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La sexualidad (megapost)

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Hola bienvenidos a mi megapost sobre la sexualidad. espero que les guste 馃槈

La sexualidad (megapost)


la profesora ana lucia belen les va a ense帽ar.

Los conceptos de la sexualidad.

1. Observaciones


El concepto de sexuaci贸n dice relaci贸n a un proceso que coincide con la evoluci贸n del mismo ciclo vital de cada individuo en el marco m谩s amplio de las distintas fases evolutivas de la historia general. Todo individuo parte de un embri贸n de vida que se desarrolla como un proyecto.
Desde lo que constituye el momento cero en la concepci贸n de un ser humano, con la fusi贸n de un espermatozoide y un 贸vulo, los estudiosos han destacado factores o elementos que contribuyen a la creaci贸n del nuevo ser de uno u otro sexo. Es hoy opini贸n aceptada que los primeros elementos sexuantes dependen de los espermatozoides portadores de ese factor germinal que es el cromosoma XX o XY del que dependen las primeras estructuras originadas por los genes.
Por ello algunos, desde las Ciencias Naturales, hablan de sexo gen茅tico. Pero, como primer paso de un largo proceso, su denominaci贸n m谩s propia no es la de sexo sino la de factor gen茅tico de la sexuaci贸n general. La raz贸n es que, aunque es muy importante, ni es absolutamente determinante ni es el 煤nico del proceso, puesto que hay otros.


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2. Nuevos hallazgos



La organizaci贸n de los primeros grupos de c茅lulas, por su parte, dan origen a la activaci贸n de otros factores de los que surgen los tejidos y se perfilan los 贸rganos de todo el organismo.
En el trayecto de las primeras semanas de la vida embrionaria se suceden algunos procesos b谩sicos y de un gran inter茅s. Tal es el caso de la aparici贸n de la prog贸nada indiferenciada de la que se derivar谩n g贸nadas diferentes mediante la inducci贸n hormonal y desde la cual, con independencia de los cromosomas 鈥攜 de sus genes鈥, el futuro ser se encamina hacia una u otra direcci贸n que llamamos, aunque de forma muy primaria, masculina o femenina.
Un descubrimiento curioso e importante: si esa inducci贸n no se produce, la evoluci贸n ser谩. Es lo que se ha formulado bajo la m谩xima 鈥淓va precede a Ad谩n鈥. Otros factores especialmente estudiados son los relativos a la sexuaci贸n o diferenciaci贸n sexual cerebral que tienen lugar, seg煤n los actuales datos, hacia el sexto-s茅ptimo mes de la etapa embrionaria y cuyo resultado es un efecto de la impregnaci贸n de unas u otras hormonas.


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3. Otros datos



Es igualmente importante destacar los estudios relativos a la asignaci贸n del nombre en el momento del nacimiento, as铆 como su presentaci贸n en sociedad como de uno u otro sexo y el correspondiente inicio de nuevos factores en el conjunto de dicho proceso.
El estudio de estos y otros datos similares han llevado a profundizar cada vez m谩s en la pregunta relativa a la construcci贸n del sexo de los sujetos desde los primeros tramos de la vida de forma que lo que parec铆a una evidencia cuando el sexo era relacionado s贸lo con 贸rganos o con los datos de la naturaleza se ha vuelto un objeto de interrogaci贸n cuando partimos de un concepto global e integral como es el sexo general.
El estudio de estos procesos y de sus distintos elementos en juego parece inagotable para explicar no s贸lo la diferenciaci贸n entre uno y otro sexo sino igualmente la variedad de cada uno de ellos en particular. A trav茅s de ellos se teje esa trama evolutiva de la sexuaci贸n biogr谩fica de la cual estos datos no son sino algunos indicadores.


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4. Intersexualidad vs dimorfismo



Intersexualidad es el concepto moderno situado como base en lugar del antiguo dimorfismo. Dimorfismo es un t茅rmino de origen griego que significa dos formas. Y fue adoptado por la biolog铆a para denominar, por un lado, al macho y, por otro, a la hembra.
La 脡poca Moderna ha pensado a los sujetos humanos como sujetos sexuados. Y ha situado el sexo general como clave para explicar su proceso biogr谩fico situando a ambos sexos en interacci贸n. De ah铆 su inter茅s para la construcci贸n de sus identidades en las que participan materiales de uno y otro sexo.
La intersexualidad es, pues, la noci贸n que permite comprender c贸mo los distintos indicadores o factores van configurando el sexo general, siempre con la participaci贸n de los dos sexos. Todos tenemos elementos de ambos sexos, si bien el resultado del proceso siempre ser谩 de uno de forma preferente al otro.
Al comienzo de nuestra civilizaci贸n occidental, cuando se ordenaron las bases de nuestro pensamiento, Plat贸n pregunt贸 a los amigos invitados a El Banquete:
鈥 驴Cu谩l es el origen de ese sentimiento que llamamos amor, c贸mo explicarlo?
Y Arist贸fanes, uno de los comensales, respondi贸 de la siguiente forma:
鈥 En el principio, antes de que fu茅ramos como somos, los humanos no ten铆amos las formas que tenemos ahora ni 茅ramos como somos ahora. Aqu茅llos eran esf茅ricos y redondos. Eran completos y autosuficientes. No ten铆an fisuras ni carencias. Cada uno se bastaba por s铆 mismo. No eran ni hombres ni mujeres sino ambos juntos. Eran andr贸ginos.
Los comensales rieron. Arist贸fanes era conocido por su car谩cter c贸mico. En la vida real era un autor de comedias. Cuando las risas le permitieron hablar, Arist贸fanes sigui贸 su relato.
鈥 Por ser autosuficientes, eran altivos e insoportables. Y por eso fueron castigados. Un d铆a Zeus, harto de ellos, mand贸 que los cortasen en dos, que los seccionasen. Y desde entonces los unos se vieron necesitados de los otros, buscando cada uno convivir con su otra mitad, justamente la otra mitad amputada.
Los comensales dejaron de re铆rse y vieron que Arist贸fanes, a pesar de su aire extravagante, hab铆a respondido a la pregunta con un fondo que les dejaba pensativos. Y el c贸mico concluy贸:
鈥 Desde entonces todos los seres humanos se buscan. Buscan la otra parte que les falta. Y por eso se atraen y cuando se encuentran se abrazan y se besan. Lo que hoy llamamos amor es la consecuencia de ese corte, de esa diferenciaci贸n.




5. Los sexos y sus aspectos

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Conviene, pues, no perder de vista , m谩s all谩 de estos aspectos, la l铆nea central. Es la l铆nea vertebradora de este proceso centrado en torno a uno u otro sexo. Algunas disciplinas han extendido nociones de sexo tales como el sexo biol贸gico, el sexo psicol贸gico, el sexo social, etc. y han adjetivado distintos sexos a partir de los factores estudiados.
Estas denominaciones han extendido, a su vez, otras, tales como el sexo gen茅tico, el sexo endocrino, el sexo de asignaci贸n, etc. para terminar hablando del sexo social que han denominado g茅nero. Con ello el concepto troncal y vertebrador del sexo de los sujetos se ha vuelto, en ocasiones, borroso y difuminado.
Los aspectos del sexo no deben distraernos de la linea troncal que es la sexuaci贸n de los sujetos. Lo central de nuestro objeto de estudio no debe perderse tras los debates de los aspectos como no deben confundirse las l铆neas generales con sus segmentos.




