No saber elegir bien a una persona puede ocasionar desilusiones, y sobre todo problemas.
Soy Marina, tengo 19 años, soy lo que se puede decir una linda chica, con mis cabellos
pelirrojos algo ondulados, mis ojos marrones claros, mis buenos pechos, mi fina cintura con
una cadera que da paso a una cola redonda y parada.
Tengo una linda familia compuesta por mis padres y dos hermanos varones, ambos casados,
o sea que en este momento soy la privilegiada de mis papis.
Estamos bastante bien económicamente, a pesar de algunos sofocones en ciertas épocas,
pero papá es hábil para salir de situaciones de apremio.
Terminé la secundaria y estoy dando el ingreso para Medicina y allí conocí a Ariel,
un chico de aspecto normal pero muy bueno, demasiado.
Desde que lo conocí noté que tenía muy poco carácter, no confundir tener carácter con ser
violento, pero hay chicas, entre las que me encuentro, a las que nos gusta tener un novio o
en vísperas de serlo, que tengan eso en lo que me sienta segura.
Pero él no, era como que yo decidía todo, discutía con algo que consideraba injusto mientras
él miraba.
Una vez en un restaurante nos querían cobrar de más y él pagaba mansamente hasta que me puse
a discutir con el mozo ante su pasividad.
Pero yo lo quería, a veces hasta sintiéndome su protectora, me sentía bien con él.
En la cama era todo estructurado, y a veces hasta parecía que tenia vergüenza de hacer
ciertas cosas.
Tenía un instrumento normal, tirando a chico, lo que me hacía sentir más cómoda, pues no
era para nada doloroso, a pesar que en mi corta experiencia nunca me enfrenté a algo
asombroso.
Con él era el tercero que había tenido relaciones y por suerte los tres con instrumentos
perfectamente manejables.
Vino una noche a comer a mi casa, y a pesar de ser humilde, él decía directamente pobre,
trataba de ocultarlo, a pesar que mis padres jamás tuvieron en cuenta la condición para
relacionarse con alguien.
Todo estaba bien, a pesar de ser yo la que siempre iba al frente ante algún problema.
Pero nunca me hablaba de su familia, cosa que me parecía extraño, ante el tiempo que salíamos,
llevándome a preguntarle.
Ariel bajaba la vista ante mi pregunta, pero insistí tanto que por fin accedió a contarme.
"Marina, me da vergüenza hablar de mi familia, pero no es justo que vos me abriste todas tus
puertas y yo no. Vivo con mi madre y mi padrastro. A mi hermano hace como dos años que no lo
veo porque se fue de casa.
Mi casa es muy humilde, hasta todavía tiene techo de chapa, pero el barrio es de toda gente
trabajadora muy buena.
Mi madre es como yo, sin carácter y buena e inocente.Pero mi padrastro no es buena persona.
Toma mucho, no hace nada, vive del trabajo de mi madre y de lo que aporto yo cuando tengo
trabajo.Es violento, teniendo a mi madre totalmente dominada y yo , para que engañarte, le
tengo cierto miedo. Inclusive se comenta, aunque mi madre jamás me lo dijo, no sé si por
miedo, que él mató a mi padre en una pelea. Como él estuvo 4 años preso y después salió y
comenzó a vivir con mi madre, esa condena nunca explicada me dá sospechas.Ejerce dominio por
el poder y varias veces escuché que le pegaba a mamá".
Ese comentario no era del todo placentero, y escuchándolo me daba mucha pena mientras lo
miraba.
Dejé pasar el tiempo sin decir más nada de su familia, mientras él venía cada tanto a casa.
Hasta que un día me dijo que tenía presión de sus padres para conocerme, así que me invitaba
a cenar mañana.
Le contesté enseguida que sí, que yo no tenía problemas, que me encantaría conocerlos, y me
mostré entusiasmada, aunque el no.
Llegó esa noche y fui vestida normal. Con un pantalón Jean apretado, como yo siempre usaba
y marcaba mis curvas, y una remera azul oscuro ajustada, como se usaban.
Fuimos en colectivo y cuando bajamos vi que el barrio era humilde y tranquilo.
Caminamos dos cuadras y llegamos a su casa que era tal cual él me la había descrito.
Abrió la puerta su madre, que era una mujer de unos 45 años, pero avejentada, con las arrugas
prematuras de quien lleva una vida fatigosa.
Adentro estaba sentado con un vaso de vino el padrastro, que ni bien me vio, comenzó a
devorarme con la mirada, como un león que ve entrar a un cordero a su cueva.
Sin que se levantara le di un beso en la mejilla sintiendo su aliento a alcohol, mientras él
me seguía clavando con la mirada, ya con rastros de lujuria.
Estábamos los cuatro comiendo y yo sentía molestia de tener permanentemente la mirada del
tipo encima, hasta que dijo "Que linda es tu novia Ariel, es muy bonita".
Contesté dando las gracias y lo observé bien aunque disimulando.
El tipo, que se llama Julio, era alto, de unos 50 años, morocho y con el cabello bien negro
peinado todo para atrás, vestido con una camisa blanca y pantalones marrones, bastante
arrugados no cuidaba en lo más mínimo sus modales.

