Nota: Subo una versión ampliada del artículo anterior que quedó olvidado entre miles de posts en P!

[Info] Para chicos gay: penetrar y ser penetrado

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Todo sobre sexo anal para chicos gay o bisexuales: para disfrutarlo, hay que saber hacerlo bien


Un extenso texto que responde a muchas preguntas que se hacen los chicos interesados en el sexo anal que quieran hacerlo la primera vez: ¿ me dolerá ? (RESPUESTA: si se hace bien no tiene que doler) ¿ se siente mucho placer ? (RESPUESTA: puede ser muy placentero, sí) ¿ hacerlo tiene algunas consecuencias ? (RESPUESTA: si se hace corectamente ninguna) ¿ luego de hacerlo queda alguna marca que indica que no soy más virgen ? (RESPUESTA: NO) ¿ es cierto que si me penetran mucho voy a terminar usando pañales ? (RESPUESTA: NO, eso es un mito) y mucho, mucho más.

Unas palabras antes de empezar: En nuestra tradición el sexo anal era considerado como una práctica “contra natura” porque no tenía fines reproductivos, siendo aún así en muchos casos, una alternativa para evitar embarazos no deseados y preservar la virginidad.

En otras culturas ha sido una práctica más común; incluso para algunas sociedades de Nueva Guinea es de obligado cumplimiento en los ritos de iniciación. Los mangaianos la efectúan como alternativa al coito vaginal durante los períodos de menstruación.

Actualmente, los estudios revelan que hombres y mujeres confiesan haber disfrutado del sexo anal. Aproximadamente el 40% de las parejas heterosexuales lo han intentado al menos una vez y alrededor de un 20% de parejas lo practican con regularidad. Entre la comunidad homosexual el porcentaje de parejas que efectúan el coito anal se eleva al 50% de las mismas.

Frente a estos datos que revelan que gran cantidad de hombres y mujeres consideran la práctica anal como opción placentera y divertida, hay muchas personas que lo consideran un tabú, una acción sucia, perversa y dolorosa.

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El tabú anal inhibe en muchas personas el poder aprender acerca del uso sexual del ano. Que sea doloroso o no, depende de varios factores que determinarán su placer; no sólo es imprescindible que la persona desee realmente hacerlo. En especial, la primera vez, se debe tener en cuenta el cuidado con que se haga y si no se toman las precauciones necesarias puede ser una actividad de alto riesgo.

La creencia de que el coito anal tiene que doler es un mito persistente y dañino. Lo mismo que en cualquier parte del cuerpo, el dolor indica que algo está mal. Ante una introducción anal, los músculos anales, como reflejo defensivo, se contraen y habrá dolor si no se espera a que estos músculos se relajen.

El orificio del ano está rodeado por dos anillos musculares muy elásticos, los esfínteres, que tienen un funcionamiento independiente. El esfínter externo es controlado por el sistema nervioso central y se puede tensar y relajar cuando se desee. En cambio el esfínter interno es controlado por el sistema nervioso autónomo, que gobierna entre otras funciones la respuesta al estrés.

El esfínter interno se contrae respondiendo ante el temor y ansiedad aunque la pareja pasiva esté tratando de relajarse. Cualquiera puede aprender gradualmente a controlar el esfínter interno voluntariamente con el fin de relajarlo. Para ello, un contacto diario con el ano insertando por ejemplo un dedo hace que el músculo se vaya adaptando, y "aprenda" a relajarse.

Si hablamos de placer, la más alta concentración de terminaciones nerviosas está alrededor del orificio anal. La porción interna del ano responde mayormente a la presión.

¿ Sabías que la zona anal tiene tantas terminaciones nerviosas como el clítoris de la mujer o el glande del varón ? De esa forma se explica perfectamente porqué su estimulación puede producir tanto placer: es una de las zonas erógenas por excelencia. Es una zona extremadamente sensible y excitable.

Sexo anal

En los hombres, el placer lo obtienen a través de la estimulación anal sumado a la estimulación de la próstata (que se localiza a unos 2 cm. de profundidad de la pared anterior del recto). El masaje prostático con dedo, objeto o pene, puede ser una gran fuente de placer. También proporciona grandes dosis de placer el extremo inferior del pene o “bulbo”, siendo estimulado indirectamente en casi todas las prácticas anales. La agradable sensación de plenitud al ser penetrado (cuando te sientes "lleno" tambien contribuye al placer.

Hay muchas formas de disfrutar eróticamente el ano; estimulando el ano de la pareja durante el coito o mientras se manipulan los genitales de la pareja, el método oral-genital conocido como Rimming, y la penetración anal insertando un vibrador, dedo o pene en el orificio anal.

El sexo anal no es una actividad de acceso y disfrute inmediato. La penetración nunca se debe forzar. Es importante dilatar el esfínter anal lentamente y con mucho lubricante. Lo mejor es empezar con la introducción de un dedo (bien lubricado) para que se vaya adaptando el orificio y tras repetidos intentos probar con dos dedos, luego tres, hasta pasar a la introducción del pene.

El placer anal se consigue con una estimulación adecuada y gradual. Se puede llegar al orgasmo por la cercanía de las zonas erógenas primarias, aunque la mayoría de las personas requieren estimulación genital directa para alcanzar el orgasmo. Las mujeres pueden llegar a alcanzarlo a través de las contracciones de los músculos pélvicos y los varones responden a la estimulación de la próstata y del bulbo del pene. Algunos hombres con la estimulación anal logran orgasmos sin eyacular (los llaman "orgasmos secos" e incluso sin tener el pene erecto.

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¿Por qué el riesgo es mayor en las prácticas anales? El ano es un órgano que está contaminado con muchos microorganismos y no tiene lubricación. Por todo ello, con la fricción de la penetración pueden pueden ocurrir pequeñas abrasiones, y se incrementa el riesgo de infección no sólo local, ya que las micro fisuras posibilitan el micro sangrado en el pene y ano con el consiguiente elevado riesgo de enfermedades de transmisión sexual y del virus VIH.

El uso de preservativo, una buena dilatación previa (con los dedos o con un juguete) y abundante lubricante de base acuosa, reduce la fricción y ayudará a la penetración sin dañar el preservativo.

Además de considerar estas precauciones existen dos riesgos más que se deben tener en cuenta:

- Riesgo de infección si se pasa del sexo anal al vaginal directamente. Siempre hay que cambiar antes el preservativo y lavar todo lo que haya estado en contacto con el ano, porque de lo contrario podría contaminarse la vagina con flora bacteriana proveniente del recto.

- Riesgo de posible embarazo; puede ocurrir si el semen queda en la superficie del ano, baja por el perineo (zona entre ano y vagina) y se introduce en la vagina. Según un estudio en Inglaterra, un 8% de embarazos se produjeron de esta manera.

