La cuidad se vestía con las primeras luces después del atardecer. El cielo anaranjado dejaba paso lentamente a las primeras estrellas y auguraba una noche cálida en Buenos Aires. En el balcón, la brisa aún era cálida y acariciaba mi cuerpo al pasar por entre mis piernas. El hielo se derretía lentamente en el vaso enfriando el Campari con jugo de naranja. Era nuestro primer fin de semana solos y estrenaríamos nuestro “departamento de solteros”. Hace más de un mes que lo estábamos acomodando a nuestro gusto. Si bien no había muchos muebles, la mayoría habián sido hechos a la medida de nuestras necesidades y especificaciones, y el resto, dado que no eran muebles comunes, de todas formas, habían demorado su entrega. El día que vinimos a verlo, supimos que era exactamente lo que buscábamos. Un dúplex en el último piso de una torre en Belgrano. El edificio contaba con seguridad en la entrada y cochera. Los modernos ascensores de acero llevaban a un pallier privado con una cámara de seguridad en la entrada que podía chequearse desde el interior del departamento. Al entrar, un amplio living de Porcelanato blanco se iluminaba con el inmenso ventanal de dos pisos que recortaba una postal de la ciudad y se coronaba con una terraza. La cocina integrada al living estaba completamente revestida de acero, tenía una barra de desayuno de grueso granito negro. Al subir las escaleras de madera, el dormitorio balconeaba al living ofreciendo la misma vista. Sus pisos de madera eran cálido y suaves, y brillaban recientemente plastificados. El vestidor tenía puertas de espejos en las que se podía ver el cuerpo completo reflejado. El baño, era amplio y compartimentado con una bañera con hidromasaje. Cada uno de los rincones del departamento era perfectamente funcional a nuestros juegos. Y Si bien el amplio ventanal dejaba poco lugar a la intimidad, la orientación y la altura del edificio hacían casi imposible que nadie nos viera, salvo que estuviesen usando un telescopio. Y si ese era el caso, tendrían un interesante espectáculo esta noche.
A mediados de semana, habían terminado de entregar los muebles. El linving contaba con una gran sillón de cuatro cuerpos de cuero negro estilo Chestefield, una mesa ratona maciza de roble de 1.50 de ancho por dos metros de largo, un sofá tantrico y una banqueta del mismo tamaño que la mesa ratona pero de cuero negro y bastante más alta de lo habitual. Una lámpara con focos de escenario permitía dirigir la luz donde fuere necesario. El resto de la iluminación era cálida y difusa. En la habitación, una hermosa cama King size se vestía con sábanas de satén negro y una funda especial de gruesa toalla cubría el sommier. En la cabecera de la cama de madera maciza, habíamos colocado unas argollas. También había algunas lámparas que proporcionaban la luz según el momento y en una de las esquinas de la habitación, instalamos una cámara detrás de un espejo de un solo lado para poder filmar nuestros encuentros sin poner nerviosos a nuestros visitantes. Además, sabíamos que esos videos sólo iban a estar dirigidos a nuestro entretenimiento personal. A Juan le encanta la pornografía y más cuando es él quien la dirige.

Mis instrucciones para hoy eran claras. Para nuestra primer noche solos habíamos programado ir a ver una rave que se organizaba en Costa Salguero. Obviamente significaba me iba a tener toda la noche acabando mientras me tocaba por debajo de la ropa. Pero esta vez, tenía que cumplir otro requisito. Me dijo que me quería especialmente dócil y abierta. Y por eso, tenía que venir al departamento a la tarde, decorarme con poca ropa muy sexy y esperarlo. El estaría llegando alrededor de las 18.30 acompañado. Cuando el subiese al departamento, yo tenía que esperarlo junto a la puerta con anteojeras en los ojos, arrodillada y sentada sobre mis talones. En mi cola, debía usar el plugg de acero que me había regalado un par de meses atrás y solía usar todos los días desde que anochecía hasta que el decida cuando sacarlo.