Se metía constantemente su dedo en la oreja, como rascándola, y cada tanto en la nariz,
se rascaba la entrepierna, o directamente el culo, era bastante repulsivo, y su mirada era
tan lujuriosa que parecía que me violaba con ella.

Terminamos de comer, mientras el tipo se ocupaba que mi vaso estuviera siempre lleno de vino.
Cuando se levantaron Ariel y su mamá a lavar los platos el tipo me dijo que me quede sentada
pues yo era la invitada quedando a solas con él.

Me preguntaba cosas relacionadas con mis anteriores noviazgos, siempre mirándome.

En un momento me pidió si le podía alcanzar los cigarrillos que estaban en un aparador atrás
de donde estaba yo sentada para mirarme bien el culo, lo que pude apreciar por un espejo
ubicado enfrente.

Como alterado luego de su observación, aumentaba el tono de las preguntas, intentando pasar
al terreno sexual, cosa que esquivé con diplomacia.

Ya preparados para irnos, el tipo insistió en invitarme a un asado para el domingo al mediodía,
pensando en Ariel y que no crea que me sentí incómoda.

El domingo fuimos, y yo siempre con jean y remera.

Estábamos los cuatro en el fondo, donde estaba la parrilla, y mientras el tipo hacía el
asado tomaba a rabiar. En un momento le dijo a Ariel y a su madre que no alcanzaría el carbón,
mandándolos a comprar, por supuesto de manera imperativa a lo que ellos mansamente accedieron.

Mientras estábamos solos, y yo estaba parada en una mesita limpiando la verdura, él se puso
atrás mío apoyándome levemente el bulto en mi cola, haciendo él que buscaba una cosa, me corrí
pero él me siguió, y cuando me volvía a correr me dijo al oído con aliento a alcohol,
"¿te gusta tener algo en serio apoyado?, y no las boludeces de los pibes. Sé que te falta
pasar una buena noche, con un hombre verdadero, y vas a ver que tu noviazgo con Ariel va a
ser mucho mejor, lo vas a manejar mejor".
Me salí a un costado y le dije "Déjeme en paz, ¿Qué se cree que soy?, ahora les voy a contar
todo cuando vuelvan".
"Contales, lo que vas a lograr es que los estropee a golpes a los dos. La vieja me tiene
podrido y el pibe no sirve para nada. Me darías la excusa para darles una patada en el culo
a los dos y mandarlos a la calle, porque esta casa es mía. Maldita la hora que salí de la
cárcel y me metí con la vieja esta. A pesar que la corneo cuando se me canta, hasta los putos
que me morfé en el penal son mejores que ella cogiendo. Cuatro veces hizo la denuncia a la
policía de que le pegaba, ellos no le dan bola.Aparte si entro de nuevo en cana, cuando salga
los reviento a todos. Pensá bien chiquita lo que vas a decir, pero si no me dejas sacar las
ganas una noche ellos la van a pasar muy mal y vos serás la culpable, prometo tratarte bien
y vas a ver que te vas a sentir mucho mejor, piénsalo bien, porque si el martes a la noche
no venís a cenar prepara tu casa para recibirlos, van a ir un poco estropeados. El martes
vamos a ir despacio conociéndonos para ablandarte, pero no pasará nada, el sábado
es la noche, pero va a pasar rápido, piénsalo bien."
Se dio media vuelta y volvió a cuidar el asado y a chupar vino.
Quedé helada y con miedo ante el tono de sus palabras, era un tipo realmente de avería,
realmente pesado y yo estaba en el medio.
Si decía algo seguro cumpliría sus amenazas, y yo realmente lo quería mucho a Ariel, pero
acostarme con esa porquería me daba repugnancia y mucho miedo a la vez. Sentí que yo también
caía bajo su dominio. Vinieron ellos y yo no dije nada, y veía que el tipo me miraba como
recordándome sus palabras.
Casi no comí aduciendo ante la pregunta de mi novio si me sentía mal, que tenía un malestar
en el estómago, mientras el tipo me miraba con una sonrisa sarcástica.
Nos fuimos y yo no dejaba de pensar, en el lío que estaba metida.
En mi casa mi cabeza era un barullo total, no sabía que hacer, pero sinceramente temía por
Ariel y su madre, y decidí juntar fuerzas e ir el martes, sabía que empezaba un juego
peligroso, pero sentía el deber de hacerlo, luego, pensaría como sacar a mi novio de ese
infierno.

