Hola, mi nombre es Javier, tengo 19 años y soy un chico al q le gusta probar cosas...
Quiero contarles mi primera vez con otro chico, fue hace un par de años. Tenía una novia que era unos meses mas chica que yo, con la que garchaba poco y nada y apenas si hacíamos algo: cogíamos misionero o ella arriba, no le gustaba chupármela y además no lo hacía bien, y no había mucho amor en el ambiente. Yo tenía 3 amigos que eran un par de años más grandes: Juan, Mariano y Ariel. Jugaba al fútbol con ellos en un equipo más o menos profecional, en torneos en los que nos anotábamos, y siempre en las duchas se notaba la diferencia de edad, por más que no era mucha. Yo soy bastante lampiño, mi novia me decía que tenía linda cola (soy bastante lampiño, parece como si la tuviera depilada), de pija no estoy mal creo (me mide 17cm), pero mis amigos eran mas facheros, siempre ganaban si salían, cuerneaban a sus novias con cualquiera. Siempre contaban sus proezas sexuales, que duraban tanto, que les medía tanto... Yo no les creía nada, en especial a Juan, que era el que más hablaba, el que se hacía el cogedor. Una vez, en el vestuario, después de un partido en que habíamos ganado con un gol mío cerca del final, yo ya me estaba duchando y vino él festejando y se metió conmigo y me empezó a apoyar y a tocar la cola. Nunca había sentido algo así, una electricidad tan intensa, no me movía ni me quejaba, no dije una palabra, solo sacaba cola, el me la acariciaba haciéndose el distraído, y después se fue. Cuando me di cuenta, estaba al palo.
Unos días después, yo tenía que ir a un lugar cerca de la casa de mi novia, pero se suspendió y decidí visitarla; como no tenía el celular y me quedaba muy cerca, decidí pasar a verla para aprovechar que sus viejos no estaban. El portero me reconoció, me abrió la puerta, y subí hasta su departamento. Cuando estuve en la puerta, escuchaba la música a todo volumen, tocaba timbre pero no se escuchaba, así que pasé. Ni bien abrí la puerta, se escuchaban los gemidos. Temblando fui hasta la pieza de sus viejos, y ahí vi a mi novia garchada por una poronga gigante, la poronga de mi amigo Juan. No lo podía creer, no podía entender como mi novia me estaba cagando, cogiendo con él en cuatro, como no le gustaba hacerlo conmigo, y como además le entraba ese pedazo, que era mucho mas grande y gruesa que la mía. Tuve ganas de ir y cagarlo a trompadas a Juan, pero no podía sacar la vista de su pija. Lo único que pude hacer es agarrar un par de cosas que eran mías de esa casa e irme. Cuando llegué, me puse a llorar, estaba devastado, pero me clavé tres pajas pensando en la poronga de Juan.
Al día siguiente me levanté, triste como estaba, y estaba solo con mi vieja, que ya se iba a no sé donde. Se ve que se cruzó con Juan en la puerta de mi casa, porque éste pasó, y me saludó con un "¿Todo bien?".
- No, te cogiste a mi novia, forro - le dije yo y lo empecé a apurar, puteándolo mucho.
- ¿Como te enteraste? - me dijo
- Los vi ayer, garchando en la casa de ella - ahí entonces me preguntó por qué no había hecho nada, y yo no pude contestar, porque ya le miraba el bulto y no podía pensar en más nada. Balbucié algo pero no se entendió, y el captó que le estaba mirando el bulto y me dijo "¿Querés ésta vos, no?" agarrándose el paquete, yo no respondí nada, solo suspiré, algo caliente, y entonces él me agarró medio bruscamente y me empujó contra una pared y me empezó a besar, con mucha lengua. Me tocaba la cola, me desvestía, yo no sabía que hacer, sabía que lo que hacía estaba mal, pero también estaba muy caliente. Empecé a manotearle la pija por encima del pantalon, y ya se notaba que la tenía parada. Nos desvestimos rápido, él me tocaba fuerte, me besaba sin ningún cuidado, me dominaba.
En un momento yo quedé desnudo totalmente, me pegó un cachetazo y me gritó que le chupara la pija, y yo no me pude negar. Me agaché, le bajé el boxer, que era lo único que le quedaba, y empecé a lamer esa terrible poronga que apenas me entraba en la boca. Me lo metía, me lo sacaba, le pasaba la lengua por la cabeza, por el tronco, y volvía a tragármela entera. Unos minutos después me agarró de los pelos, después del cuello, y me tiró contra un sillón, quedándo de espaldas a él, entregándole toda mi cola.
- No sabés hace cuanto que te la quería romper, hijo de puta - me dijo - Vas a ver como me cogí a tu novia.
- Cogeme mejor que a ella, yo soy más puta, haceme lo que quieras - le dije.
Me empezó a lamer el ano, y me di cuenta que nunca había sentido un placer así. Gemí como una perra en celo, grité tanto que seguro me escucharon los vecinos. Así unos minutos, y cuando yo más caliente estaba, me empieza a nalguear, bien fuerte, y me apoya la cabeza de su poronga en mi cola. Empezó a empujar, y yo sentía que el mundo era puro dolor y placer. Después de un rato la pudo meter bien, y yo disfrutaba de como me cogía mi amigo con esa poronga enorme. Me insultaba, me denigraba, y yo le contestaba peor, le decía que era su puta, que me cogiera como quisera, que mi orto era de él, que me lo abriera y no me dejara sentarme nunca más en mi vida, que quería su leche. Me cogió así durante mucho tiempo en el que yo acabé dos veces, y después él me avisó que iba a acabar, y sin preguntarme nada me la sacó y me la metió en la boca. Enseguida acabó, y no me dejó derramar una gota de su semen, me lo hizo tragar todo.
Cuando acabó ym e hizo limpiarle la pija, me pegó unos cachetazos, me puso de nuevo contra el sofá y me nalgueó mas fuerte que antes, a lo que yo solo gemía. Me encantaban esos golpes, esa dominación...
Yo terminé con muchos moretones, con la piel bastante roja y con mi cola desvirgada, llena de leche que no podía retener y me caía por la pierna. Juan no me dejaba vestirme ni limpiarme, me decía su trofeo de guerra. "Hace rato que te quería romper el orto, sabía que eras una trola, por eso tu novia estaba mal atendida". Me hizo limpiarle un poco mejor la pija, y después se fue, pero no antes de que le jurara que me iba a coger cuando él quisiera, donde quisiera y como quisiera.


Ya habrá otros relatos de las cosas que hice con él, y hasta con otros...