Incesto...

Se nota en su mirada... en esa hambre acumulada en ese brillo ó en la evasión de sus miradas...


Nace en tu mente como una idea vaga, como un pensamiento como cualquier otro y deja un hilo delgado, un hilo delgado que escoges o no seguir, por curiosidad, como cualquier otra cosa, valiente o temeroso puedes echarte para atrás o seguir hasta el final, pero... la idea tienta, y carcome a medida que la exploras, entra en tu mente, en tu cuerpo... tensando tus músculos, brotando ideas que anidan ahí...

Incesto...



En mi caso todo en peso en una lejano ayer... sin especificar edades, todo comienza con las primas, casi siempre son ellas... se explora, se juega, se tienta, se prueba... y se abandona a final de cuentas... para cada quien explorar por sus lados, pero siempre nutre, hasta lo he considerado algo natural... dota de experiencia, para tomar, para jugar, para hacerlo en confianza y que el cuerpo de una mujer no te sea ajeno, para quienes han disfrutado del incesto con cierta plenitud sabrán que te hace ver el sexo de la manera mas natural, como si de tomar agua se tratara, algo mas... rico, nutritivo, diverso y alegre si se sabe hacer adecuadamente.
Pasa el tiempo, los años... uno crece fuerte, vigoroso, capaz y dotado para desenvolverse con las damas... pasan los noviazgos, las corneadas a las mujeres de otros hombres... pasa un poco de todo... y siempre queda esa hambre rezagada pero presente, cada vez con mas fuerza... 

Incesto...


Llegan los 27 y estas ahí en casa, con tu madre, con tu hermana... las mujeres que conoces de toda la vida, y tu progenitor, un viejo desgraciado que fue corrido y hace muchos años que no habita por aquí... y lo sabes, lo notas, te desarrollas grande, como macho, velludo... no puedes salir ni siquiera con toalla del baño porque no pueden ni mirar tu fuere pecho escurriendo, agachan la mirada... tu hermana, una adolescente de 19 años, con un tierno trasero apenas superando lo promedio, osea, carnoso... con calzones coloridos que ocasionalmente asoman por debajo de su falda y procuras ese esfuerzo por no ver, es mimosa, fraternal... y sabes que el fondo algo mas... tu madre, madura... recién cincuenta y tantos, su cuerpo como dije, maduro... como buena tapatía, caderona, nalgona... pechos de tamaño promedio...

Incesto...



Pero lo que excita no es el cuerpo, es la tentación, es el fruto prohibido de superar los limites... lo conozco, lo he probado por primas y sabes que es algo recurrente, salvaje, que apenas un pequeño empujón puede convertir a dos seres deseosos de sus cuerpos, con la confianza como si se tratará del otro, nunca hay celos, resentimientos o dolor, yo podría tener novia, ella novio, y serles infiel a ambos... es tan delicada la línea que rige las relaciones incestuosas.

Incesto...



En noches donde los concepto sexuales normales que rigen mi apetito no basta, donde doy vueltas en mi cama hambriento de algo nuevo, novedoso, duro e intenso... solo imaginar a mi pequeña hermana de rodillas, entre mis brazos, arremetiendo con fuerza, enviciando su cuerpo como no ha sido enviciado... porque lo veo, lo noto, al bañarme cuando solicito alguna toalla su mirada a escondidas mira y sus ojos brillan, igual con el caso de mi madre, todos paseándonos ocasionalmente con confianza provocativamente, con olores, despidiendo hambre sexual, tensión... y yo, como un animal grande, salvaje entre esas dos pequeñas mujeres...

Y el virus se extiende, a mis tías, otras primas...


Sé que la línea se puede romper y con demasiada facilidad, el punto es... sí se debe hacer... sé que es una línea que difícilmente se puede reparar, es enviciantemente placentera.

2 comentarios - Incesto...

eleric +3
tenes pinta de pajero..
eleric
pajero
ChikiMac +1
alto jeropa sos mamador chupate esta 😉

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