Por último, no sólo es importante evitar los riesgos con las precauciones adecuadas, además es recomendable considerar las siguientes reglas para garantizar un mayor placer en las prácticas anales:

Comunicación: Las dos personas deben estar de acuerdo y desear llevar a cabo la práctica anal. Es muy importante que la persona pasiva comunique su agrado o malestar para que el acto sea agradable y placentero para ambas personas.

Relajación: Los músculos que rodean el ano deben estar relajados, para ello es esencial una estimulación paulatina y con tranquilidad. Las personas con más experiencia en ser penetradas se relajan mucho más fácilmente, eso hace que se las pueda penetrar con más facilidad.

Paciencia: Realizar la penetración gradualmente, de manera cuidadosa y suave. Conveniente dilatar con algo de poco tamaño como un dedo antes de introducir el pene.

Higiene: Para que resulte ameno, la persona penetrada debe haber evacuado antes para que la última parte del colon esté lo más limpia posible o bien llevar a cabo un lavado profundo en la zona. En este artículo se explica detalladamente cómo higienizar la zona antes de la penetración.

El sexo anal no es una opción que interese a tod@s, pero sí a much@s, una manera como cualquier otra de disfrutar del sexo.

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Dos chicos copulando en la posición del misionero, una de las más conocidas


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Manos a la obra !!!!

El primer consejo es bastante claro: ¡No, es no! Muchos hombres no prefieren ni disfrutan el sexo anal siendo receptivo, mucho menos si se trata de la primera vez. Así que si el compañero sexual no está de acuerdo en ser penetrado, respeta su decisión.

Una vez consensuado el sexo anal, hay tres reglas importantes a seguir. La primera: debes utilizar abundante lubricante a base de agua, todo el que sea necesario pues el recto es un músculo que no está diseñado para ser penetrado. A diferencia de la vagina, éste no posee lubricación propia. Sin lubricante o con poco lubricante la penetración será incómoda y dolorosa. Un buen lubricante es el conocidísimo KY de Johnson & Johnson: se vende en farmacias y hasta en supermercados. Se creó para ayudar a mujeres que tenían problemas en la lubricación natural de la vagina, y con el tiempo demostró ser uno de los mejores lubricantes para el sexo anal. KY es un gel incoloro, soluble en agua, transparente y muy resbaladizo.

La segunda, es utilizar condón. El recto está lleno de microorganismos que pueden causar severas infecciones a tu pene y a tu sistema urinario. Además, a través del sexo anal uno está más en riesgo de contraer el VIH debido a las micro-heridas que se producen.

Tercero: mucha paciencia y comunicación, sobre todo en la primera vez y en aquellos casos en donde la práctica todavía no ha hecho al maestro. El sexo anal, si se hace de forma apresurada, puede ser muy doloroso e inclusive causarle desgarros musculares a tu pareja, y en algunos casos lesiones a tu pene. Es recomendable iniciar el sexo anal introduciendo primero un dedo, de esa manera el recto se va acostumbrando a la penetración. Luego, lentamente introduce el pene, siempre preguntándole a tu pareja si siente dolor y si puedes continuar.

El sexo anal no es para todos. Algunos hombres experimentan mucho dolor, mientras que otros, sienten un leve dolor al principio, pero después se dejan llevar por el placer. No pienses que el sexo anal se puede lograr en un día. Por lo general toma varias sesiones hasta que se puede practicar sin causar dolor. Paciencia.

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A veces el pene es demasiado ancho, y por más que uno trate, el sexo anal siempre será doloroso. En estos casos, se puede sustituir la penetración del pene por la penetración con un juguete sexual. Más adelante se puede ir preparando la zona para que la penetración pueda realizarse sin dolor. Asegúrate de que sea un juguete especialmente diseñado para el sexo anal. Estos por lo general son más pequeños, y poseen una base ancha, que evitará que el objeto se introduzca por completo dentro del recto.

Un juguete ideal es el llamado "butt plug" o "iniciador anal": son juguetes con forma cilíndrica, redondeada, fabricados de un material muy suave y flexible. Son ideales para la masturbación anal, o para preparar el ano dilatándolo suavemente antes de una penetración. Por su forma se pueden colocar en el ano y quedarán insertados allí sin problemas, para ello poseen una base chata y ancha que impide que puedan introducirse completamente en el recto (evitando un bochornoso accidente).

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Un set de butt plugs


Los butt plugs vienen en varios tamaños, es un producto que está en todos los sex shops, con un ancho desde un centímetro hasta varios centrímetros, incluso existen algunos muy gruesos para uso por los más experimentados. Los de un centímetro de ancho son demasiado pequeños, prácticamente como un dedo, y no valen la pena comprarlos. En cambio, para comenzar se puede usar uno de dos centímetros de grosor, y luego pasar a más anchos. Siempre insertarlos usando lubricante. El hecho de que un butt plug queda insertado en el ano, permite que hasta un hombre lo utilice mientras penetra a su pareja, añadiendo un placer adicional a su cuerpo.

¿ Sabías que este tipo de juguete es muy usado por actores o actrices del cine porno antes de filmar, preparándo el ano para la penetración ? Eso no se ve en la filmación, pero fuera de cámara los usan para dilatarse.

Finalmente, recuerda que no todo en el sexo es penetración. Descubrirás que si procuras desgenitalizar la experiencia sexual podrás conocer un sinfín de posibilidades de placer.

Algunas recomendaciones para facilitar y disfrutar la penetración anal son: la exploración previa, el uso de lubricantes basado en agua y un condón nuevo en cada relación sexual, la estimulación del ano primero con los dedos (previamente lavados), la masturbación durante la penetración, la relajación con un baño de agua tibia; comenzar con penetraciones en posiciones poco profundas: una puede ser ambos recostados de lado, quien es penetrado dando la espalda a su compañero; o sentarse lentamente sobre el pene de la pareja; ambas posiciones permiten un control de los movimientos y que quien es penetrado se acostumbre al tamaño del pene antes de incrementar el ritmo de la penetración.

Si estás por iniciar a un primerizo puedes comenzar por introducir suavemente un dedo lubricado en su ano. Cuando se sienta cómodo introduce dos, pero no muy rápido y masturbarlo con tu otra mano. El placer de la masturbación puede ser relacionado con la nueva sensación anal. Una vez estimulado su ano puedes realizar una penetración lenta y suave, pero no penetrarlo de golpe, parar en el momento que sienta dolor o dejar que él te guíe y aumentar el ritmo conforme se sienta más cómodo y sí estimular su ano y próstata.

preservativos

La próstata masculina, parecida al punto G femenino, puede tener una respuesta orgásmica frente a la presión o manipulación. La próstata se encuentra a unos tres centímetros por encima de la cara frontal del recto y tiene forma de disco pequeño y firme. El ano, además de su respuesta a la estimulación táctil, es una zona sensorial que produce una respuesta placentera en el cerebro al ser estimulada.