Estrenando patio de juegos (relato, fotos y gif)
Algunas noches, tenía que dormir con el dentro mío y por la mañana, me levantaba excitada y mojada. Sólo podía hablar si se me decía que hable, cualquier otro sonido estaba permitido. Si me reusaba a hacer algo que se me pidiese, el invitado sería despedido pero me iban a castigar y me iba a coger igual pero mucho peor. Mi mejor opción era ser obediente, relajarme y dejarme llevar, y tal vez asi no me castigue
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No sabía si temblaba de excitación, miedo o vergüenza, creo que era la mezcla de todas esas cosas. Traté de despejar mi mente y relajarme, me di un baño con sales en el hidromasaje. Me depilé cuidadosamente. Puse crema humectante en todo mi cuerpo con suaves masajes. Arregle con esmero mi cabello y lo recogí con pequeñas torzadas hacia atrás para que no me moleste en la cara. Sólo maquillé mis ojos con un poco de rimmel, algo de rubor en las mejillas y un toque de brillo labial. Elegí un top de gaza negro que descendía desde mi cuello en forma de x y se ataba a mi espalda. La gaza era completamente transparente por lo que sólo resaltaba mis pechos en lugar de ocultarlos. En mi cuello, puse mi gargantilla de strass con su inicial colgando. Amo tener su inicial sobre mi piel. Para mis caderas, usé una pequeña pollerita de gaza negra abierta a un costado, y si bien estaba tentada de usar unos bellos zapatos de tacón, pensé que esta vez estaría más satisfecho si sólo lo esperaba descalza. Unas gotas de Channel N° 5 completaban mi atuendo.

Para cuando terminé de arreglarme, sólo me sentía ansiosa y caliente, muy, muy caliente. No tuve que esperar mucho. A los pocos minutos recibí su llamado diciéndome que estaba subiendo. Tomé el pequeño felpudo acolchado que habíamos comprado para cuando tenga que esperarlo en el departamento y me arrodillé sobre él poniendo mis manos en caja detrás de mi espalda y abriendo ligeramente las piernas. Mi vagina estaba claramente expuesta y mojada; mis pezones sobresalían erectos y excitados. Con la cabeza baja y las orejeras puestas, espere su llegada. El corazón me martillaba la cabeza y podía sentir la humedad entre mis piernas. Mi ano ya estaba acostumbrado a estar dilatado con el plugg pero el saber que iba a ser usado hacía su presencia más notoria y los talones lo mantenían bien dentro mío. Sentía un calor abrazador que subia por mi columna y me entrecortaba la respiración. Se abrieron las puertas del ascensor primero y después la llave giró la cerradura. Dios! Estaba tan excitada que creía explotar.
puta
-Ella es Lucía, mi putita obediente y sumisa. – Podía notar la sonrisa en su voz… estaba complacido.
– Es mía y sólo mía, pero hoy tengo ganas de usarla con alguien más y ese sos vos, pero sólo me obedece a mi. Tiene instrucciones de no hablar a menos que se lo pida, y hoy no va a hablar ni una sola palabra. Ruidos va a hacer muchos. Levantate, quiero verte.- Tomó mi mano izquierda y me ayudo a incorporarme.
–Ponete en posición de inspección. Podes tocarla y acariciarla como quieras Daniel, yo voy a servirme un whisky. Queres uno?
anal
- SI gracias- respondió una vos masculina de mediana edad.- Con mis manos en la nuca y mis piernas extendidas, empecé a sentir como sus dedos me recorrían los pechos, para bajar por mi vientre y colarse en mi concha mojada. La sensación de sus dedos dentro mio me hizo estremecer.
– Está empapada, casi chorrea y tiene un hermoso tapón en el culo.
– Si si, - respondío Juan desde la cocina - esas eran sus instrucciones y como te dije es muy muy obediente. Le gusta complacerme y lo hace muy bien. – Sentí el aliento de su respiración acercarse a mi y oler palmo a palmo mi piel, desde mi cuello hasta mi concha.
esposa
– Huele increíble, a flores y perfume, y me encanta esta ropita que tiene puesta, esta mejor que desnuda.