6. Es el sujeto el que se sexua

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Desde la l贸gica y el marco del hecho sexual humano el concepto de sexo es el que se refiere a los sujetos y no a sus elementos o aspectos que, como tales aspectos no son sino factores de sexuaci贸n del sujeto en su conjunto que es el que interesa de forma principal.
El esquema que ha habituado a la reagrupaci贸n de estos aspectos como fundamentalmente biol贸gicos, psicol贸gicos o sociales, tal como se ha extendido, puede ser 煤til pero en Sexolog铆a se insiste m谩s en el car谩cter biogr谩fico de estos aspectos con vistas a no perder el hilo conductor y de esa forma primar al sujeto mismo por encima de dichos aspectos.
Es, insistimos, el sujeto, el protagonista de todos ellos. Y es su biograf铆a la que mejor los aglutina y da cuenta de su unidad y coherencia dentro de su variedad. Importa explicar no s贸lo la diferenciaci贸n de uno y otro sexo sino las variedades en cada uno de los dos.


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7. Casu铆stica e incongruencias


Son bien conocidos de todos los casos de atletas femeninas con cromosomas masculinos y que, por ese hecho, han sido excluidas de las grandes competiciones. Ello ha llevado a plantear en repetidas ocasiones la extra帽a pregunta en torno a la definici贸n de hombres y mujeres en 谩mbitos bien dispares pero con precisiones curiosas.
Tambi茅n son conocidos los casos, aunque minoritarios y por ello chocantes o sensacionalistas, de otras ambig眉edades como las de los denominados transexuales y la consiguiente disputa en torno a tener que pasar por intervenciones quir煤rgicas obligadas para acomodar su DNI a su condici贸n sexuada que, a fin de cuentas, no es ni normal ni anormal sino la suya y a la que, por tanto, tienen derecho.



8. Las minor铆as sumadas

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Si estos casos son raros, conviene no obstante no perder de vista que sirven para el mejor conocimiento del fen贸meno mismo de la sexuaci贸n y de su complejidad. La simplificaci贸n crea problemas entre los que suelen considerarse las anomal铆as, precisamente por este exceso de simplificaci贸n.
A medida que avanza la minuciosidad en el an谩lisis relativo a esos distintos elementos o aspectos y a su complejidad, surgen mayores matizaciones tanto en los sujetos como en los sistemas establecidos en torno a viejas nociones que no han sido renovadas.
En todo caso, la casu铆stica de estas minor铆as 鈥攓ue, sumadas, no son tan minoritarias鈥 exigen cada vez m谩s clarificar este gran concepto de la sexuaci贸n para la configuraci贸n de los sujetos. Es sabido que, aunque sean minor铆as, no por ello dejan de ser sujetos humanos y, por ello, no uniformes sino testigos de ese valor que es la diversidad de la que todos participamos.
En el fondo de estas dificultades para comprender las diversidades no est谩 tanto el fen贸meno de la normalidad o anormalidad cuanto el peso de la identificaci贸n de sexo con reproducci贸n y, en definitiva, con los 贸rganos de la generaci贸n.
El paso de machos y hembras a hombres y mujeres ha sido lento y, por ello, los restos y vestigios de este antiguo modelo de referencia siguen a煤n pesando.
El concepto moderno de sexo ha dado un paso importante a partir de la ruptura con el antiguo modelo del locus genitalis pero es evidente que esa antigua sombra sigue latiendo y constituye un gran n煤mero de malentendidos.
El continuo de los sexos es una noci贸n que explica mejor la construcci贸n del sexo de cada cual con sus diversidades y sin tener que recurrir con tanta frecuencia a los criterios de lo normal y lo anormal, nociones ya superadas.


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9. El triple criterio

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Ante estas y otras situaciones similares 鈥攜 de un modo especial incitado por el debate de los sexos y su continuo masculino-femenino鈥, el primer gran sex贸logo moderno, Havelock Ellis, uno de los sex贸logos de la primera generaci贸n, estableci贸 en 1894 un criterio que, con ligeros retoques, ha seguido y sigue en vigor.
Este criterio es el que se conoce bajo la denominaci贸n de los caracteres sexuales en sus tres niveles de exclusividad, preferencia y simultaneidad.
En esta distribuci贸n de rasgos por raz贸n de sexo reside, en definitiva, el fen贸meno de la compa(r)tibilidad entre ambos sexos en el continuo que forman. Y en dicho reparto las nociones de caracteres sexuales ayudan a comprender qu茅 es de uno y qu茅 es de otro 鈥攐 qu茅 forma a uno y qu茅 a otro鈥 constituyendo lo diferencial de ambos siempre en referencia mutua entre los dos.


10. Los caracteres primarios

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Se llaman caracteres sexuales primarios a los propios y exclusivos de cada uno de los sexos y no del otro. Este rasgo de la exclusividad ha sido con frecuencia confundido con 鈥渓o biol贸gico鈥 para deducir, a partir de ese equ铆voco de denominaci贸n, otros rasgos tales como invariantes o funciones de la naturaleza, etc, y, a partir de ah铆, consecuencias de car谩cter social o moral, tales como 鈥渓o normal鈥, 鈥渓o natural鈥.
Es importante aclarar este equ铆voco. El antiguo y enraizado criterio que consisti贸 en clasificar por un lado lo biol贸gico y, por otro, lo derivado de 茅l, sirvi贸 hasta la 脡poca Moderna y todav铆a contin煤a bajo otras denominaciones, tales como en la actualidad cuando se habla de aspectos biol贸gicos del sexo o aspectos psicol贸gicos y culturales.
Si es cierto que esas denominaciones tienen su raz贸n de ser, es importante no confundir ese llamado car谩cter biol贸gico con lo exclusivo que no es necesariamente biol贸gico o natural sino, como ya qued贸 indicado, biogr谩fico. Ejemplos de estos caracteres sexuales primarios son los genitales, pero no s贸lo ellos. Es el caso de la autopercepci贸n o sentimiento de pertenecer a un sexo y no al otro.


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11. Los caracteres secundarios


Los caracteres sexuales secundarios son los que, tras los exclusivos, resultan preferentes de uno de los sexos seg煤n el desarrollo de la propia biograf铆a con todos sus elementos sexuantes. Estos pueden ser m谩s de uno que de otro sexo, si bien pueden darse en ambos. De ah铆 su car谩cter de prioridad o preferencia de uno de los dos y sin ser exclusivos de ninguno.
Siguiendo el antiguo criterio, estos caracteres sexuales secundarios han sido llamados psicol贸gicos y culturales por oposici贸n a los denominados biol贸gicos o adosados a ellos. Pero si se quiere comprender el fen贸meno de los sexos de forma minuciosa, importa recordar una vez m谩s el espejismo de los antiguos criterios centrados en la funci贸n reproductora y sus l铆mites, as铆 como la aportaci贸n de la nueva clasificaci贸n para explicar el proceso de la diferenciaci贸n de ambos.
Ejemplos de caracteres sexuales secundarios seg煤n esta clasificaci贸n son los distintos deseos y sus atractivos. Es el caso de los sujetos homosexuales cuyos deseos se orientan hacia sujetos de su mismo sexo.


