Pene humano


En los humanos, el pene (del latín penis , 'cola', o 'pico') o falo (del griego antiguo φαλλός, transliterado phallós) es el órgano copulador masculino, que interviene, además, en la excreción urinaria.

El Pene (post informativo)

Etimología

La palabra 'pene' procede del latín 'penis', a su vez del protoindoeuropeo *pes-.

Según la RAE, el término falo proviene del latín phallus, y éste del griego φαλλός (phalós). Si bien en la actualidad falo es utilizado como sinónimo de pene, el vocablo phallus se usaba para describir imágenes de dicho órgano, ya sean pintadas o grabadas.

Sinónimos

Este órgano humano tiene cuantiosos sinónimos en lenguaje familiar o vulgar; prácticamente el nombre de cualquier objeto alargado suele ser empleado para referirse eufemísticamente a él. Camilo José Cela dedicó un volumen de su Diccionario secreto a los diversos nombres de este órgano.

Características

El pene humano alcanza su estado erecto llenándose de sangre, por lo cual carece de báculo, un hueso que se encuentra en el pene de muchas especies de mamíferos y cuya función es hacer posible la penetración en ausencia de erección. Otras características del pene humano es que no puede retirarse dentro de la ingle; además, en proporción a la masa corporal, es más largo que el promedio del reino animal.

En el desarrollo embrionario, el órgano que en el embrión de sexo masculino se convertirá en el pene es el equivalente al órgano que en el sexo femenino se convertirá en el clítoris. Y, en aquellos casos en los que se presenta alguna malformación durante dicho desarrollo, es posible que el bebé nazca en alguno de los llamados estados intersexuales, es decir, en etapas intermedias del desarrollo del pene o del clítoris, y es por ello que algunos individuos presentan, en la edad adulta e independientemente del sexo determinado por la concentración de las hormonas en la sangre, un pene demasiado pequeño o, por el contrario, un clítoris excesivamente grande.

Estructura del pene y eyaculación

El pene humano está conformado por tres columnas de tejido eréctil: dos cuerpos cavernosos y un cuerpo esponjoso. Los primeros se encuentran uno al lado del otro en la parte superior del pene, mientras que el último se ubica en la parte inferior.

El glande, una zona muy sensible, constituye el final del cuerpo esponjoso y la parte más ancha del mismo. Tiene forma de cono y está recubierto por un pliegue de piel suelta, el prepucio, que puede ser retirado hacia atrás, para dejar el glande expuesto, o puede incluso eliminarse a través de una sencilla intervención quirúrgica (la circuncisión, muy útil en casos de fimosis o de parafimosis. El área de la parte inferior del pene de donde se sujeta el prepucio se llama frenillo.

La uretra es una vía común para el paso de la orina y del semen, atraviesa el cuerpo esponjoso y termina en un orificio conocido con el nombre de meato urinario, el cual se encuentra en el extremo del glande. El esperma (hasta ese punto aún no se denomina semen) es producido en los testículos y almacenado en el epidídimo. Durante la eyaculación, el esperma es propulsado hacia los vasos deferentes. Los fluidos son agregados por las vesículas seminales. Los vasos deferentes desembocan en los conductos eyaculatorios, los cuales se unen a la uretra dentro de la próstata. Ésta última y las glándulas bulbouretrales (también conocidas con el nombre de glándulas de Cowper) adhieren secreciones y, por último, el semen es expulsado a través del orificio del pene.

La eyaculación de semen ocurre cuando el varón alcanza el orgasmo, el cual puede ser el resultado de un coito, de una masturbación, de una felación o de los sueños húmedos. Estos últimos, también llamados emisiones o poluciones nocturnas, son eyaculaciones que se producen de manera involuntaria durante el sueño. Sin embargo, se puede dar orgasmo sin eyaculación (orgasmo seco, por ejemplo, durante el sexo tántrico, el cual permite multiorgasmos en una sola copulación) y eyaculación sin orgasmo.

