La primavera en la que recientemente yo había cumplido con catorce años de edad, se realizó la primera reunión del chat de gayjóvenes, tenía planeado ir con Adrián, un maestro de primaria que tenía poco más de treinta años con quien charlaba en el msn y además era uno de los operadores de aquel chat de pendejos y pedófilos. Me pasó a buscar por mi casa una tarde soleada y luego me llevó a comer a un McDonald’s de Flores, elegí un combo royal que era mi preferido y charlamos un rato en la parte de arriba. Terminado el almuerzo fuimos a buscar a Serna, el puto novato reprimido de dieciseis años que yo había conocido algunos días atrás. Reunidos los tres, nos tomamos un remis hasta el lugar de encuentro que se realizaba en el bowling Palokos de Belgrano. Fuimos los primeros en llegar, nos sentamos, ordenamos algo para tomar y esperamos a la gente que de a poco iba llegando. No hice nada interesante en las pocas horas que estuvimos ahí dentro, solo hablé con Alan y con alguno más. Finalizada la reunión, Adrián me invitó al cine, pero lo rechazé y antes de devolverme a mi morada, paseamos por Villa Pueyrredón ya de noche, me quería llevar a su casa dónde vivía con sus padres y tenía el plan de que yo me haga pasar por un alumno suyo que iba a buscar un libro, todo esto me lo propuso estando sentados en la puerta de una casa de por ahí, no paraba de mirarme fijo con sus ojos azules. Como me negué a su idea, nos tomamos un taxi y me dejó en mi casa.
La segunda vez que ví a Adrián fué en la segunda reunión de gayjóvenes que se concretó en el parque de la costa, dos meses después de que se realizó la primera. Nos encontramos todos en la estación de tren de Retiro y de ahí partimos hacia el Tigre. Tampoco hablé con mucha gente ese día, solo con tres pasivas a las que conocía medianamente. Terminada la jornada en el parque, me fuí directo a mi casa y después de ahí nunca supe más nada de Adrián, desapareció del chat, del msn y no lo volví a ver hasta mis dieciséis años.
Los días pasaron y mutaron rápidamente en mí las hormonas femeninas y una noche en la que yo deambulaba por las calles de Congreso en busca de diversión, entré a un cyber y comenzé un diálogo con un tipo que supuestamente tenía veintitres años, pero tiempo después me entere que tenía un par de años más. Me dijo que andaba por el centro, solo y aburrido, entonces, le propuse de encontrarnos en el famoso Mcdonald’s del obelisco. Caminé con tranquilidad por la 9 de Julio hasta que me puse nerviosa cuando de lejos reconocí al tipo con el que me iba a encontrar en breves segundos, era más que obvio que no tenía la edad que me había dicho, pero de todas maneras no retrocedí. Entramos al mac, pedimos un café y nos pusimos a charlar. Le conté de mí y de todos los personajes que habían participado en mi vida sexual y cuando le nombre a Adrián me dijo que él también lo conocía, como también conocía a Martín, el pedófilo. Seguimos hablando y nos llevamos bastante bien esa noche aunque físicamente no me gustaba en lo absoluto. Antes de retirarnos del lugar, se sentó cerca nuestro un hombre que me parecía muy familiar, no paraba de mirarlo porque algo me decía que lo conocía, hasta que me di cuenta de que era el mismo Adrián del que estábamos hablando hace un momento, no podría olvidarme de esos ojos azules. Le dije al tipo que estaba conmigo que se fijara si el que estaba tomando un café cerca nuestro era Adrián, me confirmó que era él y me animó para que lo vaya a saludar, pero me retracté y me lo quedé observando un tiempo hasta que se fué y al final no pude decirle nada. Se hicieron las seis de la mañana y estaba amaneciendo, terminó mi encuentro de la noche y nos fuimos cada uno para su lado, no volví a encontrarme con el tipo.
Semanas después me encontraba nuevamente dando vueltas por el Congreso, entré otra vez a un cyber y en esa oportunidad, dialogué con otro tipo que andaba cerca, descubrí que se trataba de Adrián, le pregunté si se acordaba de mí y sí que no me había olvidado. Concretamos un encuentro en el mac del obelisco y en minutos ya estábamos charlando, le conté de mi vida y el me contó de la suya, como nos nos alcanzó la noche para seguir hablando, determinamos arreglar otro encuentro para otro día, pero de todas maneras estaba destinado a ser el último, ya que nunca más me lo volví a cruzar.
link: http://img7.xooimage.com/files/e/0/5/10-123ce4f.swf
Mi Vida.
Opciones
Post Relacionados
Información del post
0 Puntos
0 Favoritos
918 Visitas
Creado el: 22.08.2009 a las 14:39:45 hs.
Categoría: Gay
Tags: sexo, travesti, transexual, gay







