El sexo en la ducha es una de las tantas formas que existen para la realización del acto sexual. Puede ser una manera divertida y original para variar la rutina y buscar nuevas sensaciones.

"Pone en movimiento no sólo la agudización del ingenio, sino también la exploración corporal en un contexto diferente al usual (horizontalidad en una cama), descubriendo nuevas formas de erogenizar las diversas zonas, y abriendo la puerta a un gran caudal de fantasías", dice Celina Armas, licenciada en psicología y especialista en sexología. Y agrega: "Si bien hay personas que se sienten cómodas en los contextos sexuales clásicos, es importante hacer el intento para romper con lo establecido, ya que muchas veces descubren un nuevo cuerpo con nuevas sensaciones. La sexualidad siempre nos depara sorpresas".

Sexo en la ducha


Pros

- Mayor y diferente búsqueda de la sexualidad. Debido a que el agua tibia/caliente produce sensaciones corporales placenteras, que unidas a la sexualidad contribuyen al descubrimiento de efectos distintos en zonas erógenas y en el cuerpo en general. Por lo tanto, se confluye al orgasmo de otro modo.

- Estimulación de las fantasías. Las distintas posiciones sexuales que demanda ese contexto sacan a ésta experiencia de la sexualidad cotidiana y la ubican, por lo general, en el plano de la sensualidad, la pasión o el "salvajismo". Según Armas, "es un mejor contexto para dejar salir a las fieras".

- Si hay confianza en la pareja, fácil proponer nuevas experiencias. El sexo en la ducha contribuye la desinhibición de la sexualidad.

- Mayor expansión del desarrollo de su sexualidad. Desarrollar la sexualidad en contextos diferentes al usual evidencian creatividad, agudeza, ingenio y destreza.


Contras

- ¡Cuidado, piso mojado! A la hora de evaluar si ésta práctica presenta alguna contraindicación, se debe tener en cuenta la toma de ciertos recaudos para evitar posibles accidentes, ya que los terrenos mojados y/o húmedos los favorecen, de manera tal que no sería raro terminar con un brazo enyesado o una pierna esguinzada. Por eso, es imprescindible la presencia de una alfombra antideslizante que evite situaciones desagradables como deslizamiento, torceduras, golpes, calambres, etc.

- Seguridad. Se recomienda también no agarrarse de los caños de ducha, canillas, cortinas, ni de nada que no esté bien amurado a la pared, como ser una jabonera de loza, o los barandales para sujetarse. Tené sólo la pared como lugar de apoyo.

- Corré los frascos y objetos de la ducha. Se deben quitar los objetos de alrededor, sobre todo frascos cosméticos de vidrios, y todo aquello que pueda caer y romperse, lastimando o simplemente interrumpiendo la evolución del acto.

- Preservativos. En el caso de usarlo, podría salirse con el agua.

Posiciones para lograr un orgasmo bajo el agua

El sentado en una banqueta, y ella arriba. Frente a frente, tratando que la lluvia tibia caiga en la nuca de ella para que, en su recorrido, pase por los pechos que están en contacto con el torso de él. Así va llegando hasta las zonas erógenas.

En dirección opuesta, dándole la espalda a él, y así otra vez el punto justo de la caída del agua es la nuca de ella, que hará cascada hacia sus pechos y hacia la espalda.

Otra opción es él de pie (sobre la alfombra antideslizante) sujetándola a ella desde los glúteos, contra la pared.

sexo


"Esta posición produce por lo general fantasías de romance hollywoodense, estimulando la feminidad, por ser sostenida por un hombre fuerte (sería como cumplir el sueño del Tarzán propio), y la masculinidad, por sentirse poseedor de la fuerza", señala Celina Armas.

El hombre sentado en el piso y la mujer arriba de él con las piernas abiertas. En caso de tener bañera, ésta posición es ideal con 10 centímetros de agua tibia, que sólo alcance a tocar mínimamente las zonas erógenas de él.

Estimulación

Un tip muy importante para la estimulación (sobre todo para la masculina) es el sexo oral con agua caliente (¡no tan caliente!: la mujer mantiene por unos segundos agua caliente en la boca, luego, ya sin el agua, practica el sexo oral.

El hombre puede hacer lo mismo en el clítoris. Será una sensación ultra placentera por la temperatura.

Una buena previa al acto bajo la ducha es la estimulación corporal. Pueden empezar con masajes, untándose las manos con algún aceite, y también enjabonándose los cuerpos, con lentos movimientos que permitan el suave deslizamiento hacia las partes erógenas. También se pueden usar geles lubricantes para agua.

Así es que una noche romántica puede empezar o terminar con la bañera repleta de agua, iluminación acorde con velas, música relajante y alguna copa que acompañe el momento.

¿Te gusta tener sexo en la ducha o preferís ir directo a la cama? ¡Contanos!