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Erección

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Se conoce como erección al estado en el que el pene se vuelve rígido y aumenta de tamaño, debido a que su tejido interno (cuerpos cavernosos) se llena de sangre. Las erecciones suelen ser consecuencia de la excitación sexual, aunque también se presenta en ocasiones en las que no existe estimulación táctil ni psicológica. El mecanismo primario que hace posible una erección es la dilatación de las arterias que suministran sangre al pene, las cuales permiten de esta manera el paso de más sangre para llenar el tejido esponjoso y eréctil de las tres cámaras internas, causando aumento en el tamaño del pene y rigidez en el mismo.

El tejido eréctil, ya ensanchado, presiona las venas, impidiéndoles llevarse demasiada sangre. Es mayor la cantidad de líquido que entra al pene que la que sale del mismo, hasta que se alcanza un equilibrio, en el que fluye el mismo volumen de sangre a través de las arterias dilatadas que a través de las venas comprimidas. Por ello, el tamaño definitivo en erección del pene no se alcanza sino hasta que se llega a dicho equilibrio.

La erección hace posible el coito, pero no es indispensable para todas las actividades sexuales. El pene, ya erecto, puede apuntar (ángulo eréctil) hacia arriba, hacia abajo, paralelamente al suelo o en muchas otras direcciones (véase al respecto la relación entre dicho ángulo y la estimulación, durante el coito, del punto G). Estas diferencias en el ángulo eréctil dependen de la tensión del ligamento suspensor que hace que el pene erecto esté en dicha posición. El grado de rigidez del pene de cada individuo también es variable.

La falta de erección peneal (antes llamada impotencia y actualmente denominada disfunción eréctil) puede tener múltiples causas, que van desde lo psicosomático, es decir, por influencia de los estados emocionales (que es la causa más frecuente) hasta enfermedades de tipo vascular o sistémicas (es decir, corporales, orgánicas, que implican un problema de salud en toda la economía). Actualmente es muy común que los varones utilicen medicamentos (por ejemplo, el Sildenafil, cuyo nombre comercial es Viagra) para estimular vascularmente el área peneana y lograr, así, una erección satisfactoria. Aunque, al igual que cualquier otro medicamento de la farmacología, son muy comunes los efectos secundarios, sobre todo porque quienes utilizan estos medicamentos suelen hacerlo sin atender las recomendaciones de un especialista, pues se trata de un problema de salud muy delicado que, por formar parte del ámbito que es quizá el más íntimo de la vida de un individuo, no suele exponerse abiertamente en el consultorio.

También son frecuentes otros procedimientos para afrontar el problema de la disfunción eréctil. El uso de una bomba de vacío, por ejemplo, es un procedimiento físico. Pero quizá el procedimiento más inocuo, el que de hecho no provoca efecto secundario alguno y genera los mayores beneficios, es el que consiste en promover un estado de relajación mental del individuo y un cambio en sus procesos cognitivos, conductuales y emocionales: se ha demostrado que un gran porcentaje de los casos con disfunción eréctil se resuelven cuando el paciente modifica los pensamientos, los comportamientos y las emociones que ha venido manifestando durante muchos años acerca de su propia sexualidad, de su relación de pareja y de sus valores acerca de su rol de género en la familia y en la sociedad, entre otros muchos aspectos.

Cambios en la pubertad y la adolescencia

Cuando un chico entra en la pubertad, sus testículos comienzan a crecer y a producir cantidades mayores de testosterona. El crecimiento del pene comienza alrededor de los 13 años y continúa hasta los 18, aproximadamente. Comienza la producción masiva de espermatozoides y de semen, por lo que el chico puede tener poluciones nocturnas acompañadas de sueños de tipo sexual. También, la mayoría de ellos comienzan a masturbarse. Los cambios en la pubertad y en la adolescencia son, por supuesto, no únicamente físicos, sino también psicológicos.

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Prepucio y frenillo

Vello púbico

Durante la pubertad y la adolescencia aumentan los niveles de andrógenos (hormonas sexuales masculinas). Los folículos de vello responden a dicho aumento, principalmente al de la testosterona y sus derivados, lo que provoca el crecimiento del vello androgénico en el cuerpo, siendo alrededor del pene donde comienza a aparecer un tipo de este vello denominado vello púbico, el cual irá cubriendo el área genital y púbica. En algunos grupos étnicos, este vello es menos común.