– Ella en este departamento no se viste… se adorna para mi. Al piso putita, como estabas antes. – Estaba feliz por haber complacido a mi Amo. Me arrodillé sin titubear, puse mis manos en caja detrás de mi espalada y abrí las piernas. Mi concha latía desesperada y sentía el culo apretado y deseoso de ser penetrado.
– Sabes porque elegí a Daniel? Porque me dijo que tiene una pija muy grande y ancha, como te gustan a vos. Asi que vamos a verificar eso. Cogele la boca Daniel. Dejá las manos como las tenes perrita y abri grande la boca.-
mamada
Estaba excitada y aterrada por las palabras de mi Amo, y si era muy grande? Y si no la aguantaba? Sería castigada si emitía cualquier palabra, siempre existía la posibilidad de la palabra de seguridad pero no quería decepcionarlo y arruinar la noche. Me resistí a pensar e hice exactamente lo que me habían dicho. Una pija bastante grande se metió en mi boca, no era tan enorme asi que me relajé pero a medida que entraba y salía y se metía cada vez más adentro de mi garganta se ponía más dura y grande. Apenas me cabía en la boca y si bien me atragantaba, sabía que aún quedaba un pedazo fuera de mi. La saliva chorreaba por las comisuras de mi boca y bañaba esa gran pija.
trio
Mi Amo me ofreció agua por un instante, yo asentí con la cabeza y tomé de la botella que él sostenía. Esta fresca, recién sacada de la heladera y dejó caer un poco sobre mis pechos. Mis pezones se pusieron erectos y duros al contacto con la gaza mojada y mientras que me seguían cogiendo la boca, puesto unas pinzas en ellos para que los sienta presionados y turgentes. Acabe por primera vez en ese momento, mojando la pequeña alfombra y despertando la aprobación de ambos.
– Muy bien putita!! Te gusta!! Viste Daniel que es divina, mira como le gusta que le cojan la boca. Veni que yo te voy a ayudar a que te entre bien adentro, vos relajate y haceme caso a mi. Respira hondo… asi… abri la boca grande y aguantá.- se pudo detrás de mi cabeza y me empujo despacio pero constantemente la pija adentro de mi garganta. Me empezaba a quedar sin aire por lo que cabecee asi atrás
doble
–No no, un poquito más, aguanta…- Me ahogaba con mi saliva y de repente tiro mi cabeza hacia atrás dejando entrar el aire en mis pulmones y chorreandome de saliva. – Acabe de nuevo
– Así putita!! Muy bien!! Otra vez y quiero que acabes de nuevo. – Cuando lo repitió hizo que me balancee para adelante y para atrás algunas veces con la pija bien adentro de mi garganta, me ahogue un poco más, pero estaba tan caliente que igualmente acabe para seguir sus ordenes
- Perfecto! Ahora te voy a coger la boca yo. – Tan solo pensar que me iba a meter la pija en la boca me hizo acabar
sumisa
– Acaba hasta cuando no te la coges – Dijo Daniel con la respiración entrecortada y la excitación palpable en su vos
– Acaba porque sabe que me la voy a coger y porque le fascina mi pija, estuvo esperando todo el día esto. – y metio su pija erecta directo hasta mi garganta ahogándome y haciéndome chorrear saliva por la boca y eyacular por la concha.

Ahí sentada sobre mis talones había acabado por lo menos cinco veces y recién empezaba mi noche. Cuando se cansó de cogerme la boca y tenía la pija complemente empapada por mi saliva, me hizo levantar y me llevó hasta el sofá tantra del living. Me hizo doblar sobre el y quedé con el culo y la concha completamente expuestos y levantados. Podía tener las manos en la espalda o podía usarlas para asirme de los costados. Decidí tenerlas a los costados para tener de donde agarrarme.

– Si queres podes gritar pero no hablar, ni una sola palabra entendido? – Asentí con la cabeza.
– Muy bien… a ver ese culo. -Sacó el plugg y metio dos dedos con lubricante.
