Hola trolis... lean las anteriores entregas de este calenturiento relato:

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La culeada a mi Tía era suave y profunda, iba desde la punta de la pija, hasta los huevos, lentamente, para que sintiera cada centímetro de carne, al llegar nuevamente a la punta, la sacaba para que sintiera un pooc de dolor al entrarle nuevamente...En cada embestida, se abría un poco más y empujaba pidiendo más nabo...Siempre me sorprendía. Cuando llegaba hasta los huevos, me quedaba un rato y aprovechaba para comer culo de macho... Me estaba volviendo loco.

Sin pensarlo, saqué la chota bruscamente y me lo afirmé a ricki, de una estocada brutal. Chilló como un cerdo y eso me calentó aún más...bombeé carne venosa sin detenerme, como un animal, como un caballo...

Tía se retiró y encendió un cigarrillo...Observaba todo, no se perdía ningún detalle...


Mientras me culeaba a su novio, la miraba fijamente a sus ojos. Ella fumaba y gozaba de plcer, era morbosa la hija de puta. Había abierto sus piernas y me mostraba su concha empadada y depilada, sin decir nada, en silencio. Fijamente a los ojos, como diciendome: - Llenalo de leche...

No pude aguantar mucho más, el dolor de huevos era impresionante. La agarré de los pelos y la obligué a que acercara su lengua al orto de Ricki, mientras seguía bombeando carne dura. Poco a poco la leche fue llenando el agujero rosa del puto de su novio. Desagoté hasta la última gota y saqué mi chota lentamente, se la metí a Tía y la obligué a que me la limpiara, con su boca floja, limpio hasta la ultima gota de leche, además me limpio bien la punta que se había manchado de caquita.. La saboréo de mil amores, la empujé hacia el hueco de carne y le dije que aspirara la lechita que permanecía caliente en el ano de su novio, aspiró con ganas, desesperada, extrayendo todo el semen viscoso y caliente, mientras Ricki con sus manos abría sus nalgas ayudando a la tarea.

Terminamos exhaustos, sin palabras... Nos tiramos en las reposeras fumando y luego dormitando, relajados. Había nacido algo fuerte entre nosotros y las vacaciones prometían.

Al rato, ya descansados estábamos calientes los tres nuevamente, no podíamos parar. Eramos igual de hijos de puta. Tía se pegó un chapuzon en la pile y al salir, se arrodilló a nuestros pies y empezó a lamerlos lentamente. Era hermoso el placer. Enseguida estábamos al palo nuevamente. Acerqué mis labios a los de Ricki y comenzamos a chuponearnos de una forma brutal, asquerosamente excitante, llenandonos de baba tibia y espesa, solo nuestras lenguas, sin tocarnos las pijas venosas a punto de explotar. Mientras la yegua putona seguía chupando nuestros dedos, mojándolos, escupiendo y recojiendo la saliva blanca que le salía de esa boca mamona que dios le había dado.

Era hermoso besarnos y sentir a la vez la baba en nuestras bocas y nuestros pies...


(continuará...bah, si comentan y puntúan, continuará )