Felina, luego de su labor, regresó a la casa y se dirigió a la cocina y cansada quedó sobre la mesa esperando que llegaran todos para almorzar en "familia".
Se fue mi hijo, apareció mi hermano junto a terceros 23º
Luego de almorzar, Bruno, regresó al galpón a dormir la siesta, Felina hizo lo mismo, pero en el cuarto de ellos, los hijos, Leo estaba no tan descansado, pero no quería perder las ultimas horas antes del regreso al batallón durmiendo, y salió a buscar algunos de sus amigos por el barrio.
Angélica, quedó decepcionada, ya que se quedó sola, para los quehaceres domésticos.
Mufada, levantó los trastos de la mesa, y se puso a lavar los platos.
Aburrida como un hongo, ya que ella había descansado más que suficiente, se apoltronó a mirar televisión en el plasma de la sala de estar.
hermano
De casualidad cambiando los canales, en el codificado encontró una película porno, que recordaba haber visto y en su momento la calentó.
Mientras la miraba se comenzó a tocar, la llegada de Leo, su hijo, la hacía permanecer, excitada, con ganas de contacto sexual, como en su juventud, en el pueblo natal, cuando su hermano Ernesto, la había introducido en el negocio de las acompañantes, bah, en la vieja y tradicional profesión, la más antigua del mundo.
Su mente se dejó llevar a esos tiempos, mientras se masturbaba en soledad con displicencia.
Vecino
Su recuerdo era en blanco y negro, se veía jovencita, tendría en ese entonces la misma edad que su hija Felina en la actualidad, quizás un poco menos.
Rememoraba que su hermano la agarró justo, en el momento exacto, es decir, tal vez, si hubiera sido un tiempo antes, hubiese reaccionado de otro modo, y de haberlo realizado un tiempo después de algún "debut sexual" también. Pero no, fue justo.
Es decir, ella hacía un tiempo que se encontraba exaltada, ya había experimentado su desarrollo biológico con los cambios en su cuerpo, y estaba en la etapa que psicológicamente descubría su furia hormonal y la posibilidad de manifestar sus deseos mediante una emotividad exacerbada,
juventud
Los jóvenes y muchachos, le prestaban atención y ella era recíproca con estos desde los flirteos inocentes.
En ese exacto momento entonces, su hermano la violentó, y eso la confundió, primero, con un sentimiento extraño, de rechazo y deseo, de culpa y ansiedad, de pecado y debilidad, de algo incorrecto pero acaso curioso y voluntario.
Luego ese sentimiento se transformó en una especie de enamoramiento, pero que rápidamente se evidenció como algo circunstancial, emparentado con la avidez sexual, para luego convertirse con este (su hermano) en desinterés, saciedad.
madre
Sin embargo, su hermano Ernesto, fue el primero en todo, la desvirgó, la sacó a "barear" es decir, la llevó a sus primeros boliches, en el centro del pueblo, eso la apabulló, la aturdió y trastocó sus certezas convirtiéndolas en dudas.
Creyó que ese sentimiento era amor, quedó encandilada con él, este la vistió mejor, comprándole ropas baratas, pero nuevas, la llenó de fantasías, bijouterie, cadenas, aros, colgantes, anillos, todas chafalonerías, baratijas, pero que a ella la impresionó, la sedujo, se fascinó en un primer momento, se cegó hasta soliviantarse, induciéndola a ese mundo corrupto, la envició, la prostituyó.
incesto
Hasta que la entregó al primer tipo viejo, es decir, el segundo que profanó su cuerpo, que estuvo dentro de ella, ante la mirada y compañía cómplice de su hermano. Qué le hizo experimentar el contacto con carnes flojas, con arrugas, con dentaduras postizas, con la obesidad, con el deterioro de los vejestorios, con las canas desteñidas, fue su propio padre, es decir, pasó de las manos de su hermano mayor a las de su padre Rogelio.
