las ganas e ir a buscar a mi suegra. Ya en la tarde, la encontré nuevamente recostada en la camilla pero esta vez si me reconoció.

- Hola Marcelo, gracias por venir a buscarme.

- Ningún problema, siempre que pueda voy a acompañarla a donde usted quiera.

Mi suegra tenía puesto un vestido que le llegaba un poco más debajo de la rodilla. Nos fuimos al auto y la ayudé a sentarse.

En el camino a su casa nuevamente se durmió y de inmediato le hablé pero no me contestó. Entonces con mi mano derecha comencé a levantarle lentamente el vestido dejándoselo bien arriba y permitiéndome verle su calzón. Al detenerme en un semáforo, al costado derecho paró un camión. El conductor me mira y con su mano hace como que se corre una paja. Yo pongo mi mano sobre la zorra de mi suegra y el conductor me dice: "Si necesitas ayuda yo también me la cueleo" y nos reímos.

Durante el trayecto aprovecho de sentir la piel de sus piernas hasta que en un momento vuelvo a tocar su zorra y noto que estaba completamente mojada. Como si se le hubiese derramado un vaso de agua.

Al llegar a su casa, obviamente le bajé el vestido, la acompañé a su habitación y nuevamente fue al baño y yo coloqué la videograbadora.
Lucía me pide que le ayude a bajar el cierre del vestido porque se había atascado.
Le bajo el cierre completamente y me dice:
- Ya ahora me voy a meter a la cama, me esperas un momento fuera, yo te llamo.

- No se preocupe. Usted me avisa.
Obviamente estaba más que tranquilo sabiendo que estaba grabando su "stripties" por completa. Al rato me llama y yo entro. Estaba acostada y me dice:
- Marcelo por favor saca la sábana del fondo de la cama que está muy apretada y me duelen los pies.

Rápidamente fui al final de la cama y saqué la ropa de cama por completo.

- Quiere que le haga un masaje en los pies suegrita.

- Yaa, sería excelente. ¿No te importa verdad?.

- Por supuesto que no, encantado

Levanto la sábana y le tomo el pie el cual se lo empiezo a masajear suavemente. Mi masaje llegaba hasta la pantorrilla de Lucía. Afortunadamente no me decía nada por lo que continué. Le pedí que se diera vuelta para poder masajear sus talones. Obviamente le masajeé más arriba.


- Gracias Marcelo realmente se me descansaron mis pies. Tienes muy buena mano para los masajes.

- Cuando usted quiera y donde quiera suegrita.

- Que bueno saber que cerca de una hay un buen masajeador.

Continuamos conversando y en eso ella tira la ropa de cama hacia atrás quedando al descubierto .

- Pufff que calor tengo.
Se toma el cuello de su blusa y lo agita para que le entre viento, permitiéndome verle sus tetas que las tenía con sus pezones duros.
Mientras ella se ventilaba yo no dejaba de mirárselas y en eso ella me mira y dice:
- Veo que está entretenido mirando
- Ehh, disculpe pero no fue mi intención yo...

- No te preocupes pero creo que has visto mucho mejores. Estás ya están viejitas.

- Pero como se le ocurre decir que están viejas, yo las encuentro muy bonitas.

- Gracias por el cumplido pero creo que a los hombres les gustan más grandes y firmes.

- A mí me gustan todas, grandes pequeñas, duras, caídas... cualquiera.

- Pero bueno yo ya tengo mi edad y tu eres muy joven, además que eres el marido de mi hija. ¡¡Que diría ella si nos escucha hablar de esto!!.

- No se preocupe que ella no está escuchando, además que no encuentro que sea malo conversar de estos temas.

- Tienes razón....¿te puedo entonces hacer una pregunta?
- Dígame.

- ¿Es verdad que existen películas en donde salen mujeres mayores con jóvenes y tienen sexo?
- La verdad que sí.