El martes a la noche fui a cenar a la casa de Ariel, y mientras lo hacíamos, pensaba qué
seguiría ahora.

El tipo sabía bien que al tenerme allí, había triunfado, y me miraba ahora como su mujer en
luna de miel, sabiendo lo que me haría.

Ariel y su madre se levantaron a lavar los platos, y el tipo enseguida me dijo si lo podía
acompañar al fondo a buscar más vino. Accedí con resignación esperando algo.

Cuando entramos a la piecita del fondo entornó la puerta, y me tomó de la cintura llevándome
hacia él y me comenzó a besar.

Aguantando el horrible aliento a vino, no me resistí, lo que lo excitaba de sobremanera.

Mientras aguantaba su lengua recorriendo toda mi boca y deteniéndose sobre la mía, puso una
mano sobre mi culo y lo acariciaba por arriba del pantalón, intento pasar su mano por debajo
del jean, pero estaba tan ajustado que solo metió los dedos hasta un poco mas de la mitad y
tiraba de mi tanga para arriba metiéndola adentro de mi vagina.

Cuando sentí eso instintivamente le tomé el brazo con que agarraba mi tanga y lo apreté.

El tipo que enseguida se dio cuenta, tiró mas fuerte la tanga para arriba sacando buena parte
por arriba del pantalón enterrándose la parte delantera dentro de mi concha y haciéndome gemir
bajo.
Entonces me dijo "Te gusta tener algo adentro de los agujeritos, ya vas a tener algo mucho
mejor, apretate bien contra mí que quiero que nos refreguemos un ratito".
Me apreté, y él seguía tirando para arriba y besándome, lo refregué y note algo muy importante
ahí abajo que pensé no era para nada como las hasta ahora conocidas.
Al rato me soltó, y volvimos, mientras Ariel y su madre seguían en la cocina.
Nos fuimos con mi novio, quedando para el jueves volver al mediodía , a pedido del tipo.
Esa noche tuve relaciones con Ariel y estaba muy excitada, estaba segura que el manoseo de
Julio me dejó así, el tipo sabía bien lo que hacía, pero también yo sabía que me podía
enfrentar a un arma que no era para nada como la que yo cabalgaba ahora, era desconocida y de
temer.
El jueves al mediodía fuimos a la casa de Ariel nuevamente, luego de comer muy liviano,
Julio se destapó con que aprovecháramos el hermoso día que hacía para tomar sol.
Ariel le dijo que yo no había traído malla y el tipo insistió con que me dé una la madre de
Ariel y dirigiéndose a ella le dijo bien bruto "Dale la negra que a vos te queda horrible como
las otras.".
La mujer me llevó a la pieza, y luego de revolver en un cajón de la cómoda,sacó una mini
bikini negra, que pensé que seguro se la hacía poner el depravado de Julio a ella para su
show personal.
Me la puse hasta con esfuerzo, pues era muy chica y me costaba acomodarla.
Primero me vio Ariel quien me alabó a pesar de conocerme desnuda, luego la madre que no dio
señales de nada, estaba demasiado preocupada por su vida como para analizarme.
Pero cuando me vio Julio que estaba tomando litros de cerveza, se movió todo en la silla,
poniendo cara seria visiblemente alterado. Me asustó verlo así.

