Fui a la fiesta de disfraces disfrazada de puta
Al final sí te animaste a ir a esa fiesta de disfraces vestida de nena, de enfermerita. Tu mejor amiga te convenció de ir juntas, vestidas ambas a juego. Quién mejor para ir que tu amiga que te ayudó a iniciarte en el mundo femenino, te enseñó a maquillarte, te prestó tus primeras prendas de mujer y te ayudó a ser toda una damita. Mientras te mequillas vas viendo como esas facciones de hombre, delicadas sí, pero ligeramente masculinas poco a poco van tomando forma de unas de mujer. Te miras al espejo con la lencería que llevas debajo de tu disfraz.


Una vez en la fiesta adoras la idea de que gente no sepa que durante el día no sueles vestir de mujer, nadie te reconocería, te sientes libre de comenzar a ser quien realmente eres. Conoces a un macho, fuerte, apuesto en la fiesta, comienzan a platicar bailan, sientes el roce, y decides que pronto será hora de entregarte, sólo falta la preparación final.

Vas al baño y te colocas tu plug. regresas a bailar un rato y le pides que vayan a donde estén solos, te excita la idea de que aquel bajo el disfraz podría ser cualquiera, un jefe, un amigo, compañero del trabajo, vecino o incluso algún conocido de esos que se la dan de muy machitos, pero llegado el momento no pueden resistirse a una buena sissy.

Tu amiga también ha conseguido alguien con quien irse, se despiden y acuerdan verse más tarde. Vas con tu nuevo macho en su auto rumbo a un hotel, no aguantan las ansias y comienza a masturbarte debajo de tu falda, mientras tú vas dando una buena mamada a aquella verga deliciosa.

Una vez en el cuarto del hotel no puede esperar te baja las bragas abajo de la rodilla, te colocas sobre el, él retira el plug y lo coloca en tu boca, separas tus piernitas y deja ir esa rica verga a tus adentros ya preparados previamente por el plug.


El roce y las caricias de esa verga en tu interior te trae tantos recuerdos de tu camino para convertirte en una puta: Desde ese primer dedito curioso explorando tu colita que te abrió las puertas al placer anal;


El primer dildo que tan emocionada y aún con cierta vergüenza fuiste a comprar, desesperada por poder sentir algo en tus entrañas hasta que… dejo de ser suficiente un pene de material sintético;


Aquella primera verga de verdad, cálida, esponjosa y con olor a macho que se abría paso por tu culito que te hizo ver las estrellas y darte cuenta de que el camino de ser feminizada era tu único camino.


Y cuando por fin tuviste una pareja estable y pudiste probar por primera vez cómo tu macho te inundaba de cálida leche para después sentir como salía de tu cuerpo y escurría por tus muslos desde tu ano dilatado por la mejor cogida de tu vida hasta ese momento.

Recuerdas todo eso que te hace sentir puta, pides más, pides que te traten como toda la puta en que te has convertido.

Mientras el mete y saca esa verga, digna de ser llamada verga; no como tu pequeño clítoris, que por cierto él comienza a acariciar en un noble gesto, sientes placer por tu clítoris sólo porque tu macho te lo está permitiendo.



Gimes como loca y gritas como la puta que ahora eres mientras te abandonas el placer que sólo una mujer puede sentir al ser cogida, le pides permiso… no, le suplicas entre gritos a tu macho para que te permita acabar como la nena que eres, tu macho accede y te ayuda a hacerte acabar como toda una nenita. Tiemblas mientras sientes como los músculos de tu orificio se contraen alrededor esa polla, te agitas, te estremeces, gritas, y te dejas caer sintiendo tus últimos espasmos, un poco avergonzada por no haber hecho terminar primero a tu macho, aunque hayas tenido su consentimiento para correrte.

Él sale de ti, dejando una sensación de vacío en tu culo, saboreas esa deliciosa verga aún con sabor tu culo de sissy, antes de retirar el condón para sentir aquella lechita caliente bañando principalmente tu boquita y rociando un poco el resto tu cuerpo, tomas un poco de ella con tus dedos, juegas con ella y la llevas a tu boca, el resto la esparces por tu cuerpo.

Luego de pasar un rato descansando y mimándose mutuamente te despides de tu macho, te vuelves a vestir y buscas de nuevo a tu amiga, no puedes aguantar la espera para contarle todo lo que sentiste esa noche, has alcanzado un nuevo nivel de puta. Mientras te vas apenas y puedes caminar, parece que tus piernas te traicionan, tu cuerpo se siente destrozado, pero vas feliz como nunca.