Tamaño

El pene humano puede presentar una gran variedad de tamaños. Aunque en la cultura popular se considere que el tamaño del pene está relacionado con el nivel de masculinidad de cada varón o su potencia, no existe evidencia científica que lo demuestre. Por el contrario, numerosos estudios han podido demostrar que el tamaño del pene no está directamente relacionado con la masculinidad de un varón, ni tampoco con su capacidad reproductiva.

Aunque los resultados varían en cada estudio, se cree que el tamaño del pene erecto es, en promedio, aproximadamente de 12,9 a 15 cm de longitud, con un intervalo de confianza que va de 10,7 a 19,1 centímetros, mientras que el perímetro (circunferencia) promedio se ha establecido cerca de los 12,6 cm, con una desviación estándar de 1,29 cm. En estos estudios no fue posible determinar diferencias entre diversas poblaciones humanas.

El pene humano de mayor tamaño oficialmente documentado fue reportado por el doctor Robert Latou Dickinson; fue de 34,3 cm de largo y 15,9 cm de circunferencia.

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Resultados en pulgadas del estudio sobre el tamaño del pene realizado por el fabricante de condones LifeStyles. Los datos se enumeran por percentil; los hombres con penes de 6 pulgadas(15,24 cm) superan el 70 %.)

Técnica para la medición de la longitud del pene

El pene erecto se mide por encima del tronco del pene, apoyando la regla contra la sínfisis del pubis, lo que permite una medición más precisa. El varón obeso debe empujar el vientre hacia adentro, hasta lograr que la regla apoye contra el hueso pubiano.

El tamaño del pene y el origen étnico

Mientras que se acepta comúnmente que existen diferencias físicas entre los grupos humanos de distinto origen étnico (antes comúnmente llamados razas, actualmente denominados más apropiadamente etnias) por ejemplo, el color de los ojos, la textura del pelo, la forma de la nariz, la altura o el ancho de la cadera), el tema de la variación del tamaño del pene ha sido un tabú porque podría hacerse una lectura que implicara que un grupo étnico específico es "superior" o "inferior" a otro. La cuestión de la correlación entre el tamaño del pene y el origen étnico es por lo tanto muy polémica, y no se ha establecido definitivamente.

El intelectual Franz Fanon cubre este tema en Black Skin, White Mask (‘Piel negra, máscara blanca’, 1952), libro donde se inclina hacia la opinión de que la supuesta correlación positiva entre los penes grandes y la ascendencia africana es un mito. En cambio, un estudio estadístico intitulado Race, Evolution, and Behavior: A Life History Perspective (‘Raza, evolución y comportamiento: Una perspectiva de la historia de la vida’, 1995) defiende la opinión opuesta.

La regla de Allen y la regla de Bergmann proponen que los animales de sangre caliente (incluyendo los mamíferos) en climas más calientes tienden a presentar un cociente superficie-volumen más alto, para ayudar a la disipación del calor.

Las cuestiones culturales implicadas en la relación entre el tamaño del pene y el origen étnico son complejas. Por ejemplo, en la historia estadounidense, los esclavos africanos se percibieron a menudo como animales sexuales, según lo ilustrado por el personaje principal de la novela El hombre invisible, de Ralph Ellison.

Hasta la fecha, no hay pruebas definitivas de que el origen étnico y el tamaño del pene estén relacionados, y todos los estudios correlativos que se han realizado han sido rechazados por la comunidad científica debido a su falta de rigor metodológico o a la ausencia de datos verificables.

Estadísticas

Se conocen dos estudios etnográficos donde se han promediado los tamaños de los penes erectos:

Según Info-pene:

Orientales: 10 a 14 cm de largo y 3 cm de diámetro.
Caucásicos: 14 a 15,2 cm de largo y 3,8 cm de diámetro.
Africanos (y afroamericanos): 16 a 20 cm de largo y 5 cm de diámetro.