– Muy bien, esta abierto pero no demasiado, asi que no te vamos a lastimar, pero la vas a sentir bien. Quiero que te sientas muy puta cuando alguien con quien no hablaste y ni siquiera vez te este rompiendo el orto, porque no te va a coger, te va a romper el culo. Despues te voy a coger yo en el sillón y el te va a seguir rompiendo el culo. Te dije que te quería abierta, te van a dejar bien abierto el orto. A la noche vas a ir en pollera bien cortita, y si te quiero coger o hacer coger, te levanto la pollera y te hago el culo. – Lo caliente que me pusieron eses palabras hizo que me choree de nuevo y que me meta otros dos dedos en el culo.
– Asi!!! Bien, abierta! Si te seguís abriendo asi lo vas a sentir como en la concha puta! Apretame los dedos con el culo – Lo cerre con todas mis fuerzas concentrándome en sentir como los dedos entraban y salían
– Muy bien asi quiero que lo cierres cuando te entre toda y quiero que lo vuelvas a abrir para que te vuelva a entrar, entendiste? – Asentí chorreando por la concha.
– Metele la pija en la boca mientras que yo le termino de preparar el culo Daniel. El se sentó y se apoyó en el respaldo quedándome justo su pija a la altura de mi boca. La abri y meti todo lo que pude en ella, como no era suficiente, Juan le ordenó que me empuje la cabeza más adentro. Acabe pataleando y con Juan sonriendo mientras que me abria más el culo.
Estrenando patio de juegos (relato, fotos y gif)
– Un día de estos te voy a meter la mano perra – y me dio un chirlo en la cola con bastante fuerza
– Uy que ganas que tengo de dejarte la colita bien roja, me parece que hoy te voy a dar unos buenos azotes en el culo para que cuando te este apoyando sientas bien el roce de la pija. Te los tengo prometidos del año pasado y sabes que soy un tipo que cumple sus promesas no? – Asentí con la cabeza, recordaba eso y no me gusta el dolor, pero sabía que si eso era lo que el quería yo lo iba a hacer y sólo esperaba que no me duela mucho. De todas formas, saberme entregada de esa totalmente me calentaba tanto que aun sabiendo que iba a dolerme, me hizo acabar otra vez. Mientras la pija de Daniel se clavaba en mi garganta.
– Veni Daniel ya esta bastante abierta, hace el culo primero lento asi se le abre y se le acostumbra, la quiero usar hoy a la noche y no me sirve si no puede bancarse más pija en el orto.
– Quedate tranquilo que yo también la quiero usar un rato largo, se lo voy a abrir de a poco y después me la cojo bien. –
puta
-Antes toma un poquito de agua que debes tener sed. Te sentís bien? – Asentí con la cabeza y sonreí. – El me acarició la cabeza en signo de aprobación.
Tenía el culo bien abierto y aun así sentí esa enorme pija meterse a la fuerza adentro mío. Se sentía tan grande que estuve tentada de decir “no por favor” pero me contuve y apreté el sillón con las manos. – No sabes que bien que se ve esa pija entrándote en el culo, te lo voy a grabar para que veas que bien te la bancas.
– Si queres yo lo grabo así le metes la pija en la boca para cuando empiece a cogérmela en serio, va a gritar como una perra.
– Si toma, así le cojo la boca y se tranquiliza.
anal
Aunque parece extraño, en ese momento, tener la pija de mi Amo en la boca si me tranquilizaba, me sacaba la obligación de no hablar de la cabeza, aunque quisiera, no podía emitir palabra. Apenas podía respirar, y esa enorme cosa me estaba partiendo en dos. Me sentía increíblemente perra cogida de esa manera, obedeciendo cada instrucción y obteniendo la aprobación de mi Amo. Me calentaba y podía sentir como me chorreaba desde la concha hasta el piso. El culo se me dilataba y trataba de cerrarlo cuando tenía la pija adentro lo que hacía Delirar a Daniel y sonreír a mi Amo. No sabía ni quien me estaba cogiendo y podía ser una descerebrada total que tampoco le hubiese importado. Empezó a bombearme con fuerza y creí que me iba a desmayar…No podía parar de acabar.
esposa
– Quiero escucharte…- Dijo Juan y me saco la pija de la boca; pero sólo quiero escucharte gemir y gritar, ni una sola palabra. – Mi mente se paralizo, no podía ver ni tocar solo podía sentir esa enorme pija dura entrar y salir por completo de mi culo mientras que Daniel repetía que no lo podía creer. Gemí y grite y ceo que ambas cosas al mismo tiempo.