Para los hombres, independientemente de su orientación sexual, la estimulación de la próstata puede ser un fuerte estímulo sexual. Ésta puede alcanzarse con un dedo o el sexo anal. Durante la excitación el ano puede presentar contracciones, llegando a sincronizar al ano con los movimientos pélvicos. Estas contracciones musculares son muy poderosas y pueden producir mucho placer tanto para quien penetra como para quien es penetrado, sin embargo, si existe sangrado o dolor continúo lo más conveniente es ir al médico.

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el activo puede estimular los genitales del chico pasivo, masturbándolo y dándole más placer


Penetrar

Para saber penetrar bien, lo ideal es saber ser penetrado. El placer que sientes cuando penetras a tu compañero es tan importante como el placer que le das.

Una manera de aumentar el placer de tu compañero cuando lo penetras es usar movimientos más largos y demorados. Antes de la penetración conviene que tu compañero tenga los músculos relajados, flojos. Puedes estimularlo con un dedo (lubricado) o dos, pero no los muevas mucho para adentro y para afuera. Deja que él se habitúe a la sensación. Recuerda que es el pasivo el que manda: si te dice que le molesta, que te detengas, que lo hagas más despacio (o mas fuerte, según) siempre debes escucharlo.

Cuando él se sienta cómodo, experimenta introducir el glande (la cabecita) dentro del él. Cuando la sientas entrar, detente. A medida que tu compañero se "ajusta" empuja un poco más. Si notas que se retrae, detente y espera un poco o retira el pene apenas un poco, si él lo precisara. De esta forma, pasado poco tiempo tendrás el pene completamente introducido dentro de él. Cuando esto ocurra, usa movimientos largos de vaivén, para conseguir el máximo placer. Intenta que el pene no salga completamente de dentro de él durante los movimientos. En caso contrario vas a meter aire para adentro lo que puede llevar a resultados un tanto embarazosos. Experimenta diferentes posiciones y en sitios diferentes: de pie, en la bañera, en un hotel, en la playa, durante la noche, etc. :-)

[Info] Para chicos gay: penetrar y ser penetrado

No te olvides de usar bastante lubricante (a base de agua) y recuerda siempre usar preservativo.

Durante el orgasmo del pasivo probablemente sientas algo de presión sobre el pene: son los esfínteres anales que se contraen y se aflojan varias veces, durante unos segundos . Este tipo de contraciones son involuntarias (forman parte del orgasmo, la persona no puede controlar los esfínteres en ese momento) y existen tanto en los hombres como en las mujeres.

El bareback, un pésimo ejemplo: ultimamente algunos estudios de pornografía gay sacan al mercado films donde muestran a chicos teniendo sexo sin protección (no usan preservativo). A esto lo llaman "bareback", y puede ser peligrosísimo. Recuerda: Siempre, pero siempre usa preservativo: el SIDA y las demás enfermedades de transmisión sexual no perdonan. El riesgo de contagio al no usar protección es altísimo.

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Cómo ser penetrado

La imagen de las películas porno es que el que la tiene más grande, es más atlético, más alto, mayor, tiene bigote o el cuerpo más grande es el que penetra (el activo) y el que la tiene más chica, es menos atlético, es más bajo, más afeminado o es el más joven, es el penetrado (el pasivo). La realidad es que en las películas es una decisión de márketing. Los productores de porno estiman vender más cuando el más vistoso es el que penetra. La realidad es diferente.

Ya sea tu compañero activo quien esté a los saltos y empujones, quien tiene todo el trabajo es el compañero pasivo. El es el que manda, ya que está ofreciendo una de las partes más intimas y delicadas de su cuerpo.

Antes de ir a más, debes decidir si es el momento para ser penetrado (si estuvieras con unas ganas irresistibles de ir al baño, sin dudas que no es).

Muy importante es que haya una higiene total. Existen varias maneras de garantizarlo. Como es obvio, debes asegurarte que tus necesidades fisiológicas estén satisfechas. Una buena ducha resuelve el asunto. No te olvides de poner un poco de loción para el cuerpo, también como preparativo. Al final de este artículo hay un apartado donde se explican varios métodos de higiene que podés usar.

Para quien no está habituado a ser penetrado, una buena posición es sentado sobre el pene. Permite que tú tengas control total sobre la situación. Una vez que estés habituado, experimenta varias posiciones. Un truco para que el inicio de la penetración no sea doloroso o incómodo es, a medida que el pene va entrando dentro de ti, empujar el músculo del ano para afuera, pujando como si estuvieras defecando. Debes combatir la necesidad de mantener los músculos del ano apretados porque de otro modo vas a sentir dolores. Ve lentamente, deja que los músculos de tu cuerpo se relajen, que se abran: la prisa en este caso es uno de los peores enemigos.

Sexo anal placentero = Paciencia + relajación + lubricación + preparación (dilatación)


Es normal que, después del acoplamiento, tengas la sensación que los músculos del ano están menos tensos, más relajados. Para combatir esto, debes ejercitarlos, contrayéndolos y relajándolos varias veces. Debes aprender a tener más control sobre los músculos del ano, para que los puedas relajar o contraer cuando quisieras. Nuevamente la realidad es diferente a las películas: allí se ve que el pasivo es penetrado casi al instante, sin dilatar y con casi nada de lubricante. La realidad es que muchos ya están dilatados (utilizan mucho juguetes anales como los butt plugs antes de rodar) y con el ano preparado (bien lubricado y relajado) para la escena que se va a filmar desde momentos antes.

La erección de los pasivos: Durante el acoplamiento es normal que el pasivo esté tranquilo, relajado (indispensable para una penetración placentera, sin molestias ni dolores). Si la sensación de placer anal es muy intensa y no te tocas el pene, puede ocurrir que el centro del placer se aleje de la zona genital y se centre casi totalmente en el ano, el recto y la próstata, en ese caso algunos hombres pierden la erección, aunque estén disfrutando muchísimo de la penetración. No tienes que preocuparte o avergonzarte por eso: es normal que si no te masturbas y te concentres en el placer de la penetración, el cerebro "desconecte" el pene (el estar relajado ayuda a ello) y se te ponga flácido. Muchos pasivos gozan (e icluso llegan al orgasmo) sin tener erecciones, el placer lo demuestran de muchas otras maneras: gimen, sisean, se retuercen, jadean, gritan, etc. ....lo importante a fin de cuentas es pasarlo bien, disfrutarlo. Algunos activos pueden sorprenderse de esto y creer que el pasivo no está disfrutando la penetración por tener el pene flojo, en ese caso como pasivo puedes hacerle saber que lo estás pasando bien, sin importar si hay erección o no.

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Muchos pasivos pierden la erección cuando son penetrados, aunque estén sientiendo mucho placer


Debes mantener una actitud participativa. No te limites en quedarte acostado. Toma la iniciativa, hazle usar posiciones diferentes, di cómo quieres que te penetre, despacio o deprisa, dile que te acaricie el pene al mismo tiempo. En el fondo, quien va a controlar la situación eres tú, el pasivo. Tú eres el que decide cuándo todo comienza y cuándo todo acaba.

