Silvina Escudero tiene un orto infernal
A la cola de Silvina Escudero sólo le falta hablar, cosa que le vendría bien para protestar las restricciones impuestas por su dueña. “Para mí el sexo es sólo con amor” dice la morocha con intransigencia, “tengo que estar enamorada para tener relaciones con alguien.” Ante la intransigencia de su dueña, al orto no le queda otra que cerrar el ídem, pero cuando la morocha está distraída abre los cachetes en busca de una alegría. “De cosas muy íntimas no hablo” dice la menor de las hermanas Escudero, “pero te puedo decir que ser bailarina ayuda en el sexo porque puedo hacer elongaciones en todos los ángulos.” No te olvides el Kamasutra!
Morocha
La morocha es un camión pero lo niega. Dice que no está fuerte y que sólo coge cuando se enamora, cosa que encima no ocurre muy seguido. “No me considero un minón” dice Silvina Escudero como si vos no estuvieras viendo las fotos o la que posara fuera otra. “Además el sexo para mí es sólo con amor, para tener algo carnal con alguien me tienen que pasar cosas muy importantes.” Y cosas muy importantes, pero re grossas, deben haber pasado por ese orto descomunal, porque esas cachas no quedaron así de abiertas con solamente con amor. “Para mí la noche perfecta sería viendo una peli romántica en un cine” dice mientras vos al instante te imaginás a la morocha haciéndote un pete en la última fila, “después terminaríamos como empezamos, abrazados dándonos besos.” Silvina te cuenta su noche ideal y te hace sentir como el abuelo degenerado que se quiere coger a Heidi en el cine, pero basta un vistazo a ese tremendo pavo para confirmar que la película no es de Disney sino una condicionada donde la actriz porno insiste en hablar de amor mientras tres pibes le pintan la cara de blanco con pincel de carne. “Tengo una gotita de cada cosa” explica Silvina con una inocencia que su orto desdice, “soy romántica, tranquila, apasionada… por ejemplo a Matías le bailo.” Lo que le baila es cualquier cosa que le coloquen entre esas descomunales cachas, aunque dice que la zona normalmente está cerrada al público. “Cuando arreglo una cita nunca voy mentalizada para tener sexo” dice Silvina con una actitud ultra estrecha que contrasta con su amplitud de cantos,”para ir a la cama primero tenés que formalizar conmigo.” Tiene que estar enamorada y además tenés que “formalizar” ante escribano? Silvina entregá de una vez que te va a encantar! “Yo siempre fui así para ir a la cama, no cambié los requisitos por ser conocida” explica la morocha como si no trabajara como vedette vendiendo sexo, “ahora una vez que estoy en pareja cumplo, porque me gusta que él esté conforme y le guste lo que le hago.” Pero vos Silvina en la cama qué buscás, no podés ser Heidi todo el tiempo! “En la cama me siento bien cuando estoy enamorada, todo va de la mano del amor” insiste la morocha en su papel de vedette inocente, “y para mí la forma de ser de un hombre es lo que más me conquista, no tanto lo físico.” Silvina dice que conquistarla cuesta, pero el ganador es recompensado en especie. “Ahí cumplimos todas las fantasías” dice la morocha, “y a mí no me queda ninguna por cumplir, porque cuando quiero hacer algo, voy y lo hago.”
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