UNA MODELO PORNO ARGENTINA APARECIO MUERTA EN MEXICO TRAS UN AñO DE DESAPARECIDA

Una muerte en la pista de la trata
Vanesa Martínez, de 27 años, viajó el 20 de mayo del año pasado al DF como stripper. La mantuvieron cautiva, con dificultades para comunicarse con su familia. El 17 de julio murió en un hospital por desnutrición y neumonía, pero su familia se enteró un año después.

Dos fiscalías locales y la justicia mexicana intentan develar los pasos de la modelo argentina Vanesa Martínez en el país del cielito lindo y las margaritas, y la pista de una organización de trata y corrupción de mujeres con base en Buenos Aires y destino final en el DF mexicano. Vanesa viajó el 20 de mayo de 2007 al DF con el pasaje pago y alojamiento en un hotel céntrico, y la promesa de miles de dólares para bailar como stripper y copera en un local de la capital mariachi. Un mes y veinte días después sus familiares le perdieron el rastro. Sus hermanas la buscaron en todos los rincones durante nueve meses, hasta que a fines de abril recibieron una comunicación oficial: habían encontrado su cuerpo en la morgue de una escuela de medicina donde los alumnos lo diseccionaban para estudiar anatomía.

Vanesa había trabajado en películas porno de producción porteña. En los sets fue contactada por una chica (Paula), que la conectó con un club aparentemente conocido en México, el Royal Club. Le dieron pasaje, alojamiento en el hotel Niza, ubicado en el lujoso barrio de Polanco. Según los cálculos que anotó en su diario (abandonado en Buenos Aires), entre bailes y copas podría ganar miles de dólares “sin sexo”, detalle que después formaría parte de las hipótesis familiares. “No le dejaron llevar celular y la tenían encerrada”, dijo Silvana, su hermana.

“Estaba muy angustiada, se sentía muy mal físicamente y se quería volver ya. Estaba juntando la plata del pasaje y tenía fecha creo que para agosto, pero me dijo que no la iban a dejar ir todavía porque tenía que pagar multas. A nosotros nos parece que es la forma que tienen en esas organizaciones para justificar que queden encerradas.”

El 11 de julio fue la última comunicación. “Como no se comunicaba todos los días, al principio estábamos un poco intranquilas, pero empezamos a preocuparnos realmente cuando el 16 de julio no me llamó por mi cumpleaños. Pero eso no era nada. El 8 de agosto cumple una de sus sobrinas. Y tampoco tuvimos noticias. Que no llamara por mi cumpleaños puede ser, pero que se le pasara el de las sobrinas, que nunca, eso nos pareció muy preocupante. En el último chat decía que estaba muy débil y se sentía mal pero no explicaba quién la tenía ni por qué”.

Silvana y Leticia, las dos hermanas de Vanesa, iniciaron una búsqueda desesperada. Intentaron pedir ayuda en la embajada mexicana en Buenos Aires pero no aceptaron recibir denuncias. Finalmente, la Cancillería presentó una denuncia ante la Justicia, que tomaron las fiscalías 10, por la desaparición, y 6, de Delitos Sexuales, siguiendo la hipótesis de la organización de trata de mujeres. Se comunicaron con el Royal, con el hotel Niza, con Paola (que había viajado con su pareja, Ariel, y con Vanesa, a México) que había regresado, con gente de la noche que la conoció allá. “Todos dijeron que la habían visto y que estaba bien y que volvería, hasta que dejaron de hablar por miedo.” El 28 de abril, desde la Cancillería, informaron a la familia que Vanesa había sido internada en grave estado el 11 de julio en la sala de urgencias del hospital Salas, del DF, y había muerto de una neumonía el 17 de julio. Nadie reclamó su cuerpo y fue derivada a la morgue del Instituto Politécnico.

“¿Por qué no la dejaban comunicarse? ¿Por qué con pedido de búsqueda ingresó al hospital como Vanesa Martínez y un segundo apellido que no era de ella y las autoridades no repararon en que la buscaban? ¿Quién la ingresó? ¿Por qué los que consultamos en septiembre nos dijeron que estaba bien cuando estaba muerta?”, se pregunta la familia y todavía no tienen respuesta.


http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-105748-2008-06-10.html