Esta historia es muy real,

tan real que solo no la puedo contar.

De resultas que hube cambiado mi tripulación

y navegaba muy orondo por la inmensidad del mar...




Llevaba a bordo el tesoro mas preciado

que puede tener todo navegante que se precie de tal...

Si, llevaba conmigo una auténtica Poringuera


















Ella era la delicia de mi vieja barca !!!

Hasta que nos sorprendió una cruel tormenta




Y con sorpresa al finalizar, pude comprobar

que la pintura que llevaba debajo era totalmente

distinta a la que yo suponía...




Me era infiel con otro viejo pirata, solo que este era

"pirata del asfalto".

La hice prisionera y puse proa a las playas de su amado.




Y allí la dejé para que @tinchopi cuente la segunda parte de esta historia...