Según Size Survey:

Orientales: 14 cm de longitud promedio.
Latinoamericanos: 15 cm de longitud promedio.
Caucásicos: 16,5 cm de longitud promedio.
Africanos (y afroamericanos): 15,5 cm de longitud promedio


El tamaño del pene y la satisfacción sexual de la pareja

Existe el mito de que un pene más largo es más deseable para satisfacer a la pareja en el coito vaginal. Este mito no es completamente sustentable, debido a que las zonas sensoriales femeninas se hallan en el exterior de la vagina. Al momento del contacto copular, el varón imprime una serie de movimientos estimulantes en los labios sensoriales del clítoris, provocando señales estimulantes a la pareja. Estudios y encuestas han apuntado al hecho de que para la mujer es más estimulante obtener del varón una mejor erección que un pene más largo (es decir, al parecer es más importante el grosor que la longitud).

Micropene

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Se denomina micropene a un pene erecto de un adulto en el cual su longitud —medida desde el hueso pubiano hasta la punta del glande con el prepucio retraído— es menor a 7 centímetros. Para los casos en que se presenta sólo el tronco peniano anormalmente corto, se emplea el término médico «microfalosomía». Esta anormalidad es el resultado del estímulo androgénico insuficiente para el crecimiento de los genitales externos.

Si bien un micropene no genera problemas urológicos y tampoco afecta el placer sexual del varón ni de la mujer, al ser el tamaño del pene una preocupación del hombre desde tiempos remotos, los que poseen un micropene suelen sufrir psicológicamente de baja autoestima, frustraciones, soledad, y obesidad. Por estas razones entre las décadas de 1960 y 1980, el hospital Johns Hopkins realizó 12 operaciones de cambio de sexo a niños que poseían micropene. Esta política se vetó en razón de que al llegar a la edad adulta se mostraban gravemente insatisfechos con el cambio de sexo.

Aspectos culturales

La imagen del pene ha sido utilizada por muchas culturas como símbolo de fertilidad (falismo), y tanto su poder sexual como su fertilidad han dado origen a toda una serie de estudios y consideraciones por parte de multitud de disciplinas tanto teóricas como prácticas, tanto científicas como artísticas (psicología, psicoanálisis, antropología, pintura, filosofía, etc.) acerca de las implicaciones culturales del ahora denominado falocentrismo.

Un ejemplo de veneración al pene es el Kanamara Matsuri, un festival sintoísta en honor a la fertilidad celebrado anualmente cada primavera en Kawasaki (Japón).

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Kanamara Matsuri.

Cosmética relacionada con el área peniana

Por varias razones es habitual la eliminación del vello peripenial mediante afeitado, recorte, y distintas técnicas depilatorias.

Los piercing en la zona peniana no son comunes comparados con otros tipos de piercings. Una problema extra es que esa área se mantiene húmeda mientras el piercing sana, lo que complica ese proceso. El piercing peniano denominado: «Principe Alberto» es uno de los más comunes colocados en genitales masculinos. Es un pircin tipo anillo que se extiende a través de la parte inferior del glande desde la abertura uretral hasta donde el glande se encuentra con el tallo del pene . El relacionado pircin Príncipe Alberto reverso entra a través de la uretra y sale por un hoyo perforado en la parte superior del glande. En algunos pircin se intenta evitar que toque el nervio que corre a lo largo del centro del frenillo. El pircin puede ser hecho descentrado sólo si el portador es circunciso, pues el prepucio necesita ser capaz de reposicionarse por sí mismo de forma dinámica.

También la superficie de piel del tronco del pene es empleada para ser tatuada.

En la base del pene algunos hombres colocan aros plásticos o metálicos, con el objetivo de prolongar una erección. Estos adminículos pueden ceñir sólo el pene, o también incluir al escroto.

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Circuncisión

La circuncisión consiste en cortar una porción del prepucio del pene que cubre al glande, dejándolo permanentemente al descubierto. El 1 % de las circuncisiones se realizan por razones médicas, principalmente para curar el dolor que genera la imposibilidad de deslizar el prepucio para descubrir el glande durante la erección, ya sea totalmente impedido —fimosis— o sólo parcial —parafimosis—.

