Ella...

Si... hablo de tu novia, de tu esposa... la tierna mujer que te sirve el desayuno, que se despide de beso siempre que te vas al trabajo y crees que inocente y pura te espera en tu casa, que se va a trabajar sin que nada pasa, que pasa el tiempo esperando cada segundo por ti... la de mirada brillante, la que te abraza con ternura, a la que confías tu secretos y con la que pasas los momentos mas tiernos en la cama...


Si supieras, que yo soy ese temor tuyo, esa latente incertidumbre... esa duda que descartas al ver su sonrrisa, al escuchar su voz que casi no podrías creer que cualquier cosa que diga con ese tono tan empalagoso y lleno de afecto pueda ser mentira...

Yo soy ese amigo acuerpado, ese hombre protector al que al principio tomaste como amenaza y con cariseas y dulces palabras ella te convenció de lo contrario, soy aquella persona a la que le has tomado afecto, aquel que este con ella cuando tu no estas, aquel compañero de oficina, o aquel que llamas " amigo ", aquel que sabes que físicamente esta en mejor forma que tu, que en momentos indiscretos has visto su mejor mercancía.


Ella...

Ella...


Si supieras... soy ese deseo, su forma mas obscena, tu tentación mas profunda, tu miedo a perderla... verdad de la vida que ellas son cínicas y mentirosas, que jamas admitirán que el tamaño o los músculos importan, e ingenuo quien cree esa cruel mentira, porque en cuanto se la pones en frente no se resiste.

Ella...

Ella...

Yo soy el que nunca pidió ni pregunto, el que solo tomo... el que la doma en tu propia cama, el que le llama puta sin mayor consecuencia, sino que lo adora, le excita, le prende, de ti exige respeto, de mi humillación y castigo, que la trate a mi antojo, que le rompa el culo y la haga gritar, jadear, que remuela el interior de su ano y después la saque con todo y mierda para dársela a probar...

Yo soy el corrompedor, el descarado que hace que te llame aun con aliento ajitado para decirte que todo esta bien, que esta pasando un gran día y que piensa en ti cuando mi tiene de tras asotandole las nalgas, dejandoselas coloradas con mis manos marcadas en ellas, soy la causa del porque no quiere que la toques en días, por lo bien atendida y adolorida que la dejo.


Ella...

Ella...


Soy el semen en su cara, una expresión obscena en su rostro con sus pupilas sumergiéndose arriba dentro de sus parpados, su sonrrisa de orilla a orilla, su lengua de fuera jadeando, acelerada, sudada... domada con pie en su rostro, escupida, apretada, mordida, orinada, rayada con palabras indecentes... 


Ella...

Ella...


Ya sea blanca, morena... negra, joven... madura, vieja... esbelta, casi como una muñeca, gorda con lonja sobre lonja, vieja con la piel colgando, bajita para domarla, sin importar su tipo, no estará segura ninguna de mi hambre, no hay edad para la tentación, para el deseo, para la traición...

Yo soy ese deseo que vive en ti y en ella, pero tu no se lo dirás, y si no haces, ella no lo admitirá... 

Soy depredador... soy quien busca, quien huele... soy quien planta la tentación, quien pone la duda...



Soy quien toma, quien no pide, quien sabe sus fortalezas y debilidades...

Tu cornudo... inmoral, iluso, indecente morboso en secreto.

Ella... Atrevida, traicionera, cerda deseoso, culo enlechado... mía.

Y yo... acechador, sin escrupulos, dominante y hambriento... Carlos, depredador.

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