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12. Los caracteres terciarios


Los caracteres sexuales terciarios, por su parte, son tan variables y compa(r)tibles por ambos sexos que pueden ser indistintamente simult谩neos de uno o de otro seg煤n gustos, deseos o valores. Con unos y otros de estos tres niveles los sexos se mueven en su continuo.
De esta forma, la antigua referencia a lo natural y a lo no natural ha dejado su sitio a la nueva referencia de los sexos, tal como 茅stos se estructuran a lo largo de su biograf铆a. Lo que se trata de comprender, pues, no es tanto lo que es o no natural sino la din谩mica de esos tres rasgos de exclusividad, preferencia y simultaneidad que constituyen en definitiva los materiales integradores de las diferenciaciones de uno y otro sexo con vistas a sus relaciones.
Aunque 茅sta parezca una cuesti贸n s贸lo te贸rica, sus repercusiones son pr谩cticas cuando, bajo otros motivos, se hable, por ejemplo, de la igualdad o diferencia entre uno y otro sexo. Ambos son iguales por ser sujetos y ambos son diferentes por ser sexuados.


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13. Aspectos y debates



El inter茅s de esta noci贸n triple de los caracteres sexuales, as铆 como de sus aportaciones reside en su planteamiento horizontal, es decir relativo a la sexuaci贸n de uno y otro de los dos sexos en su reciprocidad. Y no vertical de uno sobre el otro.
Sin duda estas nociones contrastan con otras procedentes de otros campos de conocimiento desde los cuales se ha mantenido un esquema recurrente entre naturaleza y cultura, menos atentos al hecho sexual 鈥攁 su continuo鈥 y m谩s preocupados por debates relativos a ciertos aspectos del sexo en orden a explicar otras cuestiones.
El inter茅s principal de los sujetos no es tanto la cuesti贸n de qu茅 es de la naturaleza y qu茅 es de la cultura cuanto qu茅 explica la diferenciaci贸n entre uno y otro sexo en el desarrollo de sus biograf铆as, lo que ofrece claves para el entendimiento y la convivencia entre ellos.
Si, junto a la aportaci贸n de los caracteres sexuales, tenemos en cuenta las otras nociones ya aludidas del continuo de los sexos y de la intersexualidad, se entender谩 que la sexuaci贸n o diferenciaci贸n sexual de los sujetos no sigue tanto l铆neas rectas o separadas entre ellos sino curvas interactivas entre los elementos de los dos sexos en las que los caracteres sexuales se comparten en grados y niveles.
El excesivo peso del protagonismo de los genes y el poco aprecio de los memes 鈥攑or expresarlo con el lenguaje de algunos cient铆ficos鈥 ha hecho que se diera m谩s importancia al debate de la naturaleza y de la cultura que a las dimensiones biogr谩ficas de los mismos sujetos a la hora de explicar su diferenciaci贸n por raz贸n de sexo.
La expresi贸n extendida de 鈥渓a parte femenina de los hombres y la masculina de las mujeres鈥 es una manera de formular este hecho cada vez m谩s confirmado y que necesita m谩s estudio y dedicaci贸n para su desarrollo.


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14. La vertebraci贸n biogr谩fica



Otra noci贸n importante en la misma direcci贸n que la anterior 鈥攖ambi茅n 茅sta introducida por los sex贸logos de la primera generaci贸n para no perder el hilo de la continuidad del sexo biogr谩fico de los sujetos entre sus aspectos鈥, es la de historia sexual.
La biograf铆a de todo sujeto humano est谩 escalonada por una serie de etapas o fases. Existen, pues, muchas y muy diversas etapas a lo largo del ciclo vital en funci贸n de los aspectos que se consideren puesto que son muchos los elementos de este conjunto singular que es cada individuo o sujeto as铆 como sus variaciones.
Uno de los criterios m谩s conocidos es el de las edades cronol贸gicas dentro de las cuales el sexo y su construcci贸n ha solido pasar desapercibido, si bien no es cierto del todo puesto que se trata siempre de un sujeto masculino o femenino.


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15. El hilo de la sexuaci贸n



La poca consideraci贸n de esta perspectiva de la condici贸n sexuada ha ocasionado que, con excesiva frecuencia, la atenci贸n se haya centrado en aspectos tales como la salud, el crecimiento general, la evoluci贸n del lenguaje, los conflictos psicol贸gicos, etc.
La historia de los procesos de sexuaci贸n ha solido diluirse en estos otros aspectos, as铆 como en el a煤n m谩s global de la socializaci贸n. Y es este hilo conductor del que da cuenta la noci贸n de historia sexual que nos ocupa, sin que los aspectos o an茅cdotas de muy diverso estilo nos hagan perder el argumento central que es situarse en el marco de los sexos.


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16. Una historia con trayectos