La circuncisión a lo largo de la historia

Los motivos más frecuentes para circuncidar son religiosos, culturales o médicos. En el Judaísmo, este ritual se llama Brit Milá. En el Tanaj de los judíos, también llamado Antiguo Testamento por los cristianos, Dios ordena que todo niño sea circuncidado a los ocho días de vida. Las comunidades judías más ortodoxas de la actualidad continúan practicando esa costumbre atávica. Aunque no se menciona en el Corán, la circuncisión se practica en todo el mundo islámico.

En la Alemania nazi la policía llegó a obligar a los alemanes varones a exponer sus genitales para demostrar que no eran judíos y evitar la detención, dándose el caso de gente detenida debido a que se les había practicado una circuncisión por fimosis y no por razones religiosas.

En la angloesfera, la circuncisión masculina es común, pero en declive.

A partir de una premisa cierta (que con la circuncisión el glande pierde sensibilidad) los médicos victorianos habían deducido dos conceptos erróneos: que los estadounidenses tendrían menor tendencia a la práctica de las relaciones sexuales, y que eso automáticamente los volvería más religiosos y trabajadores.

En el siglo XIX médicos puritanos difundían la idea de que el esmegma podía producir infecciones o contener sustancias cancerígenas, pero estudios más recientes refutarían esa posibilidad.

Existe una controversia mundial sobre la circuncisión de los niños sin razones médicas. Este debate está relacionado con la ética médica, la justicia, los derechos humanos y la ciencia. Diversas organizaciones de salud no se ponen de acuerdo sobre los beneficios y riesgos asociados con la operación, pero ninguna recomienda la circuncisión rutinaria. De acuerdo con la OMS y el ONUSIDA, la circuncisión es una estrategia (con la prevención y el uso del condón) de prevención adicional contra la epidemia del Sida en las zonas donde el VIH es generalizada (alta prevalencia) en África subsahariana.

Disfunciones psicológicas y aspectos psicoanalíticos penianos



Envidia del pene

El concepto freudiano denominado: «envidia del pene», dentro del contexto psicoanalítico, se basa en la creencia de que toda mujer inherentemente es envidiosa de los hombres ante la imposibilidad de tener ella también anatómicamente un pene. Surgiría en el momento en que toda niña se percata de la realidad objetiva de la diferencia anatómica entre ambos sexos; como resultado, la niña siente que le falta algo, constata que «ha sido castrada» (complejo de castración) por lo que, tiempo después, mediante el complejo de Edipo este deseo, ante la carencia, se subsana psicológicamente adoptando dos formas: un deseo de obtener placer de un pene mediante el coito, y un deseo de poseer un pene en su interior, deseo que se transforma en la raíz del deseo del embarazo. Inconsistencias en su resolución abocan a numerosas formas sublimadas o patológicas.

Si bien esta teoría, que durante el siglo XX fue muy popular, ha sido fuertemente cuestionada por influyentes especialistas como Erik Erikson y Jean Piaget, al ser pertinente en múltiples circunstancias teóricas, se sigue enseñando en las universidades y círculos académicos, pero contextualizada y junto a las de otros académicos.

Complejo de castración

El concepto freudiano denominado: «complejo de castración», dentro del contexto psicoanalítico, se basa en la creencia de los niños de ambos sexos —generalmente de 3 a 5 años— del temor (en el caso de los niños) o la constatación (en el caso de las niñas) de la pérdida del falo por castración. Este complejo fue presentado por Sigmund Freud en el año 1908.

El germen se origina en ambos sexos sobre una premisa de tipo fálico: creen que todos tienen falo. En el caso del niño el detonante es la visualización de los genitales femeninos, lo cual resignifica la amenaza de la pérdida de su propio pene, con lo cual se consuma la salida del Edipo. En el caso de la niña, en cambio, señala el ingreso al Edipo, al comprobar que ya no posee pene y nunca lo tendrá.

