Historia



El sexo anal ha sido considerado tabú en muchos países occidentales desde la Edad Media cuando se rumoreaba que miembros varones de movimientos heréticos practicaban sexo anal entre ellos. Aún (2009) la penetración anal es considerada delito en ciertos estados de Estados Unidos, incluso dentro de matrimonios legalmente constituidos.

De hecho, el sexo anal ha sido y es una de las prácticas naturales más típicas para el control de la natalidad, en cuanto coito substitutivo del vaginal.

Actualmente, el sexo anal está considerado una de las prácticas sexuales más extendidas en parejas homosexuales y también heterosexuales. Diversos estudios revelan que, hoy en día, mujeres y hombres confiesan disfrutar del sexo anal. Aproximadamente el 40% de las parejas heterosexuales lo han intentado al menos una vez y, según atendamos a unos u otros estudios, entre el 10% y el 20% de parejas lo practican con regularidad.

Lubricación



Contrariamente a la vulva y la vagina, el ano y el recto no segregan lubricación natural que facilite la relación sexual. Tampoco estos músculos tienen una elasticidad que les permitan dilatarse naturalmente. Por ello, la penetración anal debe ser practicada con sumo cuidado, para evitar la propensión existente a los desgarros y fisuras anales.



Por este motivo, cuando se practica sexo anal, suele usarse algún lubricante para facilitar la penetración. En cuanto a los lubricantes naturales, son muy frecuentes el uso de la saliva o bien practicar la penetración anal después de la vaginal. Pero, como ambos líquidos se evaporan rápidamente, la penetración tendría que ser inmediata. Aún así, no suelen ofrecer gran garantía. Por ello, la mejor opción es recurrir a lubricantes artificiales. Es conveniente que el lubricante se aplique en el pene, en el ano y en cualquier objeto que se vaya a introducir en el mismo.



En caso de sexo anal con condón, se debe tener especial cuidado en emplear un lubricante que sea compatible con preservativo. El lubricante recomendado sería uno de base acuosa de buena calidad. Los de base oleica es mejor evitarlos porque pueden dañar el látex. Por motivos de higiene siempre es recomendable el uso de condón, incluso en la penetración con objetos.

La aplicación del lubricante debe conllevar su morbo y su parte de excitación sensorial; en este sentido puede ser conveniente —si no se siente reparo a ello—, pasar la lengua por el ano de la otra persona, e introducirle los dedos impregnados con lubricante con suavidad, lo que ayudaría a dilatar y relajar el ano de la persona que va a ser penetrada, y reduciría significamente la sensación de dolor inicial de la penetración.

Relajación del músculo del ano y dilatación del esfínter



Como normalmente el músculo del ano (esfínter anal) se encuentra cerrado, el sexo anal podría ser doloroso si previamente no se tiene la precaución de distender este músculo (una buena manera sería la realización de juegos sexuales). Se recomienda dilatar o «ablandar» el esfínter anal previamente con aceite emulsionado, otros geles especiales, cremas o saliva e introduciendo lentamente un dedo en el ano, moviéndolo suavemente para luego ir engrosando con otro y otro y llegar a producir una expansión progresiva del músculo.

Además puede resultar útil el empleo de un dilatador anal o consolador, generalmente de forma cónica, aunque puede haber otras variantes como bolitas unidas que cada vez tienen un tamaño más grande. El principio es el mismo: jugar con el ano para que éste se acostumbre a tener algo dentro y se relaje.



Inicio de la penetración



Para reducir las sensaciones de dolor es importante realizar la inserción del pene o del objeto de manera paulatina, lo que permitirá que se produzca una dilatación y adaptación gradual de los músculos. En ocasiones ayuda empujar ligeramente el objeto introducido como si se estuviera defecando para que la dilatación sea más rápida. En un primer momento quizás puede suponer extraño realizar este gesto cuando no se está defecando, pero ello no producirá ninguna expulsión inesperada o indeseada de la materia fecal, por lo que se puede empujar sin miedo.


Placer en la fase de penetración



En el coito anal o pedicación la mujer obtiene en gran medida su placer al ser estimulado el útero, el cual frecuentemente es poco estimulado en el coito vaginal. El hombre lo obtiene a través de la estimulación de su próstata.