- Que barbaridad. Como se atreven esas mujeres, deben ser todas prostitutas.

- No lo crea muchas son mujeres dueñas de casa que por necesidad económica o porque les gusta se atreven a salir en un video.

- No podría hacer algo así jamás.
(No sabes nada que ya tengo material como para empezar una película contigo)
- Pero usted suegrita, con todo respeto, ya lleva como 7 años separada... ¿no siente la necesidad de una pareja?
- La verdad que de repente lo pienso pero no estoy para esos trotes.

- Yo encuentro que usted está perfectamente.

- ¿Tu crees que alguien se fijaría en mí?.

- Pero por supuesto, usted es aún muy atractiva. Yo la encuentro realmente atractiva.

- Marcelo volvamos al tema de las películas... ¿has vista alguna de ese tipo?.

- Le cuento la verdad, me encantan.

- ¿Cómo, te gusta ver a mujeres mayores?
- Suegra, por favor nunca se lo cuente a nadie pero es verdad, disfruto mucho viendo ese tipo de películas y otras también.

- ¿Cuáles otras?
- Todas, me gustan de todo tipo menos las de gay.

- Pero a que le llamas todas. ¿existen muchos tipos?
- Tendría para toda la tarde contándole los géneros que existen pero los que más me gustan las de mujeres maduras, mujeres lesbianas, orgías, etc.

- Pero me estás hablando como si fueras un adicto a esas películas. ¿Tienes en tu casa videos?.

- Sí, de todo tipo.

Mientras le contaba sobre las películas que tenía, Lucía se volvió a tapar con la sábana y observé como una de sus manos se iba a su entrepierna.


- Yo nunca he visto una película de esas. Además creo que me daría asco verlas.

- Suegrita, estas películas son para excitar a la pareja y permitir que la imaginación fluya.

- ¿Cómo es eso?.

- Por ejemplo, hay posiciones y técnicas que uno nunca las había visto y que al momento de verlas las pueden llevar acabo.

- Pero no son educativas en absoluto.

- No lo son pero permiten a la pareja disfrutar mucho más del sexo.

Lucía estaba entre excitada y dudosa ante todo lo que le decía.


- Suegrita, ¿usted ha tenido sueños eróticos mientras duerme?
- De repente sí.

- Y los recuerda al despertar.

- No siempre
- Y los que recuerda, que hace al respecto.

- Bueno yo...

- ¿Se excita?.

- Sí...

- Y en estos tiempos en que está sola.... ¿se masturba?.

- ¡!Marcelo, por favor creo que estás llegando demasiado lejos!!
- Perdóneme pero como estábamos conversando del tema...

- Soy tu suegra y merezco respeto.

Nos quedamos en silencio unos minutos y veo como su mano se mueve lentamente bajo la sábana.


- Quiere que le traiga algo de la cocina, yo me voy a servir un café.

- No gracias, estoy bien.

Al ir a la cocina, oigo como corre la sábana, me acerco nuevamente a la puerta y de reojo veo como Lucía tenía sus piernas abiertas y se metía casi la mano completa dentro de su zorra.

Esperé dos minutos y desde la cocina le grito:
- Seguro que no quiere nada.

- No gracias.

Meto ruido con mis zapatos para que se de cuenta que voy hacia su pieza. Al entrar veo que la sábana nuevamente está estirada.

- ¿Se siente bien suegrita?, la siento como agitada.

- Ehhh... no te preocupes está todo bien...

- Que rico olor hay o es el café.

- ¿Qué olor sientes?
- No sé... es como almendrado... me recuerda...

- ¿Qué te recuerda?
- Olvídese, no es para contarlo
- ¿Qué te recuerda?
- Lo que pasa es que cuando estoy con su hija en la cama, a ella le encanta jugar bajo las sábanas.

- ¿Jugar a qué?
- Masturbarse
- ¿Cómo?
- Usted me preguntó, yo le respondí
- Pero que tiene que ver el olor que sientes aquí con lo que me dices de mi hija.