En los dos sexos es decisiva la interconexión con el Edipo, y las posturas que toman los niños/as al enfrentarse al complejo de castración afectarán sus vidas psíquicas futuras, así como el influjo que tendrá el estado afectivo penoso de la angustia.

Disfunción eréctil psicológica

La disfunción eréctil de origen psicológico, incorrectamente llamada comúnmente impotencia, impide a quien la padece el lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener una relación sexual satisfactoria. De las disfunciones eréctiles es la que mayormente ocurre: las preocupaciones, el estrés, alguna anomalía psicológica y, sobre todo, muchas de las ideas erróneas acerca del rol de género del hombre en las relaciones de pareja, son las principales causas de este trastorno de la sexualidad, que por consiguiente puede ser tratado sin mayor problema por un psicólogo en terapia. La segunda causa más frecuente es la fisiológica: la disfunción eréctil puede deberse a cambios fisiológicos originados por la edad, la baja presión arterial u otras causas y requiere atención médica especializada.

Enfermedades y disfunciones físico-fisiológicas penianas


Cáncer de pene

El cáncer de pene es una enfermedad neoplásica caracterizada por la multiplicación anormal de células en el pene. El esmegma puede ser un factor desencadenante en este tipo de patologías, aunque su relación con ésta aún no se encuentra claramente definida. Generalmente se manifiesta con lesiones o ulceraciones en el pene, así como bultos o tumoraciones que no necesariamente llegan a ser malignas.

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Un cáncer de pene

Histiocitosis

El término histiocitosis refiere a la proliferación de células relacionadas al sistema macrófago-monocito, es decir las células presentadoras de antígenos (APC), como las células de Langerhans, ubicadas en piel y pulmones.

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Un pene con histiocitosis.

Enfermedad de Paget del pene

La enfermedad de Paget extramamaria del pene es un adenocarcinoma usualmente no invasivo de la piel. El origen de las células neoplásicas puede ser de las glándulas apócrinas o de células madres epiteliales. Las áreas de la piel ricas en glándulas apócrinas son las de la región genital, donde se ubica la EMPD. Puede ser primaria o secundaria. La enfermedad primaria usualmente se trata con excisión quirúrgica.

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Enfermedad de Paget extramamaria del pene.

Balanitis

La balanitis es la inflamación del glande. Cuando también se afecta el prepucio, se denomina balanopostitis. La inflamación se puede deber a una infección de tipo bacteriano, micótico o viral, pero también podría deberse al uso de jabones inadecuados (irritantes). También son factores causantes la falta de aireación e higiene, que pueden hacer que el esmegma produzca inflamación y edema.
Algunos estudios indican que la balanitis es más frecuente en varones sin circuncidar.


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Un pene con balanitis.

Fimosis y parafimosis

El prepucio es un pequeño trozo de piel retráctil cuya función es proteger el glande. Cuando el prepucio no se puede empujar hacia abajo para descubrir el glande, se produce fimosis (ahorcamiento del pene, que también puede ser parcial: parafimosis) y puede llegar a infectar el pene o provocar, por lo menos, una erección dolorosa. El remedio es la cirugía (extirpar el prepucio, es decir, la circuncisión).

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Un ejemplo de pene con fimosis. En erección, no es posible correr el prepucio para descubrir al glande.


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Parafimosis de 4 días en un diabético.

Disfunción eréctil

La disfunción eréctil de origen fisiológico, incorrectamente llamada comúnmente impotencia, impide a quien la padece el lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener una relación sexual satisfactoria. Es minoritaria con respecto a la de causas psicológicas. Afecta en especial a hombres mayores, por lo que la incidencia aumenta con la edad: mientras que sólo el 5 % la padece a la edad de 40 años, es entre un 15 y un 25 % a los 65 años (tomando ambas disfunciones). Puede deberse a cambios fisiológicos originados por la edad, afecciones del riñón, tabaquismo (que afecta el flujo sanguíneo en venas y arterias), alcoholismo crónico, esclerosis múltiple, arteriosclerosis, psoriasis, enfermedad vascular, enfermedad neurológica, una lesión, efectos secundarios de medicamentos, baja presión arterial, u otros factores. Toda lesión en los nervios penianos o que deteriore el flujo de sangre al pene puede causarla. Tiene un especial papel la diabetes, ya que entre el 35 y el 50 % de los que la padecen sufren disfunción eréctil. En todos los casos, para solucionarla se requiere de atención médica especializada.