No pasaron ni diez minutos que estábamos al sol,cuando Julio que estaba meta moverse en la
silla, clavando sus ojos perversamente en mi culo semicubierto, y tocándose el bulto, cuando
les ordenó a Ariel y a su madre que fueran a comprar más cerveza, pero sin quitarme los ojos
de encima.

Ellos sumisos tomaron los envases vacíos y fueron, al almacén que estaba a cinco cuadras.

Ni bien cerraron la puerta, se levantó, vino hacia mí que estaba parada, me tomó de la cintura
colocándose por detrás mio, me apoyo bien su bulto bien duro en mi cola, y mientras me besaba
el cuello con frenesí me decía al oído. "Así, muñeca, así , ahora no está ese pantalón malo
que no me dejaba tocar bien este precioso orto, que tesoro mi amor tenías escondido aquí.
Me va a costar mucho llegar al sábado. ¿Sentís como tengo la pija de dura?, ¿Te gusta sentirla
así?.", hablaba jadeando ya con su mano en mi vagina frotándola y poniéndome alterada.
"Sí, los siento,esta reduro, y sí me gusta", dije mitad con asco pero mitad , para mi asombro
excitada. Sus dedos trabajaban muy bien, porque al ratito yo jadeaba moviendo mi culo por
sobre su bulto.

Me corrió un poquito la bikini, y me metió un dedo en la vagina y otro en el culo moviéndolos
metiéndolos y sacándolos, y eso fue el colmo.

Yo gemía y le tomé sus manos y sin querer le dije "Despacito,despacito que me duele un poquito,
voy a acabar, despacito", Y el buen hijo de puta, retiró sus dos dedos, dejándome echa mierda,
y diciéndome "El sábado linda, el sábado.Escuchame bien.El sábado, Ariel y la vieja van al
interior a ver a un hermano de ella que está mal, por eso te dije ese día. Vos venite para acá
a las ocho de la noche, ya comida y vestite bien para mí, todo bien apretadito, tomamos unas
copas y vamos a conocernos muy bien, te espero".

Y se sentó, vinieron ellos,al rato nos fuimos y me fui a encamar otra vez con Ariel porque
estaba calentísima, no podía mas, el hijo de puta de Julio me dejó a la miseria.

Llegó el sábado y previamente Ariel me había contado lo de su tío y yo le dije que me iba a
quedar en casa porque estaba cansada.

A las cinco y media me bañé, me puse ropa interior muy chica sin corpiño, un pantalón cremita
que dejaba notar mi tanga de tan ajustado y una remera marrón.

A las siete tomé el colectivo y pensaba contra mi voluntad que iba a ser una guerra muy jodida,
pero la llevaría bien.

Llegué, me abrió la puerta y me hizo sentar sirviéndome vino blanco puro.

Estaba con un short floreado y zapatillas y nada más.

Luego de la primera botella donde casi no hablamos, solo nos miramos, abrió otra y seguimos
tomando.

Yo ya estaba media mareada, y él lo notó. Se levantó, vino a mi lado y me levantó a mí.

Me tomó de la cintura, comenzó a besarme como nunca moviendo a todo lo que da su lengua con la
mía, me tomó fuerte de los cachetes de mi culo apretándome contra él y comenzó a mover su bulto
para abajo y arriba refregándolo por mi concha.

Ese movimiento ya empezó a ponerme caliente y lo tomé del cuello, besándolo fuerte para luego
besarle el cuello y el pecho peludo, pasándole la lengua.

Julio, gimiendo con todo, me desabrochó el pantalón, con esfuerzo por lo ajustado que me
quedaba, lo bajó un poco, hasta la mitad de mis nalgas y empezó a manosear con mucha fuerza la
vagina y el culo.

Yo estallaba, trabajaba muy bien el tipo, yo le mordía con mis labios su pecho sacando algunos
pelos de la desesperación, pero él me sabía llevar muy bien a la calentura total.

Después de un tiempo de calentarme y calentarse bien, me dijo al oído susurrando "Sácate los
pantalones linda".

Yo me saqué rápido los zapatos y empecé con los pantalones, mientras él se refregaba el bulto
mirándome y yo a él.