La penetración anal exige generalmente la elección de un ángulo apropiado, pues el ano es más apretado y menos flexible que la vagina. En el caso de la ilustración, se observa que la cadera del hombre está relativamente más alta que la de la mujer.

Usualmente la persona penetrada complementa el coito anal con la masturbación, lo que contribuye a una multiplicación del placer y a relajarle la musculatura anal, con la consecuente facilitación y mejoramiento de la penetración anal. Por otra parte, las terminaciones nerviosas excitables en la zona ano-rectal son centenares de veces más numerosas que en la vagina (en el coito vaginal la condensación neural se restringe al clítoris y, eventualmente al llamado «punto G»; así —si no existen fobias— la penetración anal puede llegar a ser más placentera para la mujer. En el momento en el que la pareja «pasiva» (la persona penetrada) logra el orgasmo, contrae fuertemente la musculatura anal provocando una fuerte presión sobre el amante activo lo que le facilita a éste el orgasmo.

El placer procurado por el coito anal no sólo deriva de las sensaciones físicas, sino también de las subjetivas («romper un tabú» por ejemplo) y de una reminiscencia de la fase o estado anal (según el psicoanálisis).

Sin embargo, la mujer frecuentemente se encuentra desde la infancia condicionada para considerar como «negativo» al coito anal, de modo que un intento compulsivo de llevarle a un coito anal puede ser percibido por ella como una especie de violación, de esto se entiende que la relación debe hacerse con el máximo acuerdo posible.



Masturbación anal



La masturbación anal es la autoestimulación enfocada en el área del ano. Los métodos más comunes para la masturbación anal incluyen la inserción de uno o más dedos, algún tipo de juguete sexual, e incluso elementos no específicos. De todos ellos el sistema más común suele ser el uso de los dedos. Es importante, para no sentir dolor la persona penetrada y no dañar sus paredes rectales, que las uñas estén bien cortas.

La masturbación anal puede aplicarse en hombres y mujeres de cualquier orientación sexual, ya que el ano contiene numerosas terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas. En los hombres, la masturbación anal es especialmente placentera ya que delante del recto se encuentra la próstata, que también contiene terminaciones nerviosas. Existen, además, en el mercado algunos juguetes sexuales cuyo objetivo es la estimulación de la próstata. En las mujeres, la inserción de un objeto en el interior del ano puede estimular directamente la vagina.



La estimulacón anal puede, tanto en hombre como en mujeres, intensificar notoriamente el orgasmo.

El uso de enemas, por razones de higiene, suele ser el paso previo a la masturbación anal, pero también puede ser una forma de masturbación en sí misma: es lo que se conoce como clismafilia. Sin embargo, se debe tener en cuenta que el abuso de enemas puede llevar con frecuencia a una dependencia física para el correcto funcionamiento del intestino.


Técnicas para favorecer el orgasmo: masturbación, objetos y ayuda de una tercera persona

La estimulación simultanea del clítoris y de la vagina en la mujer puede favorecer el orgasmo, lo que se puede lograr mediante la combinación de la penetración con la masturbación manual o con consoladores. Asimismo este placer se puede obtener en sexo en grupo mediante la ayuda de una tercera persona, bien mediante sexo oral o incluso con la práctica de una doble penetración vagino-anal. Otra posible combinación en pareja es introducir un consolador en el ano y penetrar a la pareja vaginalmente o practicarle un cunnilingus simultáneamente.



El ano contiene gran cantidad de terminaciones nerviosas que al ser estimuladas ocasionan placer, estas terminaciones nerviosas siguen en gran medida la misma vía anatómica que las del clítoris. En el hombre, además, la penetración anal puede estimular la próstata, obteniendo orgasmos más intensos. En el caso del orgasmo del hombre puede generarse si teniendo sexo en grupo una de las personas le introduce el dedo en el ano durante el coito que le realiza a la otra persona.



Posturas más frecuentes para la práctica del sexo anal

Así como la lubricación y la relajación del esfínter son esenciales para iniciar un buen sexo anal es conveniente elegir una postura apropiada. Es importante que la persona penetrada elija la postura que pueda facilitar una perforación más suave. Existen multitud de posturas. Señalamos a continuación algunas de las más frecuentes.