Distorsión eréctil

Si bien es normal una cierta curvatura del pene, tanto a ambos lados, como hacia arriba o abajo, por problemas congénitos, o a causa de accidentes, ya sea coitales o no, el pene puede sufrir daños que generen una curvatura en el cuerpo peniano, lo que puede llegar a dificultar, y hasta impedir el llevar a cabo relaciones sexuales.

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Pene erecto distorsionado.

Hypospadias

La hipospadias es una anomalía congénita por la que el pene no se desarrolla de la manera usual. El resultado es que el meato urinario se localiza en algún lugar en la parte inferior del glande o tronco, o más atrás, como en la unión del escroto y pene.

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Hipospadias en un adulto.

Pene bífido

El pene bífido es una anomalía congénita; durante el desarrollo fetal en el útero, en un momento en los órganos genitales masculinos son morfológicamente en evolución, es decir, alrededor de la 6 ª semana de gestación, hay una fusión incompleta de lo que se conoce estructuralmente como el tubérculo genital, resultando en una duplicación bilateral del pene, o diphallia, y en este caso, acompañada por una hipospadias o acortamiento de la uretra, por lo que el acto de orinar suele ser muy difícil.

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Un pene bífido.

Meatotomía

Una meatotomía es una forma de modificación del pene por la cual se divide el lado inferior del glande. Un médico puede realizar este procedimiento para aliviar la estenosis del meato o la estenosis uretral, o por un modificador corporal con el objeto del placer sexual o estética, pues para algunos hombres, se puede lograr una mayor sensación con la exposición y el acceso a la uretra, debido a la abundancia de nervios allí contenidos. Una meatotomía también puede ser el resultado de un accidente, al ser un piercing arrancado.

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Un pene al que se le realizó una meatotomía.

Penectomía

Una penectomía es la extirpación total o parcial del pene, a raíz de un accidente, enfermedad, o una cirugía de reasignación de sexo.

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Área genital con una penectomía parcial sin la reubicación uretral, a causa de una necrosis (gangrena de Fournier).

Trasplante de pene

El procedimiento de trasplante de pene es una intervención quirúrgica en la cual se trasplanta un pene a un paciente. El pene puede ser un aloinjerto de un donante humano, o puede ser cultivado artificialmente, aunque este último no se ha probado aún en seres humanos.

Pápulas perladas

Hirsuties papillaris genitalis, comúnmente conocidas como pápulas perladas, es una condición dermatológica hereditaria muy frecuente. Se trata de filas de pequeñas protuberancias de color carne en la corona del pene (en la base del glande). Es un fenómeno fisiológico inofensivo, sin ningún potencial maligno. No es una enfermedad de transmisión sexual y su aparición no se relaciona con la actividad sexual o la higiene personal.

Al ser las protuberancias muy sensitivas, pueden llegar a causar molestia. Si bien no necesitan tratamiento, se las elimina, con fines meramente estéticos, mediante diferentes métodos, como el láser CO2, la radiofrecuencia, la crioterapia (utilización de nitrógeno líquido), la criocirugía, y electrofulguración.

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Glande con pápulas perladas.

Manchas de Fordyce

Las manchas de Fordyce, o granos de Fordyce, son diminutos granos, indoloros y en relieve, de color blanco, amarillo o crema, de 1 a 3 mm de diámetro, que pueden aparecer en el tronco del pene, a cualquier edad. Son una forma de glándulas sebáceas ectópicas. No son malignas y no son infecciosas; no guardan ninguna relación ni afectan las actividades sexuales, teniendo sólo una repercusión estética. Aunque el tratamiento no es necesario, la persona puede optar por aplicar cada día gel o crema de tretinoína a las zonas afectadas.

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Un pene con manchas de Fordyce.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Pene_humano