En tercer lugar, en lo que se refiere a la sexuaci贸n, nuestra cultura ha seguido m谩s bien una direcci贸n impl铆cita e informal, no necesariamente oculta, con esta cadena de elementos y procesos que configuran la historia sexual.
La consideraci贸n de estos trayectos como puntos de una l铆nea permite ver la propia historia sexual en una cadena eslabonada de secuencias y no ya como una serie de fen贸menos aislados.
La 茅poca moderna, especialmente desde el siglo XIX, ha conocido un gran auge de literatura que ha formado, de por s铆, un g茅nero propio: el de las autobiograf铆as y diarios. O, dicho de otra forma, el de los espacios de la privacidad e intimidad de los sujetos en los que 茅stos plasman dichas trayectorias.
Frente a ciertos casos, s贸lo espor谩dicos antes, el sujeto moderno ha estado cada vez m谩s preocupado por hacer su historia y consignarla: conceptualizarla y contar con ella. En estos diarios y autobiograf铆as es donde mejor puede encontrarse el hilo conductor de la historia sexuada.
Las biograf铆as de estos sujetos son a veces usadas por los medios de comunicaci贸n para mostrar 鈥渃asos raros鈥. Pero ser铆a importante ver que, m谩s que de casos raros, se trata de particularidades que resultan extra帽as por la falta de un esquema general de comprensi贸n y la vigencia a煤n del criterio de lo normal y lo anormal que convierte a muchos de estos casos, por definici贸n, en anormales. Estudiados de otra forma, vemos que no es as铆.
El gran peso de una tradici贸n que ha dado excesivo protagonismo a las funciones genitales m谩s que a las dimensiones del sexo ha ocasionado que todo sea interpretado o visto desde aqu茅llas m谩s que desde 茅stas.
Si la presencia f铆sica de los genitales y sus efectos ha sido grande, 茅sta ha sido a煤n m谩s agrandada a trav茅s de las llamadas interpretaciones simb贸licas desde ellos. Freud ha sido, en parte, el mayor responsable de esta estrategia interpretativa genital.
El vuelco moderno planteado por los sex贸logos y que ha consistido en dar m谩s inter茅s al sexo que a los genitales, ha abierto un horizonte mediante el cual el descubrimiento del otro sexo con sus modos, matices y peculiaridades, ofrece mayor riqueza que el aportado por los genitales. Al fin y al cabo 茅stos no son sino unos elementos m谩s, entre otros, del sexo.
Desde ah铆 la invitaci贸n a la exploraci贸n del sexo resulta una invitaci贸n a la hondura desde la superficie, a la complejidad desde lo simple. Es el camino emprendido por esta etapa infantil, caracterizada por la curiosidad y los interrogantes. En definitiva, por el af谩n de saber y descubrir. Alguien dijo que los ni帽os son interrogantes abiertos.
La historia sexual perteneciente a la biograf铆a de todo sujeto puede ser vista como una narraci贸n en la que cada cual es el protagonista y que se construye 鈥攕e escribe鈥 por etapas, fases o cap铆tulos.
Por otra parte, en toda biograf铆a pueden producirse riesgos de cortes bruscos o de alteraciones por diversos problemas. Aqu铆 hemos preferido subrayar la historia sexual general m谩s que detenernos en esos problemas.
Lo m谩s importante en una historia biogr谩fica es que 茅sta siga hacia adelante. Y en muchas ocasiones, la misma descripci贸n de los problemas hace perder el hilo conductor propio de toda etapa en la historia misma de los sujetos en cuya narrativa la c贸pula no pasa de ser 鈥攃omo Havelock Ellis escribi贸鈥 鈥渙nly an incident鈥: solamente un incidente que conviene no mitificar sino, al contrario, relativizar y situar en su conjunto.
Con excesiva frecuencia se habla m谩s de los problemas sexuales que del sexo. O se habla de 茅ste tom谩ndolo como sus problemas. Es preciso insistir: los 谩rboles de los problemas impiden ver el bosque de la historia sexual hasta convertirla, en ocasiones, en una historia cl铆nica. Es importante no clinicalizar la vida convirtiendo la biograf铆a general en caso cl铆nico.
Incluso los aspectos bajo los cuales estos problemas son considerados no dejan ver el hilo conductor y narrativo de los sujetos mismos: de su historia que, en ocasiones, se quiebra o se malogra o cambia para luego seguir, siempre seguir.
Por un lado el descubrimiento del sexo 鈥攄el otro sexuado鈥 contiene grandes dosis de curiosidad e intriga. La ley general de la atracci贸n de los sexos lleva a los sujetos a la experimentaci贸n emp铆rica y vivencial.
脡ste es el sello propio que suele expresarse diciendo que cada cual es 茅l y s贸lo 茅l, distinto e irrepetible. Y de ah铆 que las relaciones de los sexos tengan todas ese car谩cter de unicidad y distinci贸n que se dir铆an destinadas a descubrir el universo por primera vez.
Por otro lado, la dimensi贸n razonable de esos mismos sujetos aporta las m铆nimas dosis de mesura y prudencia capaces de relacionar cosas con cosas, fen贸menos con fen贸menos, sentimientos con pensamientos, etc. Y esto permite a cada cual contrastar sus propios descubrimientos en el marco general de los otros. En definitiva, no creer que se descubre el Mediterr谩neo cuando 茅ste ya est谩 descubierto y sin embargo descubrir algo nuevo de 茅l.
En el orden cient铆fico se suele llamar experimento de ensayo/error al que se hace sin marco y sin contar con los ya realizados y lo que estos han dado como resultado. Y se suele llamar experimentos organizados y razonables a los que tienen en cuenta estos.
Unos y otros suelen dar sus propios resultados. Tambi茅n sus propios riesgos. Entre ambos se trata de elegir. La experiencia sexual como descubrimiento y encuentro de los sexos invita al experimento y 茅ste puede ser de ensayo/error o teniendo en cuenta variables razonables.


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17. Idea de la sexualidad



Los principales diccionarios de las distintas lenguas definen la sexualidad como una cualidad. As铆 el Oxford English Dictionary: 鈥淟a cualidad de ser sexuado o de tener sexo鈥. En la misma direcci贸n se sit煤a el Webster鈥檚 Encyclopedic Unabridged dictionary; y, pegado a 茅ste, el Robert y el Larousse.
Aunque el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espa帽ola es m谩s parco, todos coinciden en resaltar la capacidad o cualidad de vivir uno u otro sexo o de pertenecer a 茅l.


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18. Por qu茅 es una cualidad



Cuando decimos de alguien que es cordial estamos diciendo que ese sujeto participa del rasgo de la cordialidad, que tiene ese don. Cuando decimos de alguien que es sexual estamos predicando de 茅l la sexualidad.
Esta idea de cualidad, rasgo, valor o dimensi贸n es la que m谩s se adecua a la definici贸n de sexualidad. De ah铆 que podamos enunciar que la sexualidad es la dimensi贸n que cada cual da al hecho de ser sexuado. (La cualidad propia de cada cual por raz贸n de sexo). Todo sujeto en la condici贸n humana es sexuado, pero cada cual elabora su propia sexualidad.


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19. Un modo de vivir



Si traducimos estas observaciones a la vida cotidiana de los sujetos observamos que, siguiendo el ritmo biogr谩fico de su crecimiento, se sexuan sus sensaciones, sus percepciones, sus emociones y sentimientos. En definitiva, se sexuan todas sus vivencias: sus actos y actitudes, sus mores o costumbres, sus conductas y valores.
La sexualidad de un sujeto es central y propia de su historia personal. O, por decirlo haciendo referencia al mapa general, uno de los modos: el masculino o femenino a trav茅s de los cuales se sit煤a en la existencia.
Algunos fil贸sofos y pensadores, como Sartre o Simone de Beauvoir, han descrito especialmente esta dimensi贸n humana de forma muy importante.
Tratando de resumir esta serie de fen贸menos, Merleau-Ponty escribi贸: 鈥淟a sexualidad impregna nuestra existencia, la sexualidad es todo nuestro ser鈥. O tambi茅n 鈥淗ay dos maneras de situarse en la existencia 鈥攅n la relaci贸n con el mundo y con los otros鈥: una es la masculina y otra, la femenina鈥.
Por su parte, el fil贸sofo orteguiano J. Mar铆as la ha descrito como 鈥渓a dimensi贸n m谩s fundamental de la vida emp铆rica: la de ser hombre o mujer鈥. Puede leerse de este 煤ltimo su obra La educaci贸n sentimental, (Edit. Alianza, 1998).


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20. Sexualidad y sensualidad



Debido al peso de los genitalia sobre el sexo se ha confundido esta cualidad que es la sexualidad con una serie de conductas a las que se les ha llamado sexuales de una forma impropia. Es el caso de la confusi贸n de sexualidad con instinto de reproducci贸n o con lujuria.
El t茅rmino sexualidad, como el de sexo o sexual, han sufrido deformaciones y equ铆vocos que pueden ser comprensibles, pero no por eso justificables cuando son analizados desde la l贸gica del hecho de los sexos. As铆 se han confundido y solapado dos conceptos parecidos pero distintos: sexualidad y sensualidad.


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21. Sexualidad y c贸pula



Otros equ铆vocos son a煤n de m谩s envergadura y densidad. Tal es el caso de la equiparaci贸n de la sexualidad con la funci贸n generativa o gen茅sica, o sea, genital.
Este equ铆voco que es tambi茅n explicable en t茅rminos hist贸ricos y sem谩nticos, ha sido ocasionado por la asociaci贸n de una parte con el todo y su consiguiente reducci贸n del todo de la cualidad a la parte de una de las funciones de algunos 贸rganos.
De esa forma, se habla todav铆a hoy de sexo como sin贸nimo de sexualidad y de 茅sta, a su vez, como sin贸nimo de actividades exclusivamente relacionadas con los 贸rganos de la generaci贸n. As铆 se suele decir relaci贸n sexual cuando se trata de genital, o sea, la c贸pula.


