Leo, aceptó la decisión de su madre Angélica respecto a Julio, sin embargo, no el hecho de "fumárselo", es decir, de bancarse el acoso y menos aún el abuso sexual. Mientras pudo, se mantuvo despierto, pero hubo un momento que el cansancio lo venció, toda la actividad física en ese fin de semana de locura, le pasó factura, y se dormitó.
Julio, estaba fresco como una lechuga, y a la expectativa, al observar a su amigo dormido, con los ojos cerrados, con la respiración profunda, la que establece el sueño, aprovechó y se mandó sobre él.
Una Noche Interminable 27º Parte I
Leo se despertó subrepticiamente, se encontró desnudo y con Julio saboreando su pene, lo usaba al miembro, como una flauta traversa. Eso lo descolocó, se molestó consigo mismo, al notar que estaba excitado, estaba al palo, erecto, con el pene erguido y pensó que de no despertarse hasta hubiera acabado, tenido un orgasmo, con él, con su amigo puto.
Se descontroló y comenzó un mini-escándalo. Sin mediar palabra, Leo le propinó un sopapo, un cachetazo, con la mano abierta a Julio, este, en pleno éxtasis genital, no había notado la reacción de Leo, y lo tomó a mal, y se trenzaron a golpes de puños.
madre
Los gritos, empujones y agresiones continuaron hasta que despertaron a la familia, sin embargo, la única que puso "coto" a la riña fue Angélica, que sabía de que se trataba todo.
Tanto Felina en el sofá de la sala, como el padre de familia Bruno en el cuarto del fondo, se hicieron presentes ante ellos, pero no intervinieron. Más aún, estos dos últimos (padre e hija) aprovecharon para flirtear entre ambos. La joven vestía una especie de solera, y como siempre, estaba sin ropa interior, y se había escrito en inglés, sobre el monte de venus, un corazón y la palabra ("papi" "daddy" la cual en el tumulto, aprovechó a mostrar a su progenitor.
hija
Angélica se interpuso entre ambos, los serenó y los llevó a su habitación matrimonial, la que se encontraba el lecho marital abandonado por su marido Bruno, que desde unos días atrás, dormía en el galpón del fondo de la casa.
A los otros integrantes de la familia, es decir, a su marido Bruno y a su hija Felina, les ordenó que se dirijan a sus aposentos, que todo ese espectáculo había terminado, y tenía todo el mundo que dormir, ya que Leo, su hijo, debía dormir, pues a las 06.00 A.M. o sea "a diana" debía estar otra vez en el ejército, cumpliendo el servicio militar obligatorio.
Ambos, su marido Bruno y su hija Felina, no la contradijeron saludaron parcamente y se dirigieron a sus respectivos lugares, aparentemente.
La mujer, quería poner paños fríos entre ambos muchachos, su hijo adorado y su amigo Julio, quien en algún momento, antes de que Leo tuviera sexo con ella, su madre, le brindó a ella cariño, atención y por supuesto sexo (Julio).
Fue así que luego de hablar mucho con ambos, no conformó a ninguno, pero, "pateó" para adelante el problema a resolver, y todo se selló en ese momento, con sexo entre los tres, Angélica, Leo y Julio, madre, hijo y amigo.
incesto
Por otro lado, Felina y su padre, también tuvieron sexo esa noche, ninguno de ellos descansó en brazos de Morfeo, sino en brazos de Eros.
Su padre la acompañó hasta el sofá de la sala para continuar él hacia el quincho del fondo de la casa, sin embargo su hija lo detuvo, lo hizo con juegos e insinuaciones.
familia
Para luego, desde el sillón bajarle el cierre relámpago de la cremallera y comenzar a mamarle el falo a su progenitor exaltado de avidez genésica, su instrumento estaba firme como un metal.
padre
Felina se echó hacia atrás, abrió las piernas y dejó ver las muestras de su deseo, las huellas de la pasión que en esos momentos sentía para con él, su padre, sus bragas estaban húmedas, más que eso, estaban mojadas, chorreadas de flujo que indicaba su calentura, él hombre atinó a tocar esa zona, acariciar su vulva, por sobre la ropa empapada de sexualidad.
hijo
Al instante Felina se quitó la poca ropa que llevaba puesta y desnuda en el sofá volvió a lo que más le gustaba de su padre, la pija, su suave verga la descontrolaba y volvió a chupársela.
Una Noche Interminable 27º Parte I
La devoraba, esa poronga en su boca la extasiaba, la tragaba de todas formas, de todas las maneras, de todos los ángulos, desde los lados más extravagantes, desde las perspectivas más incómodas.
madre
Hasta que el hombre, su padre no resistió más y la dio vuelta y la penetró desde atrás, le introdujo un dedo en el orto, específicamente el pulgar, y el choto en la argolla.
hija
Eso la desquició, la exacerbó hasta el límite de sus ansias, y se desembarazó de la posición y se subió sobre él, su "papi" y comenzo con su galope, se sentó en la chota y jineteó como una hábil y experta jocketa.
incesto
Gozó, y acabó la joven varias veces, ella era muy fecunda en la producción de orgasmos, supo con su padre, que era multiorgásmica, nadie hasta ese momento la hacía acabar tantas veces y de forma tan rápida y en una seguidilla de estertores y polvos que la hacían convulsionar.
familia
El padre también, no aguantó más y eyaculó en el interior del cuerpo de su hija, fue como una profanación pero gloriosa, fue un polvo largo, que no terminaba más, de sus huevos salió un montón de líquido seminal, la inundó de leche, la vagina se llenó de él.
padre
La guasca se derramaba aún con él dentro de ella, no cabía dentro de ese pequeño lugar, de esa cuevita de placer que era la conchita de la hija.. Fue entonces que se retiró para volver a penetrarla pero contra natura, en su ano angelical y como cuando era adolescente volvió a terminar, permaneció dentro de ella, sin embargo, ella pedía que se corra.
El lo hizo, dejó que se desagote, ya que ella dijo ronroneando ¡Estoy llena de vos, de tu leche, voy a explotar!
hijo
El hecho de ver chorrear su esperma desde la zona vedada por su mujer lo volvió a estimular y la poseyó otra vez y le saltó un fluido estoico que salió como arrancado de su próstata.
Tembló como un pendejo en el cuerpo de ella y ahora si, salió exhausto.
Una Noche Interminable 27º Parte I
Ella hizo fuerza y con ruiditos desde el ano dejó salir todo afuera.