- Es prácticamente....igual
- Estás insinuando que yo...
En eso le tomo su mano y la acerco a mi nariz
- No lo insinúo, estoy seguro.
Y le paso la lengua por uno de sus dedos.

- Pero ... ¿qué haces?
- Suegrita, tengo razón o no.

- Ok está bien...sí. Lo que pasa es que me dejaste muy alterada después de todo lo que me contabas y no aguanté más.

- ¿Y se tocó mientras yo estaba en la cocina?
- Ehhh. si, en ese momento.

- ¿Y le gustó?
- Si ; pero, me quedó una duda...

- Dígame
- ¡Tú no sentiste nada mientras me contabas todas esas cosas?
- ¿Quiere que le demuestre que sentía y que siento?
- Si, quiero saber.
En eso le tomo la mano si se la pongo sobre mi paquete que estaba que reventaba.

- Pero... estás excitadísimo.

- Sí, y a cada rato me excito más.

- Pero porque tanto.

- Porque cuando está con esta blusa de dormir puedo verle sus pezones y me excita más cuando se van poniendo duros además que mientras usted se masturbaba, yo me devolví y pude ver como se metía los dedos.

- Marcelo creo que no está bien lo que estamos diciendo.

- Pero suegrita, sienta como estoy en este momento.
Le decía mientras su mano apretaba mi pichula por sobre el pantalón.

- Pero que puedo hacer...

- Sáquelo y tóquelo.

- No puedo hacer eso. Estaría muy mal que yo...
No alcanzó a terminar de decirlo cuando yo tenía mi pantalón abajo y mi pichula apuntando al cielo.

- Por favor tóqueme.
Le tomo su mano y hago que lo tome. Ella empieza a moverla suavemente pero le digo como me gusta a mí.
Al rato le digo:
- Lucía chúpelo
- Pero Marcelo...

- Chúpalo!!! (le dijo fuertemente) Ella se lo empieza a meter en su boca y yo se lo empujo con fuerza hasta el fondo.

- Chúpalo todo...

- Marcelo...tócame
- ¿Está caliente?
- Si mucho.

- Entonces desnúdese para mí.
Lucía se levanta de la cama y empieza a sacarse la blusa de dormir quedando con su calzón puesto y sus tetas al aire con sus pezones inmensos y duros.
Le tomo una teta y me la llevo a la boca. Le muerdo el pezón y ella grita de excitación mientras se saca el calzón y se mete tres dedos en su zorra.

- Muérdeme mierda. Chúpame las tetas fuerte.

Mientras le chupaba las tetas procedía a meterle los dedos por su zorra. Entraron con mucha facilidad ya que estaba completamente húmeda.
La recosté y le abrí las piernas para chuparle esa zorra añosa. Sus pelos estaban todos pringosos por sus jugos.
Me puse en una posición que permitiera la normal filmación y que se viera como me comía la zorra de mi suegra.

Luego de irse varias veces le dije a Lucía que me la chupara porque quería acabar.

- Pero Marcelo nunca he tenido semen en mi boca...me da miedo
- No se preocupe que lo irá probando de a poco

En eso Lucía me toma la pichula y como si fuera una puta experta me lo chupa hasta que llega el momento en que se la saco de la boca y me empiezo a correr la paja delante de su cara.
En el momento de correrme, Lucía abre su boca y dejo caer un buen montón de moco dentro.
Ella lo mueve con su boca y luego se lo traga.

- Ummmm, que rico estaba, su sabor me encantó, ¿te queda más?
- Para otro día suegrita, para otro día...

Mi suegra se mete en el baño y yo aprovecho de sacar la cámara de video.

En una próxima oportunidad les contaré de mis futuras cachas con mi suegra.
Chao, Marcelo

mi suegra cachonda(recomendado)