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22. Sexualidad y libido



Uno de los factores que m谩s han influido para confundir la sexualidad con la sensualidad y el placer de la conducta copulatoria ha sido la expansi贸n de la noci贸n freudiana de libido como postulado interpretativo general de 鈥渓o sexual鈥.
El otro factor, similar al anterior, ha sido la progresiva implantaci贸n del t茅rmino sexual por el de libidinal hasta el punto de ser no s贸lo confundidos sino equiparados.
La sexualidad, pues, ocupada por ese contenido, se ha poblado de sus complejos, en especial el de culpabilidad y morbosidad. Como la alargada sombra del cipr茅s, la sombra de la libido ha cubierto de mitolog铆a un concepto que, si bien est谩 en relaci贸n con 茅l, necesita ser aclarado y explicado por s铆 mismo.
Es importante aclarar estos equ铆vocos si se quiere tener una idea elemental de lo que es esta cualidad. La poca atenci贸n prestada a los contenidos y conceptos, as铆 como la abundancia de un lenguaje descuidado han alimentado esta serie de equ铆vocos y sus correspondientes confusiones.
Estas aclaraciones podr铆an resultar de muy poco inter茅s cuando se trata de algunos aspectos generales, pero resultan imprescindibles cuando se trata de problemas que se crean y que para su soluci贸n requieren, en ocasiones, el desenredo de muchas 鈥減eque帽as confusiones鈥.
Muchos grandes problemas no son sino el resultado de estos peque帽os equ铆vocos que, sumados, terminan por dar un resultado nada banal en la idea de sexualidad.


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23. Primer grupo



Si afirmamos que la sexualidad es una cualidad, estamos planteando que 茅sta requiere ser conocida y cuidada si no se quiere que se deteriore y se diluya. En definitiva, que desaparezca como tal concepto y cualidad.
Podemos constatar c贸mo tanto el uso de su t茅rmino como su correspondiente concepto ha servido para albergar contenidos con los que no ha tenido o no tiene nada que ver.
Es el caso de quienes entienden por sexualidad una especie de instinto o necesidad, llamada en ocasiones urgente e irresistible que necesita 鈥渄escargar鈥 y satisfacerse como sea.
2. Segundo grupo
En otras ocasiones es nombrado como 鈥渓o meramente animal鈥, 鈥渓o f铆sico鈥, 鈥渓a animalidad鈥, 鈥渓o meramente biol贸gico u org谩nico鈥, 鈥渆l mero sexo鈥, 鈥渆l sexo, solo sexo鈥, 鈥渓a mera sexualidad鈥.
Esta facilidad con la que el concepto de sexualidad ha sido vaciado de su contenido e identificada moralmente con lo bajo ha sido, a su vez, aprovechado para introducir otros valores morales relativos a lo alto. Tal es el caso de lo espiritual, lo mental o psicol贸gico.
Las modas de hablar de 鈥渓o psico-sexual鈥 o de 鈥渓os aspectos psicol贸gicos de la sexualidad鈥, as铆 como de 鈥渓o afectivo-sexual鈥 han tratado de aprovechar esa escisi贸n o dualismo creador de problemas que luego es preciso resolver.


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24. Tercer grupo



Otros indicadores de esta escasez de atenci贸n proceden de la asociaci贸n de este concepto con con expresiones tales como lujuria o depravaci贸n, vicio u otras m谩s directas como 鈥渁petitos desordenados鈥, 鈥渃oncupiscencia de la carne鈥, 鈥渄eseos libidinosos o intenciones lascivas鈥.
Con todos los respetos hacia las morales que han generado estas expresiones, es importante indicar que el contenido de la sexualidad, dise帽ada en la 脡poca Moderna, tiene muy poco que ver con tales t茅rminos o nociones.
Es importante una m铆nima dosis de coherencia l贸gica y cient铆fica si se quiere entender y cuidar esta cualidad humana que, por otra parte, interesa a todos y es patrimonio de todos puesto que concierne a todos los seres humanos como tal cualidad.


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25. Cuarto grupo



Afirmar que la sexualidad es un descubrimiento de la 脡poca Moderna quiere decir exactamente que es un producto que data de los siglos XVIII y XIX y no de antes. Los t茅rminos y conceptos anteriores han dado cuenta de distintas funciones, pero no de estas dimensiones netamente nuevas.
Resulta por ello muy sorprendente la facilidad con la que, en ocasiones, se habla o escribe de sexualidad para referirse a 茅pocas anteriores, lo cual, aparte de ser un error de perspectiva hist贸rica contribuye a la mezcla de conceptualizaciones difusas sobre la misma sexualidad y sus aportaciones.


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26. Quinto grupo



Sin pretender ser exhaustivos ser铆a tambi茅n importante no olvidar otros indicadores como es el caso de la an谩rquica inclusi贸n, por no decir inundaci贸n, de la zoolog铆a y la etolog铆a en una propiedad que es exclusiva de la condici贸n humana.
Ni el apareamiento, ni la monta ni otra serie de conductas reproductoras de las diversas especies de la naturaleza definen la sexualidad humana. Este ir y venir de t茅rminos y contenidos del mundo animal al humano ha servido para vivir de uno sin desarrollar el otro. Lo cual puede ser muy 煤til para el conocimiento de una serie de especies pero insuficiente, y desde luego inapropiado, para el de la sexualidad humana.


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27. Sexto grupo



La rapidez con la que, a veces, desde esquemas morales relativos al bien o al mal, lo sublime y lo grosero, la altura y la bajeza, etc. 鈥攅n definitiva, la virtud y el vicio鈥 se nombra un grupo de estos contenidos como amor y otro como sexo o sexualidad, no conduce sino a situar la sexualidad en un sitio que no es el suyo.
Conviene, pues, insistir. Si se quiere comprender y tener una idea de la sexualidad es importante una m铆nima atenci贸n a estos indicadores que apuntan en una direcci贸n bien distinta a la estima y aprecio que requiere esta cualidad humana.
Es cierto que la sexualidad se ha puesto de moda. Pero tambi茅n es cierto que su estudio y consideraci贸n invita a profundizar en unas dimensiones nuevas. Estas dimensiones, m谩s all谩 de la morbosidad o del vicio, conciernen a cuestiones de la construcci贸n misma de los sujetos como sujetos que son 鈥攜 no pueden no ser鈥 de uno u otro sexo.
La sexualidad es t茅rmino y concepto nuevo. La dejadez ha hecho que muchas ideas antiguas hayan ocupado una serie de inquietudes y aportaciones nuevas a las que responde la sexualidad.
De esta forma no s贸lo nos privamos de sus aportaciones sino que la misma sexualidad es reducida a planteamientos viejos. Conocer, pues, su significado nos introduce de lleno en las dimensiones que 茅sta puede aportar.


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28. Un hito hist贸rico



En un sentido hist贸rico el t茅rmino sexualidad no aparece hasta 1830. Y su motivo fue dar cuenta, como tal neologismo, de un fen贸meno nuevo y propio de la 脡poca Moderna que es el descubrimiento del hecho de los sexos y la toma de conciencia de sus consecuencias en las relaciones entre ellos.
Es importante esta aclaraci贸n tanto relativa al t茅rmino mismo como a su contenido porque la sexualidad ni ha sido conceptualizada antes de esa fecha ni se plante贸 la necesidad de hacerlo con ese neologismo dado que todo lo pensado antes fue expresado con otros t茅rminos.