Back swinging



El back swinging (lit. «zarandeo de espalda«) o «sopla-nuca». El receptor/-a se encuentra tumbado boca abajo y la persona que penetra en la parte superior. La penetración es menos profunda, pero el ritmo lo controla la persona que penetra, lo que unido a la fuerte presión que ejerce el ano sobre el glande puede provocar un orgasmo intenso .




Postura del perrito o «a cuatro patas»






La postura del perrito




Es una de las más conocidas, especialmentre entre homosexuales. La persona que va a ser penetrada, se apoya con sus rodillas y brazos en una posición alta (generalmente en una cama). Cuanto más agache su espalda, más deja a descubierto su ano. La persona que penetra puede estar situada también de rodillas en la cama, o bien de pie fuera de ella. En cualquiera de esos dos casos, es el activo quien lleva el control y ritmo de la penetración, aunque el pasivo puede jugar con los testículos de su pareja. En esta postura, el ano de la persona penetrada tiende a estrecharse, por lo que la penetración puede llegar a ser dolorosa. A diferencia de la penetración vaginal, la denominada postura del perrito o «doggy» requiere generalmente que el pene esté en una posición más elevada. Si la persona que penetra está apoyada sobre sus rodillas, esto se puede conseguir poniéndose en cuclillas, lo cual es cansado pero favorece la penetración; o bien dependiendo de la estatura de la persona penetrada, doblando ésta algo más las rodillas, de modo que el trasero quede algo más bajo. Si quien penetra lo hace de pie, el amante penetrado puede abrir sus piernas. En ese caso se logra una penetración más profunda, pero la postura es algo más complicada, teniendo en cuenta que hace falta algo más de apoyo para hacer la presión suficiente para penetrar. Es interesante que la cama sea firme o incluso que la persona penetrada tenga la posibilidad de agarrarse a algo, por ejemplo en el cabecero o el pie de la cama.



Coito anal con la persona penetrada sentada encima del pene de su pareja



Bien de cara al amante, bien de espaldas a él, en este segundo caso la estimulación visual proviene de observar el trasero penetrado mientras que la ventaja de hacerlo de cara es ver la expresión de la otra persona, poder besarla en los labios, mejillas, cuello, tocarle y olerle los cabellos y, en caso de ser mujer, como se ven y se mueven sus senos; además éstos rozan con el cuerpo del hombre. La penetración que permite es muy profunda y la ventaja que tiene es que la persona penetrada tiene control de los movimientos pudiendo regular tanto el ritmo como la profundidad de la penetración. Suele ser una postura poco dolorosa, por lo que a veces puede resultar interesante comenzar por ella para adaptar los músculos del recto al tamaño del pene.


Con las dos personas tumbadas de costado

En este caso la profundidad de la penetración es mucho menor y existe el riesgo de que el pene del chico que penetra se «escape» en varias ocasiones del recto de su pareja. En cambio, es una postura muy sensitiva y con mucho contacto físico entre los dos compañeros. Permite además a la persona que penetra jugar con los genitales de su compañero.

AHORA RESUMIRE TODO EN NUEVE PUNTOS DESTACADOS


1. El Coito Anal es la forma menos practicada de la sexualidad anal.

Hay muchas formas de disfrutar eróticamente el ano. Las técnicas más comunes incluyen tocar el orificio anal mientras se masturban o manipulan los genitales de su pareja; o estimular el ano de su pareja durante el coito, o el método oral-genital.
Algunas personas disfrutan la sensación de un dedo -propio o de su pareja- insinuado en el orificio anal y rotado suavemente. Otros prefieren la inserción de un dildo o vibrador en el orificio o canal anal hasta el recto. Muchos varones, incluso heterosexuales, prefieren esta forma de penetración.
El método oral-anal se conoce popularmente como Rimming. La idea como tal les disgusta a algunas personas. Otras disfrutan practicándolo o permitiéndose a sí mismos esta manera especial de estimulación anal.