Solamente con la tanga abajo, esta vez fui yo a abrazarlo a él y lo empecé a besar con furia.

El volvió al ataque con mi vagina y con la otra mano, comenzó a inspeccionar las tetas.

Sin que me dijera nada, me saqué la remera quedando mis tetas al aire y me bajé la tanga
quedando totalmente desnuda.

Se abalanzó sobre mis pechos y chupaba y chupaba mientras yo, como loca gemía diciéndole
"No aguanto más, por favor".

"¿Querés que te coja", me dijo.

"Si, ahora", le contesté.

"Después", contestó él.

Siguió un rato y le tocó el turno a la concha.

Escondió su cara ahí, pasando la lengua de tal manera que ni pude saber cuantos orgasmos
habré tenido.

Luego de eso, y conmigo al borde de la locura total, se incrustó en el culo, chupando y
absorbiendo con su boca mi agujero.

Ya era el acabóse, no me podía mantener de pié. Le dije mirándolo desorbitada "Basta hijo
de puta, hasta cuando vas a seguir, metémela por Dios.".

Se paró riéndose y me dijo "Sácala, chupala un buen rato y te la guardo bien adentro."

Me arrodillé rápido, tiré de su short para abajo y apareció un terrible pedazo enorme, muy
grueso, colorado que me hizo parar.

Mientras él se sacaba el short totalmente me dijo "No me digas que te asusta, es lo que
necesitás en el estado que te encontrás, vamos chupala bien y ya entra".

La calentura volvió a ganarle a la razón y con las dos manos la agarré y abriendo bien grande
mi boca me la metí y se la empecé a chupar.

Me tomó la cabeza con las dos manos y empezó a cogerme la boca con un movimiento que me
lastimaba al ser tan gruesa. Con las manos le hacía señas que parara y él empujando me dijo
"No mi amor, aguantá, ahora no", y siguió.

Los costados de mi boca ya me dolían de tan estirados que estaban y yo no podía frenarlo con
mis manos.

Julio, comenzó a tirarme de los pelos, mientras movía mi cabeza para adelante y atrás
aumentando el dolor.

Al buen rato y con su pija metida en mi boca hasta donde podía acabó.

Parecía que me ahogaba mientras me entraba el semen directo al estómago y me tuvo como cinco
minutos así para asegurarse que trague todo.

La sacó y me dijo "Vamos a la pieza, linda, que sigue bien dura y quiere entrar en tu cuevita
porque tiene frío".

Fuimos, nos acostamos de costado frente a frente, y mientras nos besábamos, levantó mi pierna
colocándola sobre su cadera y me empezó a penetrar, al principio, cuando entró dentro de mi
concha, me dolió e intenté mover la pierna, pero él la tenía sujeta con su mano y bien tirada
hacia su espalda, yo con mis manos le apretaba la espalda.

Como estaba bien lubricada por mis orgasmos, la puso toda con facilidad y yo me quejaba, no
estaba acostumbrada a eso tan grueso.

Una vez toda adentro me dijo, "Ya está mi amor, ya está. Ya la comiste toda, ahora disfrútala
bien adentro tuyo.".

Y comenzó a moverse acompasadamente, gritando a cada empujón. Yo al rato también gritaba a cada
empujón y me movía como él. Me soltó la pierna y quedamos los dos abrazados moviéndonos.

Me dolía cuando empujaba al fondo pero el placer también era grande.

Estuvimos así casi una hora hasta que me apretó contra él y volvió a acabar dentro mio.

Al rato nos separamos y quedamos los dos boca arriba.

Me fui a lavar al baño, viendo como salía semen de adentro de mi vagina, volví, él fumaba, me
acosté a su lado y tomamos cerveza que él había traído.

Estuvimos casi cuarenta y cinco minutos así, hasta que él se volcó a mi lado quedando frente a
mí, me empezó a meter el dedo otra vez en mi vagina y yo otra vez caliente, lo puse de espalda
y me subí sobre él.

Me introduje la pija en mi concha y superando el dolor inicial, lo empecé a cabalgar.

La parte de arriba de mi cuerpo la tenía volcada contra él y con mis manos agarraba su cabeza
por su nuca besándolo, mientras Julio tenía sus dos manos en mis nalgas, apretándolas mientras
acompañaban el ritmo.