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29. De nuevo, el debate de los sexos



Como ya se ha comentado, lo sucedido como hecho hist贸rico a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX fue lo que es conocido como el gran debate de la cuesti贸n sexual. Es el planteamiento de las relaciones de los hombres y mujeres como no hab铆a sido nunca antes planteado: en t茅rminos de igualdad en todos los 贸rdenes y a todos los niveles.
Fue 茅ste el comienzo de un movimiento imparable desde entonces que puede ser denominado de muy diversas maneras. En ocasiones ha sido llamado feminismo, en otras reivindicaci贸n de la igualdad de ambos sexos.
El inter茅s de estos aspectos no debe hacer olvidar, sin embargo, que el n煤cleo central es el concepto de sexualidad y su valor explicativo con relaci贸n a la idea que nos hacemos de hombres y mujeres.


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30. De nuevo, la igualdad y la diferenciaci贸n



Es este gran debate el que funda e inaugura tanto el concepto moderno de sexo como su derivado, el de sexualidad. El de sexo por tratarse de uno y otro sexo, y de ambos por igual. Y el de la sexualidad porque de ese debate y de la b煤squeda de una explicaci贸n coherente y razonable de entendimiento de los sexos 鈥攄iferenciados y, no obstante, iguales鈥 surge lo propio de cada uno y, siendo iguales, se mantienen no obstante diferenciados, es decir, distintos.
Este ha sido el paso explicativo de un planteamiento que era de machos y hembras naturales y que, por la v铆a de un planteamiento razonable, dej贸 su primer puesto a la consideraci贸n de verse como hombres y mujeres. A pesar de los obst谩culos y dificultades, este planteamiento ha seguido hacia adelante.
El hecho de no haber tomado la sexualidad como corresponde a su t茅rmino y concepto y, por el contrario, haber sido ocupada por contenidos que no son suyos, sino de otros conceptos, ha convertido a 茅sta en un lugar de malentendidos en donde se han dado cita los m谩s variados y variopintos significados.
Esta es, pues, la tarea de construcci贸n y dignificaci贸n de la sexualidad como tal cualidad propia de la condici贸n humana y de sus sujetos sexuados por el hecho de ser tales y sobre la cual se elabora su valor de ser hombres y mujeres.


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31. El concepto mismo de sexualidad



Si el concepto de sexuaci贸n ayuda a comprender c贸mo se sexuan los sujetos con sus modos, matices y peculiaridades y c贸mo 茅stos organizan los elementos sueltos en su propio proyecto biogr谩fico, el concepto de sexualidad, por su parte, da cuenta de c贸mo los sujetos se viven a s铆 mismos y a los otros que, a su vez, son tambi茅n sexuados.
La sexualidad es, pues, el resultado de esta elaboraci贸n. Y, por lo tanto, los sujetos se hacen su propia imagen o concepto, sus propias sensaciones, emociones y sentimientos, transidos por esta cualidad.
Precisar estos detalles, ayuda a comprender el concepto de sexualidad y aquello que ofrece su concepto, antes de ir a otros t茅rminos o conceptos, en ocasiones parecidos, pero que no son iguales.


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32. El vocablo sexy



Una forma de expresar este concepto es la que se ha extendido con el t茅rmino sexy en su doble versi贸n de ser o estar atractivo por raz贸n de sexo.
Aunque, con mucha frecuencia, ha sido frivolizada y su uso ha sido reservado para situaciones ocasionales, tales como el atuendo o la compostura del cuerpo, la pose, el look, etc., es sin duda una forma com煤n de expresar esa dimensi贸n sexuada de la que aqu铆 estamos tratando.
Sexy quiere decir sexuadamente, es decir, de forma sexuada, si bien el sentido de este adverbio ha sido arrastrado por sexualmente y llevado en una direcci贸n m谩s genital.


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33. Masculinos y femeninos



Como se recordar谩, hay elementos o factores de sexuaci贸n y hay o se dan, sobre todo, conjuntos que ofrecen los perfiles globales de uno u otro sexo
Tanto el masculino como el femenino 鈥攐 su respectivos conceptos de masculinidad y feminidad鈥 pueden ser vistos como dos grandes conjuntos compuestos por muchos elementos cuya cohesi贸n es dada por el mismo sujeto que se siente masculino o femenino, sin, por ello excluir aspectos que se sit煤an en el conjunto del otro.
De nuevo es importante recurrir al criterio propio y biogr谩fico del hecho de los sexos y no a los dict谩menes de las modas o las ideolog铆as que, en un momento dado, tratan de imponer otros sentidos.


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34. Identidades y roles



De ah铆 se desprende que uno de los m谩s importantes temas de inter茅s actual sea el de la propia identidad sexual de los sujetos. La identidad sexual no debe ser confundida con los roles o papeles cambiantes seg煤n unos u otros criterios movidos por las modas.
Estar a gusto con su propio sexo, con la propia identidad sexual, quiere decir vivir a gusto la propia sexualidad. Los roles o papeles no son sino a帽adidos y, por tanto, secundarios, y conviene no confundirlos con la identidad.
Tampoco conviene confundir las identidades con sus papeles o roles. La noci贸n de funci贸n, de nuevo, puede ayudar a comprender estos como la de dimensi贸n puede servir para comprender mejor aqu茅llas.


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35. La pregunta por las identidades


En el marco de la cuesti贸n de los sexos la pregunta Qu茅 es una mujer se ha convertido en una cuesti贸n crucial. Ha sido ella, la mujer, la que primero busc贸, por necesidad de su existencia, responder a esa pregunta. La otra, Qu茅 es un hombre, es consecuencia de aqu茅lla. Ambas son hoy dos caras de una misma moneda. En definitiva, de esa cualidad que llamamos sexualidad.
M谩s all谩, pues, de los roles o papeles fluctuantes 鈥攅s decir, de las funciones de la naturaleza o de las modas de la sociedad鈥 , la pregunta sobre qu茅 es un hombre y una mujer es relativa a sus propias identidades.
Se trata de saber qu茅 son y qu茅 pueden ser. Qu茅 est谩n llamados a ser. O, si se prefiere, qu茅 y c贸mo desean ser. Estas preguntas son ya muy distintas a las planteadas en el marco de la especie humana y de las Ciencias Naturales. Son las propias, dec铆amos, de la condici贸n humana. Son, dec铆amos tambi茅n, las planteadas por las Ciencias Humanas y Sociales.


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36. En t茅rminos modernos.



La pregunta antigua, es decir, la que part铆a de las funciones genitales era qu茅 es un macho y qu茅 es una hembra. Incluso, aplicada a los humanos, se ha prolongado con el a帽adido de ser machos y hembras de la especie humana.
La pregunta formulada en la 脡poca Moderna, tras el planteamiento del gran debate de la cuesti贸n sexual , o sea, desde ambos sexos, no es ya qu茅 es ser macho o hembra 鈥攏i siquiera qu茅 es un macho humano o una hembra humana鈥 sino qu茅 es un hombre, qu茅 es una mujer; qu茅 define a uno y otro.
Del mismo modo que el modelo antiguo ofreci贸 la respuesta antigua centrada en los genitales y la reproducci贸n, el modelo moderno ha ofrecido la suya centrada en el hecho de los sexos y su l贸gica: la relaci贸n.