– Traela acá – dijo Juan desde la posición del sillón. Me senté a horcajadas sobre él y me penetro en la concha que seguía chorreando. Daniel se acomodó detrás mío y me metió la pija en el culo sin ningún miramiento. Di un respingo de dolor
– Shhhh, tranquila, estas bien abierta seguí relajadita como estas que me gusta verte asi de entregada putita – y me dio un beso profundo y devastador que me dejo sin aliento. Me acostumbré rápidamente a las dos pijas dentro mío, me mantuve apenas incorporada sobre mis rodillas y los dos empezaron a moverse saliendo y entrando de mi. Necesitaba acabar y chorrearme pero no podía porque la pija de Juan estaba bien clavada en mi concha.
mamada
-No me quieras sacar la pija, bancate la ganas de acabar perra hace una hora que no paras de chorrearte- Yo hacía todo lo posible pero las sensaciones me superaban. De repente Juan se clavó del todo dentro mío y me dejó más expuesta para Daniel, El empezó a sacarla por completo y volver a entrar chocando dentro con la pija de Juan en el proceso. Sentí que iba a estallar y unas lágrimas empezaron a correr por mi cara.
trio
- Tanto necesitas acabar? No podes más? Un ratito más…- Yo seguía llorando de frustración mientras que me empalaban una y otra vez
- Escuchame bien, asi te vas a tragar mi leche hoy, con esos ojitos bien mojados de tanto que te voy a coger y te voy a dejar el culito bien colorado para que te sepas bien puta y bien mía. Sos mi putita y me tenes que complacer a mi. Esta claro?- Asentí con la cabeza y nuevamente me dio un beso que me saco la respiración mientras que sacaba si pija de adentro mío y me dejaba chorrearme hasta casi perder la conciencia.
doble
– Ya le podes acabar en el culo Daniel, necesito que se recupere unas horas. Le queda mucho uso a esta muñequita. – Sentí como me cogía con más fuerza y la pija se ponía aún más grande hasta que me la metió más adentro que nunca y emitió un fuerte gruñido a mis espaldas.
sumisa
– Muchas gracias Juan, un placer romperle el culo a esta belleza. No sabes como te envidio por tener esta cosita a tu disposición. Llamame cuando quieras.
- Te dejo agendado. Te acompaño a la puerta, vos quédate sentadita que ahora vuelvo. Toma agua. – Me dijo mientras que me dejaba en las manos una botella de agua mineral. Yo seguía llorando no se muy bien porque… excitación, cansancio, exceso de orgasmos… el gua hizo a mi cuerpo lo que sus caricias y mimos hicieron a mi mente. Cuando recuperé el ritmo de mi respiración, me beso en la frente y me sacó las orejeras. Mis ojos tardaron en acostumbrarse a la luz. Me estaba sonriendo y satisfecho por mi obediencia.
– Me encanta verte acabar y hacerme caso, ves que bien que la pasaste? - Asentí con la cabeza.- Ya podes hablar
– Si papi, gracias.- Ahora anda a bañarte de nuevo que estas hecha una sopa, ponete crema en la colita y tráela a la cama porque en serio te la voy a dejar bien colorada. – Mire con mis ojos suplicantes a los de él.
– No hagas lio, venis siendo muy obediente, seguí así y cuando este coloradita paro, si te portas mal sigo. No te va a doler, te va a quedar sensible. Te portaste bien y cuando te portas bien te trato bien – Asentí con la cabeza y fui a ducharme.
Continuara…