Ambos, padre e hijo, eran una especie de "fiolos" cafiches, proxenetas, chulos, inducían a sus hijas a prostituirse y vivían de las ganancias de la actividad, admitiendo contactos sexuales con extraños a cambio de favores, especies y/o dinero, eran rufianes de poca monta.
Ella era la segunda hija que iniciaban y degradaban, la otra, la primera, había sido su hermana mayor, Lola, su eterna rival, la que competía para mantener sus privilegios, la supremacía en ese sentimiento compulsivo, enfermo, extraviado, confuso e irracional de ser la preferida.
HIJOS
Recordaba vívidamente el día, el modo, en que su hermano le hablaba al entregarla al padre de ellos.
Mientras ella era penetrada por su progenitor, Ernesto, su hermano mayor, permaneció en el lugar, haciéndola que ella lo mirara a sus ojos, para que su mente esté fuera de su cuerpo en ese momento, y que se acostumbrara abstraerse de la realidad exterior y se concentrara en su pensamiento, en su tarea, en la faena, en su objetivo, para su salud mental y que no se enfermara psíquicamente por lo que hacía en esa actividad, su próximo trabajo, para su profesionalización, y ella por un tiempo lo aceptó, se acostumbró al servicio con la estrategia que le enseñaron, a salirse de su esencia, aislarse del mundo que la rodeaba.
siesta
A la larga, eso hizo que a ella, Ernesto le dejara de importar, que no reparara que fue su primer hombre, muy importante en aquellos tiempos (la primera vez), ya que ello, terminó con su reputación, sin embargo, su hermano, la empalagaba hasta el hartazgo.
Pero, desde allí, a Angélica, se le despertó un impulso, emparentado con su apetito, relacionado a la propensión instintiva, proclive a la fácil receptividad y sensibilidad genital hiperestésica con el sexo opuesto.
Lo que por supuesto, su hermano aprovechó económicamente por la codicia de ambos (padre e hijo).
Angélica convertida en una adicta libidinosa, compartió sexo con extraños adultos y forasteros del pueblo. Lo hizo de manera profesional, rentada, pero también muchas veces por lujuria, por su apetito sexual excesivo, en más de una ocasión, se creyó ninfómana, tal vez lo era y eso molestaba a su hermano y a su padre.
Se fue mi hijo, apareció mi hermano junto a terceros 23º
Primero, porque lo hacía gratis con cualquiera y esto generaba discusiones, regateos con los clientes, los cuales planteaban que ella lo disfrutaba también y eso equivalía a una contra prestación, que no podía obviarse y debía ser tomada en cuenta y reducir como un descuento el servicio.
Segundo, que ella ante esa promiscuidad, podía contraer alguna enfermedad, que arruinar el negocio, parcial o totalmente, sumado a los gastos, chequeos, prácticas y análisis médicos que la sociedad debía que afrontar, por el accionar desprejuiciado de la joven.
hermano
Tercero, porque eso trascendía y los clientes la desjerarquizaban, le perdían la confianza y se aprovechaban, no querían pagar, si de hecho a ella le gustaba hacerlo, conseguía placer, ella acababa con cada cliente, gozaba, eso además la cansaba, perdía energías, aunque con ella eso no sucedía, era inagotable.
De todos modos, el servicio que ella brindaba a los clientes era total, ya que se entregaba absolutamente, era una sacrificada por la profesión. Por eso, se mantenía demandada por estos (los clientes) a pesar de su historial, de sus antecedentes.