Pasó casi otra hora y él me dijo "Bajá rápido mi vida que voy a acabar de nuevo y quiero que te
lo tragués todo".

Salí y bajé poniendo mi boca en su cabeza, tragándome otra buena dosis de semen.

Volví al baño, de regreso él me dijo "Bueno, vamos a dormir, porque fueron tres acabadas,
vamos a descansar".

Apagó la luz, y me dormí con su mano en una teta mia.

Me desperté, serían las cinco de la mañana, estaba la luz prendida, y yo de costado de espalda
a él, con una pierna bien tirada adelante y su dedo pasándome crema en el culo.

Media dormida pero conciente de lo que venía le dije "Julio, sabés que me va a doler, y yo sé
que lo que te diga no te va a detener. Por eso te pido que seas suave, no está acostumbrado a
aparatos como el tuyo. Despacio y todo va a salir bien":

"Mi amor, hace media hora que estoy mirándote el orto, con la pija que se sale de lugar.Te lo
voy a hacer suave pero la voy a dejar mucho ahí adentro porque estoy muy caliente con tu culo.".

Y comenzó a meterla. Al principio, como supuse, me dolía una barbaridad, parecía que el culo no
se abría, no era esa pija como las otras que habían explorado ese agujero.

Me agarraba de los costados de la cama quejándome del dolor y tratando de no ponerme dura
porque sabía que era peor.

Sentí la cabeza que ya había entrado, pero el dolor aumentaba haciéndome gritar un poco.

Respiré hondo, y me aflojé dentro de lo que podía, pero lo conseguí.

Ahí la pija se deslizó un buen trecho en mi culo más relajado pero no impidió que me brotara
otro grito porque el dolor aumentó.

Trataba de mover el culo para ayudar la penetración, pero la pija encontraba resistencia en
algunos tramos de su recorrido que no se adaptaban al tamaño.

Pero al fin, la cabeza llegó a su objetivo y llegó al fondo.

Sentí una gran presión en mi vientre, ésta pija llegó mucho mas lejos que las otras y se
mantuvo alojada allí un buen rato, inmóvil, disfrutando del objetivo cumplido con tanto
esfuerzo.

Julio, viéndome sufrida, me dijo al oído "Toda adentro mi vida, ¿Te gusta tenerla adentro?,
¿Me acompañás moviéndote para que te lo abra bien?, ¿Ya pasó un poquito el dolor?, ayudame
linda para romperlo bien.", con voz de excitación total.

"Si, me gusta. Despacito te voy a acompañar. Rompémelo despacio.",le contesté tratando de
acostumbrarme a tener eso todo adentro de mi orto.

Se empezó a mover despacio para ir aumentando gradualmente el movimiento hasta llegar a hacerlo
violento.

Yo lo acompañaba, pero cedí un poco cuando el lo hacía rápido, volviendo el dolor a vencerme.
La rotura se estaba consumando y yo sabía que el culo ya nunca sería el mismo.

Debe haber durado hora y medio la penetración y el culo ya estaba totalmente roto, desarmado,
bien abierto.

La pija entraba y salía fácilmente y yo sacaba bien el culo afuera en cada empujón de él.

Acabó como nunca, inundándome el culo de leche.

Luego que volví del baño, noté que había amanecido.Estuvimos una hora en silencio,
besándonos y acariciándonos, hasta que nuevamente volvió a atacar mi retaguardia para asegurar
el destrozo.

Esta vez yo estaba boca abajo y levantaba bien el culo ante cada empujón, ya la quería bien
adentro, total ya el culo lo tenía roto.

Otra hora más a los golpes de pija contra mi ya suplicante culito, y nuevamente lo llenó.

Esta vez en el baño y mientras iba de cuerpo, salía a mares la leche mezclada con mi
excremento.

Nos volvimos a dormir, despertándonos al mediodía.

Me clavó por tercera vez el pobre culo, esta vez de parados en el comedor y de nuevo a ir de
cuerpo por la nueva enema recibida.

Me cambié, y me dispuse a irme mientras él me cargaba por no poder caminar bien.

Todavía sigo de novia con Ariel, pero no sé si es porque todavía lo quiero o porque una vez
por semana me encamo con su padrastro, pero por ahora, no me importa averiguarlo.