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A la hora de usar preservativos

¿ dónde guardar los preservativos ? Debemos guardarlos en lugares secos, con poca luz y a temperatura ambiente. Extremo frío o calor debilitan el material. La luz solar o la humedad pueden causar mayor número de rupturas o desgarros. Los preservativos no se deben llevar en una billetera o guardar en la gaveta del auto, por más de dos semanas, porque el material se debilitará y será más propenso a que se desgarre o rompa.

Algunos tips sobre los preservativos

* Si nunca te colocaste uno, mejor "practicar" a solas colocándotelo, de paso te acostumbrarás a la sensación de tener uno puesto. Tené en cuenta que algunas marcas (como PRIME) vienen en varios tamaños: el "anatómico" (para penes chicos), el tamaño normal y el "ancho" (para los más dotados).

* Al abrirlos hazlo con cuidado, sólo corta el sobre. No intentes hacerte el cavernícola que lo abre con los dientes y a los tirones, porque podrías romperlo o dañarlo. Nada de hacerte el supermacho y nada de mordisquear el sobre.

* El preservativo debe colocarse con el pene totalmente erecto y con la cabecita completamente descubierta unos instantes antes de la penetracion. No antes. No intentes colocarlo cuando el pene esté blando (flácido) o parcialmente erecto. Debe estar en erección total.

Si estás cincuncidado (o sea que te operaron y tenés la cabecita siempre al descubierto) lo tenés más fácil: lo colocas en la punta y lo vas desenrollando para que cubra el pene lo más posible.

Si no estás cincuncidado, tira la piel (el prepucio) que recubre el glande (la cabecita) para atrás todo lo que puedas, dejandolo completamente al descubiertoa, luego te lo colocas sobre la cabecita y lo vas desenrollando hacia la base del pene (siempre se desenrolla sobre el pene erecto, nunca se coloca ya desenrollado porque hay más riesgo que se rompa), mientras que con la otra mano mantienes la piel del prepucio tirada hacia atras para que mientras te lo colocas el glande quede siempre al descubierto.

El anillo que trae el preservativo debería llegar a la base del pene, en contacto con el pubis, cubriéndo el pene completamente. En la punta los preservativos tienen una cavidad (reservorio) donde quedará el semen; trata de que no quede aire ahí (si queda aire hay mayor riesgo que la "burbuja" rompa el látex en ese lugar).

* Si vas a hacer el sexo anal, ten en cuenta que algunos preservativos vienen con una sustancia espermicida, que puede irritar el recto de la persona penetrada. En ese caso, evita ese tipo de preservativos. No es grave, pero puede ser molesto y mejor evitarlos.

* Lubricante: usa solo lubricante hidrosoluble, no uses vaselina, aceite de bebé u otra sustencia grasa. Los lubricantes de base grasa (oleosa) disuelven el látex y pueden hacer que el preservativo se rompa. Coloca lubricante sobre el preservativo antes de penetrar, eso ayudará a que el pene se deslice con más facilidad dentro de tu pareja.

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* Sexo anal: el ano además de no tener lubricación natural, puede ser más ajustado para penetrar que la vagina, especialmente si la persona que va a ser pentrada no tiene los músculos del ano (esfínteres) relajados por falta de práctica. Debes lubricar bien el ano e insertar suavemente un dedo, primero sin introducirlo haciendo como masajes sobre el orificio con la yema de un dedo (las uñas deben estar bien cortadas y mejor aún, limadas), haciendo que se ablande, que se relaje, mientras acaricias a tu pareja. Notarás que el orificio se va abriendo de a poco. Una vez que logras meter la puntita del dedo sigue trabajando delicadamente el hoyito, coloca más lubricante, muevelo suavemente. Tu pareja puede ayudar relajándose y empujando como si quisiera defecar (eso abre los esfínteres y facilita la tarea de "preparacion" que estamos viendo).

Una vez que tengas un dedo dentro, tracciona suavemente hacia el costado, giralo un poco y tira suavemente para otro costado, eso ayudará a que los esfínteres se relajen, se aflojen y se abran. Cuando notes que el dedo puede entrar y salir sin dificultad, entonces puedes insertar otro dedo bien lubricado, siempre con delicadeza. Cuando logres insertar tres dedos entonces el ano estará listo para ser penetrado. El sexo anal bien hecho requiere estos pasos previos, que pueden ser altamente excitantes para ti y tu pareja, no te saltes pasos, ve sin prisas, ten en cuenta que en ningun momento debe doler ni molestar. Si esto ocurre es indicio de que no haces algo bien: o necesitas mas lubricante, o vas muy deprisa, puede ocurrir que simplemente la persona que va a ser penetrada está con miedo, tensa, y eso impide que se relaje. Es importante que mientras preparas el orificio la persona que será penetrada no se masturbe, ya que eso hará que involuntariamente contraiga los esfínteres y puede aparecer dolor o molestia. Introduce el pene lentamente, cuando esté dentro del todo, antes de iniciar el movimiento de "mete saca" quedate quieto un momento, deja que tu pareja se relaje, que sus esfínteres se acostumbren, y verás que el sexo anal es algo muy placentero.

* Juguetes: si vas a usar un juguete (consolador, butt plug, etc.) y lo compartirás con otra persona, cada una debe colocar un preservativo para mantenerlo limpio mientras lo use, y quitarlo antes de dárselo a la otra persona, que le colocará otro nuevo. Nunca usar el mismo preservativo para compartir jueguetes y nunca compartir juguetes sin colocarle un presevativo.

* Una vez que llegues al orgasmo, retira el pene del ano antes de que pierdas totalmente la erección (es casi inevitable que el pene se ponga flácido), y por las dudas, mientras lo sacas, con una mano sostén el presevativo en la base (por el anillo) para evitar que se salga. Debes evitar que tu esperma entre en contacto con el ano o el recto de la persona que has penetrado.

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Ocho posiciones para hacer el amor

instructivo 8.- La barra: Esta postura produce una intensa estimulación del ano, permitiendo una penetración muy profunda. Para esta postura, el “pasivo” debe tumbarse de lado. El “activo” se colocará apoyado sobre las rodillas, con las piernas semiabiertas, sobre una de las piernas del compañero, sujetando la otra pierna colocándosela en el hombro.

El placer es exquisito cuando el activo alterna sus embestidas cambiando el ángulo de penetración. El pasivo queda clavado a su compañero, apoyado sobre la superficie.

La postura puede variar si la pierna que permanece sobre el hombro del activo se baja quedando doblada. De esta forma el ano se estrecha y la sensación es mayor.

educativo 7.- La cucharita: Esta postura permite tener sexo sin “cansarse”. Es quizá una de las más cómodas para ambos compañeros, ya que los dos se recuestan de lado, uno detrás del otro, entrecruzando las piernas para abrirlas y rodearlas. Muchos la mencionan como la posición ideal para tener sexo por primera vez.