2. La Estimulación Anal, incluyendo el coito, no es dolorosa si se hace apropiadamente.

La creencia que el coito anal tiene que doler es un mito persistente y dañino. Lo mismo que en cualquier parte del cuerpo, el dolor indica que algo está mal. Lo mismo es en el área anal. Con su alta concentración de terminales nerviosas, el ano puede producir dolor extremo cuando es maltratado. Aún así, puede seguir siendo una fuente de gran placer.
Cuando un dedo, objeto o pene se introduce en el ano, los músculos anales se contraen, como si estuviesen combatiendo una invasión. Habrá dolor si las parejas no esperan que estos músculos se relajen. Bajo suficiente estrés, estos colapsarán y el dolor cederá, a menos que se haga daño posteriormente. Pero cualquier “placer” provisto por este tipo de actividad sexual deriva de la ausencia de disconfort.
El placer anal máximo requiere la eliminación de todo dolor o traumatismo físico de la experiencia anal. La autoprotección por parte de la pareja pasiva involucra decir “no” hasta estar lista para proceder. El “estar lista” es una combinación de relajación física, usualmente ayudada por muchas caricias y toques anales lentos y suaves, y el deseo. Ocasionalmente, los músculos de la región anal están relajados, pero la pareja pasiva todavía no está en disposición de ser penetrada. La estimulación debe remontar sólo en proporción al grado de receptividad.

3. El Coito Anal puede ser disfrutado aún si ha sido constantemente incómodo en el pasado.

Sólo el suficiente deseo no necesariamente garantiza un coito anal placentero. Tampoco es siempre la razón para una falta de interés o deseo por este tipo de práctica sexual una experiencia incómoda previa.
La tensión crónica del ano es la causa más común de disconfort anal durante su estimulación. Las hemorroides y la constipación usualmente son un signo de esta condición. La tensión puede ser aliviada tocando el ano y familiarizándose con él. Un momento ideal para explorar el orificio anal es mientras se toma un baño o una ducha.
La respiración profunda también afecta los músculos anales. Contraer y relajar el ano es otra forma de aprender a relajarlo. Cualquiera que disfrute la masturbación podría querer experimentar con alguna forma de estimulación anal, a pesar que deba parar si siente algún tipo de disconfort.
Para muchas personas, el momento crucial en la estimulación anal es cuando se permite a la pareja masajear el ano entendiendo que no se intentará la penetración. Entonces, quien recibe las caricias anales puede concentrarse sólo en el placer que es capaz de generar esta zona erógena.

4. Dos anillos musculares llamados esfínteres rodean el orificio anal y cada uno funciona independientemente.

El esfínter externo es controlado por el sistema nervioso central, como los músculos de la mano, por ejemplo. Se puede tensar y relajar este esfínter cuando se desee.
El esfínter interno es muy diferente. Este músculo es controlado por el sistema nervioso autónomo, el cual gobierna funciones como los latidos del corazón y la respuesta al estrés. El esfínter interno refleja y responde al temor y ansiedad durante las prácticas anales. Estos causarán que el ano se tense automáticamente aún si la pareja pasiva está tratando de relajarse. Por ello, tomar precauciones acerca de la seguridad y el confort es esencial en este caso. Aún si la persona se siente cómoda durante el coito anal, puede que necesite aprender el control voluntario sobre su esfínter interno con el fin de relajarlo a voluntad. Hacerlo requiere insertar regularmente el dedo, quizás en la ducha o durante el baño cada día, y sentir el esfínter interno. El músculo cambia espontáneamente y en respuesta a la conducta. En este caso, simplemente el poner atención es más importante que tratar de relajarse. Cualquiera puede aprender gradualmente a controlar el esfínter interno voluntariamente.

5. La Estimulación Anal provee muchas formas de placer.

La más alta concentración de terminaciones nerviosas está alrededor del orificio anal mismo. Un dedo puede centrarse especialmente de forma efectiva. Cuando un objeto o pene es insertado más allá del orificio anal dentro del recto, se involucran otros placeres. La porción externa del recto, al igual de la vagina, tiene varias terminaciones nerviosas. La interna responde mayormente a la presión. Algunas personas disfrutan sentir la presión y plenitud una vez que entienden que estas sensaciones no presagian un movimiento intestinal inminente.
En los varones, la próstata -la cual se relaciona con la pared anterior del recto, unas pulgadas hacia adentro- puede ser una fuente de placer cuando se masajea con un dedo, un objeto o un pene. También, el extremo inferior del pene o “bulbo” está cerca del orificio anal y es estimulado indirectamente por la mayoría de tipos de prácticas anales.
El placer anal puede ser tanto psicológico como físico. El tabú anal se agrega a la emoción de lo prohibido. Otras personas consideran al ano como un lugar secreto y especial. Compartirlo con la pareja es un acto de apertura y entrega.