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37. 驴Personas?



Para responder a estas preguntas nuevas con planteamientos antiguos algunas corrientes de pensamiento han usado el concepto de persona y han afirmado que todos, hombres y mujeres, somos personas con independencia del sexo y, por lo tanto, de la sexualidad.
De esa forma, resuelta la cuesti贸n de la igualdad, queda fuera su mayor riqueza que es la otra cara de la moneda y, por lo tanto inseparable de 茅sta: la diferenciaci贸n por raz贸n de sexo.
Lo que el concepto moderno de sexualidad ha innovado ha sido la inclusi贸n de los genitales en la sexualidad general de los sujetos. El debate se ha centrado, pues, en la vivencia de la sexualidad y no ya en el uso de los genitales.


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38. El concepto



La sexualidad es concepto sobre el cual giran las identidades de uno y otro sexo. Vivir esta cualidad ofrece a los sujetos el sentimiento de la relaci贸n. Es una cualidad de reciprocidad.
Se es hombre o mujer por raz贸n de sexo. Sentirse y vivirse como tal hombre o tal mujer pasa por valorar esta cualidad que es la sexualidad.
De ah铆 el inter茅s de considerar con esmero a esta cualidad que consiste en la dimensi贸n que cada cual da a su sexo. Todos somos sexuados, dec铆amos. Pero cada cual vive su sexualidad.
Profundizar en el contenido de la sexualidad ayuda a comprenderse como mujer y hombre. O, si se prefiere, como hombre y mujer.


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39. El gran cambio



Este gran cambio supone la necesidad de construir y dotarse de contenido nuevo como hombres y mujeres para poder entenderse y convivir en igualdad de condiciones y, no obstante, en sus cualidades diferenciadas.
Las imposiciones del modelo antiguo han sido rechazadas por una sensibilidad cada vez m谩s exigente con sus planteamientos razonables. Los riesgos de invertir el antiguo modelo en el mismo a la inversa se plantean como irracionales. La b煤squeda de un equilibrio no es f谩cil y sin embargo 茅se es el reto y el proyecto: ser m谩s con el otro lo que cada cual puede ser o est谩 llamado a ser.
Por eso este proyecto moderno no puede ser obra de cada sexo por su lado. Menos a煤n, de uno contra el otro. Es un proyecto, por definici贸n, sexuado. Y por ello en relaci贸n.


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40. El otro m谩s otro de todos los otros



Al mismo tiempo que el m谩s cercano y parecido en la condici贸n humana el otro sexuado es el otro m谩s otro de todos los otros seres existentes: cercano y parecido por su condici贸n humana, distinto y lejano por su dimensi贸n sexuada, por raz贸n de sexo.
Algunos rasgos diferenciales, tales como la inteligencia, el car谩cter o las habilidades y capacidades no son sino objetos de comparaci贸n, en ocasiones odiosas, para afirmar qui茅n es m谩s o qui茅n es menos.
Cuando se trata de afirmar el distintivo m谩s propio se entra en esta dimensi贸n de la alteridad sexuada que define a los sujetos en funci贸n de esa cualidad m谩s propia que los sit煤a en la relaci贸n m谩s privilegiada: su sexualidad.
En 1884 unos cuantos j贸venes inquietos e innovadores 鈥攄issenters鈥 crearon en Londres el Man and Women Club para buscar y debatir cuestiones relativas a las 鈥渘uevas mujeres鈥 y los 鈥渘uevos hombres鈥, y sus 鈥渘uevas formas de entenderse鈥. Fue un seminario o laboratorio de ideas y vivencias.
Entre otros, all铆 estaban debatiendo alternativas nuevas, Elianor Marx, la hija del padre del marxismo, autora de The Woman Questi贸n y su novio Eduard Alison. El joven estudiante Havelock Ellis y la que por esos a帽os fue su gran amiga y casi novia Oliva Schreider, autora de An African Farm y que a帽os m谩s tarde iba a publicar Women and Work, una de las obras se帽eras de la 鈥渘ueva condici贸n de las mujeres鈥 en los primeros a帽os del siglo XX.
El coordinador era Karl Pearson, un joven profesor del University College de Londres, autor de Socialisme and Sex; tambi茅n m谩s conocido luego por sus contribuciones a la anticoncepci贸n.
De los debates y b煤squedas mantenidas durante estos a帽os se aliment贸 la idea central de los nuevos hombres y mujeres que iba a desarrollar Ellis en sus Sex Studies. El volumen introductorio, aparecido en 1894, llev贸 por t铆tulo Man and Women, es decir, la misma cabecera del Club.


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41. La teor铆a cl谩sica



Hace ya mucho tiempo, en la 脡poca Cl谩sica de nuestra civilizaci贸n occidental (siglo IV a. de C.), Plat贸n plante贸 los pilares de lo que se conoce hoy como teor铆a er贸tica para explicar c贸mo y, sobre todo, por qu茅 los seres humanos se atraen entre s铆 y qu茅 buscan unos en otros.
El fil贸sofo griego parti贸 del hecho de que, entre las formas de relaci贸n que se producen, ninguna es tan atractiva y profunda como la de los sexos y ninguna es tan buscada y deseada. De ah铆 su insistencia en buscar una explicaci贸n distinta a la del mundo de la naturaleza, tan centrada en la reproducci贸n.


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42. Otras teor铆as



Las teor铆as de la naturaleza que trataron de explicar este fen贸meno recurriendo a la reproducci贸n de las especies. Y, dentro de ellas, situaron el de la especie o naturaleza humana. De ah铆 las denominaciones de los hombres y mujeres como machos y hembras de la especie humana.
Pero Plat贸n --y, tras 茅l los cl谩sicos griegos y latinos-- trat贸 de dar un paso m谩s. Se trataba no ya de tener en cuenta no ya a los machos y las hembras sino a los hombres y mujeres que, si bien tienen sus bases en la naturaleza, ofrecen un salto cualitativo que les hace no depender de lo que fue llamado instinto reproductor de la especie sino de una realidad m谩s elaborada y propia que es el deseo de relaci贸n entre ellos.


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43. Sexus y Eros



Para formular su teor铆a, Plat贸n utiliz贸 un personaje mitol贸gico o dios conocido como Eros que era el que hac铆a las funciones de mediador o embajador encargado de estos sentimientos conocidos, por ello, como er贸ticos.
Es decir, esos sentimientos que llevan a unos seres humanos hacia otros por estar seccionados o separados. De ah铆 viene, como ya qued贸 anotado, la etimolog铆a del t茅rmino sexus, vecina a la de secci贸n, sexuado, distinto, de distinta secci贸n, de distinto sexo, seccionados y, por lo tanto, incompletos. De ah铆 tambi茅n su aspiraci贸n a completarse a trav茅s de la uni贸n de esas partes o secciones separadas en una unidad com煤n.
Sexus y Eros son , pues, dos conceptos distintos y, por ello, conviene diferenciarlos. Cada uno ofrece lo suyo en particular. Si es cierto que ambos se complementan, uno no es sin贸nimo de otro. Hoy, con la distancia de siglos, seguimos usando esas matrices grecolatinas aunque cargadas de unos contenidos m谩s densos y complejos. El tiempo no ha pasado en balde. Pero la idea sigue.