La penetración en este caso no es tan profunda como lo puede ser en otras posturas por lo que puede ser recomendable para aquellas personas que no hayan tenido sexo anal anteriormente o como postura de inicio del acto sexual. Además, de esta forma, el activo puede alcanzar el miembro del compañero, pudiendo masturbarlo al mismo tiempo

preservativos 6. El misionero: se trata de la postura sexual más tradicional (y conocida). En esta posición, la penetración es bastante profunda y el contacto entre ambos amantes es muy intenso, provocando un orgasmo que aumenta progresivamente.

El ángulo de la penetración es favorable para la estimulación de la próstata, lo que aumenta el placer del penetrado. El pubis del activo puede presionar el perineo (la zona ubicada entre los testículos y el ano) del pasivo.

Aquí los amantes se encuentran acostados mirándose el uno al otro. El activo encima colocado ente las piernas del pasivo. Éste podrá estirar sus extremidades inferiores o bien, doblarlas abrazando a su amante, experimentando diferentes sensaciones puesto que el ano se abrirá o estrechará según la posición.

placer anal 5.- El cangrejo: La penetración puede ser muy profunda, haciendo sentir a los amantes un intenso placer. Las piernas del que va a ser penetrado deben llevarse encogidas hacia su pecho, quedando apoyadas en los hombros del compañero. Éste quedará totalmente estirado encima de su compañero, apoyado sobre sus manos y pies. El pene del activo debe quedar en posición vertical.

En esta posición el ano del pasivo se relaja, facilitando una penetración muy profunda. Además, en esta postura se consigue una agradable estimulación de la próstata, por lo que el placer es exquisito.

Como variación puede mantenerse solamente una pierna sobre el hombro en vez de las dos, estrechando de esta forma el ano y consiguiendo una estimulación diferente

[Info] Para chicos gay: penetrar y ser penetrado 4.- El esclavo: Para realizar esta postura, el chico que va a ser penetrado debe acostarse sobre una superficie con las piernas dobladas llevadas hacia el pecho. Con los brazos entre las piernas puede tomarse los pies para mantener más estable la postura. El chico activo se colocará detrás para penetrarlo apoyado sobre sus rodillas y agarrando también las piernas de su amante.

La penetración en esta posición es muy profunda, puesto que el ano se relaja, siendo el chico activo el que controla el movimiento. Además, éste podrá masturbar a su compañero. El penetrado puede variar la posición estirando las piernas y abriéndolas en forma de V.

tutorial 3.- Los dos pilares: Esta postura es más cómoda para aquellos amantes que sean más o menos de la misma estatura. Tienen que estar de pie, colocándose el activo detrás del que va a ser penetrado. El pasivo puede separar las piernas o bien mantenerlas más juntas mientras que el activo lo penetra. La diferencia está en que la penetración será más o menos profunda.

El contacto entre ambos será muy intenso, permitiendo que el chico que penetra pueda tocar y masturbar a su pareja. El movimiento puede ser controlado por ambos, llevando al ritmo cualquiera de los dos.

Puedes hacerlo totalmente de pie con tu pareja y apoyados sobre una pared. El chico penetrado puede reclinarse sobre una cama o una mesa.

anal 2.- La silla caliente: Es muy sencilla: el activo se sienta en una silla, a la orilla de la cama o en el suelo. Una vez en posición, el pasivo se sienta arriba, ya sea de frente o de espaldas. En esta postura el contacto físico es espectacular.

De frente: Los dos pueden besarse y el pene del pasivo rozará con el abdomen del activo.

De espaldas: El activo puede masturbar al pasivo mientras lo penetra o acaricia su pecho y besa su cuello.

Sexo anal 1.- El show: El amante penetrado se coloca boca abajo sobre la cama y levanta la pelvis hacia su compañero, puede ayudarse colocando un cojín bajo el vientre, aunque levantando el cuerpo tiene acceso para masturbarse mientras es penetrado.

Las piernas separadas del que se coloca debajo permiten un ángulo muy abierto, y una penetración profunda por parte del compañero activo, que procurará apoyarse sobre las manos para no cargar el peso sobre su compañero.

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La higiene en las relaciones para el varón pasivo

Muchos hombres gay o bisexuales se sienten intimidados ante la idea del sexo anal debido a los posibles problemas con la higiene. Mantener una buena higiene no sólo es importante para una experiencia anal agradable, sino también para tu salud. Sin embargo, puedes hacerte daño si te limpias demasiado. Ten cuidado con los productos que utilices, porque pueden contener ingredientes que irriten tu ano
y tu intestino. También evita limpiarte en exceso con papel higiénico o toallitas húmedas, ya que podrías causarte irritación y sangrado. Una buena práctica es lavarte con agua y jabón de glicerina antes del sexo anal. Podrías utilizar uno de los enemas especiales que venden en sexshops y en algunas farmacias. No es necesario obsesionarse con la limpieza, pero tampoco la dejes de lado.

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Generalmente la preparación para un encuentro sexual del hombre pasivo, lleva más tiempo que la del activo. Pero también lleva más tiempo, la higiene que debe practicarse luego de la relación. Entonces dividamos esta entrega en dos partes: a) La higiene previa a la relación y b) La higiene post-relación.

La parte final de nuestro intestino se llama recto. El recto termina finalmente en el ano. A ese último tramo de nuestro intestino es que vamos a prestarle atención en este momento.

Es en esa parte de nuestro cuerpo que debemos hacer la higiene. Normalmente es una parte del intestino, donde no se deposita mucha materia fecal, pero restos siempre hay.

Esos restos son los que pueden hacernos una muy mala pasada en el momento de la relación, porque salen muchas veces sin darnos cuenta. Y nos damos, muchas veces, cuenta más bien por el olor, y eso nos lleva a mirar que está pasando.

Una situación desagradable, que podemos perfectamente evitar, y estar tranquilos. Esto ayudará a distendernos también, al no tener que estar preocupados por no ensuciarnos y no ensuciar a nuestra pareja.

Lo primero que un hombre pasivo debe tener entre sus cosas (y que cargará con ella siempre), es una pera (perita) de goma de 250 CC. En otros países no sé como le llaman, Esta perita va a permitir hacer un pequeño enema, con la finalidad de limpiar el recto. En realidad no es un enema, porque no tiene como finalidad mover el intestino, sino limpiar el recto solamente.

Entonces vamos a obrar de la siguiente manera. En primer lugar, ir al baño y defecar. Esto es muy importante, porque toda la materia que está en el recto para ser evacuada, debe salir. Si no sale, es que no hay materia fecal y pueden haber restos solamente. Nos lavamos bien, y vamos al segundo paso.