6. La Estimulación Anal puede guiar al orgasmo.

Probablemente, las mujeres lo hacen a través de las contracciones de los músculos pélvicos y una pequeña minoría por la pura sensación de ser penetradas analmente. Cuando los varones experimentan un orgasmo de punto de partida anal tienden a centrarse en la próstata. No hay duda que también están respondiendo a la estimulación directa del bulbo del pene.
Es más probable que los orgasmos producto de la estimulación anal se presenten cuando los participantes son absorbidos completamente por sus sensaciones y fantasías. Una manera cierta de anticipar tal orgasmo es determinarse a tener uno. Buscar un orgasmo anal creará nuevas presiones e interrumpirá el placer.
Debe recordarse que la mayoría de las personas requieren estimulación genital directa para alcanzar el orgasmo. Además, pocas personas tienen orgasmos sólo con la estimulación anal.

7. La dieta contribuye con el disfrute de la Sexualidad Anal.

Las evacuaciones regulares son la principal función del ano y el recto. Debe haber suficiente fibra en la dieta de una persona para que sus heces sean suaves, voluminosas y bien formadas. Esto permite que una evacuación se produzca sin fuerza ni esfuerzo. Las evacuaciones forzadas irritan los tejidos anales, causando disconfort y agregan tensión muscular. Frutas frescas, vegetales, granos enteros, o bran (salvado) no procesado son fuentes importantes de fibra.

8. Diferentes reglas de higiene se aplican a la vagina y el recto.

Como el coito puede ser vaginal o anal, muchas personas asumen las mismas reglas y las aplican tanto para la penetración vaginal como anal. A pesar que ambos canales están cubiertos por mucosas (tejidos suaves), son radicalmente diferentes. El recto no produce lubricación como la vagina sino sólo una pequeña cantidad de moco. Por eso, la penetración anal requiere de un lubricante. Deben evitarse los aditivos químicos. Los lubricantes de base acuosa (en forma de gel) son compatibles con el látex.
La principal función del recto es actuar como pasaje para las heces. Pero las heces no están almacenadas normalmente en el recto excepto justo antes de una evacuación. Pequeñas cantidades de heces pueden permanecer en el recto, especialmente si las heces no están bien formadas. Un lavado anal antes del coito ayudará a algunas personas preocupadas por la limpieza de esa zona a relajarse.

9. El Coito Anal puede ser perfectamente seguro, aún beneficioso.
Todos los otros riesgos se centran en las infecciones de transmisión sexual (ITS o ETS). Cada una de las comunes -gonorrea, sífilis, herpes- puede afectar el ano. Los parásitos intestinales y las bacterias usualmente son transmitidos cuando la materia fecal entra en contacto con la boca o vagina de alguien, más probable a través del método oral-anal.
El SIDA ha complicado el asunto. El VIH puede pasar del semen o sangre de una persona infectada al torrente sanguíneo de su pareja a través de pequeñas fisuras en el tejido rectal durante el coito. Para evitar este riesgo, el coito anal y el método oral-anal no deben practicarse de modo casual. Aquellos que disfrutan del coito anal siempre deben usar un preservativo. El método oral-anal siempre debe ser llevado a cabo con una barrera de látex. Por supuesto, en una relación monógama entre 2 personas sanas, el riesgo de enfermedad transmitida analmente es reducido.
Miles de varones y mujeres con problemas médicos anales han recuperado su salud anal desafiando sus actitudes negativas. Esta aproximación es indispensable para un disfrute erótico total del ano.

Bibliografia

Dr. Gerardo Giménez Ramírez, Dra. Luz Jaimes Monsalve
Médicos Sexólogos. Caracas, Venezuela
Warianos.com