La masturbación suele ser una práctica privada, pero cada vez son más quienes se animan a traspasar barreras.

Cuando se habla de autosatisfacción la mayoría de las personas en un espacio lo más íntimo posible. O acaso ¿qué adolescente nunca tuvo miedo de que algún familiar lo pesque in fraganti?
Por otra parte, siempre que se menciona el "sexo en público" uno automáticamente piensa en una pareja. Pero también están esos que no le tienen miedo a la masturbación en público.



Un artículo publicado en ciudad.com asegura que en Internet hay un sitio dedicado a historias de masturbación, con una sección especial de espacios públicos. Esta sección ofrece una colección de relatos reales de hombres y mujeres que adoran masturbarse en cualquier parte.

Un ejemplo: "Me encanta masturbarme en secreto. La semana pasada estaba en el tren volviendo del trabajo, puse la campera sobre mi regazo, puse la mano entre mis piernas e hice de cuenta que estaba durmiendo. Lentamente me dejé llevar y comencé a presionar mi clítoris. Me tomó un tiempo, pero valió la pena. Cuando llegué a casa me dediqué una buena sesión con mi consolador".

Asimismo, el citado artículo revela un encarecido pedido de la Universidad de Michigan a sus alumnos, documentado con una foto. "Masturbarse en las duchas es una violación al Código de Honor de la Universidad de Michigan. Las cañerías en la residencia universitaria no están diseñadas para lidiar con semen. Los costos derivados del semen se elevan a miles todos los años. Por favor, mastúrbense en sus propios cuartos".

Lo que no abundan son confesiones, porque la masturbación es una práctica tan común como secreta. La diferencia es que a algunos les gusta "esconderse" fuera de sus casas, dormitorios, o sus propios baños.


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