Vecino
Pero, para sus manejadores (hermano mayor y padre) podía ser una puta de primer nivel, si dejaba de comportarse de manera tan hedonista, y eso beneficiaría a todos. Sin embargo, era inútil, ella no lo podía evitar, era insaciable, anhelaba la verga en su cuerpo todo el tiempo. Donde sus familiares se descuidaban un momento, ella estaba seduciendo y practicando sexo con cualquiera.
juventud
Todo se mantuvo así, hasta quedar embarazada, Leo, era hijo de padre desconocido, esa era la razón de su quiebre, por eso ella (Angélica) idealizaba a su hijo, él fue el vehículo que manifestó lo emergente, la situación enfermiza de ese grupo familiar. Su embarazo habló por todos, fue el portavoz denunciante de la patología familiar. Sin embargo, ella no tomó conciencia de la significación grupal que eso conllevó, la denuncia efectuada a los miembros de su grupo familiar, detonó esa especie de pacto implícito entre todos, hizo explotar esa familia.
madre
Todos, de alguna manera sabían, el "secreto a voces", las actividades ilícitas, pero estaban como dormidos, naturalizaban la situación, sin embargo, el embarazo, convirtió a Angélicia como un "chivo emisario" la "alcahueta" que desenmascaró las cosas latentes en ese círculo cerrado. A partir de ello, la madre, se fue, los abandonó a todos, se escapó con un "turco" un comerciante y migró a España. Su hermano y su padre fueron recluidos, encarcelados, más tiempo estuvo Ernesto detenido, su hermano mayor, que cargó con las responsabilidades más graves, su padre, por una cuestión de edad, estuvo menos tiempo preso, su hermana Lola, nunca la perdonó, por destruir "la familia" y ella (Angélica) abandonó el pueblo con sus hermanos menores (Lidia y Félix) sus otros hermanos varones se quedaron con Lola alli, algún tiempo más.
incesto
Lola, su hermana mayor, antes de que ella se marchara, le propinó una gran golpiza, que todavía el pueblo recuerda.
Mientras recordaba viejos tiempo idos, y continuaba tocándose, pero ya con menos emoción, no reparó que alguien la miraba desde fuera de la ventana.
HIJOS
Era el vecino lindero, un italiano adulto, de unos cincuenta años, que vivía junto a su padre, ambos solos, los dos viudos, muy serviciales, pero muy pesados.
De hecho, estos habían sido de alguna manera quienes les dieron la bienvenida, cuando ella y su marido Bruno, compraron el lugar, hacía casi veinte años atrás.
Ellos los ayudaron, los contactaron con el resto de los vecinos, pero con el paso del tiempo, se fueron alejando, ya que los "tanos" eran muy metidos.
De todos modos, había quedado, una puerta interna, de reja, que comunicaba ambas propiedades, pero que hacía mucho tiempo ninguno de ellos utilizaba.
Y justo, al tano se le había ocurrido usar, en ese preciso momento, cuando ella se encontraba en tan "penosa situación", Angélica quería desaparecer, se moría de vergüenza, al haber sido descubierta "in fraganti".
Igual Don Giovani, el vecino, se hizo el gil, le golpeó la ventana y se dio vuelta, se puso de espaldas a ella como mirando otra cosa.
Angélica, rogaba que el reflejo del sol en el vidrio de la ventana, le hubiera impedido al merodeador, observar claramente que hacía, aunque sabía que no era así.
Rápidamente se incorporó acomodándose las ropas, abrió la puerta del costado de la casa, y con la mayor cara de boluda, le preguntó al residente ¡Don Juan, qué pasó!
El hombre, también con cara de poker, serio, le respondió ¡Angelina, te buscan afuera!
¿Quién me busca? Preguntó Angélica
¡Un uomo che dice di essere tuo fratello! Respondió el tano
Angélica, no podía entender, como una persona estaba más de treinta años en un lugar y no aprendía el idioma.
¡Mi hermano! Exclamó ella
¡Sì, è stato suonato il campanello di casa e ho appena uscito e mi ha chiesto, ho detto che sarebbero se tu fossi, se avessi visto! Respondió Don Giovanni
Traduciendo, algo así como ¡Si, estuvo tocando el timbre de tu casa y justo yo salí y me preguntó, yo le dije que iba a mirar si estabas, si te veía!
¿Y dónde está? Preguntó nerviosa Angélica, ella no quería saber nada con su familia.
¡Dall'altra parte della strada da casa mia! Respondió el vecino
Traduciendo ¡En la vereda de mi casa!