Fin
Espero les haya gustado y disfruten de leerlo tanto como yo disfrute leerlo, un saludo a toda la comunidad y al resto de las competidoras del concurso, besos. Les comparto además un par de fotitos propias:


Al final sí te animaste a ir a esa fiesta de disfraces vestida de nena, de enfermerita. Tu mejor amiga te convenció de ir juntas, vestidas ambas a juego. Quién mejor para ir que tu amiga que te ayudó a iniciarte en el mundo femenino, te enseñó a maquillarte, te prestó tus primeras prendas de mujer y te ayudó a ser toda una damita. Mientras te mequillas vas viendo como esas facciones de hombre, delicadas sí, pero ligeramente masculinas poco a poco van tomando forma de unas de mujer. Te miras al espejo con la lencería que llevas debajo de tu disfraz.


Una vez en la fiesta adoras la idea de que gente no sepa que durante el día no sueles vestir de mujer, nadie te reconocería, te sientes libre de comenzar a ser quien realmente eres. Conoces a un macho, fuerte, apuesto en la fiesta, comienzan a platicar bailan, sientes el roce, y decides que pronto será hora de entregarte, sólo falta la preparación final.

Vas al baño y te colocas tu plug. regresas a bailar un rato y le pides que vayan a donde estén solos, te excita la idea de que aquel bajo el disfraz podría ser cualquiera, un jefe, un amigo, compañero del trabajo, vecino o incluso algún conocido de esos que se la dan de muy machitos, pero llegado el momento no pueden resistirse a una buena sissy.

Tu amiga también ha conseguido alguien con quien irse, se despiden y acuerdan verse más tarde. Vas con tu nuevo macho en su auto rumbo a un hotel, no aguantan las ansias y comienza a masturbarte debajo de tu falda, mientras tú vas dando una buena mamada a aquella verga deliciosa.

Una vez en el cuarto del hotel no puede esperar te baja las bragas abajo de la rodilla, te colocas sobre el, él retira el plug y lo coloca en tu boca, separas tus piernitas y deja ir esa rica verga a tus adentros ya preparados previamente por el plug.


El roce y las caricias de esa verga en tu interior te trae tantos recuerdos de tu camino para convertirte en una puta: Desde ese primer dedito curioso explorando tu colita que te abrió las puertas al placer anal;


El primer dildo que tan emocionada y aún con cierta vergüenza fuiste a comprar, desesperada por poder sentir algo en tus entrañas hasta que… dejo de ser suficiente un pene de material sintético;


Aquella primera verga de verdad, cálida, esponjosa y con olor a macho que se abría paso por tu culito que te hizo ver las estrellas y darte cuenta de que el camino de ser feminizada era tu único camino.


Y cuando por fin tuviste una pareja estable y pudiste probar por primera vez cómo tu macho te inundaba de cálida leche para después sentir como salía de tu cuerpo y escurría por tus muslos desde tu ano dilatado por la mejor cogida de tu vida hasta ese momento.

Recuerdas todo eso que te hace sentir puta, pides más, pides que te traten como toda la puta en que te has convertido.

Mientras el mete y saca esa verga, digna de ser llamada verga; no como tu pequeño clítoris, que por cierto él comienza a acariciar en un noble gesto, sientes placer por tu clítoris sólo porque tu macho te lo está permitiendo.



Gimes como loca y gritas como la puta que ahora eres mientras te abandonas el placer que sólo una mujer puede sentir al ser cogida, le pides permiso… no, le suplicas entre gritos a tu macho para que te permita acabar como la nena que eres, tu macho accede y te ayuda a hacerte acabar como toda una nenita. Tiemblas mientras sientes como los músculos de tu orificio se contraen alrededor esa polla, te agitas, te estremeces, gritas, y te dejas caer sintiendo tus últimos espasmos, un poco avergonzada por no haber hecho terminar primero a tu macho, aunque hayas tenido su consentimiento para correrte.

Él sale de ti, dejando una sensación de vacío en tu culo, saboreas esa deliciosa verga aún con sabor tu culo de sissy, antes de retirar el condón para sentir aquella lechita caliente bañando principalmente tu boquita y rociando un poco el resto tu cuerpo, tomas un poco de ella con tus dedos, juegas con ella y la llevas a tu boca, el resto la esparces por tu cuerpo.

Luego de pasar un rato descansando y mimándose mutuamente te despides de tu macho, te vuelves a vestir y buscas de nuevo a tu amiga, no puedes aguantar la espera para contarle todo lo que sentiste esa noche, has alcanzado un nuevo nivel de puta. Mientras te vas apenas y puedes caminar, parece que tus piernas te traicionan, tu cuerpo se siente destrozado, pero vas feliz como nunca.

Fin
Espero les haya gustado y disfruten de leerlo tanto como yo disfrute leerlo, un saludo a toda la comunidad y al resto de las competidoras del concurso, besos. Les comparto además un par de fotitos propias:


0 comentarios - 2o concurso de relatos: Fui a la fiesta disfrazada de puta