Relato

Esto me sucedió no hace mucho.
Por la naturaleza de mi profesión, trabajo en un club de fútbol con jugadores profesionales. Básicamente me desempeño en el área de preparación física.
Una tarde, después de los entrenamientos, llega al consultorio un jugador que sentía un tirón en el aductor interno de la pierna. Le digo que se acueste en la camilla y empiezo a masajearle la pierna buscando el origen del dolor que sentía. El flaco estaba en pantalón corto y debajo con una malla blanca de lycra. Le comento que se tiene que sacar ambas prendas pues debo (y quiero!!!) llegar a masajear bien hasta arriba (hasta la ingle).
Sinceramente no esperaba que se sacara tan rápido la ropa, no hizo ningún comentario, pero un segundo se quedó en bolas.
Le ofrecí una toalla para cubrirse pero no quiso. Un pubis precioso, afeitado, con una pija hermosa, y, como estaba medio fresco, las bolas contraídas pegadas al cuerpo.
Ya en ese momento estaba por lanzarme sobre su pija, pero me contuve y empecé a hacerle unos masajes. Muy suaves primero, y un poco más fuertes luego.
Por supuesto que mientras podía, casi sin querer, le rozaba la pija. Notaba que no ofrecía resistencia, ni que se pusiera incómodo, así que seguí subiendo y rozando.
En un momento la situación cambió, ante mis ojos su pija se empezaba a endurecer y se elevaba y engrosaba. Debo decir que mi autocontrol estaba en su nivel más bajo.
Él se sonroja un poco y me pide perdón. Le digo que es totalmente normal y que si quiere le doy un tiempo para relajarse. En cambio de eso me agarra la mano y la apoya sobre su poronga tiesa.
Ya no pude esperar más. Prácticamente me tiré de cabeza. Chuparle la pija fue excepcional, ese olor de haber hecho actividad física reciente me re calentaba. Notaba cómo se retorcía de placer sobre la camilla y eso me excitaba más aún.
En ese momento pasa la mano por debajo y me agarra mi pija que estaba dura y a punto de estallar. El contacto de su mano me calentó más y cada vez me metía su pija más adentro de la boca.
Todavía recostado me baja el pantalón y me acaricia el culo por sobre el bóxer. Me bajo el bóxer y me mete el dedo en el culo. Yo ya no daba más de calentura.
Me subo a la camilla y dejo que su pija me puertee el culo ¡Qué placer! Sentir la cabeza de su poronga en la puerta del culo me excitaba terriblemente. Le dije PONEMELA TODA!!!
Me contesta que NO, que quiere que le acabe en el pecho y me empieza a pajear....Por supuesto no trabajó mucho, en un minuto le lleno de leche el pecho mientras él seguía rozándome el culo con la pija.
Una vez que le acabé, le suplico que me la incruste en el orto POR FAVOR!!
Sin más, se agarra la pija con la mano y me la pone de una. Una pija re caliente, sentía su calor dentro de mi culo, al instante se me paró otra vez. Ver su cara de calentura me calentaba aún más. Le puse mis manos en su pecho e hice todo el trabajo. Con movimientos rotativos de cintura, sentía su pija cada vez más tibia, sentía cómo se iba engrosando cada vez más. Al punto de estallar, le digo que no me acabe dentro.
Me dijo:
- ¿Me buscaste? ahora me vas a encontrar
Lo dejé hacer lo que quiera. Empezó a moverse él. Me arrodillé sobre su pija mientras él subía y bajaba, y en cada empujón que me daba sentía su placer, su calentura.
Empezó a moverse más rápido y en un momento, cuando me acabó dentro del culo, fue como si un volcán hubiera hecho erupción en mi orto.
Sin sacarla todavía me pajeaba otra vez. Por segunda vez le acabé en el pecho.
Me tiré sobre él y así me quedé unos minutos, sintiendo cómo galopaba su corazón.
Le dije que me parecía que su músculo aductor ya no le dolía. Me contestó que se sentía mejor, pero tal vez tenga que volver otro día para otro masaje y que la terapia le pareció tan buena que me recomendaría con otro jugador que es su amigo.
Por supuesto que le dije que cuando quiera puede volver y si quiere puede hacerlo con su amigo, juntos o separados.
¿Volverá?

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