En segundo lugar, vamos a realizarnos el enema. Ponemos agua limpia y apenas tibia *sólo agua*, en un vaso. Luego, presionamos la pera por la parte de atrás y la llenamos, procurando que se llene totalmente de agua y que no quede aire. De lo contrario, también nos vamos a introducir ese aire en el recto. Luego que la llenamos, estando parados flexionamos el abdomen hasta quedar en ángulo recto con las piernas, y nos introducimos la punta de la pera en el ano y la presionamos lentamente hasta vaciarla totalmente dentro de nosotros.

Aguantamos el agua apretando la cola, y llenamos la pera nuevamente, luego repetimos la misma operación. O sea, nos introducimos la punta de la pera y la vaciamos dentro de nosotros. Llegado este momento, y con el contenido de dos peras dentro de nosotros, nos sentamos en el inodoro y expulsamos el agua totalmente. Si se fijan, van a ver que salen muchos restos de materia fecal.

Tiran la cisterna del inodoro, y nuevamente repiten todo desde el comienzo. O sea que vacían el contenido de una pera, aguantan el agua dentro de ustedes, luego la cargan nuevamente y se dan otra más. Luego de esto la expulsan en el inodoro.

(si hay un bidet a mano y el chorro tiene suficiente presion, el agua puede entrar en el recto sentándose "sobre el chorro" y empujando como si se fuera a defecar -esto permite que los esfínteres se abran y el agua pueda entrar por la presion del chorro- en ese caso no necesitaremos la enema).

A esta altura, el agua que expulsan debe estar completamente limpia. Si no es así, repiten la operación nuevamente. Por eso es importante, tirar la cisterna del inodoro, para ver si efectivamente el agua que expulsamos sale limpia.

Generalmente con la introducción del contenido de cuatro peras, es suficiente. O sea, una y aguantamos; otra y expulsamos. Luego repetimos la operación.

Terminado esto, que luego de hacerlo varias veces no nos demanda más de 5 ó 6 minutos, nos bañamos o nos lavamos bien la cola con agua y jabón. Es importante que cuando nos sequemos, lo hagamos con una buena toalla sin refregar el ano. Simplemente presionando y levantando, hasta que la zona quede bien seca. En este momento no lubricar ni poner ningúna otra sustancia. Esto porque generalmente nuestra pareja activa, puede querer un “beso negro”, y cualquier producto podría no gustarle. De manera que dejamos el ano y la zona al natural. Si les gusta pueden sí ponerse alguna loción suave, porque los perfumes siempre son bienvenidos, y ayudan mucho a la excitación, ya que dan la sensación de limpieza y tranquilidad. Y a disfrutar de lo que venga !

sida

La higiene luego de tener sexo

LA HIGIENE POST-RELACION...

Aquí caben considerar dos posibilidades. Una si la pareja es estable, y por lo tanto no se usa preservativo (igualmente se recomienda que en la medida de lo posible siempre se use preservativo, aunque la pareja sea estable). Y otra, si no es estable y se usa el preservativo (usarlo en estos casos es prácticamente una obligación -el sida y las ets no perdonan-). En este último caso (si se usa preservativo), el pasivo solo tiene que limpiarse para quitarse los restos de lubricante, luego una ducha y listo. No hay otra recomendación.

Si la pareja es estable, y la relación es segura, el activo acaba dentro de nosotros, por lo tanto su esperma va a ir a parar todo dentro de nosotros. La mayoría de las veces, acabará más de una vez. El semen es de por sí irritante por su composición química. Lo que hace que en el correr de las próximas horas, tengamos ganas de ir al baño. Expulsamos un poco, y luego nos va a venir ganas de vuelta, expulsamos otro poco. El irlo expulsando poco a poco, puede alterar nuestra vida cotidiana. Sobre todo si luego vamos a nuestro trabajo, y nos tenemos que estar permanentemente levantando.

Es por eso que mi recomendación es que luego de la relación llenemos una pera y la vaciemos dentro de nosotros (también se puede usar el chorro del bidex, en este caso funcionará mejor porque los esfínteres anales luego del acoplamiento estarán más flojos y el agua entrará con más facilidad para limpiar el recto). si se opta por una "pera" (enema) en lugar del bidet, , bastará con una sola. Nos sentamos en el inodoro, y vamos a ver que expulsamos junto al agua todo el esperma de una sola vez. De esta forma quedamos tranquilos, que de ahí en más, no tendremos problemas, ni ganas de ir al baño. Podría ocurrir que necesitáramos una vez más, pero no es frecuente. Luego, una ducha como siempre, y listo.

Finalmente es muy importante, que tengamos en cuenta que los hombres pasivos, empiezan primero a prepararse y finalizan últimos.

El activo no necesita ninguna preparación, y cuando termina, se ducha y se va.

Bueno, espero que les sea de utilidad. Sobre todo, a aquellos que tienen menos experiencia.

(sacado de la web)

instructivo

educativo

El punto G: Placer al máximo también para los hombres

En años recientes se ha hablado de que los hombres también tienen un sitio “estratégico”, de sensibilidad extrema, que puede ser estimulado para desencadenar orgasmos de dimensiones no experimentadas. ¿Sabes de qué se trata?

Desde 1960 el término “punto G” se incorporó al vocabulario de la sociedad moderna que se abría a la sexualidad; desde entonces se sabe que forma parte de la anatomía de la mujer y que sabiéndolo estimular puede detonar uno o varios orgasmos. En años recientes se ha hablado de que también el hombre cuenta con uno, ¿Quiere descubrirlo?

El punto G femenino debe su nombre a su descubridor, el ginecólogo alemán Ernest Gräfenberg, quien en 1960 lo definió como un residuo de tejido que se forma desde el embrión, localizado en la pared frontal de la vagina, circundado por terminaciones nerviosas y sensibles.

La mejor manera de identificar el punto G es mediante la exploración directa, es decir, tocarlo y sentir su constitución granulosa, aunque se sabe que igualmente puede estimularse al tener una penetración profunda durante el acto sexual, por ejemplo, estando la mujer boca abajo mientras el varón penetra la vagina por detrás, haciendo que el pene tenga mayor contacto con la pared anterior, área donde se localiza el punto G.

Ahora bien, en años recientes se ha hablado de que el varón también cuenta con un sitio estratégico, de sensibilidad extrema, que puede ser estimulado para desencadenar orgasmos de dimensiones no experimentadas. Se le ha dado en llamar también punto G, aunque en realidad se trata de un órgano conocido por el hombre desde que empezó a explorar su anatomía: la próstata, que al igual que su homólogo femenino se sitúa cerca de la uretra (conducto que transporta la orina para su expulsión desde la vejiga), pero tiene una función biológica.

En efecto, la próstata es una glándula que cumple un papel muy importante en el organismo masculino, principalmente en la etapa reproductiva, ya que genera el líquido seminal que protege y transporta a los espermatozoides en la ruta que éstos siguen hasta el útero femenino durante el coito (penetración). Además, proporciona las condiciones de acidez, los nutrientes y temperatura adecuada para que esta acción se cumpla como lo marca la naturaleza.