¡Bueno, vamos, pero en silencio, según quien es lo atiendo, si no, usted me cubre! Explicó ella
¡Bene! Aceptó Don Juan (dijo, bueno)
Entró a la casa del vecino y desde allí observó por la persiana entre abierta.
Nuevamente el pasado se hacía presente en su vida. Meses atrás había sido su madre, ahora en la ventana, de manera inexplicable, se encontraba, su hermano Ernesto
¡No, no quiero atenderlo, dígale que no me vio, que no estoy! Ordenó Angélica
El vecino salió y le mintió al hermano de Angélica ¡No, nessuno, non ho visto nessuno! Traduciendo ¡No, no hay nadie, no he visto a nadie!
El hermano, agradeció y se fue, entendió que no se encontraba
¡Lì, ci è stato! Che cosa è? Preguntó el tano (Ya está, ya se fue, ¿Qué pasa?)
¡Es una larga historia, muchas gracias! Respondió ella y se marchó
Sin embargo, al intentar salir de la casa de Don Giovanni, la puerta estaba cerrada con llave. Angélica entonces llamó al vecino ¡Don Goan, venga abrirme la puerta que está cerrada!
Pero la respuesta fue un silencio ¡Don Goan! ¡Govanni! Continuó Angélica mientras volvía sobre sus pasos hacia la sala donde había quedado el hombre.
Lo encontró sentado en una silla con los pantalones bajos.
¡Perdón! ¿Qué está haciendo Goan! Exclamó preguntando sorprendida la mujer
siesta
Y el viejo caradura le respondió ¡Succhiare cara! (Chupámela querida)
¡Qué dice está "pazzo" (loco)! Exclamó Angélica
¡Dale, ho visto che sei caldo! Traducción (Dale que te vi que estás caliente) Respondió el viejo sin inmutarse.
Ella no podía creer lo que estaba pasando, ¡Don Goan abra la puerta y déjeme ir antes que se arme un quilombo y le cuente a mi marido! Amenazó ella
Don Juan (ese es el nombre en español) dijo ¡Beh dai, chiamare tuo marito e dirgli che fate con il vostro bambino! Traducción (Bueno andá así le cuento lo que hacés con tu hijo).
Eso la descolocó, fu como un cachetazo, el viejo sabía, seguramente así como entró esta vez, lo había echo otras veces, y había visto cosas indebidas.
Angélica entonces, sin cambiar la expresión, se agachó, se arrodilló y se la chupó.
Se fue mi hijo, apareció mi hermano junto a terceros 23º
El viejo lo descontaba, ya que no hizo ningún comentario, ni gesto o ademán alguno, sólo se acomodó mejor, y comenzó a gozar la experiencia, diciendo ¡Questo, ancora una volta, fa schifo, più forte! Traducción (Eso, más, chupa, más fuerte) mientras le acomodaba el cabello de su cabeza y le acompañaba los movimientos de la mamada, el cabeceo de Angélica.
hermano
Luego de un rato de "Tirarle la goma" a Don juan, este le dijo ¡Che molto bene, ma ora voglio penetrare ti siedi e finire la vagina dentro di te! Traducción (Eso, muy bien, pero ahora, sentate que quiero penetrarte la vagina y acabar dentro tuyo) lo que Angélica realizó sin protestar.
Vecino
Luego de unas cuantas cabalgadas de la mujer el viejo comenzó a temblar y emitir un sonido gutural una especie de ¡Aaaaaaaagggghhhhhhhhh! La retiró, levantándola hacia adelante, ella quedó inclinada, agachada como buscando algo en el suelo, la posición era similar al perrito, en cuatro patas, fue sacando el choto de la concha.
Y le llenó la vulva de su guasca rancia.
juventud
Al sacarla, la leche del viejo tano, se derramó en el piso, chorreó de la raja cayendo en los mosaicos de la habitación, luego se estiró y con su mano abrió la puerta y le dijo ¡Fuori! (Andate) Ella lo obedeció rápidamente .