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44. El s铆mil de "la media naranja"



Desde la cultura hel茅nica se hizo de uso com煤n la expresi贸n "buscar su media naranja", su otra mitad que ha quedado como simil para expresar esa b煤squeda de aquello de lo cual se necesita que es lo que tiene el otro.
Un paso m谩s: por encima de lo que el otro tiene y de lo que uno carece est谩 el mismo otro como tal otro distinto de uno mismo. Esta exigencia universal y com煤n revela hasta qu茅 punto los sexos forman parte constitutiva de la condici贸n humana.
El otro m谩s otro de todos los otros --y al mismo tiempo m谩s cercano-- es el otro del otro sexo. Recu茅rdese, de nuevo, a Arist贸fanes.


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45. La figura de Cupido



Tambi茅n de entonces procede ese c茅lebre diosecillo alado que es Eros y que lanza flechas entre unos y otros para unir con ellas corazones separados.
La misi贸n de Eros es unir a los que se atraen. En la mitolog铆a Eros era hijo de Poros (la abundancia) y de Penia (la penuria o escasez) que, unidos dieron como fruto ese fen贸meno que en t茅rminos actuales, como entonces, solemos llamar deseo.
"Las flechas de Cupido" es la expresi贸n latina de ese Eros griego. Es, pues, nuestra base cultural greco-latina. De ah铆 tambi茅n "el flechazo", expresi贸n de uso para indicar la atracci贸n y el enamoramiento. Las flechas de Eros o de Cupido son las flechas del amor. Es el flechazo, el coup de foudre, el faill in love.


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46. Las fiestas y los usos



En todas las culturas y civilizaciones, en todas las 茅pocas se han celebrado ritos y fiestas en honor a este fen贸meno. En la cultura occidental la fiesta de San Valent铆n es en la actualidad la fiesta de los enamorados.
Los ni帽os siempre juegan a cosas de mayores y juegan tambi茅n a estar enamorados. Son juegos a trav茅s de los cuales entran en la sociedad de los adultos. Los juegos de novios o de enamorados son universales aunque var铆an en sus detalles.
La fiesta de los enamorados, tal como ahora es llamada, era la fiesta de los amantes. Ser amantes era y sigue siendo la denominaci贸n de los que se aman. Y ser铆a importante no perderla por ser un patrimonio de la m谩xima importancia.
En la 脡poca Cl谩sica, tanto griega como romana, se celebraban fiestas, generalmente en honor a los dioses protectores de estas situaciones. Desde la instauraci贸n del cristianismo estas fiestas fueron excluidas y sustituidas por otras m谩s acordes con otras creencias y patrocinadores. Los dioses han sido sustituidos por santos.
San Valent铆n ha ocupado el sitio de Eros o de Venus. O el de Cupido. Son ritos o celebraciones de ese fen贸meno universal pero cada cultura pone unas tradiciones. En la actualidad muchos son conscientes del car谩cter comercial de estas festividades. Los modestos regalos, ricos por su car谩cter simb贸lico, se han convertido en un signo de consumo. En todo caso, es un motivo para celebrar y mantener vivo ese hecho.


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47. Eros y amor



De esta forma se nombr贸 a Eros en la cuna de nuestra civilizaci贸n griega que luego en la lengua latina se iba a llamar Cupido y m谩s adelante Amor que es como se generaliz贸 en las lenguas romances de la tradici贸n entre las cuales est谩 el idioma castellano o espa帽ol.
El t茅rmino amor indica una noci贸n gen茅rica y designa una gran variedad de sensaciones, emociones y sentimientos. El t茅rmino y concepto de Eros es m谩s preciso y designa ese sentimiento concreto de atracci贸n entre los sexos y no otro. El t茅rmino actual es deseo er贸tico.
Por muchas razones, entre ellas el pudor, la terminolog铆a del Amor se ha extendido m谩s que la de Eros. Pero, al ser m谩s gen茅rica y menos espec铆fica, da menos informaci贸n sobre esta clase concreta de sentimientos propios de los sexos.


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48. Eros y cultura de la christianitas



Por otro lado, la cultura de la christianitas y, sobre todo, su moral, cristianiz贸 la noci贸n de amor y la situ贸 en las alturas del esp铆ritu y design贸, por oposici贸n al esp铆ritu, apetito de la carne y concupiscencia a cuanto no coincid铆a con ese concepto.
De esa forma, el Eros y su universo --el erotismo-- qued贸 incluido dentro de lo bajo y lo carnal, lo lascivo y lo vicioso: en la lujuria. En ese contexto se expandi贸 el gran dualismo que consisti贸 en atribuir lo bueno y virtuoso al amor espiritual; lo malo, grosero y pecaminoso a la concupiscencia de la carne pecadora. 脡ste ha sido durante muchos siglos el planteamiento moral de la virtud y el vicio.
Andando el tiempo, y siempre con la cultura de la christianitas como tel贸n de fondo, se ha extendido ese gran dualismo con otros t茅rminos m谩s acomodados como son el amor y el sexo. Desde ellos la gente trata de situar y separar, como hace muchos siglos, lo que es propio de uno y lo que, a su vez, es del otro.



49. Eros y pasi贸n en el medievo

50. Eros en el Romanticismo



Con el Barroco, pero, sobre todo, con el Romanticismo otras muchas historias se sumar谩n a ellas quedando lo principal: ese gran mito del Amor y las trasformaciones de Eros. La que m谩s ha perdurado ha sido la misma expresi贸n rom谩ntica de Eros, si bien m谩s nombrada y conocida como amor.
Eros, por su parte, ha quedado reducido al 谩mbito de los estudios ocupados por los conceptos. La gran divulgaci贸n recurre ya casi en exclusiva al amor. Pero ser谩 muy dif铆cil --si no imposible-- entender qu茅 es el amor sin el Eros, la materia de la que, en definitiva, est谩 hecho. Es decir, su contenido.
La poes铆a l铆rica desde sus comienzos es un intento de expresar esas sensaciones y afectos que se sienten a trav茅s de los versos.
Las canciones de hace mucho tiempo, lo mismo que las actuales, tratan de expresar los sentimientos y, de un modo especial, los de atracci贸n, que solemos llamar amor.
Hacer un repaso por las canciones actuales es hacer un recorrido por las variadas formas de esos sentimientos expresados con m煤sica y poes铆a.


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51. La vida sentimental



Eros, bajo esos nombres tan variados por las distintas transformaciones --y de un modo especial bajo el de amor-- constituye la base en torno a la cual se ha canalizado en nuestra historia lo que ha sido llamado vida sentimental como resumen de esos materiales de los que 茅sta se compone como son las sensaciones, deseos, emociones y sentimientos.
Las historias de amor que ofrecen las grande obras maestras de la Literatura y las canciones modernas son el principal arsenal que reagrupa una gran cantidad de versiones y exposiciones de esos sentimientos er贸ticos tal como ha sido observado y expresado por los pensadores, escritores, poetas, artistas y cantantes.


La sexualidad (megapost)

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espero que les haya gustado mi explicaci贸n.

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4 comentarios - La sexualidad (megapost)

caymanes +1
seducir
vos me queres volver loco.....O.o 馃い
joe_ql -2
la sexualidad

sos vos?? 馃い
Anime224 +1
+10 buen post!! pero esto es Poringa, por lo menos, esas fotos podr铆an mostrar un poco m谩s
馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃い 馃槂