Cómo estimularlo

Como se puede pensar, se llama punto G masculino a la próstata porque incita al orgasmo si recibe adecuado masaje, tal como sucede con el femenino. Sin embargo, el hombre no puede estimularse a sí mismo tan fácilmente, ya que el punto en referencia está dentro del recto, aunque puede intentarlo o solicitar la colaboración de la pareja.

Si quieres tratar, podrás sentir la forma de nuez que tiene la próstata si introduces con toda suavidad y delicadeza un dedo por el ano y lo guías a través de la pared frontal del recto, aproximadamente 5 centímetros, y presiona hacia delante (hacia su pene) hasta notar pequeño abultamiento a esa altura.

La posición que facilita dicha labor es estando acostado boca arriba, con las rodillas contra el pecho, acción que para muchos varones será más excitante si es realizada por la pareja, quien intentará la exploración y brindará un masaje suave y pausado hasta que él llegue al orgasmo, el cual será mucho más intenso que uno normal, con una eyaculación continuada.

Es importante reiterar que emplear el tacto en la zona del ano es sumamente delicado, pues es susceptible de rasgarse y sangrar si no se emplea lubricante o si se hace con fuerza.

Ahora que, si la pareja quiere producir mayor placer, puedes estimular el punto G al tiempo en que practicas sexo oral al miembro masculino, de forma que sea doble el gozo del varón.

preservativos
El sexo anal entre varones, si se hace bien, puede ser increíblemente placentero


Aunque son muchos los "machos" que no quieren descubrir este punto por miedo, la verdad es que quienes lo han probado no dudan en repetir la experiencia. Aun hay varones que sienten que pierden algo de su masculinidad si alguien, o ellos mismos, tocan el área anal y sienten placer, o bien rehuyen practicarlo por higiene, cuando en realidad si se tienen ciertos cuidados no hay riesgos. No obstante, te sugerimos que permitas que tu pareja te ayude a descubrir un nuevo punto de placer y tengas en cuenta los siguientes consejos:

Para evitar molestias o heridas, las uñas de la pareja deben estar bien recortadas

Lubrica el dedo a introducir con lubricante a base de agua

Igualmente útil es usar guantes de látex o un preservativo para proteger el dedo.
Deja que tu contraparte toque suavemente la parte externa del ano con la punta del dedo, haciendo círculos.

A continuación, permite que introduzca la punta del dedo más o menos 1 centímetro dentro del conducto anal, para después girarlo pausadamente describiendo círculos en su interior.

Dile a tu pareja a cada instante el efecto que te produce cada paso.

Como te das cuenta, el hombre también tiene un punto secreto que si se sabe explotar puede ser extremadamente satisfactorio.

Cuando se habla del punto G masculino, nos referimos a su próstata, una glándula, del tamaño aproximado de una nuez, que los hombres tienen en el interior de su vientre, bajo la vejiga y que aporta una buena parte del contenido líquido del semen en cada eyaculación.

¿Resulta fácil localizar el punto G de los hombres?

Puede accederse a la próstata a través del ano. Introduciendo un dedo cubierto con un condón lubricado, y traspasado el esfínter anal, se llega al recto.

A unos cuatro o cinco centímetros de profundidad, en su pared anterior (la que mira al pene) se encuentra un abultamiento como de un centímetro de espesor que se corresponde con la próstata. Explorándolo con el dedo puede advertirse que la próstata parece estar dividida en dos lóbulos separados por una línea central que se encuentra orientada verticalmente.

¡Ese es el llamado punto G masculino!

La próstata tiene terminaciones nerviosas que si se estimulan con una suave caricia, se puede provocar una erección. Sin embargo, eso no significa que el hombre esté psicológica y sexualmente excitado. Es una reacción refleja medular sin mayor contenido erótico.

Naturalmente, si una pareja ya se encuentra manteniendo un encuentro íntimo, y como consecuencia de la excitación él ya tiene una erección, con ese suave masaje puede conseguirse que la rigidez del pene se haga más firme. Lo que unido al estímulo que supone el propio dedo sobre el esfínter anal (rico en esas mismas terminaciones nerviosas), puede ocasionar un incremento del placer erótico del hombre.

Pero, cualquier masaje, suave o intenso de la próstata, debe realizarse con sumo cuidado. Habitualmente esos masajes se realizan desde la periferia hasta la zona central. Exprimiendo la próstata de esa manera se puede conseguir la expulsión del líquido prostático que se parece en parte al semen; emisión que sólo vagamente puede recordar a una eyaculación (por la escasa fuerza con la que sale el fluido).

Estos masajes en frío se practican en las consultas urológicas y se emplean para analizar el líquido prostático. Pero la secreción que producen no se parece a una eyaculación propiamente dicha porque tiene un carácter más bien rezumante que de expulsión a presión.

Otra cosa distinta es lo que sucede cuando se estimula simultáneamente al pene (sea por el procedimiento que sea) y a la próstata (que incluye siempre la estimulación del esfínter anal). En tal caso, se suman las sensaciones que se le proporciona al pene y la que se ocasiona en el esfinter del ano al intentar estimular la próstata. Y como resultado de eso, los hombres encuentran en esa actividad un valor sensorial añadido.

Existen ocasiones en las que el hombre se encuentra muy excitado (estando con su pareja, por ejemplo) y es posible que el masaje desencadene una contracción del músculo que rodea a la próstata, con lo que el líquido prostático se proyectará al exterior a presión, como sucede en las eyaculaciones.

Incluso es posible que tales contracciones despierten de un modo reflejo las del resto de los músculos genitales masculinos (deferente, vesículas seminales, recto, pene), y estimulen el reflejo eyaculatorio completo. Dado que tales contracciones musculares suelen vivirse como muy placenteras, el sujeto podrá sentir sensaciones próximas al orgasmo o un orgasmo completo, según las circunstancias. Pero el orgasmo no está garantizado en esta actividad.

Lo que sí resulta más frecuente es que el estímulo simultaneo del pene (vaginal, oral, manual...) y de la próstata acumulen sensaciones y ocasionen en el momento del orgasmo un placer ¿diferente¿. Algunos lo definen, simplemente, como ¿extraño¿; otros más optimistas lo describen como algo ¿fantástico¿. Pero tales declaraciones dependen mucho de la subjetividad de cada persona y del momento. A los hombres se les puede proporcionar más placer o un placer diferente acariciándoles la zona anal y la próstata.

Los orgasmos estimulando el punto G masculino son diferentes

Es verdad que la sensación producida por el masaje de la próstata puede ser distinta a la de un orgasmo obtenido mediante el simple estimulo del pene. Y esa diferencia vendrá dada probablemente (es un tema que aún no está suficientemente estudiado) por la intromisión ocasionada por el dedo que se encuentra introducido en el ano.

Durante el orgasmo se producen contracciones rítmicas e involuntarias del esfínter anal, habitualmente sobre el espacio vacío del mismo. Pero cuando hay algo dentro (un dedo, un vibrador...), tales contracciones se producen entorno a él y el tono muscular de la contracción varía. Es probable que esa variación sea la que se vive como diferente, como sucede con los orgasmos femeninos: son desiguales cuando se producen durante la masturbación con la vagina vacía, que cuando esta se encuentra llena con algo (dedo, pene, vibrador...).

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Dos varones acoplados en la posición del misionero


En definitiva, a los hombres se les puede proporcionar más placer o un placer diferente acariciándoles la zona anal y la próstata. Sólo en contadas situaciones la sola estimulación de su punto G ocasiona orgasmos. Porque..., no se puede confundir eyaculación con orgasmo. La primera puede acontecer sin la segunda.

[Info] Para chicos gay: penetrar y ser penetrado

Reglas de oro para la sexualidad anal

El tabú anal inhibe a la mayoría de las personas de pensar, hablar y aprender acerca del uso sexual del ano. A continuación se enumeran 9 puntos que la mayoría de las personas aún no saben acerca de la sexualidad anal

1. El Coito Anal es la forma menos practicada de la sexualidad anal.

Hay muchas formas de disfrutar eróticamente el ano. Las técnicas más comunes incluyen tocar el orificio anal mientras se masturban o manipulan los genitales de su pareja; o estimular el ano de su pareja durante el coito, o el método oral-genital.

Algunas personas disfrutan la sensación de un dedo -propio o de su pareja- insinuado en el orificio anal y rotado suavemente. Otros prefieren la inserción de un dildo o vibrador en el orificio o canal anal hasta el recto. Muchos varones, incluso heterosexuales, prefieren esta forma de penetración.

El método oral-anal se conoce popularmente como Rimming. La idea como tal les disgusta a algunas personas. Otras disfrutan practicándolo o permitiéndose a sí mismos esta manera especial de estimulación anal.

2. La Estimulación Anal, incluyendo el coito, no es dolorosa si se hace apropiadamente.

La creencia que el coito anal tiene que doler es un mito persistente y dañino. Lo mismo que en cualquier parte del cuerpo, el dolor indica que algo está mal. Lo mismo es en el área anal. Con su alta concentración de terminales nerviosas, el ano puede producir dolor extremo cuando es maltratado. Aún así, puede seguir siendo una fuente de gran placer.

Cuando un dedo, objeto o pene se introduce en el ano, los músculos anales se contraen, como si estuviesen combatiendo una invasión. Habrá dolor si las parejas no esperan que estos músculos se relajen. Bajo suficiente estrés, estos colapsarán y el dolor cederá, a menos que se haga daño posteriormente. Pero cualquier “placer” provisto por este tipo de actividad sexual deriva de la ausencia de disconfort.El placer anal máximo requiere la eliminación de todo dolor o traumatismo físico de la experiencia anal. La autoprotección por parte de la pareja pasiva involucra decir “no” hasta estar lista para proceder.

El “estar listo” es una combinación de relajación física, usualmente ayudada por muchas caricias y toques anales lentos y suaves, y el deseo. Ocasionalmente, los músculos de la región anal están relajados, pero la pareja pasiva todavía no está en disposición de ser penetrada. La estimulación debe remontar sólo en proporción al grado de receptividad.

3. El Coito Anal puede ser disfrutado aún si ha sido incómodo en el pasado.

Sólo el suficiente deseo no necesariamente garantiza un coito anal placentero. Tampoco es siempre la razón para una falta de interés o deseo por este tipo de práctica sexual una experiencia incómoda previa.

La tensión crónica del ano es la causa más común de disconfort anal durante su estimulación. Las hemorroides y la constipación usualmente son un signo de esta condición. La tensión puede ser aliviada tocando el ano y familiarizándose con él. Un momento ideal para explorar el orificio anal es mientras se toma un baño o una ducha. La respiración profunda también afecta los músculos anales. Contraer y relajar el ano es otra forma de aprender a relajarlo. Cualquiera que disfrute la masturbación podría querer experimentar con alguna forma de estimulación anal, a pesar que deba parar si siente algún tipo de disconfort.

Para muchas personas, el momento crucial en la estimulación anal es cuando se permite a la pareja masajear el ano entendiendo que no se intentará la penetración. Entonces, quien recibe las caricias anales puede concentrarse sólo en el placer que es capaz de generar esta zona erógena.

4. Dos anillos musculares llamados esfínteres rodean el orificio anal y cada uno funciona independientemente.

El esfínter externo es controlado por el sistema nervioso central, como los músculos de la mano, por ejemplo. Se puede tensar y relajar este esfínter cuando se desee. El esfínter interno es muy diferente. Este músculo es controlado por el sistema nervioso autónomo, el cual gobierna funciones como los latidos del corazón y la respuesta al estrés. El esfínter interno refleja y responde al temor y ansiedad durante las prácticas anales. Estos causarán que el ano se tense automáticamente aún si la pareja pasiva está tratando de relajarse.

Por ello, tomar precauciones acerca de la seguridad y el confort es esencial en este caso. Aún si la persona se siente cómoda durante el coito anal, puede que necesite aprender el control voluntario sobre su esfínter interno con el fin de relajarlo a voluntad. Hacerlo requiere insertar regularmente el dedo, quizás en la ducha o durante el baño cada día, y sentir el esfínter interno. El músculo cambia espontáneamente y en respuesta a la conducta. En este caso, simplemente el poner atención es más importante que tratar de relajarse. Cualquiera puede aprender gradualmente a controlar el esfínter interno voluntariamente.

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la posición de la cucharita (ambos amantes de costado): una de las más cómodas, ideal para iniciarse


5. La Estimulación Anal provee muchas formas de placer.

La más alta concentración de terminaciones nerviosas está alrededor del orificio anal mismo. Un dedo puede centrarse especialmente de forma efectiva. Cuando un objeto o pene es insertado más allá del orificio anal dentro del recto, se involucran otros placeres. La porción externa del recto, al igual de la vagina, tiene varias terminaciones nerviosas. La interna responde mayormente a la presión. Algunas personas disfrutan sentir la presión y plenitud una vez que entienden que estas sensaciones no presagian un movimiento intestinal inminente.

En los hombres, la próstata -la cual se relaciona con la pared anterior del recto, unas pulgadas hacia adentro- puede ser una fuente de placer cuando se masajea con un dedo, un objeto o un pene. También, el extremo inferior del pene o “bulbo” está cerca del orificio anal y es estimulado indirectamente por la mayoría de tipos de prácticas anales.

El placer anal puede ser tanto psicológico como físico. El tabú anal se agrega a la emoción de lo prohibido. Otras personas consideran al ano como un lugar secreto y especial. Compartirlo con la pareja es un acto de apertura y entrega.

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